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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2012

Aquel Tratado de Maastricht!

Juan Torres Lpez
Sistema Digital


Es curioso que solo muy poca gente se acuerde ahora del Tratado de Maastricht, cuando es en l donde se encuentra el origen de los problemas que tiene ahora la Unin Europea. A base de muchas mentiras se est haciendo creer a la gente que lo que le sucede a los pases que sufren las mayores perturbaciones es que han realizado mucho gasto pblico social y que eso ha aumentado hasta niveles insoportables el peso de la deuda pblica, de donde deducen la exigencia de llevar a cabo polticas de austeridad basadas en el recorte de derechos y prestaciones sociales. La realidad es otra bien distinta: lo que verdaderamente ha hecho que crezca la deuda pblica (adems del impacto ms reciente de la crisis financiera internacional y la subsiguiente cada en los ingresos pblicos) no ha sido el incremento del gasto pblico primario (es decir, el asociado a gastos corrientes o de inversin), sino el dedicado a pagar intereses y la deuda que ha ido siendo necesaria para afrontar la deuda anterior.

Se calcula que los Estados europeos vienen pagando a la Banca privada unos 350.000 millones de euros cada ao en concepto de intereses desde que dejaron de ser financiados por sus antiguos Bancos centrales y despus por el Banco Central Europeo (Jacques Holbecq y Philippe Derudder, La dette publique, une affaire rentable: A qui profite le systme?, Ed. Yves Michel, Pars, 2009). Esa es, pues, la verdadera losa que ahora lastra a las economas europeas y no en el peso insoportable, como quieren hacer creer, del Estado de Bienestar. No podemos cansarnos de repetir que si los saldos primarios que ha ido teniendo el Estado espaol desde 1989 se hubieran financiado a un inters del 1% por un Banco central (como es lgico que hubiera sido) el peso de la deuda pblica espaola sera ahora del 14% del PIB y no el 87% actual (Eduardo Garzn Espinosa. Situacin de las arcas pblicas si el estado espaol no pagara intereses de deuda pblica: http://eduardogarzon.net/?p=328 ). Esa es la demostracin palpable de que son los intereses financieros y no el gasto social el verdadero origen de la deuda, que se quiere combatir a base de recortar derechos y democracia.

Y se olvida ahora que fue el artculo 104 del Tratado de Maastricht el que consagr esa prohibicin de que los Bancos centrales financiaran a los gobiernos. Una condicin completamente absurda desde el punto de vista econmico y financiero, que solo beneficia a la Banca privada, que as ha podido hacer un negocio de dimensiones autnticamente astronmicas: es fcil calcular que gracias a ello los Bancos europeos habrn recibido graciosamente alrededor de unos siete billones de euros desde que se ratific el Tratado de Maastricht en concepto de intereses. Un dinero, adems, que en lugar de haberse dedicado a financiar preferentemente el desarrollo productivo europeo ha sido el que ha alimentado la especulacin financiera, la formacin de burbujas que al estallar se han llevado por delante a economas enteras y las cuentas multimillonarias que los Bancos europeos mantienen en los parasos fiscales o que dedican a financiar todo tipo de crmenes y delitos, el trfico de armas, de personas, de droga o la corrupcin poltica.

Para que eso fuese posible, el Tratado tambin estableci otra medida igualmente carente de fundamento cientfico: la independencia de los Bancos centrales que, en realidad, simplemente ha sido el procedimiento que permite que acten con total libertad al servicio de la Banca privada. Prueba de ello es que la gestin de los Bancos centrales desde que son independientes ha sido la menos exitosa de toda su historia, pues en esta poca es cuando se ha producido el mayor nmero de crisis financieras y los episodios ms graves de inestabilidad monetaria. Aunque, eso s, la mayor distribucin de renta a favor de los poderosos gracias a la poltica de tipos de inters y al manejo de la cantidad de dinero circulante.

Con tal de favorecer a la Banca privada, el Tratado de Maastricht es el responsable original de que los Estados europeos estn maniatados a la hora de hacer poltica econmica, cuyo xito se basa inexcusablemente en la coordinacin constante entre sus diferentes responsables y entre sus diferentes manifestaciones e instrumentos. Y de ah, desde Maastricht, que sean tan impotentes para controlar lo que ahora se nos est viviendo encima.

Tambin fue ese Tratado el que por primera vez estableci reglas igualmente absurdas de convergencia nominal, que el tiempo se ha encargado de demostrar que eran completamente intiles para conseguir el equilibrio y la armona que precisa una unin monetaria para funcionar correctamente y sin generar ms problemas que los que resuelve. O las de estabilidad presupuestaria, tan infundadas e injustificadas desde el punto de vista cientfico, que han sido incumplidas en unas 140 ocasiones por los diferentes Estados. Y cuya perversin se demuestra simplemente preguntndonos en qu situacin se encontraran hoy da los pases, ahora ms avanzados del mundo, si hubieran estado sometidos a esas normas de estabilidad presupuestaria desde hace 100 o 150 aos.

Pero el Tratado de Maastricht no solo fue decisivo por la introduccin de estas ataduras econmicas y privilegios que condenaron a los pueblos de Europa y a sus diferentes naciones a la situacin en la que ahora nos encontramos, sino que igualmente lo fue por la forma tan antidemocrtica en la que se ratific, soslayando el debate social sobre este tipo de aspectos esenciales, o mejor dicho, ocultando a los ciudadanos sus consecuencias, e incluso haciendo trampas a la hora de aprobarlo.

Maastricht fue, por eso, la primera y ms clara alerta de que los constructores y beneficiarios de la Europa neoliberal que all se pona en marcha no necesitaban democracia, sino todo lo contrario y que, por tanto, con el Tratado comenzaba su desmantelamiento real.

El lado positivo de Maastricht es que demuestra el origen ilegtimo que ha tenido la deuda que injustamente se hace recaer sobre los pueblos europeos. Y, por lo tanto, la primera razn para auditarla en toda Europa y repudiarla cuanto antes.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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