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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2012

Ms sobre el debate respecto a la permanencia de Espaa en el euro

Gregorio Lpez Sanz
gregoriolopezsanz.blogspot.com/


En diciembre de 2011 escrib dos breves artculos sobre Espaa y el euro. Su ttulo ya tomaba partido de manera inequvoca por la salida: Debera Espaa salir del euro? Cuanto antes, es tarde (ver aqu y aqu).

Hoy, casi 11 meses despus, vuelvo a pensar sobre ello, aprovechando que los compaeros/as de ATTAC TV me van a realizar una entrevista al respecto, al igual que a otros/as miembros del Consejo Cientfico de ATTAC Espaa. As, el formato de este artculo seguir el hilo de las preguntas que formulan con carcter general para todos/as los/as entrevistados/as.

- De seguir con la aplicacin de los ajustes y reformas segn los planes de austeridad aprobados en la UE, hacia dnde va el pas?

Desde el punto de vista de la estabilidad macroeconmica, todo apunta a que las actuales polticas de austeridad estn abocando ahora (y en el futuro) a mayores desequilibrios. Esto es reconocido incluso por organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI). Dichos desequilibrios se concretan en mayor desempleo, recesin econmica e incluso en mayor dficit pblico y deuda pblica respecto al PIB. Respecto a la deuda pblica y su financiacin cada vez a mayores tipos de inters, no podemos dejar de ponerlo en relacin con la sangra de recursos pblicos que funcionan en sentido contrario a los tradicionales mecanismos redistributivos. Los impuestos que recauda el Estado fundamentalmente sobre las clases medias y bajas (IRPF, IVA), se destinan a remunerar a las grandes fortunas y fondos de inversin especulativos que compran deuda pblica espaola, con el agravante de que lo hacen a travs de parasos fiscales y/o SICAV, de manera que estos pinges rendimientos de capital no tributan a la Hacienda Pblica, agravando as su insuficiencia de recursos.

De los 4 equilibrios macroeconmicos bsicos (empleo, crecimiento, inflacin y dficit comercial exterior), slo la inflacin (con matices) y el dficit comercial exterior estn teniendo un comportamiento aceptable, pero ms arrastrados por la recesin econmica (cada en el consumo interno y en las importaciones) que motivados por un cambio en el modelo productivo.

Hasta aqu nos hemos referido a las macromagnitudes convencionales del sistema econmico capitalista. Pero lo realmente importante es su impacto sobre la ciudadana, y aqu el panorama es desolador en el presente, con perspectivas de seguir empeorando si no se da un giro de 180 en el paradigma econmico que actualmente gua la poltica econmica de las diferentes instancias de las administraciones pblicas, desde la europea a la local, pasando por los gobiernos centrales y autonmicos.

Seguir aplicando polticas de austeridad salvaje para lograr en breve plazo un dficit pblico en el entorno del 3% del PIB, es un grave error econmico, pues olvida que la propia reduccin del gasto pblico tiene un efecto multiplicador, en este caso negativo, sobre la actividad econmica, y por lo tanto, da lugar a un crculo vicioso que deprime an ms los ingresos pblicos va impuestos y, consecuentemente, mantiene la tensin al alza del dficit pblico.

No cabe duda que la aplicacin de las propuestas keynesianas de expansin del gasto pblico (y por consiguiente del dficit pblico) con el fin de reactivar la demanda efectiva, tendran ms xito para superar la recesin econmica. Pero no podemos perder de vista los intereses que en la sombra manejan esta situacin de excepcin, que con mensajes falsos pero machacones de que tenemos un Estado excesivo alientan polticas de privatizacin de servicios pblicos. Las polticas expansivas convencionales de gasto pblico, de carcter fundamentalmente productivista (infraestructuras de transportes antisociales y antiecolgicos, megaproyectos de nula rentabilidad social), con la intencin de retornar a las anteriores sendas de produccin y consumo desbocados, no sirven para afrontar con xito los verdaderos desafos de la sociedad espaola: las desigualdades sociales y la grave crisis ecolgica. Urge tener claro ese otro futuro, que no es continuacin natural del capitalismo inhumano y depredador en el que estamos instalados. Por eso, cada vez ms ciudadanos/as comienzan a organizarse de otra forma, porque no tienen confianza alguna en que el cambio que necesitan nuestras vidas pueda ser alentado/guiado desde estructuras polticas que se definen como democrticas, pero que en realidad son simples tteres manipulados por el gran capital especulador. Hoy por hoy, a la vista de cmo se reproduce el sistema poltico, con alternancias estticas en el poder entre unos partidos y otros, parece que an no ha llegado el tiempo de cambiar el sistema desde dentro mediante los mecanismos electorales ligados a la democracia representativa formal. Es ms, creo que ese cambio desde dentro no tiene perspectivas de producirse a medio plazo.

La alternativa hoy pasa por impulsar cambios desde o por fuera, pacficos, pero profundos en lo que respecta a las nuevas formas de organizacin social que demandan las desigualdades sociales y la crisis ecolgica. Movimientos sociales como el 15M, el 25S, Constituyentes y otros de carcter ms local estn ah. Han captado la esencia de los cambios que tenemos que acometer, y ahora se trata de comenzar a ponerlos en prctica, de momento en cercana, en grupos con cierta afinidad, porque hay que estar preparados/as para acoger a un nmero creciente de personas que o bien estn siendo expulsadas por el sistema actual o bien quieren salirse voluntariamente de l porque no le encuentran sentido ni futuro. En este punto, la reorganizacin de las relaciones laborales, comunitarias y de participacin poltica van a cobrar una importancia singular en los nuevos tiempos que nos toca transitar.

Es preciso reconocer la falacia y la inviabilidad del crecimiento econmico como solucin a los males sociales y ambientales de nuestras sociedades. Frente a un mercado global y un mundo en venta, hay que apostar por relaciones sociales y econmicas de cercana donde, superado cierto nivel bsico, ms produccin y ms consumo no es mejor. En definitiva, desenmascarar el mito del crecimiento econmico y comenzar a explorar las sendas que nos propone la economa del bien comn, el decrecimiento y/o el buen vivir.



- Debera el estado espaol pedir la salida del euro? Bajo qu argumentos?

A este respecto es preciso sealar que cuando hablamos del euro no nos referimos slo a una moneda, sino a toda la estructura institucional que hay detrs de ella. Esto es muy importante tenerlo en cuenta. El Tratado de Maastricht de 1992 define el marco donde se desenvolver la Unin Monetaria Europea. Dicho marco se caracteriza por: el establecimiento de lmites estrictos al dficit pblico y a la manera de financiarlo exclusivamente a travs de los bancos privados y fondos de inversin especulativos; un Banco Central Europeo (BCE) que se abre de par en par a estos mismos bancos, mientras que se cierra a cal y canto a la hora de facilitar financiacin a bajos tipos de inters a las administraciones pblicas; y polticas de la Unin Europea que, de acuerdo con su tradicin de mercaderes ms mezquina, no avanzan en la unin fiscal ni en polticas redistributivas que permitan invertir las vergonzosas desigualdades sociales entre pases y dentro de cada uno de ellos.

Los motivos que justificaran la salida del euro en el caso espaol estaran ligados a las gravsimas consecuencias que est soportando la mayor parte de la poblacin espaola como consecuencia de tener que cumplir rigurosamente los dictados impuestos por la troika (FMI, BCE y Comisin Europea) en lo relativo a la austeridad a ultranza. A priori, se hace difcil pensar que el futuro que tendramos fuera del euro pueda ser peor an del que se nos presenta siguiendo dentro de la eurozona. Por tanto, entiendo que el Gobierno de Espaa debera exigir una flexibilizacin del Pacto de Estabilidad y unas nuevas reglas de funcionamiento del BCE, en ambos casos para evitar la actual asfixia que la carga de la deuda est produciendo sobre el conjunto de la economa. De lo contrario, el Gobierno de Espaa debera, para evitar su deslegitimacin ante la ciudadana, no solo dejar de pagar la deuda, sino tambin plantear la salida del euro, lo que no sera un caso excepcional, pues tres pases de la UE que podran estar dentro de la moneda nica, no lo estn porque as lo han decidido libremente.

El argumento fundamental que justificara nuestra salida del euro es la postura absolutamente inflexible, ineficaz e injusta que la UE tiene respecto a la forma de afrontar esta crisis de deuda y de desorden financiero. La UE no asume medidas como:

- La recapitalizacin directa de los bancos a travs de fondos europeos y su conversin en entidades financieras pblicas.

- La posible quita (condonacin) de la deuda ilegtima asociada a gastos e inversiones que no han contribuido a prestar servicios sociales bsicos.

- El cambio de las reglas de funcionamiento del BCE para que adems de la inflacin se preocupe por la recuperacin de la actividad econmica ligada a las necesidades reales de la gente, y para que compre deuda pblica a bajos intereses directamente a los estados que la emiten, sin pasar por el filtro de los especuladores financieros que la revenden en los mercados secundarios.

- El control democrtico y ciudadano de los mercados financieros y de las instituciones que operan en ellos, que estn en el origen, difusin y persistencia de la actual crisis. En esta lnea, avanzar en el impulso y consolidacin de una banca pblica y cooperativa que atienda con criterios sociales aquellos mbitos que la banca privada deja de lado o bien atiende con criterios de usura.

- El cierre y la persecucin de los parasos fiscales, colaboradores imprescindibles para que el fraude fiscal siga mermando los ingresos impositivos y por lo tanto socavando nuestras democracias.



Salir del euro implica, sobre todo, recuperar instrumentos de poltica econmica que tradicionalmente tenan los estados de la UE, y de los que hoy incluso siguen disponiendo EE.UU, Reino Unido, Suecia, Dinamarca, China y la mayor parte de los estados del mundo. Me refiero a utilizar la poltica monetaria y financiera para favorecer la consecucin de objetivos como el impulso de la actividad econmica dirigida a satisfacer las necesidades bsicas de la ciudadana, fundamentalmente va tipos de inters, tipos de cambio y supervisin bancaria.

Salir del euro implica, imponer frreos controles de movimientos de capital para evitar que la especulacin contine con sus estragos, teniendo claro que ello (los controles de capital) fue la norma en todos los pases desde el final de la II Guerra Mundial hasta los aos 80 del siglo XX, en que el pensamiento nico neoliberal puso precio a todo, de la mano de legislaciones desreguladoras y liberalizadoras, favoreciendo la concentracin del poder y la privatizacin y desmantelamiento de lo pblico.

Hoy por hoy, la posible salida de Espaa del euro no es una ocurrencia insensata, ni un suicidio colectivo, ni nada apocalptico. Es la nica va que queda para intentar invertir la actual senda de deterioro inexorable por la que est movindose la economa y la sociedad espaola en los ltimos tiempos. La UE slo se va a plantear cambios radicales en sus polticas anticrisis cuando algunos pases miembros se planten y se nieguen a asumir las imposiciones de la troika. Quizs hoy no imaginemos al Gobierno del Partido Popular en Espaa en esa postura de plante, pero tiempo al tiempo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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