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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2012

Palestina
"Sr. Abu Mazen, se lo ruego, no hable en mi nombre"

Abdel Bari Atwan
Al Quds al-Arabi

Traducido del rabe por J. Sadaka.


Cuando el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Sr. Mahmud Abbas, se permite renunciar a regresar a su localidad natal, Saffad, situada en la alta Galilea, y reduce Palestina a Cisjordania y Gaza, no solo est haciendo concesiones gratuitas sino renunciando a lo irrenunciable con el propsito de agradar a los israeles, sin importarle para nada los sentimientos ms arraigados de su pueblo, y con ello est mostrando un absoluto desprecio hacia todos los palestinos y sus aspiraciones nacionales. Si l personalmente no quiere volver a Saffad, prefiere vivir en Ramalah o en su residencia habitual en Amman, es libre de hacerlo por ser una opcin personal, pero no puede hablar en nombre, ni siquiera alegar representar, de seis millones de refugiados palestinos repartidos por el mundo, muchos de ellos viviendo en los territorios ocupados o en los pases de acogida.

Cmo podemos estar seguros de que Abbas est capacitado para defender el derecho del retorno de los palestinos, cuando l no est convencido de ese derecho, ni siquiera lo desea para s, ni para sus hijos y nietos, y es capaz de ofrecerlo gratuitamente a Lieberman o Netanyahu con tal de caerle bien a los israeles?

El presidente Abbas, para ser digno representante de los palestinos y tener derecho a hablar en su nombre, debera ser su lder ejemplar, respetar sus sentimientos y sus derechos inalienables. Los mrtires de la resistencia, que cayeron defendiendo la dignidad y el honor de su pueblo con anterioridad a la ocupacin de Israel de Cisjordania y Gaza, lucharon por la liberacin de Saffad, Hiyfa, Yafa, Jerusaln y toda la tierra palestina. No tenemos ningn dato que nos ayude a comprender las razones de Abbas para hacer esta grave renuncia al sagrado derecho al retorno, que es la esencia de la Cuestin Palestina. No debe olvidar que la Revolucin palestina se inici en los campamentos de la dispora con objeto de restaurar este derecho y liberar la tierra usurpada.

Si el presidente de la ANP cree que el mtodo ms adecuado para conseguir la restauracin de los derechos palestinos es pedir una limosna a los israeles, para que se muestren piadosos y comprensivos, influyendo en los resultados de las elecciones prximas, es que est cometiendo un grave error. Le recuerdo que esta maniobra ya fue ensayada en las elecciones anteriores cuando los rabes, aconsejados por occidente, hicieron una humillante propuesta y la promocionaron a travs de los medios de comunicacin israeles con el argumento de convencer a la opinin publica de Israel, al margen de sus polticos. El resultado fue absolutamente contrario al esperado. El pueblo israel interpret aquello como una seal de debilidad y se sinti triunfador y por eso opt por el partido ms intransigente, el Likud, dirigido por Netanyahu y Lieberman.

Qu ventajas espera obtener Abbas de granjearse la simpata de los israeles an a riesgo de perder la de su pueblo, suponiendo que convenza a los israeles y que los sionistas se muestren comprensivos con l, algo que consideramos absolutamente inviable? Creemos que su planteamiento derrotista ser recibido con desprecio, como una muestra de debilidad y falta de alternativas.

Pero lo ms grave es que Abbas prometi impedir una tercera Intifada en los territorios ocupados, esto significa que est dispuesto a combatir contra su pueblo, alinendose con el ejrcito de ocupacin. No deseamos que su vida poltica concluya con ese final.

Puede que sea til refrescarle la memoria al Sr. Abbas sobre la experiencia de Mubarak, que tena ms de un milln de policas, y la del presidente de Tnez, Zain al Abedin, que dispona de uno de los aparatos represivos ms eficientes de la regin, lo mismo podemos decir del presidente sirio, que posee 17 aparatos de inteligencia, con larga experiencia en los peores mtodo de represin. Sin embargo, ninguno de ellos pudo hacer frente a un pueblo decidido a luchar por la libertad, la dignidad y el cambio democrtico.

Es cierto que Abbas y su primer ministro Fayad se han destacado por la implantacin de una paz econmica que ha convertido a ms de 160 mil funcionarios palestinos de los territorios ocupados en cautivos de un sueldo, pero ese tipo de lealtades no perdurar para siempre. Tenemos un ejemplo en el pueblo de Kuwait, uno de los ms ricos del mundo y de ms alto nivel de vida, pero esto no le impide rebelarse contra la opresin y a favor de las reformas, enfrentndose a proyectos polticos que solo benefician al poder del Emir.

El pueblo palestino no puede ni debe aceptar tal ignominia en estos momentos, viendo como los pueblos rabes se levantan en demanda de sus derechos civiles y polticos, mientras este pueblo, el palestino, est sometido a una doble humillacin, la de depender del sueldo de Abbas y la de estar sometido a ocupacin, viendo cmo su presidente entra en una vorgine de concesiones y renuncias, presentndose como un socio leal y moderado de Israel a pesar de que solo recibe desprecios.

Mi sentir personal, en la creencia de reflejar el de seis millones de refugiados palestinos, me hace decirle al Sr. Abbas que queremos retornar a los pueblos, aldeas y ciudades de nuestra tierra palestina, que no renunciamos, por nada del mundo, a una sola pulgada. Esa es nuestra tierra y ese es nuestro derecho. Por lo tanto, le pedimos, Sr. Abbas, que no hable en nuestro nombre, porque nunca ha querido ser uno ms de nosotros.

Abdel Bari Atwan naci en Gaza. Vive en Londres desde 1979. Ha sido editor del diario en lengua rabe Al-Quds al-Arabi (donde apareci el presente artculo el pasado 3 de noviembre), que se publica en esa capital desde 1989. Es autor del libro The Secret History of al-Qaida y de un libro de memorias A Country of Words.



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