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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2012

Apuntes sobre la crisis ecolgica y prioridades para la gran transformacin

Florent Marcellesi
Bases en Red


Qu es la crisis ecolgica y cmo la deberamos afrontar desde la sociedad civil y desde los movimientos polticos? En respuesta a esta pregunta, plasmo algunos apuntes sobre lo que subyace debajo de la crisis ecolgica y cules tendran que ser las prioridades para una gran transformacin ecolgica, social, democrtica y tica de la sociedad.

Crisis de modelo: Hoy en da sufrimos las consecuencias de un modelo socio-econmico pernicioso y suicida tanto para la justicia social y la solidaridad intrageneracional como para la justicia ambiental y la solidaridad intergeneracional: el liberal-productivismo. Basado en un crecimiento financiero y material sin lmites, no es otra cosa que una fusin progresiva entre los rasgos y estragos estructurales del neoliberalismo dominante desde los aos setenta y los del productivismo reinante desde el fin de la II Guerra Mundial. Este modelo genera la tensin actual entre Humanidad y Naturaleza que se manifiesta a travs de las principales crisis ecolgicas que sufrimos: cambio climtico, techo del petrleo, perdida de biodiversidad, deforestacin, crisis alimentaria, etc.

Crisis de escasez: Asimismo, detrs de las crisis financieras y especulativas, siempre se encuentran crisis ms profundas que tocan lo que solemos llamar la economa real (tambin llamada economa productiva) y la economa real-real, es decir la de los flujos de materias y energa (que depende por una parte de factores econmicos y por otra parte de los lmites ecolgicos del planeta). En este contexto, la crisis ecolgica es principalmente una crisis de escasez: escasez de materias primas y de energa para mantener el ritmo de la economa actual, y an menos extenderlo a los pases del Sur. El modo de produccin y de consumo impulsado por el Norte no tiene en cuenta los lmites fsicos del planeta, tal y como lo deja patente la huella ecolgica: si todas las personas de este mundo consumieran como la ciudadana espaola, necesitaramos tres planetas. Mientras tanto, la humanidad ya supera en un 50% su capacidad de regenerar los recursos naturales que utilizamos y asimilar los residuos que desechamos.

Crisis tica: Desde que entramos en la edad moderna occidental y la revolucin industrial, se ha ido apoderando de nuestras mentes el antropocentrismo tecnocrtico, es decir una cosmovisin particular donde la naturaleza es sobre todo el objeto propuesto para nuestro dominio, para nuestro provecho, gracias a la tecnociencia, fuente de la felicidad de los seres humanos. La crisis ecolgica es por tanto tambin una crisis de valores y de civilizacin donde cada persona y cada sociedad tiene que repensar de forma individual y colectiva el sentido de nuestra existencia y, por consiguiente, nuestro lugar adecuado en la naturaleza. Este supone contestar de forma democrtica a preguntas fundamentales y existenciales: por qu, para qu, hasta dnde y cmo producimos, consumimos y trabajamos?

La humanidad, es decir tanto los individuos como las sociedades que las componemos, est ante una encrucijada: puede decidir, al igual que la civilizacin maya clsica, cerrar los ojos ante el peligro y caminar sin marcha atrs hacia su derrumbe, o puede decidir rebelarse y perdurar dentro de la llamada supervivencia civilizada de la humanidad. Para alcanzar este objetivo, es necesario otro modelo de produccin y consumo donde reconciliemos, de forma democrtica y solidaria, nuestra aspiracin individual y colectiva a la buena vida con los lmites ecolgicos de un planeta finito.

En este camino, planteo y actualizo diez prioridades que esboc en 2011 hacia aquella transformacin ecolgica, social, democrtica y tica de la sociedad:

  1. Establecer los lmites y fijar umbrales de recursos y emisiones per capita, as como objetivos de reduccin del consumo diferenciando entre pases del Norte (contraccin, es decir decrecimiento radical de la huella ecolgica dentro de los lmites ecolgicos del Planeta) y del Sur (convergencia, es decir evolucin socioecolgica hacia un alto bienestar y una baja huella ecolgica sin pasar por la casilla del maldesarrollo de los pases occidentales).
  2. Construir una macroeconoma ecolgica que integre las variables ecolgicas donde la estabilidad no dependa del crecimiento, donde la productividad del trabajo no sea el factor determinante. En este marco, es central superar definitivamente el PIB como indicador principal de riqueza, por ejemplo a travs de indicadores construidos de forma participativa o gracias a debates deliberativos locales, estatales y europeos sobre qu es la naturaleza de la riqueza, su clculo y su circulacin.
  3. Relocalizar la economa en torno a actividades poco intensivas en energa pero s en mano de obra y que creen utilidad socioecolgica. Es necesario privilegiar las actividades sociales y econmicas de circuitos cortos como puede ser las cooperativas y grupos de consumo, que generan actividad a nivel local, sin intermediarios, con huella ecolgica baja y con alta capacidad de resiliencia. Al mismo tiempo, la relocalizacin necesita una coordinacin supralocal y europea para garantizar solidaridad interterritorial y polticas eficientes contra problemas transfronterizos y globales.
  4. A travs de un New Deal Verde, invertir masivamente en empleo verde, es decir en puestos de trabajo que garanticen una conversin ecolgica de la economa en sectores sostenibles como las energas renovables, agricultura ecolgica, rehabilitacin de edificios, gestin forestal sostenible, economa de cuidados, artesana, economa social y solidaria, cooperativas de viviendas, etc. Sin duda, vivir bien en un mundo eco-solidario implicar una contraccin para los sectores intensivos en energa fsil y/o especulacin financiera y/o perjudiciales para un mundo pacfico (industria manufacturera, sector automovilstico, pesca industrial, bancos y seguros, industria armamentstica, etc.), lo cual supone desarrollar una reconversin planificada y participada de las personas trabajadoras hacia los sectores antes mencionados.
  5. Hacer un uso masivo de la reduccin de la jornada laboral y del reparto del trabajo, incluyendo el de los cuidados. En este sentido, la propuesta de las 21 horas permite vincular reivindicaciones histricas del movimiento obrero y sindical con las del movimiento ecologista al afirmar que una semana laboral ms corta puede ayudarnos al mismo tiempo a proteger el planeta, aumentar la justicia social y el bienestar de la sociedad, y construir una economa prspera sin crecimiento.
  6. Redistribuir la riqueza a travs de una renta mxima, una renta bsica de ciudadana y una fiscalidad sobre los capitales y los recursos naturales. En un planeta finito, hace falta una doble dinmica en torno a una estrategia de mximos de lucha contra la riqueza en las clases que sobreconsumen y una estrategia de mnimos de lucha contra la miseria social y ambiental para las clases pobres y que infraconsumen. Para hacerla posible, necesitamos plantear una reforma profunda del sistema fiscal donde, adems de bajar la fiscalidad sobre el trabajo, paga quin ms tenga y ms contamine o utilice espacio ambiental.
  7. Convertir la banca tica en norma para el sector financiero y retomar el control democrtico de la moneda. Cualquier banco, sea pblico o privado, no puede invertir en actividades perjudiciales para el medio ambiente o las personas, como puede ser por ejemplo la fabricacin de armas. Adems, las monedas locales, complementarias al euro, son una pieza fundamental para reforzar el tejido econmico local y aumentar el poder de control ciudadano sobre la economa.
  8. Desmantelar la lgica social del consumismo educando para vivir mejor con menos regulando la publicidad comercial (reduccin de su presencia en los espacios y medios pblicos y creacin de un rgano de control independiente). La educacin en valores y llamada verde es fundamental para cambiar nuestras mentalidades y revertir la crisis tica hacia otra relacin respetuosa con nuestro entorno y el resto de seres vivos.
  9. Reestructurar nuestras ciudades y territorios hacia la autosuficiencia energtica y la soberana alimentaria. Supone construir ciudades en transicin que piensan a escala humana y local, con huertos urbanos y donde el peatn y la bici son el centro de la movilidad sostenible, y por otro lado, un campo donde la agricultura convencional vuelva a ser la agricultura ecolgica, capaz de producir localmente en cantidad suficiente productos de temporada y sanos para consumo local.
  10. Poner en marcha una democracia participativa como instrumento vertebrador de una transicin social y ecolgica exitosa. De hecho, la democracia moderna tiene una deuda latente con la ecologa poltica y con su lucha por extender la autonoma personal y la solidaridad colectiva en el espacio (solidaridad transnacional), en el tiempo (solidaridad transgeneracional) y al conjunto de la naturaleza (solidaridad biocntrica e interespecie). Sobre todo, esta democracia tiene que integrar en sus procesos algunos aspectos que, adems de ampliar nuestros crculos de solidaridad, son centrales para la transicin hacia una supervivencia civilizada de la especie humana: la cuestin de la autolimitacin, la representacin de los sin voz, la gobernanza glocal y la capacidad de responder a la urgencia ecolgica

Florent Marcellesi es investigador y activista ecologista. Es miembro de EQUO

Fuente: http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/11/06/apuntes-sobre-la-crisis-ecologica-y-prioridades-para-la-gran-transformacion/#more-971



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