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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2012

Anguita presenta en la Universitat de Valncia su libro Combates de este tiempo (Ed. El Pramo)
El sistema ha instaurado la moral del esclavo feliz

Enric Llopis
Rebelin


Cul es el discurso poltico hoy hegemnico?, el que ha calado en la mayora de la poblacin. Siguiendo los mecanismos de manipulacin al uso, responde Julio Anguita, el carcelero ha conseguido que el esclavo est calentito en la prisin; que, aunque la puerta est abierta, el prisionero no se escape ni pretenda hacerlo; es sta la dominacin perfecta. En otras palabras, el sistema ha conseguido instaurar la moral del esclavo feliz. Por eso, aade el promotor del Frente Cvico Somos Mayora, la gente repite expresiones como hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, hemos de arrimar el hombro o con una huelga no se consigue nada.

Anguita ha presentado en la Facultat de Filologia de Valencia en una sala abarrotada, con ms de 500 personas- su libro Combates de este tiempo (Ed. El Pramo). El acto ha sido organizado por Esquerra Unida del Pas Valenci (EUPV-IU), el sindicato AContracorrent y la editorial El Paramo.

Puede que en la moral del esclavo feliz estn surgiendo grietas o portillos de esperanza. Algo as, al menos, pudo apreciarse en la huelga general del 14-N y las manifestaciones posteriores. La gente est llenando las calles y enfrentndose a la polica, explica Anguita. Y agrega una fotografa cercana que ilustra esta idea: una seora en Crdoba le espet el da de la huelga a un polica: T nmero; y si no me lo das eres un terrorista, al que manda otro como t. Explica el excoordinador general de Izquierda Unida que, cvicamente, hemos de doblegar la moral de las fuerzas de orden pblico y, tambin, recordarles que son hijos del pueblo; ahora bien, para ello es necesaria mucha fortaleza de nimo y contencin.

Anguita habla claro. Es algo que siempre le ha reconocido hasta el enemigo. Con l no va el discurso polticamente correcto ni el circunloquio postmoderno. Por eso, afirma rotundo, esto es una guerra, que, adems, viene de hace siglos: de la Revolucin Francesa, de las Internacionales obreras y otros hitos. En resumen, se trata, a juicio de Julio Anguita, de la eterna lucha entre la razn y la barbarie, entendida la razn como el uso de la ciencia y la tcnica para que el ser humano viva mejor. Siempre se ha considerado esto como la modernidad, heredera por lo dems- del renacimiento y la ilustracin. Pero hoy le han dado la vuelta al concepto, critica el autor de Combates de este tiempo. Llaman modernidad a la ofimtica y a los mviles; es sta una sociedad anticuada y embrutecida con aparatitos, para nada moderna.

Tambin en el estado espaol la guerra viene de hace mucho. Segn el militante del PCE e Izquierda Unida, el franquismo econmico no ha muerto; su poder se mantiene intocable; puede que se haya modificado la superestructura poltica, pero si se mira el poder econmico, continan los mismos: los Botn, Gonzlez y Alierta. Es ms, el franquismo es tambin Fernando VII y gran parte del siglo XIX y el XX; en lo esencial, el franquismo econmico existe antes y despus de Franco. Qu huellas deja, cmo se manifiesta este franquismo, en sentido amplio, al que se refiere Anguita? en el paro, la corrupcin, el poder omnmodo de la banca, la angustia en la que vive el pas. Ha pasado el tiempo, y qu, se pregunta el mentor del Frente Cvico.

El autor define su libro como una propuesta para luchar en el presente (Todo lo que yo hago, digo o escribo es para combatir al sistema, aclara). Ahora bien, reconoce que el ttulo no es suyo. Lo tom prestado de una obra del historiador marxista francs, Lucien Febvre, Combates por la historia. Al cordobs le puede su vena de historiador y viejo maestro, y se explaya: Cuando los pueblos conocen su historia, pelean. Y recuerda que Febvre marc un punto de inflexin en la historiografa, al centrar la investigacin en los pueblos, en la gente corriente, sus costumbres y sus luchas, mucho ms que en reyes y batallas. Por lo dems, Combates de este tiempo es una coleccin de escritos y discursos (en su mayora, fruto de las reflexiones con sus compaeros) con la autora de Julio Anguita, de los que podramos destacar dos: la vibrante alocucin durante el entierro de Pasionaria, el 16 de noviembre de 1989, en la Plaza Coln de Madrid; y, diez aos despus, otro discurso pronunciado en Cceres, en compaa de Jos Saramago.

Combates de este tiempo es presente y es pasado. Es memoria. El mayor acto revolucionario que conozco, es recuperar la memoria, subraya Anguita. Hoy, explica, por el exceso de medios de comunicacin, el consumo y la cultura de lo banal, hemos perdido la memoria; igual que cuando a alguien le practican la lobotoma, se intenta que las poblaciones no sean pueblos sino meros consumidores; y sin memoria, no existen pueblos ni seres humanos; nos convertimos en peleles del ltimo pastor que gobierna televisin espaola, explica.

Si se hace memoria, en tiempos de Anguita IU reivindicaba en solitario cuestiones que hoy acepta cualquiera salvo el personal del establishment . Por ejemplo, las crticas a Maastricht. Este tratado, recuerda Julio Anguita, prohibi a los gobiernos que pudieran pedir prstamos a los bancos centrales (segn el economista Garzn Espinosa, si los saldos primarios diferencia entre gastos del estado, salvo intereses de la deuda, e ingresos- se hubieran financiado desde 1989 al 1% por un Banco Central, la deuda pblica espaola sera del 14% del PIB, no del 87% actual). Maastricht tambin, recuerda Anguita, prohibi prohibir los parasos fiscales, medida que despus recogi el Tratado de Lisboa. Se imponen asimismo en Maastricht constantes inversiones en Defensa: Grecia presenta hoy, porcentualmente, el mayor gasto militar de la UE; Zapatero encarg material blico por valor de 30.000 millones de euros, que incluso mandos militares reconocen que carece de utilidad. Esto es el expolio de una casta contra su propio pas.

A la gente se le ofrecen actualmente, a juicio del mentor del Frente Cvico, eslganes vacos, como que vemos la luz al final del tnel o que se debe generar confianza y la economa ha de crecer. Pero muchas veces la economa ha crecido sin que se genere empleo; hablan de crecimiento porque les da miedo utilizar otra palabra: repartir. Y todo para ocultar algo obvio, que la deuda de Espaa no se puede pagar; resulta metafsicamente imposible hacerlo. Alternativas? Cuando Rafael Correa accedi al gobierno de Ecuador (otra cosa es al poder), pidi una auditora sobre la deuda y declar ilegtima una parte de la misma, la que haba servido para el beneficio de unos pocos; lo acreedores aceptaron entonces una quita. Es decir, s hay alternativas.

En el estado espaol la coyuntura econmica y poltica roza la tragedia. Se ha destruido en los ltimos aos la riqueza del pas; el sector pblico se le ha vendido al capital privado, de modo que la economa se limite a turismo y ladrillo, y con una enorme precariedad laboral. A ello se superpone un estado de alienacin poltica. Porque, explica Julio Anguita, cuando el pueblo vota, elige a un soberano o a un capataz? Zapatero y Rajoy modificaron el artculo 135 de la Constitucin, por el que se decide que primero se pagan los prstamos a los bancos alemanes y, luego, veremos si queda dinero para la educacin y las pensiones. En el siglo XIX se le llamaba a esto delito de lesa traicin o de lesa patria. Trueno de aplausos en la sala.

Y lleg el momento en el discurso de la ltima apuesta poltica de Anguita: el Frente Cvico. Soy miembro y militante del PCE y de IU, y continuar sindolo; pero resulta innegable que los partidos necesitan hoy una gran renovacin, pues se han convertido, en gran medida, en maquinarias electorales; por eso, el Frente Cvico no puede ser un partido poltico, asevera Anguita. Actualmente la realidad es otra. Si a esa mayora castigada por la crisis se la pone en la balanza del poder, arrasamos; pero el problema es que esa mayora no tiene conciencia de estar dominada. Se trata, a juicio del autor de Combates de este tiempo, de que la mayora a la que nos dirigimos, se ponga de acuerdo en una serie de puntos bsicos: salarios, pensiones, qu hacemos con la banca.

Cmo se resume esta idea en una palabra? Programa. La gran obsesin de Anguita desde los tiempos en que se situaba en primera lnea de la batalla poltica. El programa. Al margen de etiquetas, que separen o fragmenten. No debemos ahora discutir con la gente sobre si comunismo o socialismo; eso est bien para nuestras reuniones, pero la idea del Frente Cvico es que no importa de dnde vengas, sino dnde quieres ir. No pidamos limpieza de sangre, ni nos convirtamos en trasuntos de la inquisicin. A esto aspiramos, a reunir a la gran mayora de gente en torno a un programa, pero va a ser difcil, reconoce Anguita.

Y va a ser difcil, entre otras razones, porque el Frente Cvico pretende entrar en territorio vedado. Se dirige, segn Anguita, a esa gente que Rajoy considera la mayora silenciosa que no sale a las manifestaciones; vamos a intentar arrebatrsela; son gente de la clase media o trabajadora, que ni est concienciada ni son activistas, pero deciden la batalla. Ahora bien, hemos de atraerlos hacia el programa, no hacia la izquierda; si una persona de derechas est de acuerdo con la nacionalizacin de la banca, pues ya est. Cumplido el objetivo. Tan sencillo como eso. Y tan complicado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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