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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2012

Doble objetivo del gobierno del PP
Arrasar lo pblico y silenciar la protesta

Andrs Martnez Lorca
Rebelin


Barrer de la arena pblica a una pandilla de polticos ineptos e inmorales

ser siempre una obra santa, que debe aconsejarse al pueblo

Antonio Machado, Carta a Jos Ortega y Gasset (18-5-1914)

 

A pesar de los desastrosos resultados econmicos y sociales de su poltica neoliberal, el gobierno del PP sigue aplicando un listado oculto de medidas que contradicen su programa electoral. Cegado por su mayora absoluta en el parlamento y mecido por la edulcorada propaganda de los medios siempre dispuestos a apoyar al poder, en los ltimos meses ha acelerado el ritmo, temiendo quiz no tener tiempo para acabar de hundir en la miseria a la mayora de la sociedad espaola. Sealemos algunas de estas recientes medidas: fuerte aumento del IVA, amnista fiscal a los defraudadores, contrarreforma de la enseanza, introduccin de medidas legales que favorecen los despidos colectivos en la Administracin Pblica, restricciones en el derecho al aborto, privatizacin inminente de AENA ─ primer operador aeroportuario del mundo─ ya prevista por el gobierno del PSOE, desarticulacin y privatizacin de RENFE. Como coronacin siniestra de esta poltica econmica que nos recuerda la implantacin del neoliberalismo llevada a cabo a sangre y fuego en Amrica Latina por las dictaduras del Cono Sur, est la alarmante cifra de casi seis millones de parados, una parte de los cuales no percibe ningn tipo de ingresos. Pueden estar orgullosos de estos vergonzosos logros tanto el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, como su brazo derecho en el rea econmica, Luis de Guindos, exasesor del quebrado banco estadounidense de inversin Lehman Brothers, idelogo de FAES y profesor de la universidad de Navarra, entre otros mritos.

La mentira como instrumento poltico

En una primera etapa, el lenguaje gubernamental se caracterizaba por su eufemismo, en un claro intento de encubrir la realidad. As se nos hablaba de rigidez del mercado laboral, de la falta de competitividad de nuestra economa, de la necesidad de adelgazar el Estado, de la solidez de nuestra banca despus de los exmenes a que haban sido sometidos, de la austeridad como condicin para salir de la crisis, del inevitable cumplimiento del dficit al que consideraban la panacea a nuestros males, de la causa de la burbuja inmobiliaria debida segn el PP a haber vivido por encima de nuestras posibilidades.

No se atrevan a defender abiertamente el despido laboral ms fcil y barato, los bajos salarios a semejanza de los pases en desarrollo, la primaca de lo privado en detrimento de lo pblico. Tampoco deseaban reconocer la falta de liquidez de la banca y los inmensos beneficios obtenidos por empresas inmobiliarias y entidades de crdito a costa de una desenfrenada inversin en el ladrillo. Los sectores privilegiados que se han enriquecido como nunca y que han vivido durante largos aos en el lujo ms insolente defienden ahora a travs del PP (como antes a travs del PSOE con los ministros Boyer, Solchaga, Croissier, Solbes y Salgado) la austeridad para los de abajo, incluida la clase media.

Dando un paso adelante, envalentonados al no tener enfrente un bloque slido de partidos, sindicatos y organizaciones sociales, los gobernantes del PP se burlan de los ciudadanos empleando las mentiras ms groseras. Sirvan de muestra estos ejemplos:

─ Son los presupuestos ms sociales de la historia de la democracia espaola. Afirmacin del ministro de hacienda, Cristbal Montoro, en la presentacin de los presupuestos para 2013.

─ Estamos saliendo de la crisis: se ven seales esperanzadoras. Declaraciones de Ftima Bez, ministra de empleo y seguridad social, tras conocerse los alarmantes datos del paro registrado.

─ No es por afn recaudatorio. Justificacin del nuevo presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Gonzlez, de la prxima imposicin de un euro por receta mdica.

Silenciar la protesta y criminalizar la rebelda ciudadana

Los recortes econmicos y las restricciones de los derechos sociales han provocado una profunda indignacin popular de la que dan fe las continuas manifestaciones de los ms variados sectores sociales (mineros, trabajadores de la industria, funcionarios, profesores y estudiantes, mdicos y personal sanitario, jubilados, policas, bomberos, agricultores y ganaderos, etc.).

La gota que est colmando el vaso es el inmisericorde espectculo de miles de familias que a diario son expulsadas de sus hogares en los desahucios promovidos por los bancos, algunos de ellos nacionalizados, los mismos que han recibido miles de millones de euros de ayuda estatal. El suicidio del librero granadino ante su inminente desahucio, comentado por Paco Puche en das pasados, deja al descubierto la miseria moral de un rgimen que protege a los especuladores y defraudadores mientras pisotea los derechos ms elementales de los ciudadanos, en especial de los ms desprotegidos.

Ha aglutinado este malestar social el movimiento del 25S. Con su lema de rodear el Congreso lograron poner el foco de la protesta en la actitud de la mayora de los diputados, cmplices con las medidas antipopulares dictadas por el gobierno. Parece que a sus seoras les disgusta aparecer as ante la opinin pblica y hasta algunos de ellos intentan convencernos de que son ellos la voz del pueblo y que, por tanto, no procede que el pueblo mismo exprese a gritos en la calle su hartazgo de una poltica hecha a sus espaldas y sobre sus espaldas. La delegada del gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ha hecho todo lo posible por criminalizar a los manifestantes. En un alarde de fuerza, despleg alrededor del Congreso a 1500 policas en una concentracin de 6000 manifestantes, segn sus propios clculos. Ahora anda muy callada ante la muerte por aplastamiento de cuatro jvenes en el centro municipal del Madrid Arena. Segn las fuentes ms fiables, asistan a este megaconcierto unos 15000 jvenes: segn fuentes policiales, slo 12 policas municipales vigilaban el recinto. sta es la doble vara de de medir de unos polticos que reducen las libertades de la ciudadana a un mero problema de orden pblico y que no garantizan como debieran la seguridad en un recinto municipal. En su primera aparicin ante los medios tras la tragedia, el vicealcalde de Madrid, Miguel ngel Villanueva, exoner de responsabilidad a la empresa organizadora del evento y transmiti la versin de sta que, como se ha visto despus, no reflejaba en absoluto la realidad.

Los medios predican la resignacin ante el desastre actual. Los polticos prximos al poder se atreven a hablar con desvergenza de brotes verdes. La CEOE, en lnea con el FMI, insiste en ms recortes sociales y ms privatizaciones. El PP prosigue mientras tanto su ciega poltica econmica, temeroso de que los aires de fronda que estn en el ambiente se conviertan de golpe en huracn.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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