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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2012

El imperialismo del dlar camina hacia su ocaso

Vladislav Zhukovskiy
Nakanune.ru

Traduccin directa del ruso de Arturo Marin Llanos


A pesar de las declaraciones de sus representantes oficiales los EE.UU. siguen sin conseguir reducir su excesivo consumo, lo que agrava los desbalances en la economa mundial. Ms an, el gobierno de los Estados Unidos mantiene artificialmente el consumo excesivo de las mercancas y servicios finales que jams podr pagar ni siquiera en teora.

Hay que comprender que el permanente dficit del comercio exterior de los EE.UU. comenz a formarse a finales de 1960-1970, cuando la imparable huida del capital industrial y financiero fuera de los Estados Unidos hacia los pases subdesarrollados del tercer mundo a la bsqueda de la mano de obra ms barata haban provocado la cada en la produccin de mercancas en los EE.UU. y el crnico predominio de la importacin sobre la exportacin.

Precisamente en la segunda mitad de los 1960 la Tesorera de acuerdo con los banqueros de Wall Street, que entre otras cosas son los principales accionistas de la mquina impresora representada por el Sistema de la Reserva Federal, comenzaron a ampliar el inflado de los mercados financieros a travs de la emisin y a atrapar a los sujetos econmicos dentro del yugo de la deuda. Como resultado la proporcin entre las reservas de oro del Ministerio de Finanzas y la masa monetaria emitida ha descendido desde los 90-100% necesarios dentro del marco del sistema establecido en Bretton-Woods hasta el apenas visible 9%. Lo cual haba provocado la incapacidad de los Estados Unidos de cumplir sus obligaciones ante los propietarios extranjeros de las reservas de dlares para poder cambiar los dlares de papel por oro. En realidad, a mediados de agosto de 1971 durante el famoso discurso de Nixon, quien anunci que el cambio del oro por los dlares se congelaba, los EE.UU. declararon el default y, a juzgar por todo, haban perdido la carrera frente a la URSS.

Despus de la supresin del patrn oro en agosto de 1971 y la eliminacin del freno de oro del inflado de la economa a travs de la emisin, as como del aumento del consumo a crdito (que recibieron el nombre de reaganoma, aunque su preparacin se inici con Jimmy Carter como presidente y Paul Walker como cabeza del SRF) haba comenzado la bacanal del capitalismo financiero, derivada en la hegemona del dlar, el inflado de las burbujas financieras y el desmesurado crecimiento del peso de la deuda. Solo durante los ltimos 30 aos el nivel de la carga de la deuda estatal sobre la economa salt de 40% a 105%, la relacin de la deuda con respecto a los ingresos de los hogares ha aumentado de 55% hasta 115%.

Como consecuencia lgica, una vez que la oligarqua financiera, que controla la mquina impresora de la Reserva Federal, se haba desatado las manos, comenz la redistribucin a gran escala de los activos y de la renta nacional en beneficio de un estrecho crculo de personas, que monopolizaron la mayor parte del sistema financiero y haban establecido su control sobre el centro emisor clave de la economa mundial el SRF de los Estados Unidos. Como resultado el peso del sector financiero en los beneficios corporativos en los EE.UU. subi de 4% en 1947 a 45% en 2007 y su proporcin en el PIB del pas aument de 2% a 17%.

La dominacin del gran capital financiero llev al traspaso del capital de los sectores poco rentables de la economa real y ciencia fundamental hacia las operaciones especulativas en los mercados financieros que proporcionaban altas ganancias. Adems, segn el informe del Controlador de la circulacin monetaria de la Tesorera de los EE.UU., en manos de los 4 bancos clave norteamericanos se concentra ms del 98% de todo el mercado de los derivados, que se han convertido en el principal instrumento de manipulacin de los mercados financieros, bolsas de mercancas-materias primas y, por lo tanto, de la economa mundial en su conjunto.

Mientras, la lista de los mayores accionistas de la Reserva Federal y prime dealers, que determinan el destino de la economa norteamericana y de toda la economa mundial, as como la situacin en los mercados financieros de divisas, prcticamente no ha sufrido ningn cambio. El control sobre la mquina impresora y la emisin del dlar sigue en manos del crtel financiero internacional, cuyos intereses en la mayora de los casos o no coinciden o se oponen diametralmente a los intereses del estado, poblacin y del capital industrial.

Paralelamente las lites poltico-financieras de los EE.UU. y otros pases econmicamente desarrollados practican con xito la colonizacin de los pases poco desarrollados.

Durante el perodo desde el principio del ao 1970 hasta el ao 2008 el dficit anual del comercio exterior de los Estados Unidos ha subido de $ 15 mil millones a $ 551 mil millones- es decir en 36,7 veces. Adems a lo largo de los ltimos aos (2000-2011) la importacin de las mercancas y servicios superaba el volumen de la exportacin en $ 250-600 mil millones o 3,5-5% del PIB.

En otras palabras, anualmente a lo largo de 2000-2011 los EE.UU. han estado recibiendo el crdito de todos los dems pases del mundo por el valor de varios puntos de su PIB, lo cual junto el crecimiento del peso de la deuda permita alimentar la ilusin del crecimiento del bienestar de la poblacin. Segn los resultados de 2000-2011 el dficit conjunto del comercio exterior de los EE.UU. ha superado la marca de $ 7,37 billones, lo que constituye ni ms ni menos que prcticamente la mitad del PIB del imperio del bien en 2011 $ 15,3 billones.

El imperialismo del dlar y el sistema del soborno comprador global de las lites nacionales ha permitido a la clase gobernante norteamericana, uno de los principales centros de fuerza dentro del marco de la clase dirigente global, introducir a la mayora de los pases antao independientes en el sistema de intercambio econmico exterior no equivalente.

A lo largo de los ltimos 40 aos del predominio del capitalismo financiero del dlar a cambio de la venta de mercancas y recursos reales (petrleo, gas, metales) los pases que exportan a los Estados Unidos reciben los dlares de papel (o cifras en las cuentas del ordenador) no asegurados por nada, que en semejante volumen sin sufrir prdidas nicamente se pueden invertir en los papeles de deuda del gobierno de los EE.UU.

Lo cual ha favorecido la llegada del capital financiero a los Estados Unidos, la prosecucin del inflado de las burbujas en el mercado del consumo y financiero, y el crecimiento de los desbalances en el consumo excesivo. No es de extraar, que junto con el efecto sustancialmente aumentado (en 1,5-2 veces) con respecto a la capacidad adquisitiva real del curso del dlar con respecto a las divisas de la mayora de otros pases, esto le permite a los EE.UU. con una economa que representa el 18,5% del PIB mundial generar aproximadamente el 40% de la demanda mundial final y mantener el peso especfico del dlar en el sistema de pagos internacionales por encima de la marca de 55-60%.

A lo largo de los ltimos 40 aos del inflado de la economa mundial a travs de la emisin incontrolada y la globalizacin financiera, realizada en inters del estrecho crculo de los mayores bancos internacionales accionistas de la Reserva Federal y dems mayores Bancos Centrales, a todos los dems pases del sistema a los que se les ha impuesto el intercambio econmico externo no equivalente han estado concediendo el crdito y siguen dando el crdito gratis a los Estados Unidos de Norteamrica. Este modelo asegura el intercambio del capital real por el ficticio, del de los recursos por el sin recursos, del de las mercancas por el sin mercancas, del fsico por el virtual.

De esta manera solo durante los ltimos 12 aos los Estados Unidos han recibido el crdito puro en mercancas por el valor de $ 6,7 billones (44,6% del PIB), y durante el perodo desde la supresin del patrn oro y la monetarizacin de las deudas el dficit acumulado en el comercio exterior de los EE.UU. ha superado los $ 8,5 billones. En gran medida gracias a este consumo artificialmente inflado a costa de la ampliacin del crdito y la imposicin al mundo de su divisa de reserva nica en forma del dlar es lo que ha permitido mantener la ilusin del aumento del nivel de vida de los ciudadanos norteamericanos y tapar por algn tiempo el estado crtico de la economa norteamericana, que de hecho est en la bancarrota.

Los papelitos del dlar que no valen nada obtenidos dentro del marco del intercambio no equivalente, con la periodicidad cclica de 6-10 aos, son sistemticamente depreciados en el transcurso de las crisis burstiles expresamente provocadas, lo que favorece la depreciacin de las deudas y la quema del exceso de la masa monetaria del dlar. Tan solo desde el momento de la supresin del patrn oro y la puesta en marcha del mecanismo de la emisin global del dlar la divisa norteamericana se ha depreciado por 7, y en el perodo desde la creacin de la Reserva Federal (cuartel general del crtel bancario internacional) la capacidad adquisitiva del dlar ha cado en ms de 23 veces.

Desde que se quit el freno de oro y se eliminaron las limitaciones para la emisin incontrolada del dlar y dems divisas de reserva se puede observar el proceso de la as llamada inflacin de los petrodlares, expresada en el universal crecimiento de las cotizaciones en los mercados financieros, de mercancas-materias primas y mercados de divisas, que crea la ilusin de la animacin de la economa mundial y el enrgico desarrollo de la actividad mercantil. Sin embargo en realidad tiene lugar la imparable depreciacin de las divisas de papel, manifestada en la inflacin de los activos financieros la emisin de las principales divisas de reserva ha quedado definitivamente desligada de la economa real y del aumento de las mercancas, lo que ha provocado el inflado de la burbujas financieras.

Ya ms de 40 aos la mayora de los pases de la llamada periferia del imperialismo global del dlar, introducidos en el sistema internacional de la divisin del trabajo impuesto por las multinacionales norteamericanas y los bancos globales con el estatus de repblicas bananeras coloniales y suministradores de la mano de obra barata, a costa de sus recursos materiales y de trabajo estn concediendo el crdito sobre una base gratuita a los EE.UU y manteniendo la capacidad adquisitiva del dlar que se est depreciando.

En realidad, la liberalizacin de las relaciones econmicas externas impuesta dentro del marco del consenso de Washington tiene como nica finalidad simplificar el acceso de los monopolios globales y bancos internacionales a los mercados de los pases antes independientes y su posterior colonizacin econmico-financiera.

Como ensea la experiencia de los pases de Europa del Este y de los pases ex-integrantes de la URSS, la consecuencia natural de la eliminacin poco meditada de las limitaciones al movimiento transfronterizo del capital y el seguimiento de las recomendaciones del FMI y del Banco Mundial, instituciones mantenidas por las corporaciones multinacionales globales, son la monstruosa desindustrializacin de la economa, desaparicin de industrias con potencial cientfico, degradacin del potencial cientfico-tcnico y productivo, lumpenizacin de la poblacin y el retroceso de las economas nacionales hasta el estado del arcasmo medieval feudal.

Es lo que con la mxima claridad nos muestra el ejemplo de la zona euro, afectada por la crisis de la deuda, que refleja la profunda crisis de todo el proyecto de la integracin europea, que tena un carcter colonial. Ni Grecia, ni Portugal, ni siquiera Espaa poseen fuentes de recursos dentro del marco del sistema de la divisin del trabajo actual sencillamente no tienen capacidad para ofrecer produccin competitiva dentro del mercado comn europeo y poder competir con los gigantes industriales de Europa Occidental.

Tambin Rusia, por desgracia, a los largo de los ltimos 22 aos desde el momento de la desintegracin de la Unin Sovitica aparece en calidad de apndice para el suministro de materias primas y mano de obra cualificada para los EE.UU., UE y desde hace poco para China. A lo largo de los ltimos 20 aos solamente segn las estadsticas oficiales del Banco de Rusia han salido del pas $ 750 mil millones, y si aadimos la evasin gris y directamente criminal del capital esta cifra supera $ 1,5-2 billones.

Teniendo en cuenta los beneficios evadidos producidos por el aumento del capital y el efecto negativo multiplicado de la cada por 2 del PIB, el hundimiento de la industria en un 60%, la reduccin por 5 de las inversiones del capital, la cada por 10 de la produccin con aplicaciones cientficas y la extincin de 15 millones de personas las sumarias prdidas de Rusia debidas a la aplicacin de la poltica del fundamentalismo del mercado superan $ 3,5-4 billones. Si aadimos a esta cifra la renta nacional que se fue comiendo como resultado de la venta de los recursos naturales irreemplazables sumados en $ 3,3 billones, entonces la suma de las prdidas econmicas directas de Rusia desde su asimtrica y perjudicial entrada en el sistema de la divisin de trabajo global, creado para el inters de los bancos de Wall Street y los mayores bancos mundiales, durante los ltimos 20 aos de la realizacin de la poltica saboteadora del consenso de Washington supera los $ 7 billones.

Durante los ltimos 20 aos el peso especfico de las materias minerales y la produccin de elaboracin primaria ha saltado de 26% a 92%, la proporcin de las industrias de elaboracin en el PIB se ha derrumbado de 36% a 16,1%, el volumen de produccin en las industrias de elaboracin es 20% inferior al 1990, y en la construccin de maquinaria, herramientas y aparatos la produccin no alcanza el 40-55% de la de las postrimeras de la URSS.

Si las autoridades rusas de verdad desean salir de la total dependencia econmica, poltica, financiera, ideolgica y cientfico-tcnica, entonces en un cortsimo plazo de tiempo hay que reorientar todo el modelo de la economa rusa del actual, que obliga a comerse la renta natural de materias primas, al de la mxima potenciacin de la renta cientfico-tcnica, de infraestructuras e industrial.

En un plazo muy corto hay que desligar la emisin del rublo de la llegada de los petrodlares y crditos extranjeros, as como poner en marcha el mecanismo de crdito para la economa nacional y la refinanciacin del sistema bancario nacional para que la oferta monetaria se forme de acuerdo con las necesidades de los productores nacionales de mercancas, y no siguiendo los juegos del capital especulativo global.

El imperialismo del dlar que absorbe los jugos de la economa mundial en beneficio del gran capital transnacional financiero e industrial, paulatinamente empieza a ahogarse bajo el peso de los desbalances y contradicciones que l mismo ha creado.

A diferencia de 2008, cuando se logr evitar el derrumbe del sistema de divisas-financiero existente, basado en la hegemona del dlar y la pirmide de la deuda del dlar del gobierno estadounidense, exclusivamente gracias a la puesta en marcha de la mquina impresora y el rellenado de los mercados financieros sin precedentes por sus proporciones con el dinero lquido barato ($ 13 billones, contando con la emisin fuera del balance, no contabilizada, solo en los EE.UU.), hoy ser prcticamente imposible evitar el crash del imperialismo del dlar con los mtodos monetaristas.

El nivel de la deuda estatal de los EE.UU. ha ascendido de 65% a 105% del PIB, y la mitad de los pases de la zona euro ya se encuentran en situacin de default tcnico Italia, Espaa y Portugal logran refinanciaran las deudas contradas anteriormente nicamente gracias al inflado del mercado financiero mediante la emisin por parte del Banco Central Europeo por valor de $ 1,4 billones durante el ltimo ao.

La economa mundial y el sistema internacional financiero de divisas, basados en la incontrolada emisin del dlar (y otras divisas de reserva) junto con la construccin de la pirmide de las impagables deudas estatales han llegado a un callejn sin salida y estn al borde del derrumbe. Cuanto ms los mayores Bancos Centrales llenan los mercados financieros con la liquidez barata en beneficio del capital financiero transnacional, tanto ms se inflan las burbujas en los mercados financieros y tanto ms sufre el sector real de la economa debido al aumento de los gastos y tanto ms rpido cae el nivel de vida real de la poblacin.

Segn los datos oficiales del Ministerio de Agricultura de los EE.UU., ms de 46 millones de personas cobran hoy el subsidio por desempleo, aunque segn la valoracin alternativa del Ministerio de Trabajo (indicador U-6) la proporcin de parados supera el 16%, mientras que el 60% de la poblacin de los EE.UU. a lo largo de estos ltimos 30 aos del capitalismo financiero y la bacanal de crdito y emisin se han empobrecido en un 7-30%. No es de extraar que incluso los polticamente correctos con respecto a las lites poltico-financieras de los EE.UU. y extremadamente cautos en sus declaraciones representantes de la ONU, FMI y del Banco Mundial ya han reconocido abiertamente que la principal amenaza para la economa mundial y la estabilidad social en la mayora de los pases son las burbujas de los mercados financieros y, en primer lugar, plataformas de mercancas, materias primas y alimentos, provocadas por la imparable emisin de las divisas de reserva clave y la arbitrariedad de los especuladores financieros internacionales.

Las primeras revueltas del hambre en los 40 pases de Prximo Oriente, Norte de frica y Asia, que tuvieron lugar en 2010-2011, terminaron con una oleada de sangrientas revoluciones y guerras civiles, a juzgar por todo, activamente dirigidas por las lites norteamericanas. Pero solo en el perodo de junio a agosto del presente ao los precios de las principales mercancas alimenticias, que constituyen la base de la alimentacin de la absoluta mayora de la poblacin del planeta, han subido 55-70% (soja, trigo, maz etc.). En este caso no se puede excluir la nueva oleada de las revueltas del hambre, que en las condiciones de la depresin global y la cada en recesin de las principales economas del mundo (zona del euro etc.) amenaza con extenderse desde los pases poco desarrollados de frica y Asia a los ciudadanos de la hasta hace poco prspera Europa e incluso de los Estados Unidos. Ya hay primeros sntomas huelgas de hambre, huelgas generales y multitudinarias marchas de protesta en Grecia, Portugal, Italia, Espaa, Gran Bretaa e incluso en los Estados Unidos - confirman la tesis de que los mercados financieros se han convertido en un tumor cancergeno sobre el cuerpo de la humanidad.



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