Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2012

La austeridad se impone a la democracia

Antoni Jess Aguil
Diario de Mallorca


La perversin del lenguaje, la manipulacin de las palabras y la apropiacin interesada de los conceptos se ha convertido en una de las principales formas de corrupcin de nuestro tiempo. Se acuerdan del famoso pasaje de Alicia a travs del espejo en el que Humpty Dumpty impone de un plumazo su autoritarismo lingstico? Cuando yo empleo una palabra significa exactamente lo que yo quiero que signifique: ni ms ni menos [1]. La corrupcin semntica desfigura el sentido de las palabras para que signifiquen lo contrario de lo que quieren decir y se ajusten a los intereses particulares de quien las emplea. Se crean as eufemismos para suavizar la realidad. Es lo que est ocurriendo con la apropiacin que el neoliberalismo ha hecho de la palabra austeridad.

La austeridad nunca ha sido un principio inscrito en el ADN ideolgico del liberalismo (o del neoliberalismo actual). Se trata de un trmino que tiene una notable presencia en la historia de la filosofa moral y de las tradiciones religiosas, donde, en trminos generales, forma parte de una opcin de vida que la orienta hacia la moderacin, el autocontrol, la templanza y la simplicidad. Este tipo de austeridad est cerca, por ejemplo, de la sabidura epicrea de disfrutar de las pequeas cosas (el pan ordinario y el agua escribe Epicuro dan una suavidad y deleite sumo cuando un necesitado llega a conseguirlos [2]) y lejos de la codicia de Bernard Madoff o del suntuoso palacete de Jaume Matas. Desde esta ptica, la austeridad es una prctica que no casa bien con los valores individualistas, consumistas y competitivos de nuestras sociedades. Dado el espritu anticonsumista y antimercantilista de la austeridad, una persona austera tendra que ser declarada poco menos que antisistema por la cultura neoliberal dominante.

Gran parte de Europa se est tragando la amarga medicina de la austeridad prescrita por la misma ideologa que caus la crisis. La lite gobernante de banqueros, polticos, tecncratas no elegidos y medios de comunicacin al servicio del neoliberalismo recurre al lenguaje de la austeridad como remedio necesario. No hay mejor proteccin contra la crisis de la eurozona que el xito de las reformas estructurales en el sur de Europa, declaraba estos das a la prensa alemana el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.

Es fundamental desenmascarar la apropiacin neoliberal de este lenguaje. En el contexto actual, los planes de ajuste y austeridad de la troika (FMI, BCE y CE) y el Gobierno no son, como se pretende hacer creer a la opinin pblica, una poltica de racionalizacin, contencin y moderacin del gasto pblico para luchar contra la crisis, sino una forma deliberada de expandir el neoliberalismo. La eufemsticamente llamada austeridad es un componente central de la actual estructura social de acumulacin del capitalismo neoliberal, el entramado poltico-institucional favorable al proceso de acumulacin capitalista; una acumulacin que, como explica David Harvey [3], se basa en la desposesin de derechos, rentas, recursos pblicos y conquistas democrticas a terceros (trabajadores, parados, funcionarios, estudiantes, pensionistas, desahuciados, etc.).

El modelo de austeridad presenta tres caractersticas bsicas que invocan los principios ideolgicos del neoliberalismo: 1) busca afianzar su legitimidad social con el discurso del miedo, de la inevitabilidad y la falta de alternativas. No hay alternativa fue la consigna ideolgica con la que Margaret Thatcher pretenda convencer de que sus polticas neoliberales eran las nicas posibles. 2) Las medidas de austeridad se adoptan para satisfacer al mercado, visto como solucin radical para los problemas econmicos y sociales. 3) Es un modelo que elude la responsabilidad individual y promueve la socializacin de la culpa y el sacrifico, tal y como lo reflejan planteamientos como el Estado del bienestar es insostenible (Aznar) o el manido discurso de que los ciudadanos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.

Cada vez es ms evidente que la cura a base de austeridad est profundizando la crisis en Europa sin resolver ninguno de los problemas que justificaron su adopcin. Sus consecuencias sociales se hacen sentir: precariedad, niveles catastrficos de desempleo, aumento de la pobreza, debilitamiento del sector pblico, degradacin de la proteccin social y, como teln de fondo, destruccin de la democracia keynesiana. El neoliberalismo es a la democracia lo que la carcoma a la madera. Las pretensiones del neoliberalismo pasan por convertir la democracia en una plutocracia usurpadora, en una oligarqua de ricos capaz de imponer su voluntad sobre una masa poblacional desprovista de derechos econmicos y sociales y con derechos civiles restringidos, como los de manifestacin y expresin. La transformacin del Estado del bienestar en curso va en este sentido. El neoliberalismo es hijo de una cultura poltica que consagr antes el derecho a la propiedad privada que el derecho a la salud.

Una democracia sin contenido social no es democracia; es un rgimen de ciertas libertades polticas que por s solas no garantizan la lucha contra la desigualdad socioeconmica y la pobreza. Nuestra democracia formal permite que en la prctica haya personas que vivan, sobrevivan (y a veces mueran) sin derechos econmicos y sociales. Hace aproximadamente un ao, el por entonces candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Newt Gingrich, declaraba que las leyes laborales infantiles eran estpidas y propona que los nios desfavorecidos mayores de 9 aos pudieran trabajar a tiempo parcial. Gingrich reivindicaba sin complejos el derecho a explotar. Los intentos de conciliar democracia y neoliberalismo pueden llevar a la Europa de la austeridad a toda costa al borde del genocidio social. Habr que volver a los tiempos de Dickens para radicalizar la conciencia de la necesidad de un cambio econmico, social y poltico?


Notas

[1] Carroll, Lewis (1998): Alicia anotada: Alicia en el pas de las maravillas. A travs del espejo, edicin de Martin Gardner, Akal, Madrid, pg. 252.

[2] Carta a Meneceo, en Laercio, Digenes (1887): Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres. Tomo I, edicin publicada por Luis Navarro, Biblioteca Clsica, Madrid, pg. 289.

[3] Harvey, D. (2003): El nuevo imperialismo, Akal, Madrid.


*Antoni Jess Aguil es investigador en filosofa poltica del Ncleo de Estudios sobre Democracia, Ciudadana y Derecho (DECIDe) del Centro de Estudos Sociais de la Universidad de Combra (Portugal).

Fuente:  http://www.diariodemallorca.es/opinion/2012/11/07/austeridad-impone-democracia/806297.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter