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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2012

Jvenes quisieron inscribir un burro para asamblesta en el Consejo Nacional Electoral
Democracia y decadencia

Sebastin Endara
Rebelin


Todos tenemos, como una condicin inherente a nuestro caracter ciudadano, la posibilidad igualitaria de asumir y ejercer cargos de representacin pblica. Pero el hecho de que la democracia representativa en su proceso eleccionario tienda a privilegiar a aquellas personas que gozan de una imagen social fuerte (ms all de su capacidad), no es tanto un problema de estas personas, sino de la forma de organizacin de la propia democracia. De tal manera que indignarnos si llegan a representarnos los menos aptos, lo que hace es ocultar la profunda deficiencia de la poltica partidista y la democracia representativa que en verdad es excluyente e impide el desarrollo de las capacidades de una organizacin popular y responsable de la ciudadana.

Nos indignamos de que lleguen futbolistas o presentadores de televisin a dirigir el destino poltico del pas, pero no nos indignamos cuando ellos mismos son los referentes ticos e identitarios de la sociedad. La estulticia de poltica comercial a la cual estamos expuestos no hace sino corroborar que dentro de un sistema centrado en la deidad de la mercanca, todas sus construcciones estn de una u otra manera articuladas para al servicio de este imaginario teolgico que encuentra en la industria cultural el mecanismo ms propicio para crear las condiciones de una dominacin ridcula, pero entretenida. La confrontacin de la ridiculez con lo absurdo que solo puede darse en los trminos del entretenimiento, nos invita por lo menos a pensar.

La parodia de la inscripcin de un burro como candidato a la asamblea, ocurrida en la ciudad de Guayaquil hace pocos das se convierte en un sntoma del profundo descrdito del sistema, pero al mismo tiempo, de su totalidad irreformable. A los cargos de representacin pblica no deben ir los burros, sino las personas preparadas, pero en rigor, para qu preparase o capacitarse si el que una persona entre a ocupar un cargo en la Asamblea u otro espacio de representacin pblica no depende tanto de su preparacin sino de otros factores entre los que se cuentan el micro poder de la organizacin que le postula o las condiciones de realizacin del marketing poltico (de que la persona se convierta en una mercanca simblica apreciada), siendo sta la cristalizacin ms visible de la decadencia de la democracia representativa, pues los electores no se acercan a la propuesta de gobierno ms consistente, sino a quien mejor encarna los ideales del sistema de dominacin (generados por el marketing).

Supongo que para aquellas personas preparadas, que a pesar de todo han decidido tercear un puesto, les debe resultar profundamente incmodo someterse a la lgica del show para la cual no necesariamente han estudiado, lo cual lanzara otra duda sobre su adecuada preparacin, en dos sentidos, pues o bien no entendieron bien las nuevas condiciones de la poltica del marketing, o a pesar de entenderla, con su inclusin, decidieron consolidar la metodologa de su dominacin en vez de transformarle creando otra poltica basada en la liberacin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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