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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2012

Hay que replantearse la urgencia de una huelga general y la reivindicacin de un referndum sobre los recortes
Urge construir una alternativa poltica desde las luchas

Javier Mestre
Rebelin


Quin puede luchar? Ante la convocatoria de una huelga general, no hay que olvidar en lo que a unos y a otros nos cuesta un da de huelga, y poner el sacrificio en la balanza junto con lo que se consigue. A los funcionarios pblicos nos cuesta un da de sueldo, incluido el prorrateo de las pagas extraordinarias, una cantidad por lo general nada desdeable, pero ah se queda la cosa. Debemos parar porque el coste es perfectamente asumible y no nos van a despedir. Pero a demasiados trabajadores y trabajadoras del sector privado la huelga les puede costar el empleo, y hay mucho paro. Los empresarios tienen la sartn por el mango y... cmo le podemos pedir a un compaero o compaera que se la juegue por una jornada de huelga general cuyos efectos sobre la realidad van a ser de un orden meramente simblico? As que... quin puede luchar as, haciendo una huelga general que slo puede ser simblica ? A pesar de las imgenes de lucha y el amparo de los trabajadores precarios que propician los piquetes, ltimamente en las jornadas de huelga general el xito de la convocatoria ha sido, cuanto menos, discutible. El gobierno poda exagerar en sus cifras, pero es verdad que, aunque bajara un poco el consumo elctrico en la hora punta de la huelga, la sensacin no ha pasado ltimamente de victoria a medias . Una huelga general se gana cuando es totalmente indiscutible... un nuevo 14 de diciembre de 1988. Pero las condiciones actuales distan mucho de las de entonces porque se han multiplicado el desamparo y la precariedad, y tambin se ha perdido demasiado la esperanza. Adems, la huelga general no es el mejor vehculo de lucha y expresin para la gente desempleada, no digamos para las crecientes capas poblacionales en situacin de pobreza y exclusin social.

La Cumbre Social de Madrid (qu poco me gusta lo de cumbre), y los sindicatos UGT y CCOO plantean como reivindicacin fundamental para este tipo de luchas simblicas un referndum. El razonamiento es algo as: como el PP gan las elecciones diciendo que no iba a recortar tan a lo bestia, ahora que ha traicionado por completo sus promesas y programas corresponde al pueblo decidir si los recortes son el camino a seguir. Curiosamente, los dos sindicatos ms importantes, que arrastran la trayectoria poltica que arrastran, no pretenden lograr un adelanto electoral, el verdadero corolario para las premisas del razonamiento que justifica segn ellos la peticin de referndum. Tiene eso que ver con el hundimiento de las previsiones de voto para el PSOE, que por ahora aparece en las encuestas prcticamente como partido minoritario? Sabiendo como saben que el referndum no se va a conseguir con las fuerzas que se van a movilizar, cul es el verdadero objetivo de este planteamiento?

Que se vayan todos... y despus?

La desesperacin hace despertar a mucha gente en Espaa. Sin embargo, al tiempo que los discursos crticos con el poder y hasta revolucionarios van ganando legitimidad da a da a pie de calle, no hay ningn referente poltico y organizativo que pueda vehicular el malestar para acumular fuerzas y forzar el cambio social. Los movimientos ciudadanos hijos del 15M han adoptado un discurso de deslegitimacin completa de la clase poltica y plantean con frecuencia ideas y lemas que recuerdan al que se vayan todos de la crisis argentina de los aos 2001-2002. Hay decenas de luchas sectoriales, a menudo solapndose las unas con las otras sin ninguna coordinacin, y slo se plantea como autntica movilizacin que englobe a todo el mundo la huelga general simblica que forzosamente han de encabezar CCOO y UGT y que se pliega a sus clculos polticos.

A ro revuelto, ganancia de pescadores. Agazapado tras el malestar se esconde el PSOE, que ve en la movilizacin social su tabla de salvacin. Si la lucha en la calle apenas fragua una sensacin de revoltijo social, de conflictividad extensa pero atomizada, desarticulada, emerger Rubalcaba como nico referente prctico para el cambio si ha pasado tiempo suficiente como para que se vayan olvidando los ltimos aos del gobierno de Zapatero gracias al salvajismo extremo de las polticas del gobierno ultra del PP. Si son CCOO y UGT los mximos referentes a escala estatal para articular las movilizaciones masivas, el PSOE gana presentndose como mal menor . Si los movimientos nacidos del 15M siguen sin mostrarse capaces de aunar luchas y constituirse en referente poltico unitario, el PSOE tambin gana. Porque es la nica fuerza con capacidad electoral alternativa al PP.

La importancia de las elecciones

En las elecciones al congreso de noviembre de 2011, cuando el PP obtuvo la legitimidad que buscaba la oligarqua para la segunda tanda de ajustes, hubo un 68,94% de participacin. Vot bastante gente como para otorgar un grado de legitimidad importante al sistema poltico, a la democracia . Pero ms all de la legitimidad popular, lo cierto es que el voto directo y secreto, con todo lo amaado que est el tinglado, se corresponde con un ejercicio ciudadano en el que no tiene por qu estar presente la mano de hierro del capital. Los empresarios todava no pueden controlar si sus trabajadores votan, y mucho menos a quin votan. El voto todava recuerda un tanto a la idea de ciudadana, de independencia civil, porque an puede ejercerse al abrigo de la opresin del capital.

Syriza estuvo cerca de ganar las ltimas elecciones griegas, y si lo hubiera conseguido, habra llenado de sentido la lucha en la calle de tanta gente desesperada. Habra sustanciado una victoria de las luchas. El poder tuvo miedo de Syriza, y recurri a la amenaza, que era lo ms a lo que poda llegar si se mantena eso del voto, si no se daba directamente un golpe de estado. Los medios machacaron al pueblo griego, que haba luchado mucho, pero no haba sido capaz de consolidar una alternativa poltica unitaria que conjugara todas las luchas con el voto, con el camino de la victoria. Aun as, millones de trabajadores votaron por la alternativa que se iba fraguando y que ms pona nerviosos a sus patronos. Demostraron que es posible, y que el camino recto est en las urnas y el espacio social y simblico que representan. Un gobierno encabezado por Syriza hubiera hecho posible cambiar de polticas, hubiera significado una pequea revolucin capaz de poner en jaque todo el sistema de saqueo. El ejemplo griego mostr la verdadera grieta: mientras la sociedad capitalista europea occidental pretenda seguir disfrazada de democracia y estado de derecho, mientras sus prceres se sigan declarando herederos de la Ilustracin, habr un resquicio para ganar sin guerra.

Construir desde abajo

Cuando se convoca una huelga general hay que seguirla, pase lo que pase. Pero el objetivo debera ser acumular fuerzas para verdaderamente dar un golpe sobre la mesa y forzar la prctica democrtica. La huelga general podr se de verdad una estrategia ganadora de veras cuando se den dos condiciones que ahora no se dan:

1. Que seamos verdaderamente capaces de forzar al Gobierno a negociar una salida , o sea, convocar elecciones anticipadas.

2. Que hayamos construido la alternativa unitaria capaz de ganar esas elecciones.

Es posible que en la coyuntura actual, una convocatoria de huelga general sea positiva para generar el clima necesario para construir la alternativa. Y aunque dudemos de esto ltimo, es obligatorio secundarla y sacarla adelante con todas nuestras fuerzas, mal que nos pesen la tremendas limitaciones que impone la realidad del sistema econmico y nuestra debilidad social y organizativa. Pero con todo no debemos olvidar que la clave estriba en unir todas las luchas y crear un frente popular , una organizacin que invoque la soberana, la democracia y la justicia social como valores para refundar el sistema. Lo de menos es el nombre, aunque desde luego que tendra que ser capaz de aglutinar a una masa social mayoritaria, por lo general muy desvinculada de la cultura de la izquierda (El pueblo unido? Frente Popular? Unin Patritica? Movimiento Tercera Repblica? Alianza Pas?). Por supuesto que habra que arrebatar a la derecha la idea de patriotismo , quizs a travs de la revitalizacin del republicanismo como fuente de nueva legitimidad democrtica y, desde luego, asociado a su sustancia: que la voluntad del pueblo sea verdaderamente soberana, independiente, insumisa a los grandes poderes forneos... o de la plutocracia interior.

Se trata, entonces, de buscar una organizacin poltica hija de las luchas, unida a ellas por un cordn umbilical indestructible. Sin duda, Izquierda Unida, siguiendo lo que es ya un clamor en una parte notoria de su militancia, debera poner sus escaos y su espacio en el sistema poltico actual al servicio de la alternativa. Pero el parto no puede provenir de un pacto de las cupulillas de IU, los sindicatos y unos cuantos grupos y grupsculos. Hay que construir desde abajo. Hay que comenzar con la convocatoria de una gran asamblea unitaria de TODOS los movimientos de oposicin a la agresin neoliberal, incluyendo al 15M y el 25S, la marea verde, las organizaciones estudiantiles, las asociaciones de madres y padres, las organizaciones de defensa de la sanidad pblica, las asambleas de parados, los movimientos por las rentas bsicas y contra la pobreza, las organizaciones de funcionarios y trabajadores pblicos, los afectados por las hipotecas, los movimientos barriales, los intelectuales y artistas en pie de lucha, los grupos ecologistas, el feminismo activo, los movimientos rurales y locales, las alternativas utpicas en marcha, los sindicatos que estn por la labor, los distintos colectivos de trabajadores en lucha, las organizaciones agrarias defensoras de la soberana alimentaria... Tiene que ser la gente que est dando la cara en la calle la que se junte y decida cmo nos vamos a unir para ser lo ms inclusivos que podamos en una organizacin que nos ayude a acumular fuerzas y coordinar las luchas, y nos permita ganar las elecciones con una amplia mayora social a las espaldas. ste es, antes que ningn otro, el objetivo. Un proceso constituyente slo puede partir de una gran victoria electoral.

El comienzo, entonces: un programa de transformaciones en las que estemos lo ms de acuerdo que se pueda estar; un conjunto de representantes sometidos permanentemente a la rendicin de cuentas a las bases y al principio de mandar obedeciendo a travs de unos estatutos claros, taxativos, sin trampa ni cartn.

Restablecer el vnculo

El objetivo sera construir muy rpidamente captulos de la nueva organizacin en todo el territorio, en parte, por supuesto, a partir de la estructura ya existente de IU y otras organizaciones. Es muy importante que haya una interlocucin directa, local, con la gente que permita vehicular la nueva legitimidad que mana de la situacin socioeconmica. Es muy importante existir socialmente, y no depender para ello de la cobertura que te vayan a dar los medios de comunicacin. Ah estriba buena parte de la importancia de las luchas. En ellas, se curte la alternativa y se produce inevitablemente el dilogo con la sociedad. A travs de los conflictos y de la organizacin local, se crean vnculos y caminos para la circulacin de la informacin. Cobran vida las redes sociales (dentro y fuera de Internet). Crecen los apoyos y la legitimidad social.

Casi que todo esto es hablar, a la postre, de una reconstruccin . Durante la oposicin al franquismo, el Partido Comunista de Espaa (PCE) se constituy en la gran fuerza de oposicin del interior. Lejos de todo dogmatismo, el PCE alberg y coordin innumerables luchas de todos los colores. Fuera por completo de los medios de comunicacin de masas, el partido tena una capacidad impresionante de interlocucin directa con la sociedad a travs del tejido de organizaciones sociales para las que serva de cobertura poltica. Una de las claves de la restauracin borbnica estrib en la desarticulacin del PCE como organizacin de base. Con el regreso de Carrillo y su aparato, el partido se entreg por completo a los medios de comunicacin para transmitir sus consignas y comunicarse con la gente. Y los medios lo machacaron sin piedad, por mucho que se esforzaran unos dirigentes cada vez ms desconectados del pueblo en derechizar sin freno la lnea poltica de la organizacin.

La quiebra del PCE fue la quiebra del vnculo entre las luchas sociales y la organizacin poltica al servicio de las clases populares. Cuando tras el clamor del referndum OTAN naci Izquierda Unida, los dirigentes ms lcidos y revolucionarios trataron de aprovechar el momento para reconstruir el vnculo, pero la dinmica interna de la organizacin, heredera del desastre del PCE, se encarg de acabar frustrando las mejores expectativas. Hoy seguimos padeciendo aquella quiebra comunicacional y organizativa y urge superarla: quedan muchos viernes hasta noviembre de 2015 y los herederos directos de Franco estn empeados en acabar con todo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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