Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-10-2012

Por una crtica rigurosa de las pelculas africanas

Beatriz Leal Riesco
Rebelin


Sensibilidad, profundidad, sutileza, coraje, creatividad, fluidez, denuncia, reflejo, mirada, crudeza, realidad, valenta, honestidad, sensibilidad, intensidad, verdad stos son algunos de los trminos con los que los jurados del Festival de cine africano de Crdoba justificaban sus premios en la ceremonia de clausura la noche del 19 de octubre. As lo recoge la nota del propio festival citada por varios medios nacionales y que, ya en su primera lectura, nos inunda con la sensacin de que hubisemos podido encontrar similar narracin en cualquier festival de cine a lo largo del planeta o no?

Para aquellos que hemos tenido la suerte de seguir al franco-senegals Alain Gomis, el que se hiciese con el griot al mejor largometraje de ficcin por Tey (Aujourdhui) ha significado el reconocimiento a sus cualidades poticas y a su investigacin formal, fruto de un recorrido que empezara aos atrs con pelculas como Lafrance (2001) y Andaluca (2007) y visible durante su galanteo con el formato del cortometraje. Tey, presentada en la 62 edicin de la Berlinale este mismo ao, mereca el mximo premio, dice el jurado en Crdoba porque expresa con profundidad y fluidez potica la temtica esencial de la vida y la muerte. Fluidez potica? temtica esencial? Siento tener que pararme aqu pero, con esta oracin sobrecargada de lugares comunes y vacos conceptuales, flaco favor han hecho a los que no han podido acercarse a verla y leen vidos las reseas de cine como apuntes fiables para construir sus agendas de espectadores. La pelcula sigue a Satch (joven senegals que acaba de regresar de los EE.UU.) en el ltimo da de su vida. Al espectador se le informa de la muerte cercana del protagonista al amanecer y, desde entonces, le acompaar en sus postreras horas. Poco nos dice el argumento de la obra en s, pues se ve desbordado por su tratamiento formal, con un tempo sin relaciones causales evidentes (ms que la vida a la que seguir, necesariamente, la muerte) u obsesiones biogrficas, y que hace uso, dependiendo de los efectos buscados en cada momento, de la potencialidad de gneros como el musical y su habilidad de cohesin social, del thriller de gngsteres centrado en la tensin inter-individual y claustrofbica de un grupo de amigos, o del melodrama con el erotismo y la fidelidad como detonantes de la accin. Gomis obliga al espectador a recurrir a todas sus herramientas analticas y a su bagaje como espectador experimentado universal, que ha de saltar de las telenovelas al documental social en un abrir y cerrar de ojos, cuestionando sus propias expectativas ligadas a la forma y reconocer, as, la utilizacin simblica e ideolgica que entraa toda forma flmica. Este uso de gneros diversos no forma parte del conocido juego de la irona postmoderna y su uso de las citas a modo de homenajes, sino que, gracias al valor unificador de la banda sonora, la reflexin sobre la naturaleza del ser humano actual tiene tintes de modernidad revisada. Dejando atrs temas ya visitados como la emigracin africana y la bsqueda de una identidad propia (Andaluca), el director se lanza con Tey a meditar desde el cine sobre los componentes universales de las vidas de hombres y mujeres de Dakar. Recorriendo espacios pblicos y privados de una urbe contempornea senegalesa, el protagonista, silencioso y bello en su mutismo, como si su rostro fuese, en realidad, una mscara de transicin al ms all, realiza un viaje temporal a travs del espacio. Este cuento filosfico sobre la fugacidad y la responsabilidad de la vida humana se organiza travs de encuentros con diversas personas, exponiendo cmo la parte social de la convivencia humana (empezando por la familia) es vivida de manera individual a travs de miedos, angustias, contradicciones y esperanzas especficos.

 

La pretensin de alcance universal del cineasta choca de manera directa con cierta parte de la crtica que estudia las pelculas africanas empeada en desvelar aspectos culturales especficos a los no iniciados; una estrategia que resalta tradiciones autctonas valorndolas como excepcionalidades culturales. Alain Gomis rueda en Senegal, con varios actores no profesionales y en un momento convulso de la historia reciente del pas, lo que le lleva a capturar con su cmara las manifestaciones y revueltas que tuvieron lugar durante la primavera del 2011 con el movimiento Yen a marre dirigido por jvenes militantes. No huye de la representacin ni de las de costumbres locales ni de los acontecimientos histricos contemporneos, pero no se recurre a ellos como comentario antropolgico o decoracin socio-cultural, sino como base de una reflexin particular sobre el destino del ciudadano cosmopolita universal e histrico, dos conceptos que no son contradictorios ni paradjicos sino complementarios. Esta universalidad histrica de hombres y mujeres concretos alcanza gran maestra en las escenas de Satch con su ex amante (interpretada por la actriz Asa Maga, la voz y el rostro de Bamako, de Abderrahmane Sissako) y en las que aparece acompaado de su fiel amigo Sele (Djolof Mbengue; actor fetiche de Gomis y coguionista de Tey). En ellas, la interaccin entre los personajes viene coreografiada por una cmara que baila a su alrededor, intentando responder a las exigencias de este dilogo entre personajes y espacios, un mecanismo que funciona mucho mejor que los primeros planos y planos detalle de los hijos del protagonista en las escenas finales o los picados panormicos de unas calles desoladas a mitad del metraje. El acento en aspectos emocionales o apocalpticos es, a mi juicio, redundante para un destino trgico como el de Satch pues suponemos que el conocimiento de su muerte provocar, de antemano, angustia por la incertidumbre de lo que vendr y dolor por el abandono de los seres queridos.

Mucho ms se puede comentar sobre esta pelcula y sobre su director y as argumentar cules fueron las motivaciones del jurado para premiarla. El griot a la mejor interpretacin masculina fue a parar al poeta, msico y actor estadounidense Saul Williams (Satch), nada extrao por las cualidades fotognicas y expresivas del actor (el propio director reconoci que, al ver una fotografa suya, saba que esa aura especial del artista era ya un 50% del papel), a las que hemos de aadir su cualidad de estrella internacional. Su fama como msico, actor y poeta lleva implcita una capacidad de promocin extra nada desdeable para la pelcula que, no olvidemos, es una de las industrias mundiales del entretenimiento ms jugosas. Sera, por tanto, ingenuo sorprenderse de la utilizacin meditica de una Star como Saul Williams tanto por el director como por el festival en Crdoba. Es interesante apuntar, asimismo, que se tuvieron que limitar las lneas de Williams por no saber hablar wolof, aunque se ha de reconocer su aceptable diccin francesa a pesar de ser nativo anglfono (en la actualidad, vive a caballo entre Pars y Nueva York). Estas limitaciones obligaron a adaptar el guin a su medida, enfatizando esa cualidad de mscara del actor perseguida por el cineasta y cuyo cnit encontramos en la escena en la que el que habr de lavar su cuerpo apenas fallecido, representa en vida el procedimiento que realizar horas despus con el cadver. Que haya sido el mtico actor senegals Thierno Ndiaye Doss el que interpreta este papel tan intenso, parndose en cada gesto con la precisin del embalsamador experimentado, ofrece un giro inesperado a la visin de la escena. El que pasar a la historia del cine de Senegal como uno de sus actores ms prolficos, falleci este pasado agosto a los 72 aos de edad. Su desaparicin dota a esta potica representacin de la muerte y los rituales que la acompaan de un nuevo sentido, volcndonos de lleno en este largo dilogo que se ha mantenido desde hace siglos sobre la inevitabilidad de la muerte y la inocente pretensin de eternidad que persigue el ser humano a travs de la prctica artstica.

Coincido en la decisin de otorgar el griot a la mejor interpretacin femenina a Soufia Issami por su rol en el primer largo de ficcin de la marroqu Leila Kilani: Sur la planche. Con Faouzi Bensadi como figura de renombre internacional liderando el movimiento, Leila Kilani es uno de los exponentes del nuevo cine marroqu, quien emple toda la experiencia adquirida en el mbito del documental -Tanger, le rve del brleurs (2003), Nos lieux interdits (2009)- para componer un relato que carga las tintas sobre la situacin de las mujeres en la explotacin econmica global. Marruecos est pagando la insercin de sus oligarcas en los espacios reservados hasta hace poco a los ricos del 1 mundo, forzando para ello a su poblacin a emigrar a las fbricas urbanas y a trabajar durante turnos propios de esclavos por salarios miserables. Decir que Soufia Issami merece el premio por su honestidad e intensidad en la composicin de su personaje es decir poco o nada de la interpretacin que esta joven hace de una emigrante rural en la ciudad, enojada por su inevitable destino de paria y castigada por su rebelda por las corruptas fuerzas del orden al creerse duea de su vida. En una pelcula en la que los sentidos del olfato y el tacto compiten por ganar el pulso al odo y la vista, Issami es el cuerpo en el que se concentran las pequeas obsesiones de cada ser humano, y en el que el rechazo instintivo a un olor como el del pescado, que la acompaa noche y da tras su turno en la conservera donde se emplea, funciona como smbolo de pertenencia a una clase social pobre y sin posibilidades de ascenso social. La eficacia de centrar la atencin en el cuerpo sudoroso, ftido incluso, de la protagonista, obsesionada por escapar del mismo, hipnotiza a la audiencia, sabedora de los traumas y recuerdos aparejados a sensaciones olfativas.

Parar aqu mi justificacin alternativa de los principales premios de ficcin de la seccin oficial El sueo Africano.Con este ejercicio quiero sealar que es preciso un anlisis objetivo crtico y sistemtico que no caiga en lo laudatorio, empleando para ello todas las herramientas terico-crticas a nuestra disposicin y as explicar (en el caso de que la tengan) la calidad e inters de cada obra.

Restricciones de espacio y obligaciones de etiqueta aparte, ha pasado el tiempo de seguir recurriendo a conceptos vagos y ambiguos para legitimar las producciones de todo un continente. Si estas palabras del jurado del FCAT se hubiesen quedado en la sesin de clausura del festival entendera su tono de celebracin. Sin embargo, es ingenuo creer que semejante despliegue de poesa y meta-crtica no fuese a ser citada por los medios que se hicieron eco del evento y que, ahora que han sido colgadas en la red, no vayan a ser consultadas una y otra vez. Efectos de esta actuacin a-crtica? La mayora de los lectores saben que estn ante artculos de informacin sin ms, por lo que simplemente anotarn un par de ttulos, pasando de puntillas por las afirmaciones de unos y otros sin hacerles (mucho) caso. Puntualizacin obligada: por la escasa difusin en la Web de los cines africanos, cualquier momento es valioso a la hora de trabajar por el (re)conocimiento de pelculas y autores de estas latitudes. Existen, grosso modo, dos tipos de lectores potenciales de estas noticias: aquellos entregados a priori a los cines africanos, a los que no harn ms que corroborar en sus expectativas (sean del tipo que sean), y aquellos recin llegados, sin un inters especial, quienes leern en sus lneas, en el mejor de los casos, lugares comunes sobre una vaga creatividad y valenta del autor no occidental y, en el peor, la invocacin de un hecho diferencial cultural, econmico, histrico y/o poltico. Ante la posibilidad de respuestas, declaraciones como las del jurado del FCAT contribuyen (conscientemente?) al mantenimiento de un discurso de oposicin o, como mucho, de alternatividad multicultural que se sirve de las diferencias (eso s, siempre en plural) para rentabilizarlas econmicamente. En el siglo XXI, el objetivo no reside ya en lograr desde Occidente que otras voces encuentren su espacio, pues cada vez existen ms plataformas y lugares desde los que ver pelculas africanas sin tener que desplazarnos de nuestras residencias y las alianzas Sur-Sur, por vez primera, estn alcanzando lo que las polticas de subvencin ligadas a los festivales (fundamentalmente) europeos no consiguieron en dcadas: la creacin de verdaderas industrias cinematogrficas en frica. La invocacin de ideas como coraje, valenta, honestidad, reflejo unidas a profundidad, creatividad, fluidez (?), intensidad nos entierran en ese lugar inocuo, atemporal e informe de una crtica devota que no duda en intercambiar de una pelcula a otra, de un autor a otro, los mismos piropos sin pararse a analizar, en igualdad de condiciones, a estas obras con sus homlogas internacionales, reconociendo su espacio dentro del cine comercial o artstico, segn sea el caso, y ofreciendo al lector claves de lectura que amplen, cuestionen o derrumben sus propias opiniones al respecto.

Como crtica especializada en cines africanos, cada vez soy ms consciente de la necesidad de ser estricta en mis anlisis y de ceirme a las caractersticas individuales de cada obra y de sus particulares, ofreciendo a los lectores una crtica matizada y adecuada a cada obra tomndola independientemente, pues el efecto de las reseas y opiniones que inundan los medios no hace sino impedir la entrada a nivel de igualdad de autores y obras en el mercado internacional del cine, espacio en el que s existen (algunos) especialistas que van ms all de constatar la pertenencia de un autor a una cinematografa determinada, su fidelidad a la realidad y su valenta a la hora de tratar un tema (en dnde no se da?), el aspecto de denuncia y testimonio de determinados hechos, o la experimentalidad formal vanguardista del autor. Son todas estas cualidades que se repiten una y otra vez, pudiendo permutar los ttulos de las reseas sin que el lector se aperciba de ello. La cosa cambia cuando entramos a estudiar, partiendo de cada pelcula y adaptndonos a sus exigencias, particulares desde los que deducir conclusiones ms generales, como es la variacin del ritmo por la acomodacin de las imgenes en la fase del montaje a la composicin previa de la banda sonora; la obligacin de improvisar de la cmara por la actuacin de actores no profesionales; o la pobre recepcin del pblico no local ante unos subttulos de psima calidad incapaces de transmitir los matices de las lenguas originales. Estos y otros casos hipotticos han de ser valorados en cada ocasin por el crtico, quien debe pararse a escribir sobre las virtudes tanto como sobre sus defectos. Al hacerlo, se ayuda a los espectadores a salir de esa renuencia que tienen ante las pelculas africanas, favorecida en parte por la casi total inexistencia de una crtica sopesada en espaol. En otros idiomas como el ingls o el francs se estn dando pasos para acercarse a estos cines y escapar de la estigmatizacin de unas obras ligadas a los estudios postcoloniales, culturales, etnogrficos y antropolgicos. Las pelculas y los autores africanos han sido injustamente olvidadas por los estudios cinematogrficos formalistas, histricos y poticos ms serios, habiendo llegado el tiempo de abordarlas desde esta perspectiva.

La labor de difusin de festivales como el FCAT es inestimable, pero en una sociedad inundada por la velocidad de la informacin de las TIC y guiada por la permanencia de los recursos a disposicin en la Red, hemos de crear un espacio de discusin y dilogo fructfero que ayude a que los cines africanos sean accesibles a una audiencia de tonalidades e intereses variados sin caer en prejuicios y lugares comunes, sean de la ndole que sean. Slo as situaremos a los cines y autores africanos, quienes ya se lo merecen por derecho propio, en el mismo lugar que otras cinematografas.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter