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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2012

Anticipo del libro "Qu hacemos con el euro" (Akal), de Eduardo Gutirrez, Daniel Albarracn, Ivn H. Ayala y Pedro Montes
La salida del euro: un escenario realista

Eduardo Gutirrez, Daniel Albarracn, Ivn H. Ayala y Pedro Montes
eldiario.es


Cada vez son ms los economistas crticos que valoran la salida de nuestro pas del euro como lo ms conveniente, y en la mayora de los casos, inevitable. Unos hablan de ruptura , otros de salida, otros de expulsin , cada una de ellas tienen circunstancias y connotaciones polticas diferentes. Los caminos por los que los autores van llegando a esta conclusin son diferentes, aunque todos comparten lo que supone el fracaso del sistema euro, que es tanto como decir, del proyecto europeo en sus contornos histricos actuales.

Descartamos aqu tratar las opciones de salida nacional producto del ideario populista-fascista, como el que podra representar el Frente Nacional francs, puesto que conducira a escenarios de conflicto internacional por otras vas, de un proteccionismo incapaz de dar soluciones a la crisis global, y de polticas de segmentacin social interna muy acusadas, de las que nos sentimos completamente alejados.

Las propuestas de izquierda ms radicales, apuestan por la salida del euro porque consideran que no hay solucin a los problemas econmicos de nuestro pas en el marco de la moneda nica y porque adems estiman que en la Europa de Maastricht es imposible llevar a cabo una poltica mnimamente progresista, por representar la culminacin del proyecto de las clases dominantes europeas.

Otros se han aproximado por dos motivos. El primero, que no ven posible, o por lo menos fcil, llevar a cabo las reformas necesarias en la Unin Europea para sostener al euro y corregir sus carencias ms evidentes, con el captulo fiscal como decisivo. Preferiran salvar la unidad monetaria, sobre todo no empeorar la situacin financiera de endeudamiento, pero estn llegando a la conclusin de que la Europa de Maastricht no es reformable. Si acaso algunos autores, en determinadas coyunturas, plantearon la salida del euro como arma ltima para negociar en mejores condiciones la reestructuracin de la deuda o los postulados de los Tratados europeos.

El segundo motivo es que las polticas de ajuste y recortes que se estn practicando como solucin a la crisis financiera de la zona del euro aumentan las consecuencias desoladoras para los pases, caso de Grecia, Irlanda o Portugal, y que la situacin de la economa espaola, o italiana, se degrada a tal ritmo que resulta inevitable enfrentarse a la cuestin del euro. El deslizamiento al abismo de Grecia, Irlanda y Portugal, como si hubieran sido maldecidas por la divinidad, y las expectativas de que nuestro pas transitar un trayecto parecido, hace que, intelectualmente, se contemple ya la supervivencia o la pertenencia al euro como un captulo cerrado, sin vuelta atrs, pendiente nicamente del desenlace efectivo. Los argumentos para seguir en el euro parecen agotados, slo cabe esperar el curso de los acontecimientos que, aunque su forma pueda ser muy variable, parece inexorable.

Nadie ha planteado por el momento cmo se llevara a cabo este descuelgue de nuestro pas del euro. Estando la moneda nica en una crisis de supervivencia nadie est en condiciones de saber cmo ser su desenlace. Por acuerdos, por expulsin o desenganche de algunos pases, por conmociones financieras que arrasen algunas economas, por una crisis general, Como se colige, hay muchas incgnitas en el horizonte y una manifiesta falta de control sobre la situacin, por no considerar aspectos sociales y polticos, que estn tambin sobre el tapete.

Desde luego, todos valoran como un hecho histrico la salida del euro cualesquiera que sean las razones o la forma en que se produzca, y todos saben que se abre con ello un periodo trascendental de muy difcil pronstico.

Estas palabras, en apariencia, se vuelven inmediatamente en contra de los defensores de la salida del euro, como si tuvieran que ser ellos los que justifiquen esa necesidad y fuesen responsables de los inconvenientes, si se quiere grave, que la alternativa tiene. No obstante, ese traspaso de la carga de la prueba no es admisible, puesto que la propuesta surge de la orfandad intelectual y el fracaso para avanzar en la integracin de Europa con el euro y del progresivo hundimiento que sufre la economa cuando se implantan las medidas recomendadas o exigidas por los poderes econmicos europeos. Hay que tener en cuenta que el euro es un proyecto tan contrahecho -competir pases tan desiguales sin el resorte y alivio que representa las devaluaciones del tipo de cambio para los ms dbiles-, y con tantas carencias -una fiscalidad heterognea, una ausencia de presupuesto pblico europeo significativo, con una poltica de inversin y transferencia de rentas redistribuidora y compensadora de las divergentes productividades, por ejemplo- que si por una va milagrosa se superase la actual crisis, al da siguiente comenzara a gestarse la prxima.

Hasta ahora se ha hablado de la salida del euro. Debe quedar claro desde el principio que esta forma de expresar la necesidad de una ruptura econmica esquematiza los cambios que han de producirse, que van ms all de disponer o no de una moneda propia. Pero, sin duda, la ruptura con el euro representa algo ms que un smbolo. No cabe renunciar a expresarnos con claridad y sin temor a las crticas.

En fin, entremos en materia, iniciemos la tarea de descifrar las consecuencias de la salida del euro y de pensar cmo afrontar el periodo de transicin econmica que se abre con ello.

Salir del euro significar, probablemente, que nuestro pas cuente con una moneda propia cuya emisin y control depender del Banco de Espaa que recuperar as su papel histrico. Este hecho, devolver al Banco de Espaa sus funciones de emisor de una moneda y prestamista de ltima instancia para el conjunto de la economa es de los ms relevantes y decisivos que ocurrirn. La prdida de la soberana monetaria supuso la prdida de un resorte fundamental para controlar la evolucin econmica del pas atendiendo a las necesidades econmicas y sociales. El Banco Central europeo, con una autonoma injustificada, ha llevado a cabo una poltica dirigida a controlar la inflacin de la zona euro, y cuando se ha olvidado de esta tarea lo ha hecho en funcin de las necesidades de los pases predominantes en la zona euro, lase Alemania y Francia. Determinar una nica poltica monetaria para un conjunto de pases tan diferentes y, sobre todo, recorrido por problemas y coyunturas no equiparables, es una de las grandes fallas del euro y una causa primordial de la crisis actual.

La existencia del Banco de Espaa, asemejado a la tan deseada Reserva Federal de Estados Unidos como fuente de liquidez, pondr en manos de los gobiernos la posibilidad de manejar la poltica monetaria en sus vertientes esenciales, determinando el tipo de cambio oficial, la cantidad de dinero y/o los tipos de inters. El hundimiento que sufre la economa se podr amortiguar con una poltica monetaria que alimente las cajas vacas de todas las instituciones pblicas para estimular la demanda, practicar polticas de amortiguacin de los costes sociales de la crisis, impulsar medidas progresistas y de mejora de los servicios pblicos y facilitar la recuperacin de muchas empresas liquidadas o en trance de hacerlo por las deudas que tienen contradas las Administraciones Pblicas.

No hay que dejar de pensar que hablamos de un periodo transitorio y turbulento como consecuencia del fracaso del euro. As, desde el momento que se emita una nueva moneda tiene todo a su favor ante el desastre creado por el euro. Ser necesario fijar el valor de su cotizacin con el euro si pervive o con otra moneda de referencia universal, por ejemplo el dlar. A partir de esa cotizacin se determinara el valor de la peseta con el resto de las monedas existentes.
No cabe duda que la nueva peseta tendr que sufrir una devaluacin muy importante con respecto a su actual valor, con independencia de la moneda de referencia, el euro o el dlar. El desequilibrio exterior es tan agudo, que una economa hundida en los ltimos tres aos, que ha generado tres millones de parados, todava registrar un dficit por cuenta corriente en 2011 prximo al 5% del PIB. Slo con una devaluacin contundente se afrontara el problema. Una decisin adicional resolvera si dejar la nueva moneda que cotice con total libertad en los mercados o si controlarla en alguna medida interviniendo la autoridad monetaria en los mercados de divisas, y si conviene funcionar tcnicamente con un doble tipo de cambio, uno interno y otro externo.

Tambin otras dimensiones econmicas, productivas y comerciales, obviamente se veran afectadas, y merece esbozarlas y ponderarlas. Serian las siguientes:

Productivas: Estamos muy condicionados por los bienes de equipo y otras tecnologas procedentes del exterior. Espaa es, en gran parte, una maquila (que explica porque se han acelerado las importaciones tras la entrada del sistema euro), como es el caso de la industria de automocin, muy dependiente de las importaciones de elementos centrales como la monitorizacin. Los costes salariales, tras la devaluacin se volveran super-competitivos, pero los inputs intermedios industriales, amn de los energticos se dispararan. Sin duda alguna, sera una buena oportunidad para una reconversin, guiada por una poltica industrial ms avanzada, para impulsar cambios tecno-energticos favorables a bases materiales y energticas renovables, o para desarrollar una industria de los servicios centrada en los cuidados de las personas (educacin, sanidad, atencin a la dependencia, comedores colectivos, escuelas infantiles, turismo sostenible, etc).

Financieras: Al finalizar 2011 la economa espaola tena una posicin neta deficitaria exterior de 963.640 millones de euros, resultado de unos pasivos de 2.315.000 millones de euros y unos activos frente al exterior de 1.332.000 millones de euros. Sin entrar a desglosar la composicin de unos y otros, relevante a los efectos que vamos a comentar, cabe decir que los poseedores de activos frente al exterior ganaran en la medida en que los tienen formalizados en monedas cuyo valor en pesetas sera mayor por la devaluacin inicial de la nueva moneda. Por el contrario, la masa de deuda externa con sus correspondientes compromisos de devolucin se vera incrementada para los residentes internos por la devaluacin que sufra la nueva moneda. Por decirlo sencillamente, habr que devolver euros que valen a mucho ms que las 166,386 pesetas a las que se cambi. Un incremento significativo de la deuda externa representa uno de los problemas fundamentales de la salida del euro.

Tras la salida sera necesario convertir la cuenta de las deudas con el exterior a la nueva moneda, o bien declarar un impago en un, pongamos por ejemplo, 50%. En tal caso, compensaramos el bloqueo posible al acceso a una parte de la financiacin internacional, con la liberalizacin de recursos propios para invertir. Si no se declara el impago, esta situacin afectara tanto a las deudas pblicas, como a las privadas, sean estas de entidades bancarias o de empresas productivas. Veran incrementadas en un nivel equivalente a la devaluacin de la nueva moneda respecto del sistema euro todas sus deudas con el exterior. En trminos financieros, las deudas interiores no sufriran ms que una conversin con el nuevo tipo de cambio, a la nueva divisa.

Comerciales. Tan solo el rpido crecimiento de la rbrica de Rentas de Transferencia, por motivos del incremento del turismo, podran conseguir paliar los dficits de actividad que la devaluacin de la nueva divisa provocara tras la salida del sistema euro. En contrapartida negativa, la devaluacin supondra un encarecimiento inmediato de la factura energtica para el conjunto de la economa espaola, que podra paliarse con un cambio de modelo productivo basado en renovables (solar, elica, maremotriz, biomasa, etc).

Sin duda alguna, todos los anteriores problemas no son infranqueables, pero s ponen de manifiesto que la salida del sistema euro ni libera de las polticas neoliberales que causan miseria y austeridad a los pases perifricos, ni ser jubilosa como algunos la pintan.

Pero lo relevante consiste en cuestionar las polticas neoliberales aplicadas en la constitucin del Euro y en su desarrollo. Polticas que bien podran ser replicadas por las autoridades espaolas una vez se materializase la salida del euro, si no hay fuerzas que las orienten hacia otro rumbo. No son los instrumentos, sino el diseo institucional, las polticas y alcance con que se materializan, la cuestin central.

http://www.eldiario.es/economia/hacemos-euro_0_69643435.html


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