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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2012

La crisis en la eurozona: qu solucin para qu problema?

Antonio Sanabria
eldiario.es


La crisis en la eurozona resulta desconcertante. Los acontecimientos se suceden vertiginosamente, para que al final todo quede igual. El discurso oficial, liderado por el gobierno alemn, insiste machaconamente en interpretar la crisis como un asunto fiscal. Hay un problema de deuda pblica, dicen, que exige reducir el gasto pblico y equilibrar el saldo presupuestario para recobrar la confianza de los inversores. Pero tal argumento sirve de poco o nada como explicacin cuando, por ejemplo, todas las economas perifricas (Portugal, Irlanda, Grecia y Espaa) tenan hasta 2008 un gasto pblico por debajo de la media de la eurozona y, algunas de ellas, caso de Irlanda y Espaa, una deuda pblica muy por debajo del lmite impuesto por la Unin Europea.


Resulta desconcertante cmo a esta negacin de la evidencia se le aade la insistencia en el dogma de la austeridad, por ms que la situacin lejos de avanzar empeora. Resulta no menos desconcertante que, una vez evidenciadas las serias carencias en la arquitectura de la unin monetaria, no se tomen medidas que sirvan siquiera para calmar la situacin, como ejemplifica la desesperante inaccin del Banco Central Europeo. Pero para entender un poco mejor una situacin a primera vista desconcertante, conviene empezar por identificar bien el problema que realmente se quiere resolver. Y esto nos lleva a recordar que el origen de la crisis antes que fiscal es bancario, resultado a un proceso de colosal acumulacin de deuda privada propiciada por el modelo neoliberal vigente.

La confluencia de intereses entre banca, grandes empresas y rentas altas propiciara desde finales de los aos setenta un conjunto de polticas neoliberales que incidieron sobre dos aspectos bsicos: la ruptura del pacto social implcito de posguerra entre capital y trabajo, y el impulso del sector financiero. Ambos estn interrelacionados en la medida en que la deuda, facilitada por la liquidez que aporta un sector financiero hipertrofiado, permite el milagro de compaginar ajustes salariales con una demanda agregada pujante (sostenida va crdito).

En el caso de la eurozona este modelo se concreta en dos modalidades. Una primera en las economas del ncleo, como Alemania, orientada a la exportacin, y una segunda en la periferia, cuyo crecimiento est guiado por el endeudamiento. Por su estructura productiva, Alemania pudo compensar el estancamiento de la demanda interna fruto de sus polticas de ajuste salarial, mediante sus exportaciones en un contexto favorable para la demanda externa. El excedente de ahorro acumulado por sus supervits comerciales se dirigi al exterior, dada la debilidad de la demanda local. Un lugar preferente fue el mercado estadounidense, donde los derivados de crdito y otros instrumentos financieros ofrecan una rentabilidad enorme mediante mayores niveles de endeudamiento, pretendidamente sin riesgo. Una regulacin ms laxa permiti el desarrollo de una ingeniera financiera muy compleja, pero que finalmente result ser la reinvencin de la rueda; es decir, cmo financiarse desde la nada va endeudamiento. El otro destino del ahorro excedente consisti en financiar el entonces vigoroso crecimiento de la periferia europea.

En esta segunda modalidad de la eurozona, el ajuste salarial se compensaba con la captacin de ahorro externo, facilitado por unos bajos tipos de inters y una moneda fuerte como el euro. Pero los riesgos de esa excesiva dependencia a la financiacin exterior se evidenciaron a partir de la quiebra de Lehman Brothers, en 2008, y la consiguiente sequa que provoc en los flujos de crdito internacionales. Es entonces cuando los prestamistas forneos se percatan del riesgo de no recuperar sus inversiones.

Sin duda, esta situacin ha puesto en evidencia las severas debilidades y vacos del marco institucional comunitario, que debera haber compensado las asimetras entre los Estados miembros. Pero la cuestin es sobre todo por qu no se ha avanzado lo ms mnimo en corregir dichas carencias. Para entenderlo, partimos de la citada crisis bancaria por acumulacin de deuda privada. Pero a este factor, comn en otras zonas fuera de Europa, se une aqu un rasgo particular: deudores y acreedores comparten una misma rea monetaria. Se plantea con ello un conflicto de intereses entre las prioridades de unos y otros. La crisis en la periferia amenaza los crditos de bancos alemanes o franceses, entre otros. Pero al mismo tiempo, la amenaza de ruptura del euro hace que los capitales huyan hacia aquellas economas donde, en caso de desaparecer la moneda comn, sea menor la devaluacin al regresar a sus antiguas monedas locales, y con ello pierdan menos valor sus capitales all depositados. Esta entrada masiva de fondos permite a los bancos del ncleo acceder a financiacin muy barata, pese a que su situacin dista de estar saneada; mientras en la periferia el grifo del crdito est prcticamente cerrado.

El factor tiempo deja de ser una variable neutral. Es decir, que la lentitud de Bruselas y Frncfort, si bien puede desesperar a los Estados intervenidos, resulta provechosa para los prestamistas, al ofrecerles ms margen para reducir su exposicin crediticia en aquellos pases. Una idea al respecto la ofrece el caso griego. Segn datos del Banco Internacional de Pagos, la exposicin crediticia de Alemania en Grecia era de 45.114 millones de dlares en el primer trimestre de 2008, para pasar a reducirse a 5.512 millones al final de junio de este mismo ao. Es decir, mientras las instituciones parecen perder tiempo, los acreedores se van deshaciendo del problema. En Espaa, aunque las cifras son superiores (122.528 millones de dlares a final de junio de 2012) representan en torno a un 39% de sus crditos bancarios en el primer trimestre de 2008.

Experiencias anteriores, como la latinoamericana de los aos ochenta, muestran cmo las polticas de ajuste consisten en maximizar las devoluciones a los acreedores a costa incluso de que los pases afectados socialicen deuda privada. As Alemania se muestra inflexible en que las ayudas a la banca estn avaladas por el Estado, por ms que esto propicia la conversin de deuda privada en pblica.

Segn la teora de la estabilidad hegemnica planteada por Charles Kindleberger, histricamente cualquier proceso de unificacin monetaria es asimtrico y su estabilidad (incluso su viabilidad) depende de que, quien lidere esa unin, asuma tambin los costes de su hegemona. Pero el discurso de la austeridad permite a Alemania eludirlos, por ms que sus malas inversiones tambin colaboraran en el desastre. As pues, para el caso de la eurozona la nica solucin posible pasa por que los bancos acreedores y los gobiernos que representan sus intereses asuman su corresponsabilidad, y con ello su parte de la factura.

http://colectivonovecento.org/2012/11/16/la-crisis-en-la-eurozona-que-solucion-para-que-problema/


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