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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2012

Crisis de los Misiles: lo que intentan ocultar (I)

ngel Guerra Cabrera
Rebelin


A principios de 1962 el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy aprob un plan de invasin directa de Cuba con el empleo de sus fuerzas navales, areas y terrestres. Deba ejecutarse en octubre de ese ao pero justo en ese momento estall la Crisis de los Misiles. Haban transcurrido unos veinte meses despus de la fulminante derrota de la invasin de Baha de Cochinos. Organizada, financiada, entrenada, armada y dirigida por la superpotencia, sus naves de guerra escoltaron hasta aguas cubanas al contingente invasor. Se supona que le dieran apoyo en una fase ulterior de la operacin, pero para entonces no quedaba nadie a quien apoyar ya que sesenta y seis horas despus del desembarco los contrarrevolucionarios invasores se rendan a las fuerzas cubanas que no les dieron tregua desde su arribo a la costa. La forja de un gran ejrcito popular voluntario renda sus frutos.

Las agresiones de Washington contra Cuba se iniciaron desde el triunfo de la Revolucin, sin contar el respaldo poltico y militar que brind anteriormente a la dictadura de Batista, cuyos personeros en fuga acogi y protegi en su territorio pese a conocer sus crmenes de guerra y el saqueo que haban hecho del tesoro pblico. Veamos lo que afirma en sus memorias el presidente estadunidense a la sazn Dwight Eisenhower: En cuestin de semanas despus de que Castro entrara en La Habana, nosotros, en el gobierno, comenzamos a examinar las medidas que podan ser efectivas para reprimir a Castro. De este modo, no debe sorprender que despus de fracasar los intentos de crear una sublevacin interna y de la derrota de la invasin de Baha de Cochinos precedida de numerosas acciones terroristas, Estados Unidos decidiera la aludida intervencin militar directa. Dise tambin el Plan Mangosta, un intenso ciclo de acciones paramilitares en Cuba, incluyendo la infiltracin de agentes, la organizacin de bandas armadas y ms terrorismo, con el fin de provocar unido al bloqueo- el debilitamiento o derribo del gobierno revolucionario como preludio de la invasin.

Cinco meses antes de la Crisis de los Misiles, la Unin Sovitica envi una delegacin de alto nivel a Cuba que comunic oficialmente a Fidel y Ral Castro la medida extrema decidida por Washington, informacin obtenida por los servicios secretos de ese pas. Confirmaba informes conseguidos tambin por la inteligencia cubana. Preguntado por los soviticos qu pensaba que poda hacerse para evitar el ataque, Fidel respondi: Hagan una declaracin pblica advirtiendo a Estados Unidos, igual que ellos hacen en circunstancias similares, que un ataque a Cuba sera considerado como un ataque a la URSS y argument su criterio. Tras pensar unos instantes los soviticos expresaron que para que no se tratara de una simple declaracin era necesario adoptar algunas medidas concretas. Fue entonces cuando formularon la propuesta de instalar en Cuba proyectiles nucleares de alcance medio.

Como era lgico, Fidel les contest que antes de dar su respuesta deseaba consultar el asunto con los restantes miembros de la direccin revolucionaria. A estos el lder cubano les manifest su opinin de que adems del sincero deseo de Jrushov de evitar un ataque a Cuba, con lo que se senta muy comprometido, los soviticos deseaban mejorar la correlacin de fuerzas estratgicas ya que la presencia de sus proyectiles en Cuba equivala a la ventaja obtenida por Estados Unidos con los misiles que haba instalado en Turqua e Italia. Aadi que sera inconsecuente de la direccin cubana esperar de la URSS y del campo socialista el mximo apoyo en caso de agresin de Estados Unidos a la isla y en cambio negarse a enfrentar riesgos polticos y de prestigio cuando ellos necesitaban de Cuba, lo que fue apoyado por unanimidad por Ral, Che Guevara y dems compaeros de la direccin. De vuelta con los soviticos, el comandante les manifest que si se trataba de proteger a Cuba de un ataque directo y fortalecer a la vez a la URSS los dirigentes cubanos estaban de acuerdo con la instalacin de los cohetes. El resto de la reunin se invirti en el examen de las medidas complementarias que requerira la instalacin de 42 misiles de alcance medio en Cuba. Entre ellas, el envo a la isla de un contingente militar sovitico de 40 mil hombres, que inclua misiles nucleares tcticos. Vendran meses de gran actividad y tensin pero de eso hablaremos en la prxima entrega.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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