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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2012

Construir una economa solidaria, ese es el reto

Alberto Acosta
LibreRed


Un nuevo rgimen de produccin debe basarse en la norma constitucional que establece la Economa Social y Solidaria, y que postula que el centro de toda actividad econmica es el ser humano. Pero no desde una visin antropocntrica, pues el ser humano no solo debe ser solidario con los dems, sino que debe vivir en armona con la Naturaleza, de la que forma parte. Ese es el punto de partida del Buen Vivir.

Igualmente, como dispone la Constitucin de Montecristi, hay que asegurar una relacin armnica entre Estado, mercado y sociedad. Al mercado hay que civilizarlo, para lo cual el pas ya cuenta con una ley para el control de las operaciones oligoplicas y monoplicas; ley que, sin embargo, carece de poder para afectar las estructuras monoplicas y oligoplicas existentes, que frenan el desenvolvimiento dinmico de la economa. Por ello es importante romper con aquellas estructuras que hegemonizan el aparato productivo.

Si bien es cierto que al mercado hay que controlarle para que este no se site por encima de los intereses de la ciudadana y las personas, no creemos que sea funcin del Estado entrometerse en la vida cotidiana de la ciudadana. El Estado no puede ser una suerte de inspector de las costumbres ciudadanas que prohbe las conductas sociales (como sucede con la prohibicin de vender cerveza los domingos o peor an que un burcrata estatal pueda decidir cul debe ser la vocacin profesional de la juventud que quiere estudiar en una universidad).

Necesitamos una sociedad fuertemente organizada, que ciudadanice al Estado y civilice el mercado. De igual manera, consideramos que la accin productiva en el pas no debe destruir la Naturaleza, pilar sobre el cual se sustenta nuestra economa y el futuro de las generaciones venideras. En tal sentido, tambin es indispensable fortalecer el control del Estado sobre los recursos naturales no renovables. Sin embargo, estamos convencidos de la inviabilidad econmica, social y ambiental de la megaexplotacin minera.

El grueso del cambio poltico, institucional y socioeconmico se generar desde las pequeas y medianas empresas, as como desde aquellas organizaciones cooperativas y comunitarias, sobre la base del uso intensivo de fuerza laboral y tecnologas intermedias, insumos local-regionales, concentrando la produccin para cubrir prioritariamente las necesidades del mercado interno y garantizar la soberana alimentaria nacional.

Las prcticas monoplicas y oligoplicas concentran riqueza en pocas empresas grandes, que no son las mayores generadoras de empleo y, muchas veces, en lugar de fomentar la produccin, promueven las importaciones. En el Ecuador las pequeas y medianas empresas (PYMES) generan la mayor cantidad de empleo: 75%, y participan de un 56% de las ventas nacionales. Las pequeas empresas, a pesar de ser el 95% del universo de empresas existentes en el pas y las generadoras del 44% de empleo nacional, apenas venden el 16% de los productos que se comercializan en el mercado, lo cual refleja asimetras que han de ser urgentemente corregidas en nuestra economa.

Los grandes empresarios tratan de acumular aplastando a otros; por ejemplo, buscan maximizar las utilidades por cada unidad de producto que se coloca en el mercado, cuando bien podran aumentar sus utilidades incrementando la masa de productos que colocan en el mercado. Lo que se aplica especialmente al gran capital extranjero, que no slo desnacionaliza la economa, sino que -al menor indicio de crisis- emigran al exterior, desestabilizando la economa domstica.

La tarea es fabricar la mayor cantidad posible de productos localmente, para generar mayor valor agregado y evitar la monodependencia del producto estrella del momento (cacao, banano, petrleo). La opcin es crear un aparato productivo vigoroso basado en las pequeas y medianas empresas del campo y la ciudad, las cuales, adems de generar puestos de trabajo, son las que -con frecuencia- menos problemas ambientales generan. El eje de este universo de emprendimientos estara complementado por las unidades productivas comunitarias, asociativas y cooperativas, as como las unidades econmicas populares, con los que se debe construir otra economa, una economa solidaria como manda la Constitucin de Montecristi. Es decir una economa inclusiva, sustentable y generadora de puestos de empleo dignos. Proponemos, en suma, incentivar a los que nunca han sido incentivados. Hay que pasar de una economa oligoplica a una economa reciproca y solidaria.

Este sector econmico popular y solidario est compuesto por el conjunto de formas de organizacin econmica-social en las que sus integrantes, colectiva o individualmente, desarrollan procesos de produccin, intercambio, comercializacin, financiamiento y consumo de bienes y servicios. Estas formas de organizacin econmica solidaria incluyen cooperativas de produccin, de consumo, de vivienda y de servicios, as como a las asociaciones y organizaciones productivas comunitarias. A estas se suman las organizaciones del sector financiero popular y solidario, que tienen a las cooperativas de ahorro y crdito como uno de sus principales pilares, as como a las cajas solidarias y de ahorro y los bancos comunales.

Estas organizaciones realizan sus actividades basadas en relaciones de solidaridad, cooperacin y reciprocidad y ubican al ser humano como sujeto y fin de toda actividad econmica por sobre el lucro, la competencia y la acumulacin de capital. De esta manera se romper con toda forma de paternalismo, asistencialismo o clientelismo, por un lado, y por otro, con toda forma de concentracin y acaparamiento; prcticas que han dominado la historia del pas: migajas para el pueblo y la gran torta para las minoras. Aqu lo que cuenta, a dems, tal como dispone el mandato constitucional, es que el ser humano debe vivir en armona con la Naturaleza, buscando, individual y comunitariamente, la construccin el Buen Vivir o Sumak Kawsay.

El Estado tendr que invertir y generar las condiciones que dinamicen a los pequeos y medianos productores, porque son grupos con una enorme productividad del capital. Un pequeo productor con una pequea inversin le saca mucho ms rdito al dlar invertido que el dlar invertido que los grandes grupos de capital y las transnacionales que operan en el pas. El problema de ese productor es que no tiene capacidad de acumular. Gana muy poco y vive en condiciones de inmediatez econmica, subordinado al gran capital. Muchas veces tampoco tiene una adecuada preparacin profesional y formacin tcnica, dado que el Estado no se ha preocupado en materia de preparacin para la adecuada gestin de este sector productivo. Para lograr este propsito se requiere de la cooperacin interempresarial de estas empresas de propiedad social, en lo que se denominan Distritos Industriales, como lo que existe de alguna manera ya en Atuntaqui. Hay que profundizar y ampliar esta experiencia, haciendo que las diversas empresas compartan costos fijos (maquinaria, edificios, equipo, tecnologas, etc.) y aprovechen as economas de escala, lo que les asegurara una mayor productividad. (Supervisando, por cierto, que se produzca sin afectar al medio ambiente.)

Por ello se vuelve impostergable una repotenciacin del aparato productivo del pas, superando su sometimiento colonial extractivista, que en la actualidad se consolida de la mano del gobierno de Rafael Correa. Tenemos que superar la herencia colonial extractivista . Esta decisin exige el ejercicio soberano sobre la economa, la desprimarizacin de su estructura, el fomento y la inversin para la innovacin cientfico-tecnolgica, la inclusin social, la capacitacin laboral y la generacin de empleo abundante y bien remunerado. Este ltimo punto es crucial para evitar el subempleo, la desigual distribucin del ingreso, el desangre demogrfico que representa la migracin, entre otras patologas inherentes al actual modelo primario-exportador de acumulacin.

La transformacin del bono de desarrollo humano en un bono productivo y comunitario puede ser una interesante opcin para superar visiones simplemente asistencialistas. Esto se completar con un sistema de abastecimiento del desayuno y almuerzo escolar proveniente de la produccin de los campesinos y los pescadores locales, sobre todo de los propios cantones: basta de seguir favoreciendo a los grupos monoplicos, como lo hace el actual gobierno. Los resultados de esta decisin son evidentes: fortalecimiento del aparato productivo campesino y pesquero artesanal, as como mayor generacin de empleo y la configuracin de ncleos de produccin de bienes de consumo de masas, en el marco de una ampliacin del mercado domstico y autodependiente que debilite las redes de distribucin y comercializacin que benefician a los grupos monoplicos en detrimento de los dems productores. (Sobre esta propuesta se puede consultar la nota del 14 de octubre del presente ao)

En un presupuesto de ms de 26 mil millones de dlares el financiamiento de estas propuestas solo requiere voluntad poltica: la pobreza se supera con produccin y empleo, as como con redistribucin de la riqueza y una nueva institucionalidad que vele por la justicia, la no-discriminacin y la descentralizacin poltica y econmica!!!

Hacia la desconcentracin de la riqueza

Un documento interno del mismo gobierno sintetiza lo que el Ecuador ha vivido en estos ltimos aos: nunca antes los grandes grupos econmicos estuvieron mejor y los excluidos estuvieron menos peor. A pesar de lo cual no se entiende el problema de fondo, que radica en el hecho de que mientras se mantenga la brecha, estos grupos en extremo explotados nunca podrn estar realmente mejor. En realidad estos grupos no estn marginados: estn incorporados a la lgica capitalista del gran capital, viven de las migajas que les deja su dinmica sobre-concentradora y sobre-explotadora heredada del pasado neoliberal y no transformada por las polticas pblicas desarrolladas durante el actual gobierno.

La lucha contra la pobreza no puede hacerse sin combatir la excesiva concentracin del ingreso y de la riqueza. En nuestro pas persisten estructuras heredadas de las pocas colonial, oligrquica y neoliberal, que generan prcticas oligoplicas y monoplicas. Esta es la realidad del pas.

Las principales actividades econmicas estn concentradas en pocas empresas: el 81% del mercado de las bebidas no alcohlicas est en manos de una empresa, una empresa por igual contrala el 62% del mercado de la carne, cinco ingenios (con tan solo tres dueos) controlan el 91% del mercado del azcar, dos empresas el 92% del mercado del aceite, dos empresas controla en 76% del mercado de los productos de higiene y as podramos seguir enumerando uno por uno cada sector productivo y comercial. Las ganancias de los cien grupos ms grandes se incrementaron en un 12% entre 2010 y 2011, superando la astronmica cifras de 35.000 millones de dlares. En este sentido es necesario destacar que las utilidades de los grupos econmicos en el perodo 2006-2010 fueron (seran) 364% superiores al perodo 2004-2006. Las utilidades de los grupos econmicos pasaron (habran pasado) de 529 millones de dlares en 2006 (antes de Correa) a 1.830,4 millones de dlares en 2010 (con Correa).

Si bien, por mandato constitucional, la banca y los banqueros ya no pueden tener propiedades ajenas a las relativas a su actividad especfica, el crecimiento acumulado de utilidades de la banca privada en el perodo 2007-2009 (durante el gobierno del presidente Rafael Correa) fue 70% superior al perodo 2004-2006 (gobiernos neoliberales). En el ejercicio del ao fiscal 2011, dada la liquidez registrada por la economa ecuatoriana, el sector bancario increment sus utilidades en 52,1% en relacin al ao anterior. Entre enero y diciembre de 2011, la banca privada registr utilidades superiores a los 400 millones de dlares; en estos cinco aos de gobierno de Rafael Correa el promedio anual de dichas utilidades bordea los 300 millones.

No es simple transformar esta situacin, pero es indispensable apostar por un proceso productivo que supere la actitud rentista, ociosa y parasitaria de muchos de estos grupos econmicos. Lo que requiere una nueva perspectiva y una creciente movilizacin desde las bases, partiendo de lo local -trabajando estrechamente con los gobiernos descentralizados- para ir avanzando a lo regional y los espacios mayores.

Con la vista puesta en las dinmicas globales, expandiendo los mercados internos y potenciando la integracin regional, postulamos una estrategia que impulse procesos productivos y de desarrollo tecnolgico propios. El imaginario colectivo, en consecuencia, estara dirigido a Valorar lo Nuestro, conduciendo a un desenvolvimiento autocentrado, desde dentro para y por los de dentro, con los recursos y patrones de consumo propios para recuperar las autonomas local-regionales, asegurar la inclusin social y reforzar las identidades socioculturales de los espacios descentralizados.

Tengamos presente que las empresas pequeas y medianas, as como los emprendimientos asociativos, solidarios, de propiedad social, cooperativos y autogestionarios, son las que ms invierten en el pas, asumen los mayores riesgos y desafos, generan empleo y contribuyen a incrementar la riqueza nacional. Fomentando a este segmento de la economa ser factible reducir la brecha socioeconmica entre ricos y pobres. No tenemos solo un problema de mucha pobreza, tenemos un problema de unas pocas pero grandes riquezas.

Si a este empeo se suman las otras empresas, tanto mejor. Ese es uno de los retos del momento, impulsar un gran acuerdo nacional productivo, sustentado especialmente en los emprendimientos solidarios, as como en las pequeas y medianas unidades productivas del campo y la ciudad.

Sin embargo, esto no ser suficiente, pues se requerirn medidas que conduzcan a una consecuente redistribucin, no slo de los ingresos, sino especialmente de la riqueza excesivamente concentrada, que abarca gran parte de los activos sobreconcentrados: inmuebles, acciones y grandes predios agropecuarios, as como las tierras yermas, las concesiones minero-petroleras y otras. Para lo que habra que completar la reforma tributaria que cargue el peso del gasto pblico sobre los grandes concentradores de capital (impuestos directos sobre la propiedad y las utilidades), a la vez que reduciremos los impuestos indirectos que paga la ciudadana y aquellas excesivas cargas tributarias derivadas del Cdigo de Ordenamiento Territorial, que han incrementado inequitativamente el costo de las transacciones. A dichas medidas, ha de sumarse una adecuada redistribucin de tierras agropecuarias e inclusive urbanas, especialmente aquellas que son usadas para fines puramente especulativos o que permanecen improductivas.

Hacia la construccin del Sumak Kawsay o Buen Vivir

Lo planteado configura nuestra propuesta de transicin, no a mejorar el capitalismo que hemos tenido hasta hoy -como dice Rafael Correa- sino para colocar las bases que nos encaminen al Buen Vivir o Sumak Kawsay.

El Sumak Kawsay es una nueva concepcin del sistema de vida basado en las prcticas cotidianas y tradicionales de los pueblos y las nacionalidades. No es una simple alternativa de desarrollo, es una alternativa al desarrollo. Por lo tanto es un modelo de organizacin econmica, poltica y de bienestar que se asienta en los principios de reciprocidad, complementariedad, interdependencia, solidaridad, integralidad, estabilidad y armona del ser humano con la Pacha Mama para la reproduccin sostenible y orgnica de la vida. Es un sistema integral de organizacin que interrelaciona las esferas poltica, econmica, jurdica, social, tnica, ambiental, cultural y generacional.

El pas debe superar el actual modelo hegemnico de desarrollo, basado en la acumulacin desenfrenada e ilimitada de capital, en la sobreexplotacin de la fuerza de trabajo y de la Naturaleza, y en la subordinacin a los requerimientos de la globalizacin y su agente, el gran capital transnacional y sus aliados nacionales. Sus consecuencias han sido devastadoras para el ser humano y la Naturaleza. La sociedad debe subordinar a la economa a fin de que sirva al ser humano, no al capital.

El trabajo decente y el salario justo, as como el acceso equitativo a los factores de produccin, viviendo en armona con la Naturaleza, constituyen las medidas ms acertadas para reducir la pobreza y la desigualdad, bases esenciales para asegurar un desenvolvimiento sustentable y autodependiente de la economa nacional.

Por un nuevo mundo, por un cambio estructural verdadero y no solo bellas palabras e intenciones.-

Alberto Acosta / Candidato presidencial de la Unidad Plurinacional

Fuente: http://www.librered.net/?p=21892



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