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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2012

Alienados de todo el mundo, unos

Marcello Musto
Marxismo Crtico

Traduccin para Marxismo Crtico por Carlos Soriano



La alienacin ha sido una de las teoras ms debatidas del siglo XX. La primera exposicin filosfica del concepto tuvo lugar ya en 1807 por parte de Georg W. F. Hegel. En su Fenomenologa del espritu, constituye la categora central del mundo moderno y us el trmino para representar el fenmeno por el que el espritu se objetiva. Con todo, en la segunda mitad del siglo XVIII, la alienacin desapareci de la reflexin filosfica y ninguno de los grandes prensadores le prest atencin.

El redescubrimiento de esta teora en 1932 con la publicacin de los Manuscritos econmicos y filosficos de 1844, un texto indito de la produccin juvenil de Karl Marx donde, mediante la categora del trabajo alienado, traslada la problemtica de la esfera filosfica a la econmica. La alienacin fue as descrita como el fenmeno por el que el producto del trabajo se manifiesta como un ente extrao, como una potencia independiente del productor. Contrariamente a Hegel, quien la haba representado como una manifestacin ontolgica del trabajo, que coincida con la objetivacin en cuanto tal, Marx concibi este fenmeno como la caracterstica de una determinada poca de la produccin: la capitalista.

LAS CONCEPCIONES NO MARXISTAS

Sin embargo, todava tuvo que pasar mucho tiempo antes de que una concepcin histrica, no ontolgica, de la alienacin se consolidara. De hecho, la mayor parte de autores que trataron esta problemtica en las primeras dcadas del siglo XX, lo hicieron considerndola un aspecto universal de la existencia humana. En Ser y tiempo, por ejemplo, Martin Heidegger la consider una dimensin fundamental de la historia, la tendencia del Ser-Ah (Dasein) a perderse en la inautenticidad y el conformismo del mundo que lo circunda. Herbert Marcuse tambin identific la alienacin con la objetivacin en general y no con su manifestacin en las relaciones de produccin capitalistas. A su juicio, exista una negacin originaria en el acto del trabajo que perteneca a la esencia misma de la existencia humana. De este modo, la crtica de la alienacin devino una crtica de la tecnologa y del trabajo en general. Su superacin se consider posible slo mediante la afirmacin de la libido y el juego en las relaciones sociales, nicos momentos en que el hombre alcanzaba la libertad que le era negada durante la actividad productiva.

En la segunda mitad del siglo XX el concepto de alienacin tambin lleg al psicoanlisis. Los que la abordaron partan de la teora de Freud, para quien, en la sociedad burguesa, el hombre se enfrenta a la decisin de elegir entre naturaleza y cultura y, para poder disfrutar de la seguridad garantizada por la civilizacin, debe necesariamente renunciar a las propias pulsiones. Los psiclogos asociaron la alienacin con las psicosis que se manifiestan, en algunos individuos, precisamente a causa de esta eleccin conflictiva. Por consiguiente, la vastedad de la problemtica de la alienacin qued reducida a un mero fenmeno subjetivo.

Tras las principales elaboraciones no marxistas de la alienacin tambin hubo la de los existencialistas franceses. Despus de la segunda postguerra, esta problemtica fue incorporada por ellos como referencia recurrente tanto en filosofa como en narrativa. De este modo, la alienacin adquiri un perfil muy genrico, identificada con una indistinta desazn del hombre en la sociedad, con una separacin entre la personalidad humana y el mundo de la experiencia y, por tanto, como una condition humaine no suprimible.

EL IRRESISTIBLE ENCANTO DE LA TEORA DE LA ALIENACIN

A partir de los aos sesenta irrumpi una autntica moda por la teora de la alienacin, y en todo el mundo aparecieron centenares de libros sobre el tema. Fueron los tiempos de la alienacin tout-court. El perodo en que numerosos autores, distintos entre s por su formacin poltica y disciplinas, atribuyeron las causas de este fenmeno a la mercantilizacin, a la excesiva especializacin del trabajo, a la burocratizacin, al conformismo, al consumismo, a la prdida del sentido propio que se manifestaba en la relacin con las nuevas tecnologas; e incluso al aislamiento del individuo, a la apata, a la marginacin social y tnica, o a la contaminacin ambiental. Sin embargo, la popularidad del concepto y su uso indiscriminado crearon una profunda ambigedad terminolgica. En pocos aos, la alienacin se transform en una frmula vaca que abarcaba todas las manifestaciones de la infelicidad humana y su desatinado uso gener la conviccin en la existencia de un fenmeno igualmente inmodificable.

Con el libro de Guy Debord La sociedad del espectculo, uno de los manifiestos de la generacin del 68, la teora de la alienacin lleg a la crtica de la produccin inmaterial. Retomando algunas tesis avanzadas por Max Horkheimer y Theodor Adorno en Dialctica del iluminismo, segn las cuales en la sociedad contempornea la diversin tambin haba sido subsumida en la esfera de la produccin de consenso por el orden social existente, Debord afirm que cuando el capitalismo est ms desarrollado el obrero es aparentemente tratado como una verdadera persona, con cortesa premurosa, porqu la economa poltica puede y debe dominar los pasatiempos y la humanidad del trabajador. Esta reflexin lo llev a colocar en el centro de su anlisis al mundo del espectculo: en la sociedad actual el espectculo corresponde a una fabricacin concreta de la alienacin. De este modo, para el terico francs, la alienacin se afirmaba hasta el extremo de constituir una experiencia entusiasta para los individuos que, guiados por este nuevo opio del pueblo al consumo y a reconocerse en las imgenes dominantes, se alejaban aun ms de sus propios deseos y existencias reales.

Jean Baudrillard tambin utiliz el concepto de alienacin para interpretar las mutaciones sociales ocurridas con la llegada del capitalismo maduro. En La sociedad de consumo, de 1970, seal el consumo como factor determinante de la sociedad moderna. Segn Baudrillard, la era del consumo, en que la publicidad y los sondeos crean necesidades ficticias, se haba transformado tambin en la era de la alienacin radical: la lgica de la mercanca se ha generalizado, y hoy no slo regula los procesos de trabajo y de produccin material, sino tambin toda la cultura, la sexualidad y las relaciones humanas. Todo se torna espectculo, es decir, evocacin, provocacin, orquestacin en imgenes, smbolos y modelos consumibles.

En los aos cincuenta el concepto de alienacin haba entrado tambin en el vocabulario sociolgico norteamericano. Sin embargo, el tema se afront desde una ptica completamente distinta a la prevaleciente en Europa. La sociologa convencional volvi a tratar la alienacin como problemtica inherente al ser humano individual y no a las relaciones sociales, y la bsqueda de soluciones para su superacin se dirigi hacia la capacidad de adaptacin de los individuos al orden existente en lugar de hacia las prcticas colectivas encaminadas a cambiar la sociedad. Esta aproximacin acab por marginar, e incluso excluir, el anlisis de los factores histrico-sociales que determinan la alienacin, produciendo una suerte de hiper-psicologizacin del anlisis del concepto, que tambin fue asumida por la sociologa, adems de la psicologa, no como una cuestin social, sino como una patologa individual cuya curacin era una cuestin individual.

El profundo cambio en el concepto de alienacin que se haba manifestado en las ciencias sociales fue encauzado por la publicacin de nuevos textos marxianos inditos, en especial los Grundisse, los manuscritos preparatorios del Capital, y por las clebres pginas sobre el fetichismo de las mercancas contenidas en el primer volumen de la obra magna de Marx. La comprensin de la alienacin volvi a dirigirse hacia su superacin prctica, es decir, la accin poltica de los movimientos sociales, partidos y sindicatos encaminada a cambiar radicalmente las condiciones de trabajo y de vida del proletariado. Con la difusin de estos textos, la teora de la alienacin trascendi las aulas universitarias y los documentos filosficos para irrumpir en las calles y convertirse en crtica social mediante las luchas obreras.

EN LOS TIEMPOS DEL NEOLIBERALISMO

La victoria del neoliberalismo ha trastornado completamente este escenario. En los ltimos 20 aos se han sucedido significativos cambios polticos y econmicos que han visto aumentar dramticamente la brecha entre la acumulacin de riqueza de una lite cada vez ms reducida y la creciente marginalidad y pauperizacin de las clases trabajadoras.

Despus de haber sido protagonista indiscutible del siglo XX, el mundo del trabajo ha pasado a ser un actor mudo del debate poltico y cultural contemporneo, en parte debido a la mayor dificultad que encuentran las fuerzas sindicales en representar y organizar nuevas generaciones y trabajadores emigrantes, en un contexto en que las relaciones laborales han sido forzadas a formas cada vez ms precarias, flexibles y privadas de derechos. Contemporneamente, los movimientos globales de protesta se han significado, hasta ahora, por una reivindicacin genrica de mayor igualdad social, a la que a menudo le ha faltado una reflexin adecuada sobre la centralidad del trabajo, sus nuevas problemticas y transformaciones radicales.

En una era en que la produccin, a pesar de las tesis que a finales del siglo pasado anunciaron con gran clamor el fin del trabajo, asume nuevamente los estndares de explotacin e injusticia social del siglo XIX (acontecimientos como el de las fbricas chinas de la multinacional Foxconn actualmente son moneda corriente en todo el mundo) es de esperar que la crtica de la alienacin retorne entre las banderas y las reivindicaciones del nuevo movimiento obrero. En definitiva, el ro todava lleva agua.

http://marxismocritico.com/2012/11/03/alienados-de-todo-el-mundo-unios/



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