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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2012

La nota del fraude

Roberto Bissio
Red del Tercer Mundo


En un histrico fallo de mil quinientas pginas (dos veces ms largo que El Quijote) emitido en Sydney el lunes 5 de noviembre, la jueza federal australiana Jayne Jagot declar culpables a la calificadora de riesgo Standard and Poors y al banco ABN-Amro por haber mentido a los inversores.

Los engaados fueron doce municipios de Nueva Gales del Sur que en 2006 compraron al banco papeles de inversin denominados Rembrandt a los que Standard and Poors haba dado la nota AAA (triple A), reservada para las inversiones extremadamente slidas.

Los papeles que llevaban el prestigioso nombre del pintor holands y que en la jerga financiera se conocieron como CPDO (sigla en ingls de obligaciones de deuda de proporcin constante) jams hubieran sido adquiridos por los concejos municipales sin esta nota, ya que de lo que se trataba era de encontrar una manera segura de colocar el dinero de los fondos de pensin de sus trabajadores.

Pero la solidez no era tal. Los papeles colapsaron con la crisis financiera global y los inversores perdieron el noventa por ciento de los ahorros de sus funcionarios, unos diecisis millones de dlares.

La suma es nfima, comparada con el total de las prdidas trillonarias ocasionadas por la crisis que estall en setiembre de 2008 con la bancarrota de la banca de inversin Lehman en Wall Street. Pero de todas maneras las acciones de McGraw-Hill, la corporacin propietaria de Standard and Poors, cayeron cinco por ciento en un da, ante el temor a que el fallo siente jurisprudencia y desate una cascada de demandas.

Al explicar el sistema financiero, muchos lo comparan con un casino. Cuanto mayor es el riesgo, mayor la ganancia si el jugador acierta. La calificadora de riesgo, en esta metfora, apenas orienta al inversor en su decisin, explicando las posibilidades de que algo ocurra, pero no es su culpa si el caballo ganador no es el favorito y el apostador pierde su dinero.

En el mundo de las finanzas reales, los garitos de juego son un modelo de honestidad al lado de los comportamientos que la jueza Jagot describe en detalle en su sentencia. El banco ABN-Amro public informaciones falsas o negligentemente distorsionantes sobre el sistema de apuestas subyacente en el CPDO que estaba vendiendo. Este producto fue disfrazado como bueno, utilizando un modelo matemtico sesgado y tomando datos sabidamente exagerados para que dieran el resultado mnimo que Standard and Poors requerira para su nota mxima. Luego, en cuatro oportunidades diferentes, Standard and Poors confi en los datos y suposiciones de ABN-Amro sin verificarlos como debera hacer -segn la jueza- una agencia calificadora de riesgo razonablemente competente. Una sola de estas verificaciones hubiera bastado para que Rembrandt perdiera su nota AAA.

La nota mxima de la calificadora no slo era un requisito para que las autoridades municipales compraran, sino que a juicio de un testigo experto, el CPDO era grotescamente complicado, tanto que no poda esperarse de un concejero municipal que entendiera qu apuesta estaba haciendo.

Standard and Poors anuncio que apelar. Amanda Banton, abogada de los inversores, sostuvo que este fallo ayudar a que las calificadoras de riesgo sean responsables y a que sus notas sean transparentes.

Aunque lejano de los centros de poder y por montos relativamente pequeos, el juicio australiano es significativo porque apunta al corazn del mecanismo que llev a la crisis financiera de 2008. En los aos previos, la desregulacin financiera permiti la creacin de vehculos de inversin cada vez ms complejos y riesgosos, que eran vendidos al pblico como buenos. En el caso de las hipotecas, por ejemplo, los bancos ansiosos por generar negocios en Estados Unidos concedan crditos hipotecarios a familias de bajos ingresos y empleos inestables. Estas hipotecas de baja calidad eran luego divididas en partes y mezcladas con una pequea proporcin de crditos buenos. El coctel financiero resultante reciba una calificacin AAA de alguna de las tres grandes agencias (Standard and Poors, Moodys o Finch) y era vendido al pblico como inversin o utilizado como colateral para apalancar papeles derivados.

Cuando la burbuja de las hipotecas estall, los bancos fueron rescatados. El ABN-Amro, por ejemplo, fue comprado en 2007 por el Santander, Royal Bank of Scotland y Fortis, y luego vuelto a comprar por el Estado holands cuando los dos ltimos quebraron en 2009. Pero nadie rescat a los inversores engaados o a los trabajadores que perdieron sus fondos de pensin por haber confiado en las calificadoras de riesgo.

En Estados Unidos, intentos similares de responsabilizar a estas agencias por sus errores han sido frenados con el argumento de que todo lo que hacen las calificadoras es opinar y la opinin, aun equivocada, est amparada por la libertad de expresin. La jueza Jagot, con su fallo histrico, pone las cosas en su lugar: en negocios, la mentira no es opinin sino fraude, y el fraude es un delito.

http://agendaglobal.redtercermundo.org.uy/2012/11/09/la-nota-del-fraude/



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