Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2012

Nuevos actores en la distribucin del beneficio econmico derivado de la explotacin de los cines africanos

Beatriz Leal Riesco
Rebelin


Hace un par de das me invitaron a una mesa redonda titulada Media and Entertainment: Creating Value from a Global Market. La charla, distendida y amena, con una buena afluencia de emprendedores y emprendedoras trajeados al mximo, formaba parte de la 20 edicin del Africa Business Forum organizada por la escuela de negocios Wharton. Hijo mimado de la universidad de Pennsylvania (Filadelfia), este centro de negocios se disputa la cabecera mundial en el campo con su homnimo de Harvard, siendo referente del selecto club privado que es la Ivy League norteamericana. El hecho de que una de las mesas redondas se ocupase del valor (econmico: no confundir) del entretenimiento y los nuevos Media, es ilustrativo de los derroteros por los que msica y cine africano como mercancas estn llamados a transitar.

Convocada como asesora y programadora del African Film Festival de Nueva York con quien trabajo, compart mesa en esta ocasin con Fritz Charles, director de anlisis de iROKOtv y Uduak Oduok, abogada y socia del bufete de abogados especializados en derechos de autor y propiedad intelectual californiana Ebitu Law Group. El cuarto panelista, Eric Idiahi de Spinlet, no consigui unirse al grupo por un retraso de seis horas provocado por un embotellamiento durante su traslado al aeropuerto internacional Murtala Muhammed, suceso nada sorprendente para los que estn familiarizados con el caos de la megalpolis nigeriana en la que se ha convertido Lagos.

De nuestra presentacin conjunta surgieron cuestiones que me han venido rondado estos ltimos das, forzndome a reflexionar sobre temas tan relevantes para el futuro de los cines africanos como qu entiende hoy da el pblico mayoritario como cine y pelculas africanas; cul ser el porvenir de la redefinicin actual en que se encuentra el sistema de exhibicin y distribucin de los productos audiovisuales, a marchas forzadas desde la irrupcin de Internet a nivel global; si se est produciendo o no un relevo en los actores principales que sacan rentabilidad econmica de las obras audiovisuales africanas y, finalmente, si es tanta la sensacin de omnipresencia que Nigeria parece tener en la distribucin del entretenimiento africano en la poblacin africana diasprica y continental.

Con las exenciones de Sudfrica y Marruecos no existen en los pases africanos industrias cinematogrficas, por lo que la necesidad de acudir a la coproduccin y al subsidio de Occidente ha sido una constante en las historias de los cines africanos. Ni gobiernos ni empresas privadas han creado escuelas de cine de nivel, obligando a quienes desean formarse como profesionales del medio a emigrar al extranjero, habiendo sido tradicionalmente Europa (Francia, URSS, Blgica e Inglaterra) y Amrica del norte (Canad y EE.UU.) los mayores receptores. Si a esto unimos la ausencia casi total de infraestructuras, el desinters en la financiacin, promocin y apoyo al cine por parte de los estados (con la excepcin de Burkina Faso) as como la falta de polticas panafricanas para encontrar soluciones a escala supranacional (la FEPACI Federacin Panafricana de Cineastas- ha sido claramente insuficiente), podemos afirmar que el realizar pelculas en frica es un acto de amor y entrega de sus realizadores, los cuales han de hacer malabares y superar mil y un obstculos para terminar sus pelculas. Como consecuencias tenemos, por un lado, la peculiaridad de que un gran nmero de autores africanos renen en su persona las tareas de guionista, productor, director, msico, etc., lo que les permite controlar cada fase del filme y mantener cierta autonoma y, por otro lado, la creacin de alianzas y asociaciones entre directores, temporales o estables, para luchar contra el sistema del mercado cinematogrfico global competitivo. Sin embargo, ambas respuestas no son ms que excepciones dentro de un baldo productivo africano que nos devuelve cifras tan desoladoras como que, en ciertos pases africanos, no se alcanza como media a una pelcula anual desde su independencia

Las tradicionales ayudas de Francia y otros pases europeos han sido comnmente criticadas por la censura (directa o indirecta) que llevaban aparejada, siguiendo la mxima de sentido comn de nada se da sin esperar nada a cambio. As, los fondos franceses de auxilio a frica seleccionaban la calidad e inters de los guiones, obligaban a post-producir en Francia, a emplear a sus propios tcnicos y cerraban contratos sibilinos sobre los derechos de exhibicin y distribucin, aprovechndose de la vulnerabilidad de la parte dbil en la negociacin: los directores africanos. Se dir que la inversin realizada por la exmetrpolis colonial al dar dinero para producir pelculas deba recuperarse, pero esta poltica de asistencia impuls, como firma distintiva para el consumo de los festivales, un cine de autor autnticamente africano dirigido al cinfilo occidental y apartado del cine comercial de raigambre hollywoodiense. Por ello, durante dcadas las pelculas africanas se incluyeron en festivales de renombre a la par que se reconoca la talla autoral de sus realizadores. Estos filmes se siguen (con razn) considerando obras de arte, caracterizadas por marcar el estilo nico de su director, con una calidad y experimentacin formal notables alejadas de productos comerciales de gnero al alcance del espectador no especializado. La contrapartida de hacer hincapi en un cine de festivales y cinfilos fue el dejar hurfanos de imgenes para el entretenimiento a buena parte de la poblacin africana, la cual se nutra sobre todo de musicales egipcios e indios y de pelculas de accin asiticas o estadounidenses. Se produca una terrible paradoja: los cines africanos han existido durante dcadas sin tener un pblico local.

Si tradicionalmente el espectador no africano ha podido acercarse a las pelculas de continente ha sido gracias a los festivales especializados; su labor de difusin y promocin de la riqueza y variedad de autores y obras fuera de frica a un pblico cinfilo ha hecho de estos eventos espacios donde las pelculas se entienden bien como manifestaciones artsticas, bien como documentos de una realidad extraa que se est interesado en conocer. Sin embargo, las expectativas de este espectador asiduo a festivales son las propias de una mujer o un hombre formados en la tradicin del cine de autor, estilizado y artstico, heredero de las Nuevas Olas de finales de los aos 60 y otros movimientos que los antecedieron como el formalismo ruso, la vanguardia expresionista alemana o el neorealismo italiano, entre otros. Se trata, por tanto, de pelculas que huyen del mero entretenimiento como obras de arte que bien reflexionan, cuestionan o/y dan una visin propia de la realidad de manera crtica y meditada, haciendo de la experimentacin con la forma su vehculo de expresin privilegiado. Hemos visto que el cine africano ha sido escaso y que las excolonias tuvieron un papel determinante en su existencia. En el momento en el que las nuevas tecnologas e Internet han entrado en juego, con la piratera y los intercambios de archivos entre usuarios, el panorama del visionado de las pelculas ha cambiado drsticamente: qu ha sucedido con los cines africanos?

La irrupcin del fenmeno Nollywood en los aos noventa del siglo pasado ha invertido las antiguas creencias sobre lo que sea cine africano. La que es hoy la 2 industria en cuanto a cantidad de pelculas producidas anualmente slo por detrs de Hollywood tras superar a Bollywood ha revertido la tendencia que consideraba al cine africano un cine de festivales y para cinfilos, sin una audiencia local propia amplia. Las pelculas nigerianas estn hechas en vdeo (frente a la belleza y pulcritud del celuloide), con una baja calidad tcnica, sobre temas y con tratamientos propios de las pelculas de gnero populares con olores y sonidos autctonos, pero son consumidas con ansia por los espectadores africanos. Los videos nigerianos, mezcla de tradiciones locales e influencias externas (como toda manifestacin artstica y/o cultural independientemente de su lugar de realizacin) han dado por fin respuesta a una carencia en la representacin de la vida y la gente africana a travs del medio audiovisual. Sin duda, el nicho de pblico inicial de 150 millones de nigerianos favoreca el desarrollo de un mercado autosostenible. A este nmero se ha ido aadiendo la poblacin nacional en la dispora y la de, primero, pases vecinos como Ghana y, posteriormente, otros tan alejados como Jamaica. Una vez alcanzada la poblacin anglfona, se ha dado recientemente el paso a la subtitulacin, ampliando la rentabilidad derivada del inters que despiertan en la inmensa mayora del pblico africano.

Independientemente de las crticas a su calidad o innovacin, a las que se une la difcil exportacin del modelo a otros pases, Nollywood ha sido la mayor revolucin en la industria del cine en frica, lo que obliga a replantearse el futuro de estos cines tal y como los conocamos hasta la fechas recientes. Un ltimo dato: mientras las pelculas en vdeo de Nollywood se consumen cada da por millones, ninguna de ellas ha logrado hacerse un hueco en los grandes festivales como Cannes, Berln o Toronto, y son de difcil comprensin para los espectadores forneos. Estamos, por primera vez en al historia, ante un cine comercial para los africanos hecho por africanos y sin la mediacin en la fase de produccin (al menos) de las potencias extranjeras, hechos que han llevado a que Nollywood est siendo imitado por pases como Kenya o Sierra Leona.

Por tanto, hoy en da nos encontramos con dos realidades cinematogrficas divergentes al hablar de cines africanos: por un lado, el cine comercial de inters local accesible en copias VCR o va Internet (Nollywood) y, por otro, el cine artstico de autor de acogida internacional proyectado en Festivales y otros espacios especializados de la cultura (lo que tradicionalmente se entenda como cine africano). Las hibridaciones y dilogo entre ambos modelos se empiezan a ver en las producciones de los jvenes directores y directoras, pero an existe una divisin clara entre ambos.

Llegados a este punto quisiera recuperar a los actores que estbamos presentes el sbado pasado en Wharton: dos nigerianos (por el retraso de uno de ellos, sino seran el 75% de la representacin) y una europea (yo). En lo que a m respecta, he escrito suficiente autocrtica sobre la labor de los Festivales de cine africanos para los que trabajo. Con ello y con la breve nota previa sobre el papel de los festivales en la creacin de un cine africano de tonos cinfilos me excuso para poder adentrarme en otro tema: la importancia econmica de Nollywood en el panorama de mercado del entretenimiento global. La presencia de tres presentadores originarios de Nigeria en un foro de negocios africano no dejaba dudas de por dnde irn los derroteros en los prximos aos en lo referente a la exhibicin y distribucin de los productos audiovisuales africanos: ser en Internet o no ser. En un continente donde ha aumentado sin freno el uso de la telefona mvil desde que entramos en el siglo XXI, emplendola creativamente como mtodo de pago all donde no hay tarjetas de crdito, o como pantalla de proyeccin nica para las generaciones ms jvenes que representan la mayora de la poblacin, el futuro pasa por ser capaces de llegar a travs de Internet a un pblico cada vez ms numeroso. Es aqu donde adquiere sentido iROKOtv: el distribuidor ms grande del mundo de entretenimiento nigeriano (msica, vdeos y pelculas). Con 4 millones de usuarios habituales distribuidos en ms de 178 pases, se ha convertido en un modelo envidiado por tantos como plataforma de contenidos africana global de VOD (video on demand). De su actuacin derivan problemas de gran importancia, y ah es donde entra otra de las ponentes: la abogada y exmodelo de familia nigeriana nacida en los EE.UU. Uduak Oduok, quien se ha venido especializado en derechos de autor en el mundo del cine, la moda, la msica y el entretenimiento en su sentido ms amplio. La realidad es que, en este estado de indefinicin del ordenamiento jurdico internacional privado en relacin a Internet, plataformas como iROKOtv se estn haciendo de oro, sin revertir las ganancias en los directores y productores originarios de las pelculas, aprovechndose de este espacio lquido y sin barrearas que es todava la Web. Esto viene favorecido por centrarse en la distribucin de videos de Nollywood, ya que es esta industria naci, en gran medida, gracias a la falta de regulacin legal en un momento de crisis y descontrol gubernamental y a la difusin de la piratera; dos factores que motivaron su dinamismo y rpido crecimiento, pero que plantea grandes dudas acerca de la legalidad en el uso que de sus productos hacen empresas como iROKOtv con sedes en Londres, Nueva York y Lagos, y con analistas en sus plantillas como Fritz Charles, antiguo empleado de Lehman Brothers y Barclays Capital

Si algo se puede afirmar es que estos nuevos actores no estn preocupados por la calidad de las pelculas, por educar a sus conciudadanos a travs del cine o por ayudar en la expresin o representacin de los profesionales y artistas africanos. Los que dirigen estas nuevas empresas han dado la espalda a Wall Street en busca de nuevos mercados y ganancias rpidas como efecto de depredar el trabajo del otro. De una forma ms sutil y ladina, al vender la promocin de la cultura y el arte africanos largamente silenciados, plataformas como iROKOtv no estn creando sino una versin revisada y estilizada de la explotacin econmica de dcadas pasadas en las que eran los productores privados y las instituciones pblicas europeas las que se hacan de oro con las obras de los realizadores africanos. Es cierto: ahora tenemos a empresas globales de capital nigeriano y extranjero conjunto que, junto a un puado ms de plataformas similares, se han convertido en oligopolios en el jugoso mercado de la difusin va Internet de productos africanos. Ya no son Francia o EE.UU. los nicos que se lucran. Pero: ha realmente cambiado algo? Las manos que se siguen beneficiando se parecen demasiado y siguen siendo muy pocas

Existen soluciones a este tendencia? A nivel colectivo, desde hace tiempo asistimos a la agrupacin de productores y realizadores en cooperativas tanto en el continente como (sobre todo) en la dispora, quienes buscan protegerse contra las tendencias pantagrulicas del mercado global al trabajar en conjunto. A nivel ms amplio, un grupo de gobiernos y organizaciones han creado recientemente el Fonds Panafricain du cinma et de laudiovisuel (FPCA), cuya misin es componer un marco legal y productivo comn que promueva el trabajo conjunto para establecer industrias cinematogrficas nacionales que produzcan pelculas de calidad con inters para la audiencia local e internacional (siguiendo el modelo de la Sudfrica democrtica y post-apartheid) y que revierta de manera directa en un aumento de la riqueza de los pases africanos y de sus gentes. Objetivos loables que ha reunido hasta hoy, bajo la batuta de la Organizacin Internacional de la Francofona (OIF), a diversos pases y organizaciones africanas. Su alcance, sin embargo, habiendo sido incapaz de atraer a economas emergentes como Brasil, China o Corea del Sur, tal y como se recoga en sus propsitos fundacionales en el ao 2009, demuestra el fracaso por adelantado y la poca operatividad que un Fondo de estas dimensiones tiene hoy en da: de poco valen un par de reuniones de expertos internacionales y africanos cada ao para discutir el estado de la cuestin de las cinematografas implicadas sin el compromiso fehaciente y constante de gobiernos y actores privados. Que brillen por su ausencia los estados ms dinmicos en lo cinematogrfico como son Sudfrica, Nigeria y Marruecos dice mucho de lo poco adaptada a los tiempos de esta manera de operar, sin adentrarnos en el hecho de que sea la OIF el orquestador del fondo, aunque su sede se haya situado en Cartago (Tnez), donde estos das estn reunidos los asesores del FPCA. Con una nueva cara y en poca de crisis profunda en la vieja Europa, Francia pretende liderar el FPCA para conservar su hegemona cultural y econmica en declive, revisando y actualizando su tan denostado paternalismo asistencial.

Hemos ya que, a nivel individual, algunos directores africanos se han opuesto a este uso depredador que otros hacen de sus pelculas convirtindose en productores y distribuyendo por cuenta propia. Es ste uno de los pocos recursos que les quedan para poder seguir dedicndose a hacer pelculas aunque slo lo consigan tras largas luchas, arriesgando la salud, gastando excesivas energas y pudiendo incluso sufrir verdaderas penurias econmicas. El estado ha de implicarse y crear estructuras estables de promocin, produccin y distribucin del medio cinematogrfico para la existencia de industrias cinematogrficas viables. Por mucho que las mejoras de la tecnologa digital hayan democratizado el acceso a la creacin audiovisual, el cine sigue siendo un trabajo caro y colectivo, que necesita de grandes inversiones y sustento

El mercado, hemos visto en los ltimos meses con especial crueldad, no puede carecer de regulacin. La supuesta lgica interna neoliberal denosta el control que ejercen los gobiernos verdaderamente democrticos para salvaguardar (todos) los derechos humanos y velar por el estado del bienestar. Los prceres del capitalismo canbal abogan en cambio por un mercado que campe a sus anchas sin controles externos y que enriquece a unos cuantos mientras aumentan impunemente las desigualdades y un nmero creciente de hombres y mujeres caen o viven en la miseria. La falacia que sostiene la existencia de la libertad absoluta para actuar en igualdad de condiciones en el mercado no es tal, pues inhabilita desde el principio a los pequeos competidores, quienes no pueden entrar al nivel de las grandes firmas y corporaciones ya establecidas o de las grandes fortunas individuales (si es que es pertinente hacer la diferenciacin). La historia nos habla de que los actores que dominan y explotan cambian de localizacin geogrfica, pero permanecen siempre la explotacin, el esclavismo, el enriquecimiento inmoral de las lites econmicas y el empleo ilcito de recursos (las pelculas, en nuestro caso) por quienes no tienen escrpulos a la hora de servirse del esfuerzo y el trabajo ajenos para beneficiarse sin devolver nada a cambio. Ah est la injusticia, el crimen y la falta de moral de estos (ridcula expresin) emprendedores, y que slo el pueblo unido tiene el poder de transformar.

La economa creativa y en explosin que es Nigeria est en camino de convertirse, junto a Sudfrica y como lo hiciera Francia antes, en el nuevo imperio que monopolice la distribucin de msica y cine africanos a nivel global, pero sin cambiar las reglas del juego del capitalismo exacerbado. Sobre la satisfaccin de ver a los africanos y a las africanas reapropiarse de sus recursos se cierne la dolorosa constatacin de que, una vez ms, es otra (qu importa cual o de dnde?) lite econmica la que se enriquece olvidndose por el camino de los creadores y profesionales del medio y convirtiendo a los hombre y mujeres en meros consumidores carentes de humanidad y derechos Tristemente, cuando llega la hora de repartirse el pastel, quien ha se ha manchado las manos en la cocina se queda con las migajas, viendo cmo otros hacen pedazos su obra sin que nada pueda hacer para remediarlo



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter