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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2012

Asaltar el Palacio de Invierno (parte primera)

Marc Lla y Hctor Snchez
Rebelin


Deca Manolo Vzquez Montalbn a mediados de los ochenta que uno de los grandes problemas de los partidos comunistas occidentales, por no decir el fundamental, fue el de no enterarse con algo de anticipacin que el asalto al Palacio de Invierno era ya imposible. Esto origin continuados descalabros y sangras internas, por no decir la desaparicin casi absoluta de la alternativa comunista del panorama poltico. De hecho, a esta conclusin lleg, con un aadido de mala baba poltica y exceso clamoroso de posibilismo, el constructo eurocomunista. Se aprehenda la realidad, s. Pero se venda esta etapa de reflujo, repliegue y reordenamiento de fuerzas con tal exceso de optimismo que pareca poco ms que una cuestin de fe, algo as como una va divina al socialismo.

No obstante, a da de hoy, y al amparo de aprehender la realidad para tratar de intervenirla, creemos que va siendo hora de replantearnos ciertos presupuestos tericos y las estrategias polticas que de ellos se derivan. Todo ello, porque estamos profundamente convencidos de que hay condiciones y potencialidades que permitan asaltar el Palacio de Invierno.

La crisis econmica en que nos encontramos, la ms importante desde el crack del 29, no es nicamente crisis de modelo, el neoliberal, sino de sistema, el capitalista. El precepto monetarista de Hayek y Friedman fundamentado en el aumento del margen de la tasa de beneficio a base de reducir costes y laminar la esfera pblica, ha quebrado. La enorme inversin en el sector inmobiliario y en el estructural mercado especulativo de productos financieros, sumado a un consumo basado en la financiarizacin y un mercado laboral desregularizado y precarizado ha originado que, a diferencia de la crisis del 73, esta sea de demanda. El modelo neoliberal est agotado, y la socialdemocracia es ya un espejismo de la historia, categora asociada al ciclo capitalista de la reconstruccin de posguerra, la revolucin tecnolgica y el cortafuegos ante el socialismo sovitico. Pero la evidencia de que nos encontramos ante una crisis sistmica, viene dada por la incapacidad de las clases dominantes de encontrar otro modelo que permita continuar con la reproduccin de capital. La crisis de la democracia liberal representativa como mecanismo legitimador de la acumulacin capitalista sita en la esfera de la contradiccin entre capital y trabajo, la cuestin de la democracia.

En el Reino de Espaa, las fuerzas del capitalismo, basadas en la expansin del crdito y el sector inmobiliario como principal modelo de creacin de riqueza, son la expresin ms explcita de esta crisis sistmica. La inexistencia de un modelo de produccin sostenible fundamentado en la economa productiva y el valor aadido, ha ocasionado con el estallido de la burbuja, una cada significativa de las tasas de ganancia. Para frenar e invertir la tendencia, el desmantelamiento de lo que un da pretendi ser el estado del bienestar representa una prioridad irrenunciable para las clases dominantes. El bloque de poder, pretende, por tanto, una salida a los problemas de acumulacin de plusvalas mediante la reduccin de costes salariales (reforma laboral y de la negociacin colectiva) y del gasto social (reforma de las pensiones, recortes en educacin, sanidad, servicios sociales, dependencia, cultura). La crisis econmica est comportando una reestructuracin en profundidad del marco social, poltico jurdico e institucional expresados ​​en el ataque sin precedentes a los derechos sociales y laborales de las clases populares y trabajadoras (crisis del modelo de cohesin social), el cisma del modelo territorial (crisis del estado de las autonomas en base a un auge recentralizador profundamente reaccionario) as como a la misma democracia (crisis de legitimidad, bipartidismo, restriccin de mecanismos participativos, corrupcin institucionalizada, ataque a las libertades y derechos civiles, represin y criminalizacin de la contestacin social, endurecimiento del cdigo penal). Nos encontramos en un fin de ciclo, el colapso del rgimen de la Constitucin del 78. Este sorpasso lo conocemos como el proceso constituyente de la oligarqua y las clases dominantes, donde la reforma de la constitucin de agosto de 2011, aupada por PSOE, PP y CIU, supone el punto de inflexin, la expresin del rapto de soberana en favor de los mercados y las entidades financieras. Ante este panorama, la fractura social y la lucha de clases se expresa en toda su crudeza.

Es posible mantener el consenso ideolgico mnimo fundamentado sobre la base de la representatividad donde el gobierno responde a los intereses de la mayora, es decir, la democracia en el capitalismo como frmula de encubrir la contradiccin de clase? Por lo expuesto anteriormente, este consenso de mnimos ya no es posible. Por tanto, no hay salida social a la crisis si no hay un proceso de ruptura poltica con el status quo, y no hay proceso de ruptura poltica si no hay una crisis de hegemona ideolgica del bloque dominante.

De ah, cabe hacerse otra pregunta Por qu en un momento de aceleracin exacerbada de las contradicciones el bloque social de poder an mantiene con solvencia la hegemona de ideas? Obviamente, responde a una muy adversa correlacin de fuerzas fruto de la desmovilizacin y distensin durante los virtuales aos dorados de slido crecimiento sostenido. Esto que hemos llamado tambin la derrota cultural, la crisis de la izquierda. No obstante, hay otro elemento que es clave para entender este estado de cosas: responde a los planteamientos estratgicos que pretenden recuperar el marco poltico nacido de la Transicin, es decir, la reconquista de los derechos asociados al marco del estado del bienestar.

En primer lugar es absurdo reivindicar unas posiciones que ya expresaban de por s una correlacin adversa de fuerzas. Pero adems, esto no parece posible, puesto que no se trata de una cuestin de voluntad poltica. Que la crisis econmica haya mutado a la vez en crisis poltica, viene dado por la servidumbre de la poltica a la economa, la laminacin de soberana que expresa la contradiccin entre capitalismo y democracia. Las polticas de ajuste y austeridad y la ofensiva contra las posiciones de las clases populares y trabajadores, en definitiva, el desmantelamiento del estado del bienestar, no responde a la gestin de un mal gobierno sino a la reactivacin del ciclo capitalista que pretende reducir costes para ampliar la tasa de ganancia. El sancta sanctorum de dar confianza a los mercados o la extendida consigna no es una crisis, es una estafa, es capitalismo lo expresan.

Constatamos por tanto, la imposibilidad de operar en el actual marco poltico para as poder garantizar una salida social a la crisis. Es imperativo dirigir la estrategia hacia un proceso de ruptura y transformacin profunda de las estructuras polticas, un cambio de paradigma que confronte con el bloque social dominante para as responder a los intereses del 99%. El objetivo ineludible pasa por articular un bloque poltico y social alternativo como bloque de poder constituyente, capaz de generar una nueva correlacin de fuerzas, un nuevo marco de relaciones polticas que permita la transformacin social y el sometimiento de la economa a las personas. Estamos hablando, pues, de un proceso constituyente que parte de las necesidades inmediatas como potenciales constituyentes ya que para garantizarlas se requieren fundar tanto una nueva legalidad como una nueva legitimidad. Proceso constituyente no es una marca, aunque podra pasar por eufemismo en positivo de revolucin. No se trata nicamente de conseguir destituir un gobierno o redactar una nueva constitucin. Proceso constituyente ha de significar el proceso de acumulacin de fuerzas, de consciencia crtica que logre confrontar al bloque dominante con una propuesta firme de proyecto de pas. En definitiva, un proceso constituyente nos puede hacer soar de nuevo con la toma del Palacio de Invierno.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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