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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2012

La abstencin: castigo a la desidia poltica

Manuel Cabieses Donoso
Punto Final


El llamado a la abstencin activa se ha convertido en el foco de inters de las elecciones municipales del 28 de octubre. Ante el peligro de que la abstencin supere todos los rangos conocidos, constituyndose en una manifestacin ciudadana de gran significado poltico, el gobierno y todos los partidos impulsaron una vasta -pero tarda- campaa para llamar a votar. Los partidos de todo signo ideolgico temen que una gran abstencin ponga al desnudo la crisis de representatividad que afecta a la institucionalidad heredada de la dictadura militar. Eso llevara directamente a encarar la opcin de una Asamblea Constituyente para evitar una ruptura de otro tipo.

En vsperas de las elecciones, el ministro del Interior se reuni en La Moneda con los presidentes de los partidos para afinar los detalles del acto electoral y hacer un ltimo esfuerzo por derrotar la abstencin. La campaa del gobierno y de los partidos se dirigi sobre todo a los jvenes. Los ciudadanos mayores (y tambin menores) de 18 aos vienen expresando su rechazo a la institucionalidad poltica. Por eso, mediante una ley de inscripcin automtica y voto voluntario 5 millones 300 mil ciudadanos fueron incorporados a los registros electorales. Pero se teme -como lo sealan varias encuestas- que un elevado porcentaje no vote o que opten por el voto nulo o en blanco. Es importante considerar que los ms jvenes entre los jvenes -en este caso la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES)- asumi un rol catalizador de este descontento. Por supuesto no todos los estudiantes estn llamando a la abstencin. Los militantes de las juventudes polticas valoran las elecciones municipales y apoyan con entusiasmo a los candidatos de sus partidos.

En las pasadas elecciones municipales (26 de octubre de 2008) se registr una abstencin del 25% y ms de medio milln de votos nulos y en blanco. Esta vez, igual que en 2008, la Concertacin presenta dos listas: a) Concertacin Democrtica (DC y Partido Socialista) y b) Por un Chile Justo (PPD, PRSD, Partido Comunista y su acompaante, la Izquierda Ciudadana). El PC participa en ambas listas de la Concertacin. En la primera a travs de un pacto por omisin, que significa apoyo mutuo para la eleccin de algunos alcaldes. Y con el PPD-PRSD, el PC-IC llegaron a acuerdo para la eleccin de concejales. Los partidos de gobierno, Renovacin Nacional y Unin Demcrata Independiente, a su vez, presentan una sola lista como coalicin. Tambin compiten algunos partidos menores como Igualdad, Regionalista de los Independientes, Progresista y Humanista. Los candidatos que se han refugiado bajo los paraguas de estos partidos buscan captar una votacin de rechazo, tanto al gobierno como a la llamada oposicin. En algunas comunas, como Providencia, hay candidatos independientes que provienen de las organizaciones sociales, que podran atraer importante apoyo ciudadano.

Aunque la abstencin activa se vea venir ha tiempo, no fue sino hasta que la ACES lanz su llamado que el tema se convirti en epicentro del debate poltico. En esta misma pgina la abstencin activa se viene abordando - sin mayor eco, hay que confesarlo- desde abril de este ao(*). La alarma de los partidos ante la eventualidad de una gran abstencin, bordea la histeria. Desde luego, voceros de la Concertacin se autocritican por haber impulsado la ley de inscripcin automtica y voto voluntario promulgada por el actual gobierno con apoyo transversal en el Parlamento. Califican esta medida -que la Concertacin agit por aos sin convertirla en ley- como una debilidad populista que dejara la alternativa electoral en manos de la derecha. Estos arrepentidos apelan a un sofisma detestable y tramposo. El voto voluntario -dicen- favorece a la derecha porque los pobres no votan si no se les obliga. De manera que probablemente la Concertacin impulsar una contrarreforma para reimplantar el voto obligatorio.

Sin embargo, atribuir a la pobreza y la incultura el desinters por votar, no explica porqu millones de pobres y excluidos se marginan de lo electoral. No lo hacen porque son pobres, sino porque se sienten engaados por los partidos del sistema y, sobre todo, decepcionados porque an no surge una alternativa que los represente. La abstencin y los votos nulos y en blanco son frutos de la decepcin, no de la pobreza. Las vctimas del abuso reiterado de las falsas promesas y de la ausencia de partidos leales a la causa de los pobres y explotados, que deberan estar haciendo conciencia y organizando a los pobres, reaccionan abstenindose o votando nulo o en blanco.

En Amrica Latina podemos ver pases donde los pobres se movilizan y hacen largas colas para votar -sin que nadie los obligue-. Un ejemplo es la reciente eleccin presidencial en Venezuela -pas donde el voto es voluntario- en que ms del 80% de los inscritos concurri a votar y la mayora respald un programa socialista. En cambio, en nuestro pas una mayora est atrapada en los engranajes del modelo neoliberal. Este no slo consiste en economa de mercado y en el espejismo del crdito. Tambin es un prfido sistema de dominacin cultural y poltica. La capacidad de resistencia del pueblo -que hizo frente al terrorismo de Estado- se fue debilitando por la estafa que significaron los gobiernos de la Concertacin.

Durante sus administraciones el modelo de dominacin neoliberal lleg a una fase de consolidacin que de paso recibi -durante el gobierno de Lagos- un barniz de legitimidad democrtica que induce al pueblo al desaliento y arrastra a las dirigencias polticas y sindicales a la corrupcin y al acomodo. Oponerse al sistema se convirti en un gesto sin destino hasta que irrumpieron los estudiantes con sus marchas y protestas. Fue entonces que la indignacin estall en Punta Arenas, Aysn, Coyhaique, Constitucin, Calama, Freirinay no cesa. Este cambio en el estado de nimo de las masas se debe en importante medida a los estudiantes, como los que estn llamando a la abstencin activa.

En Chile ha comenzado un nuevo tiempo cuyo soporte es la conciencia colectiva, la forma ms alta de la poltica. Los jvenes han inaugurado el tiempo de gestacin de la alternativa democrtica, popular y patritica que pondr fin al saqueo de las riquezas naturales y le pondr un lmite a las ganancias hoy desorbitadas del capital. A eso apunta el llamado de la ACES. La abstencin activa es el tbano en esta coyuntura. Su misin es demostrar que es legtimo y necesario rehusarnos a ser los tontos tiles del sistema. Chile no puede continuar entrampado entre dos derechas. Necesita una va de Izquierda independiente. La abstencin y el voto nulo o en blanco son un desafo a esa institucionalidad que intenta seguir procesando los conflictos a travs de los mecanismos que aseguran la dominacin capitalista. El vocero del statu quo, el diario El Mercurio, expres esas esperanzas de la clase poltica cuando asegura que Chile ser un pas ms institucionalizado luego de estas elecciones. La efervescencia de la calle habr transitado por el cauce institucional. De ah que los sectores ms radicalizados, como la ACES, hayan apostado a funar las elecciones, pues cualquiera sea el resultado, este acto cvico legitima el orden institucional como la va hacia las soluciones que quieren los chilenos(**).

Si la abstencin y los votos nulos y en blanco superan los niveles permitidos por la tradicin electoral, la apuesta mercurial ser slo el taido de una campana de palo.

De all la importancia del llamado de la ACES que explica su resonancia. Una organizacin estudiantil relativamente nueva, que funciona en asambleas, que no tiene dirigentes sino voceros y que ha logrado construirse con una precariedad de medios impresionante, vino a dar la pauta de lo que hay que hacer en esta coyuntura. Es una responsabilidad enorme la que asumen estos jvenes. Llenan un vaco de conduccin de partidos y sindicatos ausentes de la lucha por una verdadera democracia participativa. La abstencin activa se convierte en un llamado a la accin. Un gesto de altivez e independencia colectiva. Una iniciativa poltica que no pretende hacer de la abstencin una tctica permanente. Tampoco su crtica a partidos de la utilera del sistema es un rechazo a la concepcin del partido como instrumento para organizar las fuerzas sociales y administrar el Estado en funcin de los intereses del pueblo y de la soberana nacional.

A partir del resultado que alcance el desafo de los estudiantes secundarios se inicia un largo camino de construccin de fuerzas. La iniciativa la lleva una vanguardia juvenil inteligente y entusiasta. Muchos otros sectores se decidirn a tomar su puesto en el movimiento poltico-social que seguramente dar continuidad a la protesta del 28 de octubre.

(*) Ver editoriales de PF 755, 757, 759, 762 y 765.
(**) La semana poltica, El Mercurio, 21/10/ 2012.



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