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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2012

Instrucciones ante naufragios
Los banqueros primero

Giorgio Mosangini
Rebelin


Ante un desastre en la mar y segn estableceran las leyes de salvamento martimo, son las mujeres y los nios quienes tienen preferencia. El naufragio actual del Titanic financiero global invierte perversamente estas reglas. Se instalan cmodamente en lujosos botes salvavidas los banqueros y las lites econmicas, mientras se echa al agua a la gran mayora de la poblacin y en particular a las personas ms dbiles y desprotegidas.

Vie ndo ms all del naufragio financiero, estamos atravesando una crisis sistmica multidimensional (ecolgica, sociocultural y econmica) que posiblemente marque el fin del sistema capitalista tal y como lo hemos conocido en los ltimos tres siglos. Dicha crisis ha sido provocada por un sistema econmico de crecimiento ilimitado alimentado por la ilusin de que era posible crecer de manera infinita en un planeta finito. En las ltimas dcadas, la prevalencia de las finanzas ha agravado el proceso. As, los activos financieros, un eufemismo para llamar a deudas futuras, han crecido de manera exponencial hasta superar en 20 veces el volumen de la economa productiva real. Esta colosal burbuja financiera nunca se podr materializar. Esas deudas acumuladas no se podrn pagar. No habr un futuro en el que la economa real se multiplique por 20 para respaldar los espejismos de las finanzas. Ms bien todo lo contrario. El escenario de crisis ecolgica y escasez de recursos nos obligar a adaptarnos a realidades econmicas radicalmente ms reducidas y modestas. Las sociedades humanas futuras debern volver a situarse por debajo de las capacidades mximas de carga de la biosfera que el capitalismo ha vulnerado comprometiendo el futuro de la humanidad y del planeta.

Ciegas ante esta realidad, las lites econmicas y polticas siguen poniendo en el centro del sistema global al sector financiero y sus alucinaciones. Un ejemplo ms de ello es lo que se ha llamado la crisis de la deuda soberana que estn atravesando diversos pases europeos. En el caso espaol, todava en el ao 2007 la deuda pblica supona aproximadamente un tercio del PIB y los intereses sobre la misma se mantenan relativamente bajos. Hasta que especular sobre la misma se convirti en un mecanismo tremendamente eficaz de transferencia de recursos pblicos hacia los bancos y el sector financiero. As, en lugar de financiar directamente a los estados a travs del Banco Central Europeo (BCE), damos dinero pblico a bancos privados (espaoles, alemanes, franceses, etc.) a travs del BCE a menos de un 1% de inters para que nos lo vuelvan a prestar mediante la adquisicin de ttulos de deuda pblica espaola a un 6% de inters o ms. Una estafa redonda que ha permitido trasvasar inmensas riquezas pblicas hacia el sector financiero disparando la deuda pblica (que en 2013 ya representar el 90% del PIB) bajo el peso de intereses usureros e insostenibles.

La deuda pblica se ha convertido de esta manera en un excelente bote salvavidas para los bancos espaoles y extranjeros que crearon la tormenta financiera ganando colosales sumas de dinero a costa de generar una burbuja inmobiliaria que ha puesto en riesgo al conjunto de la economa espaola. Mientras acumulaban capital, la regla era no intervenir y dejar que la mano invisible del mercado actuara sin frenos. En cuanto ha explotado la burbuja y los bancos se han encontrado con un sinfn de activos inflados y sin valor, el sector pblico ha intervenido masivamente para salvarles y aportarles liquidez. Una nica entidad bancaria (Bankia) ha recibido ayudas por un importe (33.000 millones de euros) que triplica los recortes anunciados en educacin y salud. Ms all de las ayudas directas, invertir dinero pblico cedido por el BCE prcticamente gratis en deuda pblica a intereses elevados es otro de los principales mecanismos que permiten a los bancos sanear sus cuentas.

Muchas personas de mi generacin empezamos a involucrarnos en movimientos sociales ante los devastadores impactos sociales del ajuste estructural que los pases del Norte impusieron en los aos 1990 a la mayora de los pases de la periferia ante la crisis de la deuda soberana que enfrentaban. Renegociar los pagos de una deuda (en realidad ilegtima) implic reducir drsticamente el gasto pblico y por tanto el acceso de la poblacin a los servicios bsicos as como la privatizacin generalizada de recursos y servicios. Casi veinte aos despus, vemos cmo en Espaa y otros pases europeos la voracidad de los intereses financieros vuelve a instrumentalizar la deuda pblica para arrebatarnos derechos esenciales como la educacin o la salud y amenaza el futuro de nuestros/as hijos/as. No sin un cierto humor negro, la realidad del capitalismo nos devuelve en carne propia injusticias que hace dos dcadas animaron nuestra solidaridad y rebelda.

El precio a pagar para que los banqueros se aseguren un lugar en los botes salvavidas es increblemente alto y cruento. En el ao 2012 Espaa habr destinado 28.000 millones de euros para pagar los intereses de la deuda pblica al precio de recortar casi cualquier otra necesidad y poltica. En 2013, se prev que el gasto se siga disparando y que paguemos 38.000 millones de euros para el pago de los intereses de la deuda, aproximadamente un 10% del presupuesto del estado. Es la partida de gasto ms importante, solamente superada por el pago de las pensiones. Ms all de las imprecisiones y la falta de transparencia que presentan las cuentas y presupuestos pblicos, podemos intentar comparar el gasto en pago de intereses con otros desembolsos y necesidades pblicas. El ao que viene pagaremos en intereses de la deuda una cantidad casi equivalente al gasto de todos los ministerios juntos (39.000 millones). Ms que el importe destinado a cubrir todo el personal pblico contratado por el estado (33.000 millones). Prcticamente una vez y media el monto destinado a prestaciones de desempleo (27.000 millones). Casi cuatro veces los recortes anunciados del sistema de salud y educacin (10.000 millones). Los intereses tambin representarn 30 veces la cantidad que destinaremos a Ayuda Oficial al Desarrollo (1.300 millones), un sector que se ha desmantelado, acumulando un recorte del 75% desde el ao 2009 (y que, en un cambio cualitativo an ms preocupante, se est alejando cada vez ms de una agenda de justicia Norte-Sur y sometiendo a intereses econmicos).

Existe un sinfn de alternativas para no rendirse a la ley capitalista aplicada ante el naufragio financiero. De ninguna manera tenemos que resignarnos a financiar botes salvavidas a los banqueros mientras se ahoga la mayora de la poblacin. En la Espaa de los recortes, debemos recordar que las reformas fiscales regresivas de 2006 nos han hecho perder casi 20.000 millones de euros, que la lucha contra el fraude fiscal permitira recaudar como mnimo 44.000 millones de euros anuales o que los gastos militares se han disparado al tiempo que se generalizaban los recortes en servicios pblicos bsicos (llegando a ms de 18.000 millones de euros en 2012 segn clculos del Centre dEstudis per la Pau).

Podemos y debemos frenar el mecanismo de socializacin de las prdidas y privatizacin de beneficios que los bancos estn aplicando con la complicidad de los gobiernos. Es urgente que la reivindicacin de la ilegitimidad de la deuda aglutine a sectores mayoritarios de la poblacin para frenar los abusos del sector financiero. Debemos exigir que el dinero pblico administrado por el BCE se destine a financiar directamente a los estados y no a alimentar beneficios privados. Tenemos que cancelar parte de la deuda llevando a cabo auditoras de la misma que evidencien su ilegitimidad. Los bancos privados responsables de la crisis que eventualmente colapsaran podran sustituirse por bancos pblicos y cooperativas de crdito al servicio de la sociedad y de las necesidades de la poblacin.

Los naufragios capitalistas tienen sus propias reglas, por encima de las del mar. Los banqueros primero. La gente y su futuro no cuentan. Ms que en Espaa o ante Rajoy, parece que estamos embarcados en el crucero Costa Concordia, en manos del grotesco capitn Schettino, ahora imputado por un naufragio que cost la vida a ms de 30 personas. La regla inhumana de los banqueros primero hasta ha sido plasmada en la Constitucin espaola en el ao 2011: el pago de la deuda tiene prioridad sobre los otros gastos y se prohbe su repudio. Ante una deuda que erosiona el conjunto de derechos y servicios pblicos de la poblacin y la priva de futuro, debemos decir basta: No debemos No pagamos! ( www.auditoria15m.org ; http://auditoriaciudadana.net ).

Giorgio Mosangini es miembro del Collectiu d'Estudis sobre Cooperaci i Desenvolupament y autor del libro Decrecimiento y justicia Norte-Sur. O cmo evitar que el Norte-Global condene a la humanidad al colapso, Icaria, Barcelona, 2012.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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