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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2012

Ahora parece que estar en contra de la institucin poltica en su formato actual es ser antieuropeo y contrario a la paz
La UE consigue el Nobel a costa de la democracia

Dave Bowden
The Independent

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo.


Vista en retrospectiva, la decisin de adjudicar el Premio Nobel de la Paz a la Unin Europea no debera haber resultado sorprendente, ya que ha sido fruto de una larga y exitosa campaa de presin. Desde los mismos inicios de la Comunidad Europea del Carbn y del Acero en 1951, la prioridad nmero uno de la integracin europea ha sido evitar la guerra.

Sin embargo -tal y como coment por Twitter el Canal 4 de Noticias de Reino Unido tras el anuncio- la concesin del galardn en 2012 parece una cruel irona si se tienen en cuenta los recientes enfrentamientos violentos en Atenas y en Espaa causados por el anuncio de nuevas medidas salvajes de austeridad. Italia est presidida por un primer ministro tecncrata no elegido democrticamente un antiguo comisario europeo- nombrado con el fin de promulgar medidas de estabilidad que aseguren el futuro de la eurozona. A diferencia del comit que otorga los Nobel, los ciudadanos europeos que abarrotaron el acto que presid en la librera londinense Foyles esta semana, bajo el ttulo "Disturbios y revoluciones: jvenes radicales europeos?", no crean vivir en el "continente de la paz".

Incluso los principales valedores de la UE parecen haberse empeado ltimamente en menospreciar sus posibilidades de xito. El ao pasado, Angela Merkel adverta de que "no deberamos dar por sentado que vayamos a tener paz y riqueza en Europa en el prximo medio siglo". Por su parte, el viceprimer ministro britnico Nick Clegg avis el pasado mes de mayo de que Europa estaba potencialmente expuesta al "desastre... [provocado por] una serie de movimientos nacionalistas, xenfobos y extremistas".

Toda esta historia resuena de un modo familiar. Aunque la crisis haya servido para poner de relieve este tipo de avisos, en los das felices anteriores a la quiebra ya surgan en Bruselas parecidos comentarios de tintes oscuros. Los ciudadanos de Francia, Pases Bajos e Irlanda mostraron una tendencia destructiva parecida al rechazar con su voto la Constitucin Europea y el muy similar Tratado de Lisboa, a pesar de que entonces los analistas publicaran libros con ttulos como "Por qu Europa liderar el siglo XXI".

Est claro que no se trata de la primera decisin polmica, incluso desconcertante, dentro del historial de los premios Nobel de la paz. Al igual que con Barack Obama, que obtuvo el galardn cuando apenas comenzaba a instalarse en el Despacho Oval, la decisin se considera simblica: una muestra de fe y esperanza en que Europa sabr capear el temporal que se avecina. Como la UE no ha conseguido ofrecer a sus ciudadanos una visin alentadora del futuro europeo, construida sobre un patrimonio rico y un gran potencial econmico, su ejrcito de tecncratas y burcratas solo cuenta con el papel histrico desempeado en el mantenimiento de la paz durante la Guerra Fra para convencer a la gente, aunque desplace a sus dirigentes electos.

As como el premio a Obama tras un ciclo en el gobierno en el que se han intensificado los ataques de aviones no tripulados sobre Pakistn- inspira en la actualidad ms cinismo que indignacin, existe el peligro de que la respuesta al Nobel sea exclusivamente de incredulidad. El euroescepticismo se ha convertido en la postura ms popular por defecto entre los comentaristas que, con anterioridad a la crisis de la eurozona, ya denunciaban encantados las sospechas de tendencias antidemocrticas, como xenofobia y racismo, en la institucin. Ser contrario a la UE, se nos repeta incesantemente, equivala a ser antieuropeo, a querer hacer retroceder el continente a los aos ms oscuros del siglo XX. La famosa sentencia de Yeats, "el centro no se sostiene", se ha convertido en una cita al uso entre quienes observan el aparente renacimiento de una nueva ultraderecha por toda la Europa continental, y su deseo de sostener al centro les impide ocasionalmente ver las particularidades nacionalistas de tales movimientos populistas limitndose a establecer un fcil paralelismo con la situacin en la dcada de los treinta.

El premio puede considerarse en parte como una iniciativa para intentar recuperar el elevado valor moral de la eurofilia, ya que mostrarse contrario a la forma actual de una institucin poltica sera aparentemente estar en contra de la paz y ser antieuropeo. Ahora es ms importante que nunca que los proeuropeos contrarios a la UE estn a la altura del desafo y reclamen intelectualmente los elementos progresivos de conceptos por mucho tiempo menospreciados como la soberana nacional. No es una tarea fcil y para realizarla es preciso que exijamos cuentas a nuestros propios gobiernos nacionales. Las autoridades han utilizado demasiadas veces la excusa de Bruselas a la primera de cambio para evadir las responsabilidades sobre polticas y decisiones impopulares.

Nos encontramos muy lejos de la "primavera europea" que algunos comentaristas entraron a discutir cuando Hollande gan las elecciones en Francia con la promesa de oponerse a la austeridad europea. An as, si en lugar de atragantarse con su brioche, escupir su cafe latte o arrojar su aceite de oliva contra la pared, los ciudadanos europeos pudieran canalizar su perplejidad hacia una crtica seria de lo que es la UE y cul es su rumbo futuro, en ese caso an podran existir razones para un prudente optimismo.

David Bowden es coordinador para Reino Unido del festival "Batalla de Ideas". El 20 de octubre la Batalla por Europa celebr una jornada de debates en la que participaron escritores, filsofos, disidentes y activistas europeos que analizaron la situacin de la Europa contempornea.

Fuente: http://www.independent.co.uk/voices/our-voices/battle-of-ideas/the-eus-nobel-has-come-at-the-price-of-democracy-8209748.html

rCR



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