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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2012

El len herido da un golpe en Lbano?

Abdel Bari Atwan
Al-Quds al-Arabi


El len herido y cercado se enfrenta a una revolucin armada interna, por eso, no sorprende que golpee al oeste en Lbano y al norte en Turqua: porque no quiere caer solo, o dejar a sus enemigos festejar su cada.

Decimos esto a raz del coche bomba que logr hacer explotar al archienemigo de Siria, el general Wissam al-Hasan, jefe de la Inteligencia del aparato de seguridad interno libans, detrs del cual todos los dedos apuntan a que estaba Siria.

El seor Saad al-Hariri, presidente de la Corriente del Futuro acus al presidente Bashar al-Asad personalmente y Walid Junblatt, el lder druso, hizo lo mismo, yendo incluso ms all cuando dijo que el presidente sirio haba quemado Siria y quera quemar Lbano tambin.

Lo que ahora cabe preguntarse con fuerza es que si este hombre, que estaba considerado como el ms fuerte del aparato de seguridad libans, ha sido eliminado con tanta facilidad un da despus de su llegada a Beirut, no parece que vaya a ser difcil para sus asesinos, estn dentro o fuera de Lbano, llegar a cualquier lder poltico o de la seguridad libanesa.

El general Al-Hasan no fue asesinado salvajemente y por medio de un coche bomba como fueron asesinados otros responsables libaneses contrarios a Siria, comenzando por Bashir Gemayel[1], Ren Moawad[2], Rafik Hariri[3], y Gibran Tueni[4], por descubrir redes de espionaje del Mosad israel en las que estuvieran implicados libaneses, palestinos u otros rabes, sino porque desafi al rgimen sirio y este, el rgimen, est pasando la ms crtica etapa de su historia (la de lidiar con la oposicin armada), y descubri la implicacin del seor Michel Samaha, ex ministro de Comunicacin, en una operacin de traslado de armas y explosivos en su coche a Lbano para utilizarlos en asesinatos de polticos libaneses que apoyasen la revolucin armada en Siria, segn las investigaciones.

El general Hasan fue ms lejos de lo que el rgimen sirio poda soportar, cuando pidi llamar al teniente Ali Mamluk, director de la Seguridad Nacional, y a la doctora Buthayna Shaaban, consejera del presidente Asad, para interrogarlos sobre el tema de los explosivos del ex ministro de Comunicacin, como acusados en el caso.

Puede que algunos argumenten que la investigacin sobre el asesinato no ha comenzado an y que es pronto para acusar a Siria o a quien sea. Tal discurso es correcto y est en su lugar, pero en qu momento han llevado las investigaciones sobre los anteriores asesinatos en Lbano a identificar a la parte que los llev a cabo?

El mensaje que quiere dirigir el rgimen a sus enemigos en Lbano y tal vez a otros lugares de la zona rabe y Turqua lleva ms de un significado y va dirigido a ms de una parte, pero se resume en que ha decidido trasladar la lucha fuera del pas y que puede hacerlo si quiere, como demuestra el asesinato del hombre de la seguridad ms importante de Lbano.

Hace unos meses se deca que haba una lista de futuros asesinatos en Siria que inclua un grupo de personalidades polticas en Lbano a las que se esperaba que el propio general Al-Hasan proporcionara proteccin. Cosas del destino, l ha sido la primera vctima de esta lista y no es de extraar que contine la serie en los das y semanas venideros.

Se trata de un fallo de seguridad muy peligroso en todos los aspectos que provocar el pnico y el terror entre las lites polticas libanesas y algunas personalidades siria opositoras que tienen en Lbano su base de operaciones para socavar a las autoridades en Damasco, y pasar las armas y los voluntarios de forma ilegal hacia el corazn de Siria y los frentes abiertos.

El asesinato del general Al-Hasan es algo malo para Lbano, y para todo el entorno sirio en general, apenas recuperado de la guerra civil que lo desangr a l y a cientos de miles de sus hijos y que dur cerca de quince aos. El fantasma de la guerra civil sectaria acecha sobre Lbano y tal vez este asesinato sea la mecha que pueda encenderlo. Lbano vive una situacin de polarizacin sectaria y poltica nunca vista, pues por un lado est el bando de Siria, que incluye a Hezbollah, el movimiento Amal y el Partido Nacionalista sirio, y por el otro, el bando del Reino de Arabia Saud, que incluye al bloque del 14 de Marzo y algunas otras fuerzas sunes.

Es paradjico que este asesinato haya llegado dos das despus de las declaraciones que hizo el seor Hariri en las que asegur que haba encargado al diputado Iqab Saqar supervisar las operaciones de coordinacin de la financiacin de la oposicin siria y darles todo el apoyo. Este se encontr con distintas personalidades de la oposicin Siria en la ciudad turca de Estambul y estos aseguraron que el seor Saqar estaba en la cima de un gran imperio que ofreca amplios servicios logsticos a la oposicin que se enfrenta al rgimen. Esto recuerda a un papel semejante jugado por la oficina de servicios que fund el doctor Abdallah Azzam junto a su joven ayudante en aquel momento, Osama Bin Laden, en Peshawar para apoyar a los muyahidines rabes en la guerra afgana para sacar a las fuerzas soviticas y derrocar al rgimen comunista de Kabul a principios de los ochenta.

El fuego de la cruenta guerra civil siria ha llegado a la punta del vestido libans y no es de extraar que se produzca un desplome securitario que lleve a una guerra de asesinatos y contra asesinatos, que pueda empujar al pas de nuevo al ciclo de la guerra civil.

Tal vez el asesinato del general Wissam al-Hasan haya sido una coincidencia, pero no prendi la mecha de la guerra civil libanesa en 1975 en la misma zona cuando las fuerzas de las Falanges atacaron un autobs lleno de palestinos? Se repetir la historia? Lbano ha sido siempre el campo de las guerras por delegacin, enfrentndose en su terreno y luchando la mayora de las fuerzas regionales, sirias e israeles especialmente. Estas son consideraciones geogrficas y lecciones de la historia, y los pases, como el ser humano, no pueden huir de sus destinos.

Un nuevo episodio comienza en este pas de seguridad trastornada, y que se encuentra en una crisis econmica (con una deuda de 50.000 millones de dlares), y se trata de un episodio cruento en todos los sentidos, y abierto a todas las posibilidades. El nico consuelo es el dinamismo del pueblo libans y su vitalidad, un dinamismo que se ha mostrado en el hecho de que la vida contina y los restaurantes, centros de ocio y cafeteras estn repletos en la zona de Achrafieh, donde tuvo lugar la explosin, como si nada hubiera pasado.

Notas
[1] Ex lder de las Falanges libanesas.
[2] Presidente de consenso para poner fin a la guerra civil en Lbano.
[3] Ex primer ministro libans asesinado en 2005.
[4] Ex director del peridico Al-Nahar, asesinado en 2005.




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