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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2012

Donde no hay moral solo queda degradacin

Javi lvarez
Rebelin

La compaa extremea Aran Dramtica presenta en la Sala de la Princesa del Mara Guerrero su obra Anomia


Hay una clase de teatro que nos sirve como punto de reflexin, tanto en lo individual como en lo social. El de ese tipo es un teatro que muchas veces tambin cumple la misin de poner el foco sobre lo que huele mal, lo que se degrada, tratando de avisar de la misma forma que nos alertara un periodista de verdad si la prensa no olvidase tan a menudo su funcin tica de informar. Las obras que pertenecen a ese grupo debemos verlas porque son importantes para desarrollar nuestra capacidad crtica. Son nuestra conciencia. A veces nos gustarn ms, a veces menos, pero siempre precisaremos de lo que ellas nos muestran. Anomia es una obra de teatro de esta clase. En ella se nos pinta esta Espaa nuestra que decidi emprender el camino hacia la riqueza por la va de la inmoralidad, el ladrillo y la corrupcin poltica.


La obra se inicia con la entrada en escena de dos concejales, el de Cultura y la de Urbanismo, que se renen en un stano para celebrar una reunin secreta. El pblico tiene entonces la sensacin de estar asistiendo escondido a una velada prohibida a la que seguramente nunca tendra acceso fuera de la sala de teatro. Se pone nervioso y se emociona porque ese permiso concedido le resulta como un premio. Espera ver altruismo, efectividad y servicio pblico, vamos, asuntos bonitos. Lo que se encuentra sin embargo es el asfixiante pulso entre el aparato del partido y una concejala de Urbanismo que no quiere dejar de ser la nmero dos en las prximas listas municipales. El partido teme que surja un escndalo que no puedan parar si ella sigue y que eso les reste votos, as que prefiere apartarla. Ella defiende que lo que hizo siempre fue por el bien del partido y que de ello se han venido aprovechando todos ellos. Aparece la hipocresa de una doble moral, la de quien usa dos raseros de medir, el favorable para l y los suyos y el otro para los dems. Surgen las presiones y el escarbar con rabia en el pasado. El pblico se intranquiliza pues lo que de verdad descubre es suciedad, podredumbre y degradacin.

Lo que ocurre en Anomia, esa lucha a vida o muerte por mantener el poder, se nos muestra en tiempo real, con las pausas y esperas de la vida cotidiana, a su mismo ritmo y con las contradicciones y los cambios de opinin que ocurren cada da, en un toma y daca entre unos y otros. Su valor est en la forma directa, sin prembulos ni explicaciones de ms, que utiliza para contarnos los mecanismos que unen poder, dinero y gobierno y cmo interfieren y se usan entre s. No hay corrupcin urbanstica sin voluntad poltica de beneficiarse de ella y sin que medie dinero. As vamos asistiendo a la construccin del grandilocuente discurso de la corrupcin. Pero lo que ms escuece desde la butaca del espectador es la impunidad que se respira en ese hablar sin mscaras, sabiendo que robar el dinero pblico no tendr castigo. Nos da lo mismo quien gane el pulso, todos hemos perdido.

 

No hay bien ni mal, sino una negociacin donde cada cual quiere ganar ms que el contrincante, donde no se puede perder porque significa estar acabado, casi como muerto. Ese es el sentido poltico de toda la historia. Da igual aciertos y errores, lo nico que interesa es el resultado de la negociacin, que tengamos mayor fuerza que nuestro oponente. Solo importa como se jueguen las cartas, da lo mismo acudir a chantajes, amenazar o desvelar los secretos personales como arma de ataque. En la soledad del stano donde se dirime la poltica todo es valido, una obligacin incluso, pues salir ganador nos permitir seguir engordando la vaca.

En Anomia no hay nada que no podamos ver en la prensa o en alguna cadena de televisin en esos juicios-circos donde unos polticos corruptos se ren de todos mientras el sumario va describiendo cada uno de sus delitos y las escuchas nos van dibujando el perfil exacto de su nivel de sinvergonzonera. No hay nada nuevo, no, pero duele ver personajes descarnados a los que hemos elegido para la gestin de lo pblico y que sin embargo campan a sus anchas y en su beneficio propio, sin tica, tan cnicos como sucios, hombres y mujeres que se amparan en que todos hacen lo mismo. Parece que trincar y mirar para otro lado despus sea su trabajo y generalizar su defensa. El sistema es una rueda que gente como ellos hace girar. Para lo que sirve Anomia es para ponernos todo eso delante, cara a cara, para que lo miremos y nos demos por aludidos porque somos nosotros los que debemos ponerle fin al desmn que vivimos y colocar en el sitio que corresponde a quienes nos gobiernan.

La poltica que se desarrolla en Espaa por los grandes -ya sean nacionales, autonmicos o a nivel de corporaciones municipales- del bipartidismo, ha fomentado la corrupcin, la llegada de un dinero regalado a cambio de algo y el devolver favores con el erario pblico. Desde el poder poltico se ha beneficiado los negocios de ciertos particulares y se nos ha robado lo que es de todos. Esos gobernantes se han enriquecido durante ese proceso recibiendo comisiones. No es un tema de ideologa, sino de personas que menosprecian la legalidad vigente y que con el paso de los aos y la impunidad sobrevenida van perdiendo todo escrpulo, con independencia del carnet del partido en el que militen. Lo malo es que esos partidos lo permiten y lo fomentan.

 

Hay tres elementos inquietantes sobre los que Anomia me parece especialmente enriquecedora. El primero es el enigma que se esconde tras la oscura financiacin de los partidos polticos en nuestro pas, no hay dinero, pero an as no dejan de celebrarse, un fin de semana s y otro tambin, los caros eventos que organizan esos grandes partidos. El segundo es el uso de los macroproyectos como fuente de ingresos personales y como cebo electoralista de votos para el partido; a mayor coste, ms rdito. Y el tercero es la capacidad de los partidos para controlar los organismos, incluyendo los judiciales, que deben velar para que esa corrupcin no se produzca.


Anomia no pretende juzgar a nuestra clase poltica. No es esa la funcin del teatro. Lo que quiere es que contemplemos esas maneras tan extendidas, llenas de inmoralidad, que hacen que nuestros gobiernos se pudran. Para lo otro ya estn los espectadores en la sala y la justicia fuera. No intenta tampoco convertirse en una denuncia, sino que su objetivo es el de ser una constatacin dolorosa de nuestra realidad que despierte nuestra conciencia crtica para que nos pongamos a hablar de ello en la calle.

La obra, desde mi punto de vista, tiene muchos aciertos, pero tambin, al otro lado de la balanza, hay que situar algunos problemas. Uno de ellos viene porque an le faltan ensayos, lo que hace que los actores no hayan fijado todo el texto y se les llegue a escuchar trabarse. Otro es la perorata que Arturo dirige directamente al pblico, lo que rompe el tono confidencial de un pblico espa con el que se desarrolla el resto de la obra. En realidad, aunque no es un problema del actor, el personaje de Arturo es totalmente accesorio y la obra ganara suprimiendo su presencia en ella ya que nada aporta.

A modo de pequeo anecdotario: Anomia, segn la definicin de la RAE es el conjunto de situaciones que derivan de la carencia de normas sociales o de su degradacin. Anomia es lo que vivimos aqu y ahora, en este momento. Sin embargo, segn confiesa su director y autor, Eugenio Amaya, el primer borrador lo escribi en 2008 como un impulso irrefrenable que surgi al leer las transcripciones de las escuchas a personajes imputados en casos de corrupcin urbanstica realizadas por las fuerzas del orden y publicadas por los medios de comunicacin. Las conversaciones, desprovistas de todo escrpulo, resultaban llamativas por su ausencia de eufemismos, destilaban un sentimiento de absoluta impunidad y una avidez insaciable por trincar a cualquier precio. De hecho, ms de uno de estos intercambios pareca extrado de un guin de The Wire o Los Soprano en su versin espaola. Fueron estas transcripciones de delincuentes de cuello blanco en accin las que marcaron el tono de Anomia .

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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