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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2012

Algunas observaciones sobre el libro "La Identidad Errante" de Gilad Atzmon y quines yerran con qu errores
La sinagoga de naipes al borde del cinismo cristiano

Walter Wendelin
Rebelin

Gilad Atzmon, La identidad errante, Madrid, Ediciones del Oriente y del Mediterrneo, 2012.


Aceptando el reto frente al disənso, Ediciones del Oriente y del Mediterrneo ha publicado el ltimo libro del escritor y msico de jazz, Gilad Atzmon, La identidad errante, en el que critica severamente el terrorismo sionista e incluso marxista judo y el tribalismo judo, y analiza desde los inicios de la historia la idiosincrasia juda al margen de los pueblos, etnias, culturas o naciones a los que pertenezca cada judo. Lo hace con la autoridad de haber nacido en Palestina, en una familia juda algunos de cuyos miembros pertenecan en calidad de dirigentes a grupos terroristas sionistas implicados en crmenes de limpieza tnica. l mismo ha sufrido toda la educacin juda, incluido el servicio militar. Sin embargo, gracias al jazz de Charlie Parker y otros msicos a los que la idiosincrasia de pueblo elegido judo desprecia por ser negros, logr superar el adoctrinamiento judo-sionista-israel y establecerse en Londres dejando atrs definitivamente su pertenencia a la entidad sionista, Israel.

Toda la mitologa seudo-histrica de lo judo cae como un castillo de naipes al constatar que los que ms cometen el delito del antisemitismo son los propios judos ya que, salvo las excepciones de palestinos originarios que abrazan la fe juda, la inmensa mayora no tiene relacin alguna con la etnia semita, a la que s pertenecen prcticamente todos los palestinos. A partir de ah busca y encuentra muchas respuestas a las preguntas del por qu de la existencia de Israel, de su terrorismo de Estado y de la complicidad del resto del mundo occidental con su proyecto sionista. Animamos a la lectora o lector a retroceder con los pasos y las palabras de Gilad Atzmon por el camino del eterno exilio judo desde la actual Israel hasta sus orgenes en algn lugar del mundo, muy cerca las profundidades del alma humana y muy lejos de Palestina.

A lo largo de este camino encontraremos coincidencias con nuestro propio camino recorrido como pertenecientes a la cultura cristiana, lo cristiano y la cristiandad de derechas o de izquierdas. Encontraremos, sobre todo, piedras y obstculos que no hemos sabido superar ni reconocer siquiera. Duele tanto la realidad con la que chocamos en este camino ajeno que nos enfureceremos, la negaremos e intentamos mantenernos en el deseo o con nuestros intereses, lo que se quedar en un intento fallido si somos mnimamente sinceros y no nos hacemos trampas al solitario. Segn Kafka, un escrito solo vale algo si logra retorcer visceralmente el alma a quien lo lee.

Sin embargo, que nadie pretenda encontrar todas las respuestas a todas la preguntas, ni tampoco que todas las respuestas no sean a su vez nuevas preguntas y dudas. Hay vacos en el camino que a veces desaparece como el Guadiana. Hay desiertos y espacios en los que seguir investigando. En algunas ocasiones Gilad Atzmon generaliza y con ello realiza una crtica (implcita a veces y otras explcita) de otros nacionalismos, del nacionalismo en s, al que iguala con lo que l denomina tribalismo. Aqu es donde, en nuestra opinin, Gilad Atzmon tiene tres deficiencias importantes que, como lectores, debemos ir resolviendo desde nuestra propia realidad: primero, su perspectiva mucho ms individualista que social y la consiguiente valoracin de todo lo tribal como negativo; segundo, la ausencia de un anlisis econmico-financiero de la colectividad juda en relacin a las dems sociedades; y tercero, la ausencia de un anlisis anlogo a su anlisis de lo judo, el judasmo y la judeidad de lo cristiano, el cristianismo y la cristiandad para poder comparar con la misma vara de medir.

En primer lugar, la propuesta de Gilad Atzmon de escuchar la msica (a veces un slo tono en la msica rabe con muchos matices o muchas notas tocadas atropelladamente en jazz haciendo ms ruido que otra cosa, para que nadie logre identificar las notas disonantes) y a la otra persona es absolutamente correcta. Sin embargo, su propuesta de escuchar al otro es una propuesta incompleta porque se refiere a escuchar a otros individuos individualmente uno a uno y siempre desde una escucha individual exenta de tribalismo. Pero al no escuchar el ruido de la tribu, sus tambores rtmicos, lo que escuchamos del otro se vuelve error. No podemos escuchar el susurro de un rbol sin percibir el rugir del bosque cuando se levanta viento. El ser humano se muere espiritualmente si se pretende extirpar de su ser o se obvia en nuestro anlisis, en el escuchar su ser, su existencia como elemento, sujeto por las races de los dems, agarrado por las manos de los dems y/o expulsado por los puos de los otros.

Hay personas ms individualistas y otras que tienden ms a formar parte del colectivo, de un colectivo, ya sea la ciudadana cosmopolita, la nacin, una cultura o religin, una ideologa, o ya sean militantes de un partido poltico, seguidores de una moda o de la moda en general, de un club de ftbol, devoradores de McDonalds o degustadores de angulas trufadas, fans de las Spice Girls, de la msica jazz en general o fans del Orient House Ensamble o de Gilad Atzmon. Una sociedad es sociedad humana porque funciona segn una dialctica constante entre unos individuos y otros, entre cada uno de los individuos y los colectivos con los que obligatoriamente se relacionan los individuos, y tambin entre cada uno de los colectivos (incluido el colectivo de los individualistas) y los dems colectivos. Cada sociedad es esto y la humanidad entera tambin. De ningn modo somos solo la suma de sujetos individuales en un colectivo, ni siquiera en el caso de los individualistas absolutos ya que por muy individualistas que sean y aunque vivan encaramados a una columna en el desierto a mil millas de los dems, no pueden remediar relacionarse con la ausencia de los dems ni con la posibilidad de la presencia de algn otro. Lo que asusta tanto de la libertad total es la soledad absoluta en la cual nos hunde. Aprender a volar lo hacemos siempre en grupo, con la tribu.

En segundo lugar, lo que nos permite ser humanos y procrearnos (hasta reventar nuestra subsistencia como especie y todo el planeta) es la capacidad de acumular riqueza social para sobrevivir los bblicos siete aos de vacas flacas. La acumulacin lleva al robo. Esto se denomina actualmente competitividad empresarial y es el motor-amok de nuestro modelo econmico-financiero. Este supervit o plusvala social permite desarrollar la tecnologa, la ciencia, la administracin, la formacin y organizacin de especialistas como soldados y generales de los ejrcitos, con lo que defendemos y aumentamos nuestras riquezas las cuales, a su vez, sirven para aumentar el desarrollo de la tecnologa, la ciencia, la administracin, la formacin y organizacin de especialistas como soldados y generales de los ejrcitos Como efecto colateral se invierten algunas migajas sobrantes de estas riquezas acumuladas para desarrollar la espiritualidad, la cultura, el arte y para dar de comer a algunos msicos de jazz. Sin embargo, el crculo vicioso de este modelo socio-econmico de acumulacin est superando los lmites de la capacidad de supervivencia de la especie presuntuosamente autodenominada homo sapiens sapiens.

La lucha encarnizada entre las lites financieras del judasmo y las del cristianismo por la hegemona durante la creacin del Estadonacin moderno (que finalmente ganaron las cristianas), las nefastas consecuencias para la economa precapitalista y capitalista local (por ejemplo, del Reino espaol con la expulsin los sefardes y el fusilamiento de todo lo judeo-masnico por el golpista y dictador Francisco Franco), la unidad dispersa de la lite judo-sionista por todo el mundo y la divisin, enfrentamiento y centralizacin en Estados de las lites cristianas, los efectos del principio de sstole y distole a travs de una lite u otra sobre los cambios con la globalizacin neoliberal despus de desaparecer la bipolaridad entre los dos bloques que resultaron de la Segunda Guerra Mundial y otros muchos aspectos hay que integrarlos en el anlisis del desarrollo de la identidad errante judeo-sionista desde la perspectiva crtica que ha abierto Gilad Atzmon. Esto es necesario no slo para la sociedad judeo-sionista sino tambin de la cristiana, dada la interrelacin entre ambas.

En tercer lugar, para poder analizar y valorar cun perjudicial es una caracterstica identitaria, un proceso desarrollado o una tendencia de un grupo social hay que analizar las caractersticas identitarias, los procesos desarrollados y tendencias de las comunidades sociales con las cuales se relaciona, cmo influye en estas y cmo influyen estas en la comunidad, en este caso judeo-sionista. Sin contrastar los anlisis igual de crticos, cientficos y extensos de ambas sociedades no cabe una valoracin ni conclusin acertada. En este caso, el anlisis de lo cristiano, del cristianismo y la cristiandad debe realizarlo el Rey (o el Papa) de los Cristianos y no solo de los catlicos sino tambin de los dems, incluidos los cristianos ateos, laicos, agnsticos, liberales, socialistas, comunistas, . de cualquiera de los Estados-nacin y naciones sin Estado existentes. Pocos cristianos han realizado un estudio crtico de lo cristiano, el cristianismo y la cristiandad comparable al estudio que ha realizado Gilad Atzmn de lo judo, el judasmo y la judeidad. Cabe la hiptesis de que el resultado fuera an ms devastador.

Las crticas furibundas y viscerales seudo-cientficas de progresistas, marxista-leninistas y otros intelectuales al trabajo de Atzmon radican precisamente en la funesta defensa de las profundidades culposas y pecaminosas de su identidad cristiana y los indicios que asoman por los resquicios de su conciencia de la necesidad tica de ser un Nestbeschmutzer ('ensuciadores del nido', denominacin nazi de los crticos del III Reich) al ver reflejada con demasiada claridad en el espejo del desenmascaramiento de lo judo de Gilad Atzmon su propia falta de valor para realizar con contundencia una crtica de las caractersticas identitarias originarias cristianas.

Para las y los lectores de esta civilizacin cristiano-capitalista occidental este efecto de verse reflejado es precisamente el de ms valor y la razn fundamental desde la que se ha de leer el libro La identidad errante de Gilad Atzmon. Para los compadres judos de Gilad Atzmon son otras las razones. Su ataque crtico a ellos es mucho ms directo al desmitificar una a una las terribles y artificiales caractersticas identitarias construidas especialmente desde finales del siglo XIX. Para ambas comunidades de lectores la lectura supone un retorcimiento visceral del alma y de la conciencia debido a la claridad con la que estn expresadas las crticas. No se puede decir ni ms claro ni ms alto, porque el volumen no lo expresa con decibelios sino, como buen msico, con contundencia. Esta contundencia, como todas las contundencias, se puede aniquilar matizando tanto que al final se logra argumentar lo contrario de la realidad. Pero si uno no se somete a semejante automanipulacin para huir de la realidad acaba siempre a un paso de lanzarse al abismo del cinismo. Gilad Atzmon logra mostrarnos la negra cara de este suicidio por cinismo al que estaramos abocados irremediablemente. Sin embargo, siempre nos recoge y salva de saltar al vaco con una caracterstica humana, demasiado humana (ecce homo): su humor.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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