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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2012

Resea del documental Searching for Sugarman
Rodrguez vuelve del olvido para hablar desde el abismo de su silencio

Luis Martn-Cabrera
Rebelin


La primera persona que me habl de Rodrguez fue Scott Boehm. Un tipo en una tienda perdida en Zimbawe le haba recomendado comprar Cold Fact, el primer lbum de Rodrguez, un xito total en Zimbawe, Sudfrica y Australia y un perfecto fracaso en su pas natal, los Estados Unidos. Por aos la cinta s, era a finales de los noventa y todava haba casettes-- dio vueltas y vueltas en el coche de Scott. Como esta cinta hubo miles y miles de cintas y de vinilos que dieron vueltas, inspiraron luchas, alimentaron sueos y susurraron melancola y rebelin sin que Rodrguez supiera nunca nada sobre el destino de sus canciones ni sobre las regalas de su trabajo.

Ahora, gracias a la excelente pelcula de Malik Bendjiellloul, Searching for Sugar Man, hemos podido reconstruir una mnima parte, un destello fugaz de la brutal y fascinante trayectoria de este, hasta hace poco, desconocido poeta urbano del rock. Rodrguez naci en Detroit en el seno de una familia de inmigrantes mexicanos que, como muchos otros trabajadores de las cuatro esquinas del pas y del mundo, llegaron a la ciudad del motor para vender su fuerza de trabajo a los productores de automviles. Nacido en la ciudad de los problemas, en rock and Roll USA, a la sombra del edificio ms alto del mundo(Born in the troubled city, in Rock and Roll USA, in the shadow of the tallest building) reza una de las canciones titulada enfticamente, Cant get away, no puedo escapar [1]. Detroit era y es una de las ciudades ms segregadas, ms violentas y ms injustas de todo Estados Unidos. La industria del motor, los sueos empresariales de los Ford que transformaron nuestro sentido del tiempo y el espacio con el automvil, se asentaban y se asientan sobre una masa de trabajadores explotados, sobre la desposesin y la exclusin de millares de personas, la mayora de ellas de color.

Cuando los mrgenes de beneficio empezaron a decrecer y los disturbios raciales se hicieron demasiado incmodos, la clase dirigente y la pequea burguesa blanca abandonaron la ciudad a su propia suerte y se mudaron a los suburbios de las afueras. Estos das he podido volver a atravesar Woodward Avenue, la calle por la que rod el primer automvil del mundo; Highland Park sigue teniendo poca iluminacin, sigue habiendo casas abandonadas, moteles con chapas de madera en las ventanas, hogueras, gente muy golpeada deambulando por las calles y tambin carcter, resistencia, dignidad en una ciudad cuyo ltimo plan urbanstico parece consistir en mudar a toda la poblacin a una zona de la ciudad para ahorrarse el pago de los servicios pblicos y regalar el resto de la tierra abandonada a las compaas privadas.

Y es que las medidas de austeridad en Detroit y la poltica de tierra quemada no llegaron con la crisis, han estado siempre ah. De eso hablan las canciones que escribi Rodrguez en los aos setenta, de la violencia y la furia soterradas, de la sensacin de estar atrapados en una ciudad prisin, de los bares de mala muerte donde los obreros ahogan sus penas en gisqui despus de jornadas de trabajo interminables, del amor entre ruinas industriales, de las luces de nen y los prostbulos, de la corrupcin de los polticos, de la rabia, de la dignidad entre destellos psicodlicos. En Cause Rodrguez escribe porque perd mi trabajo dos semanas antes de Navidad/ y habl con Jess en una cloaca/ y el Papa dijo que no tena una puta mierda que ver con l (Cause I lost my job two weeks before Christmas/And I talked to Jesus at the sewer/And the Pope said it was none of his God-damned business) y termina con una imagen surrealista que encierra toda la luminosidad cegadora de Detroit: porque veo a mi gente tratando de ahogar el sol/ en fines de semana de gisquis amargos, porque, cuntas veces puedes levantarte dentro de este cmic y plantar flores? (Cause I see my people trying to drown the sun/ In weekends of whiskey sours/Cause how many times can you wake up in this comic book and plant flowers?) [2]

Los dos primeros productores de Rodrguez cuentan en la pelcula que le gustaba citarlos en esquinas arbitrarias del centro en las que apareca como si volviera del olvido o del corazn ms profundo de la ciudad; recuerdan la impresin profunda que les caus escuchar la fuerza contenida de Rodrguez tocando en un garito, de espaldas al pblico para evitar los nervios, en la penumbra de una espesa neblina de humo y olor amargo a cerveza vieja. Rodrguez era bueno, incluso mejor que Bob Dylan, dicen sus productores, pero tena un problema, su nombre y el color de su piel (antes de ser Rodrguez trat de ser Rod Riguez para despistar a la imaginacin blanca segregacionista). Y por si su nombre y el color de la piel no fueran suficientes, sus canciones eran adems polticas y sus ritmos no eran los que se poda esperar de un chicano de Detroit. Rodrguez no tocaba rancheras ni boleros, era tan heredero del folk y del blues como Janis Joplin o Bob Dylan, porque haba crecido aqu y viva en una ciudad preeminentemente afroamericana; al fin y al cabo esos ritmos los inventaron ellos a la sombra de las plantaciones de esclavos.

Dos semanas antes de Navidad, como en su cancin, la discogrfica lo saca de sus listas de ventas. Rodrguez vuelve sin hacer ruido a su trabajo de obrero en una empresa de demolicin (un negocio muy lucrativo en una ciudad que est en perpetuo estado de destruccin), se presenta a las elecciones como concejal por su barrio, no consigue ser elegido, las autoridades competentes ni siquiera son capaces de escribir su nombre correctamente, otro sntoma de la segregacin y el racismo. Rodrguez cae silenciosamente en el olvido, hasta que un grupo de turistas surafricanas traen uno de sus discos y la msica de Rodrguez se extiende como un reguero de plvora por la Sudfrica del Apartheid en los aos 80. Una de sus canciones I Wonder se convierte, incluso, en un himno que inspira los primeros movimientos de resistencia de los Afrikner blancos al rgimen de segregacin racial [3].

Este viaje de las canciones de Rodrguez no deja de ser irnico y conmovedor: de la ciudad ms segregada de los Estados Unidos al pas ms segregado del mundo, de la sutil censura del mercado a la no menos brutal censura del Estado sudafricano, de los dolores y los anhelos de los excluidos en Detroit, a la burguesa blanca que dice no al Apartheid. Con la fuerza de un caballo desbocado, las notas y las imgenes de Rodrguez saltan por encima de ocanos, y discogrficas, sin que l sepa nada del destino de la msica que brot de sus manos en alguna oscura esquina de Detroit. Hasta que un periodista musical se une al dueo de una tienda de discos en Cape Town para reconstruir la vida de un cantante del que no se sabe casi nada y del que la imaginacin popular en Sudfrica piensa los caminos del subconsciente colectivo y de la mitologa rockera son inescrutables que se ha autoinmolado en el escenario.

En buena medida, el documental de Malik Bendjiellloul es un relato policial, un mrito narrativo notable, porque buena parte de la pelcula cuenta la historia de la desaparicin de Rodrguez y de la investigacin que lleva a tratar de resolver el misterio que lo rodea. Por eso, el clmax del documental llega cuando por fin vemos la figura golpeada por el tiempo de Rodrguez. Asomndose sobre el marco de madera de una vivienda humilde en el centro de Detroit, el fantasma de Rodrguez por fin ha vuelto del olvido. Lo ms notable de su (re)aparicin es que Rodrguez no tiene mucho que decir, no dice apenas nada en el documental, est palpablemente incmodo frente a la cmara. Su historia la cuentan sus hijas, el periodista sudafricano, el dueo de la tienda de discos, sus productores, otros crticos musicales. Por qu decide callar Rodrguez cuando por fin triunfa? De dnde viene ese silencio abismal y tan inquietante? Lo nico que dice Rodrguez a las ms de 20,000 personas que vienen a verlo a su primer concierto en Cape Town es gracias por mantenerme vivo, pero despus decide no decir.

Sobre este saber, sobre el no decir, acaba de escribir Beln Gopegui un texto ms que notable. En l Gopegui escribe, lo que primero llama mi atencin no es lo que los callados no dicen, sino el revuelo, la inquietud que genera su no hablar y concluye en referencia a un texto de Laclos diciendo admitir que el otro pueda no poder hablar, tanto como admitir que el otro pueda no poder ser educado, significa admitir que existe una amenaza de la que desconocemos su descripcin y nombre [4]No decir a veces puede ser una estrategia de los oprimidos frente al poder, un arma. Tal vez Rodrguez no dice, porque su verdad est en otra parte y es probablemente para otros y otras como l. Es muy probable que Rodrguez reciba un Grammy y que su historia se reinterprete a travs de las lentes del sueo americano (algo que la pelcula no hace), pero sera un error pensar que los buenos siempre triunfan, que tarde o temprano el mercado acaba poniendo las cosas en su sitio y descubriendo el talento perdido; sera ingenuo pensar que las nuevas tecnologas el Internet a la cabezason una racionalidad colectiva superior a las jerarquas estticas que promueven las industrias culturales.

El plano ms poderoso de la pelcula, muestra las manos ajadas y oscuras de Rodrguez introduciendo un tronco de madera en una estufa; en esa imagen y en la sombra de Rodrguez caminando solo, guitarra al hombro, por una calle desierta de Detroit est la otra interpretacin posible del documental. Rodrguez habla desde el abismo de su silencio, porque sabe sobre el no decir, porque sabe que en muchos otros cajones se pudren poemas que nunca vern la luz, porque mientras el mercado capitalista exista habr canciones que no se oirn, pelculas que no se vern, novelas que no se leern, porque en el mundo hay millones de Rodrguez con talentos silenciados y una sola golondrina no hace verano: Y asumes que tienes algo que ofrecer/secretos brillantes y nuevos,/ pero cuanto en ti no es repeticin (And you assume you got something to offer/Secrets shiny and new/But how much of you is repetition) [5].

[1] http://www.youtube.com/watch?v=rWio7JMSAl0

[2] http://www.youtube.com/watch?v=oKFkc19T3Dk

[3] http://www.youtube.com/watch?v=Xw-BpTZAFRY

[4] Beln Gopegui. Lenguaje y poder: el agente doble de nuestro descontento http://www.rebelion.org/noticia.php?id=158369

[5] http://www.youtube.com/watch?v=UDfmDlH4Q0Y&feature=fvwrel

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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