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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2012

La mirada, la palabra y las cosas

Edgar Borges
Argenpress


"Mi propio nombre, en mi boca, me produce siempre una impresin extraa".

Emmanuel Bove

A las palabras le asesinamos su significado y a las cosas les dimos vida propia. La educacin conservadora nos ense las palabras para obtener resultados, no para recorrerlas (como hermosos procedimientos interminables). Cremos que con slo decir positivo se nos abran las puertas como si de un acto de magia se tratara. En el entramado del no pensamiento vaciamos el contenido de las palabras y nos convertimos en repetidores del guin de los diseadores de la maquinaria. La palabra pas a ser un eco muy lejano, imposible de descifrar. Letra muerta, gestos controlados, vnculos rotos. Colectivos desarticulados. Violencia legal contra el pensamiento. Mucho nos olvidamos (y demasiado se empean en hacernos olvidar) que de un extremo se pasa a otro extremo. De la saturacin a la indiferencia hay medio paso. De la palabra como dogma hemos llegado a la palabra como nada. La palabra como cartilla de escuela qued aplastada por el ruido del carnaval de las opiniones. Nos olvidamos de preguntarnos qu decimos cuando queremos decir algo. No obstante, en ese ir y venir del verbo, parece que dejamos las palabras adjudicadas a determinadas cosas y nos fuimos, en retirada hacia la no vida, como si la comprensin de ese algo no dependiera de nosotros. La pared sigui siendo pared por s misma, ya no nos preguntamos para qu es pared. Igual nos pas con el resto de la casa y con los objetos de la calle. Y en la derrota de los significados se nos rebelaron las cosas.

Entre las palabras y las cosas se produjo una distancia. Esa distancia la hemos creado con la prdida de la mirada. Una vez que la palabra perdi significado, las cosas se convirtieron en entes independientes que administran nuestras vidas. El ser, alejado de la interpretacin, pareciera haber olvidado que las cosas significan algo slo desde la perspectiva de una mirada. Las palabras no son estrictamente algo, las palabras pueden ser restos de un lenguaje vaco. Es el ser quien les da forma y sentido a los smbolos. Sin embargo, en esta diatriba de valores las cosas han pasado a valer ms que las palabras. Como si las cosas ya no necesitaran ser nombradas. El pragmatismo actual (que desacredita aquello que no es medible) nos ha llevado a desestimar aquellas palabras que no representan valores tangibles. En el reino de la rentabilidad amor es una palabra intangible que pierde importancia ante la palabra mueble. No obstante, poco o nunca recordamos para qu sirve el mueble. Es la sola cosa la que pas a tener relevancia (y vida) en la cotidianidad del sin sentido. Cuntas veces nos preguntamos si el automvil sirve para algo ms que para transportarnos? Es posible que las cosas comiencen a ser problemticas una vez que nos dejamos de preguntar para qu sirven (el pragmatismo pretende que nos preguntemos por la utilidad del amor y no por la del mueble).

Una camisa o una bandera no hacen existencia ni patria si no hay personas. El ruido le ha abierto un hueco de muerte a la significacin de lo que hay ms all de los nombres. Ocurre que detrs de un nombre hay un ser que, como las palabras, necesita ser recorrido. Y en el imperio de lo concreto slo valen las palabras que representan una utilidad directa, demostrable. Del mueble al automvil y del volante a los smbolos de la avenida, siempre con algn aparato en la mano, rodeados de cosas interminables que estn hechas para respondernos la vida segn el (fugaz) manual de la uniformidad. El miedo al laberinto siempre nos lleva a un callejn sin salida. Las cosas estn fabricadas slo para darnos rpidas respuestas. El ser humano slo consigue salidas desde las preguntas.

Quiz habra que recuperar la energa de las palabras. Su aire, su frescura, su camino abierto. Llevar el sentido de interpretacin al punto de equilibrio de la cuerda por donde atravesamos la historia. Vivir para recorrer palabras y utilizar cosas. El otro da interrump mi recorrido de a pie para detenerme ante el semforo en rojo; de pronto un conductor fren y desde la ventanilla de su automvil me hizo seas para que atravesara la calle. Demor mi paso en medio de la sorpresa que me produjo aquel sencillo acto. Mucho rato despus slo pude decirme que aquel sujeto era un extrao intrprete del justo sentido de las cosas.

Fuente: http://cultural.argenpress.info/2012/10/la-mirada-la-palabra-y-las-cosas.html


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