Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2012

Entrevista a Andrs Piqueras, socilogo y miembro del Observatorio Internacional de la crisis
Vivimos una crisis estructural del capitalismo, y no hay salida dentro de ese marco

Enric Llopis
Rebelin


A juicio del socilogo Andrs Piqueras, vivimos una crisis civilizatoria, estructural del sistema capitalista, que cada vez es menos reformable desde dentro porque ha dejado de aportar nada a la humanidad; dentro de ese marco no hay salida, explica. Piqueras es profesor de Sociologa en la Universitat Jaume I de Castell, miembro del Observatorio Internacional de la Crisis y militante de Socialismo 21. Adems de colaborar con artculos en Rebelin.org, es coautor de El Colapso de la civilizacin (El Viejo Topo); coordinador de Desarrollo y Cooperacin. Anlisis crtico (Tirant lo Blanch) y autor de Movimientos sociales y capitalismo. Historia de una mutua influencia (Ed. Germania).

Partidarios de la austeridad y del keynesianismo concentran el debate. Te parece este un dilema vlido? Apunta al fondo de la cuestin?

La crisis actual va mucho ms all. La austeridad y los recortes tienden a reproducir las crisis cclicas del sistema capitalista. Y el problema del keynesianismo es que fracas y no puede volverse a l. Hay que tener en cuenta que la crisis del capitalismo es estructural. Cuando un sistema o modo de produccin no puede generar el desarrollo de las fuerzas productivas al contrario, despliega cada vez ms su potencial destructivo-, y ataca el nivel de vida de la poblacin en general, en ese momento deja de aportar nada a la humanidad. Y entonces se hace cada vez menos reformable desde dentro. Es lo que ocurre actualmente con el sistema econmico capitalista.

Dnde habra que buscar, entonces, las soluciones?

Las soluciones se hallan, sin duda, fuera del sistema. Hay que tenerlo claro. No nos encontramos ante una crisis cclica ms, sino ante una crisis, como te deca, estructural y civilizatoria, la de la civilizacin que surge a finales del siglo XVIII y principios del XIX, y en la que estamos inmersos hoy. Esta crisis econmica, social, cultural y ecolgica- puede que no sea la final del capitalismo, pero es evidente que el sistema capitalista que resulte de esta crisis ser diferente del que conocemos hasta ahora. Y hay otra cuestin bsica: cuanto ms dure la fase declinante del capitalismo que ya hemos comenzado-, ms sufrimiento y ms consecuencias negativas generar.

Hablamos de una crisis estructural del sistema. Son inherentes las crisis al capitalismo?

Las crisis cclicas del capitalismo estn estudiadas desde sus orgenes. Hay que recordar la existencia de los ciclos Jutglar (cada 10 aos) o los Kondratieff (aproximadamente 25 aos de alza y otros 25 de cada). Lo importante es que estos ciclos son manifestaciones que indican una enfermedad crnica del sistema. En el capitalismo se producen peridicamente crisis de sobreacumulacin, porque los procesos de produccin incorporan cada vez ms capital (en forma de maquinaria y tecnologa), en detrimento del trabajo humano. En otras palabras, se acumula demasiado capital. Y esto es, en s, una fuente de obstaculizacin de la plusvala. Por eso el desarrollo tecnolgico implica grandes contradicciones para el sistema.

En qu sentido?

Porque el desarrollo de la tecnologa supone que cada vez sea menos necesario el trabajo asalariado. De ah que en los pases con mayor desarrollo tecnolgico, se expulse fuerza de trabajo de los procesos productivos. Es decir, aumenta el paro en los pases centrales del sistema; pero al mismo tiempo, el capitalista necesita del trabajo asalariado para obtener la plusvala, y ah est la contradiccin. Qu hace entonces el capital? Aumenta la explotacin de la fuerza de trabajo y utiliza, para ello, la fuerza de trabajo migrante; el ejrcito de reserva mundial, que ha aumentado al incorporarse nuevos pases como la antigua URSS o China- a la rbita capitalista y los procesos de deslocalizacin.

El despliegue de las nuevas tecnologas no suele citarse como causa de la crisis estructural.

Pero es un factor decisivo. En la primera dcada de 2000, disminuye en un 7% el trabajo en el proceso productivo por la incorporacin de la tecnologa; y ello a pesar de que el desarrollo tecnolgico lleva frenado deliberadamente desde los aos 90 para no obstruir la obtencin de la plusvala. Tambin la tasa de innovacin cientfica aplicada despus como tecnologa se frena a partir de mediados de la dcada de los 90.

En qu punto nos hallamos de la crisis estructural?

En esta cuestin hay un debate abierto. Algunos estudiosos apuntan que no hemos salido de la quiebra del modelo de crecimiento keynesiano (singularmente a partir de la quiebra econmico-energtica de 1973). En ese momento se impuls una trama de recetas neoliberales, que representaban, ms que una salida de la crisis, una huida hacia adelante. Cmo? Aumentando la explotacin de la fuerza de trabajo; reduciendo los gastos y servicios sociales; recortando la parte de contribucin al conjunto social que aporta el gran empresariado; reduciendo el capital destinado a la inversin productiva para dedicarlo a la especulacin financiera; y con la apropiacin privada de servicios e infraestructuras pblicas, as como de la riqueza natural. Pero otros autores apuntan que se sali de la crisis a finales de los 90, al recuperarse parcialmente las tasas de ganancia gracias a los procesos citados. Pero lo cierto es que nunca se recuperaron las tasas de ganancia ni el crecimiento econmico de las dcadas de los 50-60 del siglo XX.

Es esto as a escala global, sin matices?

En los pases centrales del sistema, las tasas de crecimiento decaen bruscamente desde la crisis de 2007. Pero en otros lugares del mundo se registra un crecimiento econmico y de las tasas de ganancia (por ejemplo, en los pases emergentes, aunque no slo). El conjunto de pases emergentes representan entre el 20 y el 30% del total de la economa mundial, mientras que los tradicionales pases centrales del sistema disponen entre un 50 y un 60% de esa riqueza. Con el escaso peso comparativo de las economas emergentes, es difcil que puedan tirar del carro y revertir el proceso de crisis.

Comentabas que nos hallamos ante una crisis de sobreacumulacin. Podra considerarse asimismo de subconsumo?

La crisis es fundamentalmente de sobreacumulacin. Lo que ocurre es que la gestin de la crisis y las salidas que est imponiendo el capital, provoca una crisis de subconsumo. A ello se le superpone una crisis ecolgica, que de momento no se ha hecho sentir de manera alarmante para las poblaciones, pero que no se podr obviar en las prximas dcadas. En ese sentido, nos hallamos en la curva descendente de recursos energticos como petrleo o gas natural, entre otros- en los que se basa, hoy en da, el modo de produccin capitalista.

Por otra parte, qu singularidades observas en el caso espaol?

Desde la segunda mitad de los 80 y, sobre todo, en los 90, se basa en un modelo de crecimiento parasitario; en la inflacin y sobredimensionamiento de la construccin a costa del crdito, y, a la vez, la expansin de este ltimo al conjunto de la economa, incluidas las familias. Otro elemento estructural lo constituira el deterioro de las rentas del trabajo. Los salarios reales en 2012 son los mismos que en 1982, es decir, el mismo poder adquisitivo que tras la salida de una larga dictadura. En paralelo, la riqueza de la economa espaola se multiplic casi por tres en las tres ltimas dcadas. Precisamente esta cada de los salarios reales se compens con el crecimiento del crdito. Tambin es parasitario porque, al entrar en el euro, la economa recibe capitales del resto del mundo, que inflan los circuitos financieros especulativos espaoles. Estos capitales llegan porque resulta muy fcil especular en el sector inmobiliario y, adems, buscando un refugio, dado que el euro es una moneda fuerte.

Realizado el diagnstico, Qu salidas de la crisis debera, a tu juicio, plantear la izquierda?

Las salidas habra que buscarlas cada vez ms fuera del sistema. De entrada, romper con el euro y las ataduras que implica el macroestado europeo, que no es sino una estrategia del capital para romper con las conquistas histricas de las clase trabajadora en el marco del estado individual. Adems, opino que habra que llamar a un proceso constituyente que modifique las reglas del juego. Otros puntos para la estrategia de transformacin: la deuda no debera pagarse; los miles de millones ahorrados se destinaran a impulsar un programa de inversiones estatales para engrandecer el sector pblico social; acometer una profunda reforma fiscal para extraer los recursos que el capital no est aportando; establecer una moneda interna de pago a escala estatal, complementada con otras monedas sociales, para las naciones del Reino de Espaa que confluyan en el proyecto; una profunda reforma laboral que democratice la gestin productiva; y la nacionalizacin de la gran banca, los recursos energticos y las industrias estratgicas, entre otros.

Eres miembro del Observatorio Internacional de la Crisis; Qu tendencias se apuntan en el horizonte?

La Gran Depresin del siglo XXI nos marca una encrucijada histrica de la que depender el futuro de la humanidad. Si el sistema capitalista pervive, ello ir en detrimento de las posibilidades de la vida en la humanidad y tambin de la naturaleza; ste es el primer camino de la encrucijada; la alternativa es que la humanidad reaccione y se d a s misma un nuevo sistema histrico.

Por ltimo, has apuntado en alguno de tus artculos que nos encontramos ante una guerra de clases declarada desde arriba .

Efectivamente, se trata de una guerra de clases unilateralmente desatada por el capital, cuando el Trabajo ms amodorradamente integrado en el orden capitalista de consumo se encontraba; forzados por la ofensiva del gran capital, entramos en una ms que probable nueva era de enfrentamientos de clase. La guerra de clases se desata con la globalizacin capitalista y el neoliberalismo, con el fin de intentar evitar la cada de ganancias de la poca keynesiana. Nos hallamos ahora en ese punto. Pero esta estrategia evidencia sntomas de agotamiento. Hoy, la cabezonera en aplicar las recetas neoliberales contra la crisis llevan a que nos hundamos cada vez ms en el pozo de la misma.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter