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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-10-2012

Alternativas a la crisis: resumiendo las opciones

Jesus Gonzlez Pazos
Rebelin


Ante la situacin de crisis que vivimos en los ltimos aos, repetitivamente nos ofrecen, como nica y posible salida, los programas de austeridad, que incluyen el objetivo de reduccin a cualquier precio del dficit y el pago de la deuda que crece da a da. Machaconamente, los gobernantes de turno, nos dicen que no hay ms opciones. Sin embargo, nos mienten con cierta y descarada alevosa. Hagamos un somero repaso de algunas alternativas posibles; no quimricas, ni tan siquiera utpicas, sino plenamente factibles hasta el punto de que se estn aplicando desde hace aos en la mayora de los casos.

En diferentes, aunque minoritarios espacios, se habla en los ltimos tiempos, de la que podramos denominar como salida islandesa a la crisis. La situacin que se produce en Islandia, en los momentos ms lgidos de sta, se caracteriza bsicamente por el desplome de la moneda, la suspensin de la actividad burstil y la quiebra de los bancos. Todo esto lleva al pas a declararse prcticamente en bancarrota y a la cada vertiginosa de uno de los niveles de desarrollo humano ms alto del mundo hasta esas fechas. La respuesta de la poblacin no se hace esperar y se fuerza la dimisin del gobierno y la convocatoria de nuevas elecciones. Otras medidas tomadas, pasan por la exigencia de responsabilidades a las lites financieras y polticas del pas (incluyendo detenciones y encarcelamientos); la negativa a asumir la enorme deuda contrada por esas lites gobernantes; y la investigacin profunda sobre las causas y responsables de la crisis. La banca es nacionalizada y se establece el referndum como mecanismo para decisiones econmicas cruciales, como ejercicio real de la democracia participativa. Por ltimo, y tambin en lnea con lo anterior, se redactar una nueva constitucin poltica del estado bajo control ciudadano. Con este protagonismo de la poblacin, como sujeto poltico que toma decisiones (democracia participativa) y en contra de la clase poltica y econmica tradicional que aboc al pas a la bancarrota, hoy Islandia est saliendo de la crisis poltica, institucional, social y econmica. Subrayamos el enorme inters de las clases polticas y econmicas tradicionales europeas, as como de los grandes medios de comunicacin, por ocultar esta va islandesa.

Una segunda opcin sera la salida americana. Pero no nos referimos, como algunos puedan suponer, a los EE.UU. (al famoso american way of life donde el individualismo y los intereses del mercado estn por encima de todo y de todas/os), sino a la encarnada por un nmero importante de pases latinoamericanos. Histricamente, se ha despreciado desde un convencimiento de superioridad y mucha prepotencia a este continente, considerndolo como patio trasero de las antiguas y nuevas metrpolis, ya hablemos del estado espaol o de los EE.UU. Desde esa actitud, claramente reflejada por ejemplo en la mayora de los medios de comunicacin espaoles, se consideraba hace unos aos que estos pases, presa del populismo y la demagogia e irresponsabilidad de los nuevos caudillos, se hundiran rpidamente llevndose consigo la economa del continente. Igual ocurrira con lo que denominaban como jvenes transiciones democrticas (segn el modelo espaol) despus de aos de dictaduras. Sin embargo, en los aos posteriores y hasta el da de hoy, precisamente las pruebas evidentes indican justo lo contrario. Los ndices de crecimiento econmico se disparan en Amrica Latina, mientras se atrofian definitivamente en Europa. Pero lo mismo pasa con otros ndices que podramos definir como polticos, sociales y culturales; la ventaja de Amrica aumenta ostensiblemente. En lo poltico se teorizan y se ponen en prctica nuevas estructuras poltico-institucionales como el estado plurinacional, avanzando en el reconocimiento de los derechos colectivos de los pueblos; se profundiza desde las nuevas constituciones en mecanismos que avanzan en la democracia participativa, donde la poblacin tenga ms poder que el otorgado por la simple papeleta electoral cada cuatro aos. En lo social se revisan, en autocrtica continua, los postulados racistas y patriarcales para alcanzar sociedades ms justas y equitativas y eliminar, entre otras, la discriminacin y violencias contra las mujeres u otros sectores. En lo cultural se abren espacios para el reconocimiento de la diversidad (con incidencia directa tambin en lo poltico y social), para nuevos caminos en la expresin personal y artstica.

En el campo econmico, los cambios en estos ltimos aos son radicales en su profundidad y radicales igualmente en su diferencia con respecto a las medidas que se toman en Europa frente a la crisis. El refortalecimiento del papel del estado en la planificacin es evidente y permite un mayor control sobre las lites econmico-financieras y sus actuaciones especulativas, adems de planes cuyos beneficios alcancen a mayor nmero de poblacin. Se han producido importantes nacionalizaciones de sectores estratgicos que estaban en manos de capitales extranjeros y privados y que sus beneficios no repercutan sobre la poblacin. Este proceso ha permitido aumentar los presupuestos del estado, eliminando el dficit y, sobre todo, orientando y aumentando la inversin hacia los sectores sociales, especialmente, la educacin y sanidad. Esto est permitiendo avances que no se haban producido nunca bajo las polticas neoliberales; al contrario, con stas es ahora en Europa donde estamos asistiendo a recortes brutales que niegan ya el carcter universal de la educacin y salud que se haba alcanzado en el viejo continente. En definitiva, en Amrica Latina los recortes se centran en los privilegios y no en los derechos; en Europa las lites toman el camino contrario.

Por otra parte, y sintindola ms cercana, est la salida griega y portuguesa a la crisis, impuesta por los poderes econmico-financieros europeos a estos pases. Conocemos sus consecuencias inmediatas: empobrecimiento acelerado de la poblacin, precarizacin absoluta de la vida, prdida de derechos laborales, sociales y polticos y, proceso de desaparicin de la clase media que, mayoritariamente, va engrosando ya la clase baja. Sociedades del bienestar que se haban credo alejadas de las situaciones que este trasvase implica (aunque la clase baja nunca desapareci), despiertan en la nueva pesadilla que empuja a cada vez ms capas sociales hacia condiciones de pobreza. Mientras, unos pocos siguen aumentando exponencialmente sus ingresos y privilegios, y la brecha con los anteriores es cada vez ms parecida a un insaciable precipicio. El estado, al servicio de bancos y grandes intereses econmico-financieros, se atrinchera en medidas de austeridad y de ms y ms recortes con la disculpa de disminuir el dficit, pero con el objetivo de acabar con todo lo que fue el llamado estado del bienestar y los derechos en l conseguidos, aunque ste nunca supusiera un verdadero estado de justicia e igualdad para todas las personas. Es decir, lo descrito anteriormente, se traduce en medidas de ajuste estructural, liberalizacin y privatizacin de los sectores estratgicos, limitacin y reduccin de derechos laborales y sociales, mayor desigualdad en el reparto de la riqueza, prdida de capacidad de decisin poltica como personas y como pueblo; todo ello, afectando a la mayora de la poblacin y abocando a una parte, cada vez ms grande de sta, a la precariedad, la pobreza y la miseria.

Entonces, si de una parte, se conocen las causas, los responsables y los efectos y consecuencias de la crisis y, de otra parte, se conocen otras alternativas posibles, por qu la clase poltica tradicional sigue optando por asumir la salida griega y portuguesa con sus graves consecuencias para la mayora de la poblacin. Esa es la pregunta. La respuesta, seguramente, tiene que ver con que no es la clase poltica la que en realidad manda y su capacidad est supeditada (cordialmente sumisa, con su acuerdo) a la lite econmico-empresarial y financiera, a los mercados (consejos de direccin y de administracin de las grandes empresas y de la banca). Articulan medidas que saben agravan la crisis para que con la disculpa de sta se puedan seguir eliminando derechos adquiridos por la lucha de dcadas. El recientemente fallecido historiador britnico Eric Hobsbawm defini en pocas palabras los objetivos ltimos que pretenden con las salidas a la crisis que estn articulando estas lites econmicas y polticas. En sus palabras: Detrs de los distintos recortes que se sugieren en este momento, y que tienen la justificacin de librarse del dficit, claramente parece haber una demanda ideolgica sistemtica de deconstruir, semiprivatizar, los viejos acuerdos, ya se trate del sistema de pensiones, la asistencia social, el sistema escolar o incluso el de la salud.

Dicho con otras palabras, tambin ya escuchadas en muchos espacios de protesta, se pretende mantener la economa y la poltica al servicio de los mercados y no al de las personas y pueblos. Por lo tanto, la otra pregunta importante entonces es: ante las salidas y alternativas descritas para la crisis, cerraremos los ojos y permitiremos que nos sigan imponiendo la griega y portuguesa o, por el contrario, tomaremos consciencia de nuestras capacidades, derechos y poder, y articularemos otras opciones, otros caminos propios, tal y como estn haciendo distintos pueblos en Islandia o en Amrica Latina?

Jesus Gonzlez Pazos. Miembro de Mugarik Gabe

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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