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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-10-2012

Plutocracia democrtica

David Brooks
La Jornada


En el universo exclusivo de los ms ricos aqu, la democracia es un concepto muy bonito si se define como uno en donde su bienestar es el bienestar de Estados Unidos, y estn dispuestos pagar millones para asegurar que esa definicin sea la que triunfe en las elecciones.

Las campaas electorales de los candidatos de los dos partidos nacionales o sea el proceso necesario para que esto obtenga el sello de democracia son en gran parte financiadas por los ms ricos, asegurando que gane quien gane, ellos ganan.

Una y otra vez, crticos desde el economista Joseph Stiglitz, Premio Nobel, el legendario y veterano reportero Bill Moyers, el analista Noam Chomsky, y hasta Bruce Springsteen, entre otros, han expresado que la extrema concentracin de riqueza y su dao colateral, la dramtica desigualdad econmica, estn amenazando a la democracia ms poderosa del mundo. La desigualdad ha llegado a un punto sin precedente desde 1928, con el uno por ciento de la poblacin controlando 40 por ciento de la riqueza nacional, mientras los indicadores de pobreza, hambre, ingreso medio y ms de todos los dems sigue empeorado. Moyers reporta que el uno por ciento acapar el 93 por ciento del ingreso generado en el primer ao de la llamada recuperacin. No slo eso, sino que afirma que en ningn momento en la historia moderna el .001 por ciento ms rico ha sido dueo de tanta riqueza o ha pagado tan poco en impuestos.

Todo esto se ha logrado bajo presidentes tanto demcratas como republicanos a lo largo de las ltimas tres dcadas. O sea, ha sido un producto bipartidista, o en el discurso oficial de aqu, democrtico.

De hecho, en el momento que algn poltico se atreva a mencionar el hecho ms determinante de la historia moderna del pas, los multimillonarios critican a los acusadores de ser antidemocrticos y socialistas y de buscar provocar una guerra de clases.

Barack Obama se ha referido muy cautelosamente al asunto, primero afirmando que el genio del sistema de mercado libre es el motor de la prosperidad de este pas, pero argumentando que para recuperar el sueo americano, el gobierno y el sector privado tienen que generar mayores oportunidades para la clase media, y propone elevar de manera mnima impuestos sobre los ricos (los cuales estn a sus niveles ms bajos en dcadas).

En respuesta, algunos ejecutivos de Wall Street, quienes le dieron ms contribuciones que a su contrincante en la eleccin de 2008, ahora castigan a Obama al invertir millones en la campaa del republicano y ex financiero Mitt Romney (aunque tambin siguen dando, pero menos, a la campaa del presidente). Romney, ni hablar, es miembro del club del uno por ciento, quienes afirman que el gobierno es el obstculo a la prosperidad y que ellos son los generadores del empleo y la prosperidad del pas entero. Ninguno de los dos candidatos presidenciales y casi ningn otro poltico cuestiona el sistema que gener esta desigualdad.

Una de las razones de esto es que gran parte de la cpula poltica pertenece al uno por ciento: la riqueza promedio de un representante, en 2010, fue de 5.9 millones de dlares, y de un senador 13.1 millones, segn el Center for Responsive Politics. Otra es que casi todos dependen del uno por ciento para ser electos.

Chrystia Freeland, periodista y autora de un nuevo libro sobre los plutcratas Plutocrats: The Rise of the New Global Super-Rich and the Fall of Everyone Else, coment en entrevista con Moyers que a las elites les gusta pensar que estn actuando por el inters colectivo, aun cuando estn actuando en torno a sus intereses personales.

Esa clase rica est capturando el discurso poltico y enmarcando en gran medida el debate nacional. Freeland afirma que Obama piensa de la misma manera que ellos; es un tecncrata en la manera aceptada de la plutocracia actual. Eso les gusta, es por eso que creo que fue tan bien recibido por ellos en 2008.

Hay brotes de resistencia a todo esto. De hecho, fue el tema en torno al que estall el movimiento Ocupa Wall Street, el cual contina activo en diversas luchas contra el uno por ciento, a pesar de estar pasando por un etapa de fragmentacin y/o dispersin. Continan los ecos de luchas masivas de empleados del sector pblico en Wisconsin y Ohio, y este mes, por primera vez en sus 50 aos, la empresa comercial ms grande del mundo, Walmart, se asust cuando trabajadores en sus tiendas en Dallas, Miami, Washington, Los ngeles e Illinois abandonaron sus puestos y salieron en demanda de la reinstalacin de compaeros cesados por participar en los esfuerzos de una nueva entidad de trabajadores de la empresa OUR Walmart dedicada a la lucha para mejorar condiciones laborales.

Y la campaa de Obama ha tenido que abordar esta inquietud reclutando hasta el apoyo de Bruce Springsteen mientras est de gira promoviendo su nuevo disco Wrecking Ball con canciones llenas de ira justo sobre el robo de la democracia y de los sueos de la gente comn por los banqueros y sus cmplices (la gira culminar en la ciudad de Mxico el mes entrante).

Ahora mismo, hay una divisin de la riqueza cada vez ms creciente en este pas, con los beneficios destinados cada vez ms al uno por ciento... Ahora mismo, hay una batalla para ayudar a que esta nacin sea ms justa y ms igualitaria Ahora mismo, necesitamos un presidente que tenga una visin que incluya a todos nuestros ciudadanos, no slo a algunos... Obama es nuestra mejor opcin porque tiene una visin de Estados Unidos como un lugar en donde todos estamos en esto juntos, escribi Springsteen.

Pero mientras financieras como Goldman Sachs reportan ganancias sin precedente, cuando uno de cada seis estadunidenses estn en la pobreza y un nmero similar padece hambre, eso de que estamos todos juntos no es un coro que canten todos juntos ante la realidad de un pas cada vez ms desigual. Toda la retrica sobre la democracia y de que existe una opcin que inunda al pas a menos de tres semanas de la eleccin se contrapone con la realidad de que por ahora, esta es una democracia para, por y de los ms ricos. O sea, plutocracia democrtica.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/10/22/opinion/025o1mun



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