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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2012

Un comentario a propsito del escritor chino Mo Yan
Un Nobel de literatura (y el maosmo y el trotskismo frente al arte)

Demian Paredes
Rebelin


La reciente entrega del Premio Nobel de Literatura a Mo Yan gener toda clase de anlisis y debates. Ms all de las afinidades electivas del escritor chino, que se referencia en Gabriel Garca Mrquez y William Faulkner y hasta se lo compara con Franz Kafka, lo que queda claro es que Mo Yan representa un caso nico de paradojas, de esas que pueden (y suelen) surgir en la historia de la lucha de clases, de las revoluciones, las contrarrevoluciones y algunos fenmenos aberrantes: el autor de Sorgo Rojo no slo fue integrante del llamado Ejrcito Popular de Liberacin sostn fundamental del rgimen del Estado obrero deformado que surge con la revolucin de 1948-49 y que, desde 1978, con Deng Xiao Ping, se abri decididamente hacia la restauracin del capitalismo sino que, al mismo tiempo, como escritor relataba la dura vida de campesinos, trabajadores, jvenes y ancianos bajo el rgimen burocrtico que l mismo sostena como integrante de las fuerzas armadas!

Como si fuera poco, se seala que el principal hecho que muestra que Mo Yan es un artista oficialista adems de su permanencia como profesor de Literatura en la Academia de las Fuerzas Armadas ocurri este ao, cuando integr un plantel de 100 escritores que conmemoraron la intervencin de Mao Tse-Tung sobre arte en el Foro de Yenan en su 70 aniversario nada menos que copiando a mano los discursos del gran timonel acerca de cmo el arte debe servir al comunismo[1].

Qu dijo Mao esencialmente all, en 1942? Varias cosas: que los artistas no deban experimentar ni desarrollar su libre creacin, so pena de quedar aislados del pueblo, porque seguramente no les entenderan las expresiones estrambticas inventadas por ellos y completamente ajenas al uso popular; que los artistas deberan, al contrario de cualquier experimentacin e/o introspeccin, generar obras explcitamente polticas, que ayuden a la lucha contra el imperialismo (en particular, contra Japn); y que Len Trotsky asesinado por un sicario de Stalin en Mxico, apenas dos aos antes tena un doble rasero para discutir la (siempre tensa) relacin entre arte y poltica. Dijo Mao: Oponerse a esta subordinacin [de los artistas al partido] conducir, de seguro, al dualismo o al pluralismo, es decir, en su esencia, a lo que quera Trotsky: en la poltica: marxista, en el arte: burgus.

Queda claro: desde esta manipulacin (o dirigismo) en el arte que propuso (impuso) Mao, un utilitarismo revolucionario proletario(?) que reivindic el tristemente clebre realismo socialista de tipo stalinista[2], se condicion a los artistas y se atac la poltica de Trotsky.

Sin embargo el revolucionario ruso contest, avant la lettre , a Mao, estas acusaciones de dualismo (o supuesto liberalismo) para con el arte, en su clsica obra Literatura y revolucin , una coleccin de artculos publicada como libro en 1924.

Discutiendo contra una supuesta cultura y arte proletarios, acerca de que en el perodo posrevolucionario en Rusia no slo los obreros haran arte sino tambin toda clase de escuelas y corrientes de artistas, tanto vanguardistas como tradicionalistas, Trotsky dijo: Quiere decir esto que el partido, contrariamente a sus principios, tiene una posicin eclctica en el terreno artstico? Esta idea, que parece tan convincente, es extraordinariamente pueril. El marxismo puede servir para valorar el desarrollo del arte nuevo, estudiar sus fuentes, valorar las tendencias progresistas por medio de la crtica, pero no se le puede pedir ms. El arte debe abrirse su propio camino. Sus mtodos no son los del marxismo. El partido dirige al proletariado, pero no dirige el proceso histrico. Hay terrenos en los que dirige de un modo directo e imperativo. Hay otros en los que vigila y fomenta. Y otros, finalmente, en los que se limita a dar directivas. El arte no es una materia en la que el partido deba dar rdenes[3].

En definitiva, Trotsky saba distinguir, en la dialctica del desarrollo histrico de las clases, el ascenso de la burguesa, que a travs de tres siglos se impuso va un imponente avance material y espiritual (en la economa y la ciencia, en la filosofa y las artes) contra el oscurantismo feudal, de otro completamente diferente: al ascenso de la clase trabajadora. Esta debe, como prioridad, acceder al poder poltico (por medio de la estrategia y las tcticas polticas del marxismo), para, desde all, revolucionar las relaciones econmicas (y sociales); y luego, tras un perodo de asimilacin del arte y la cultura del pasado, abrir un nuevo perodo de florecimiento artstico, ya sin connotacin de clases: un arte social (universal, si se quiere), que todos/as puedan crear y disfrutar libremente. En palabras de Trotsky: El partido defiende los intereses histricos de la clase trabajadora en su conjunto. Prepara el terreno conscientemente, paso a paso, para una nueva cultura, y por consiguiente, para un nuevo arte[4]; y este surgir, tras la toma del poder poltico, por medio de la libertad de tendencias y corrientes artsticas, luego de un perodo de transicin y consolidacin de la revolucin obrera (y la paulatina extincin del Estado), no slo a escala nacional sino internacional.

En definitiva, la poltica de Mao condicion (o directamente aplast) la libertad de los artistas, en el marco de un rgimen burocrtico, donde el Estado obrero careca de democracia de masas, sovitica. La poltica del escritor Mo Yan fue (y es) funcional a la burocracia restauradora del capitalismo en China. Y la poltica de Trotsky se mantiene vigente: es la que mejor sabe captar los anhelos, las experiencias pasadas y la poderosa perspectiva del socialismo y el comunismo, de manera autnticamente revolucionaria. Esta poltica, que mantuvo consecuente hasta la muerte, fue la que lo llev a confluir con el fundador del surrealismo, Andr Breton, y a proponer, en el Manifiesto por un arte revolucionario independiente , firmado tambin por el muralista Diego Rivera, en la oscura noche del stalinismo y el nazismo, poco antes de que comience una nueva guerra imperialista, la Segunda Guerra Mundial, la necesidad de una plena independencia en el arte, por la revolucin; y la revolucin, para conquistar la liberacin definitiva del arte.

Notas:

[1] Ver Un Nobel oficialista , en revista ; y tambin En China, fiesta oficial y crticas de disidentes . All dice que Ai Weiwei, artista y disidente chino, critic a Mo Yan: Creo que como intelectual no es muy consciente. Ha seguido la lnea del partido y en varios casos no defendi la independencia de los intelectuales.

Y Eric Abrahamsen, intrprete de Mo Yan, dijo que el escritor no es un tomador de riesgos, pero tampoco es un lacayo. Es muy astuto polticamente.

[2] Ver Mao Tse-Tung, Intervenciones en el foro de Yenan sobre arte y literatura (mayo de 1942), en Textos escogido s, Pekn, Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1976, pp. 262, 282, 284 y 285, entre otras.

[3] Len Trotsky, Literatura y revolucin . Escritos sobre arte y cultura, escritores y crtica literaria , Bs. As., Antdoto, s/f, p. 143. Y sigue la cita: Puede [el partido] protegerlo y estimularlo [al arte], pero slo indirectamente puede dirigirlo. Puede y debe otorgar su confianza a los grupos que aspiren sinceramente a aproximarse a la revolucin, y estimular as la expresin artstica de sta. Pero en ningn caso puede adoptar las posiciones de un crculo literario que est combatiendo a otros. No puede y no debe hacerlo.

[4] dem.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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