Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Nueva masacre en Gaza
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2012

Gaza: el medio y el mensaje

Santiago Alba Rico
Rebelin


Gaza no es un pas ni parte de una nacin ni una franja de tierra y mucho menos un conjunto de seres humanos: es una simple inversin. Israel -lo digo sin un pice de irona- no est aplicando una poltica genocida en Palestina: quiere matar unos cuantos nios, pero no a todos los nios; quiere destruir escuelas y hospitales, pero no impedir radicalmente la supervivencia; quiere que adelgacen sus habitantes, pero no matarlos de hambre. No olvidemos que fue Sharon, el mismo que jug durante meses al gato y el ratn con Arafat en la Muqata, quien aplic el llamado plan de desconexin en 2005 para convertir Gaza en una gran pequea Muqata de 1.500.000 habitantes. Gaza es muy importante para Israel. Es el orinal donde los gobiernos sionistas desahogan sus ms bajos instintos; es el hermano pequeo y desarmado al que golpean cuando querran golpear al hermano fuerte; es el basurero donde sus polticos entierran sus miserias; es el muro donde embadurnan su propaganda electoral; es su vdeo-juego militar; es el escaparate de su mercado de seguridad; es el rehn de toda negociacin; es la condicin misma -un complicado sistema de respiracin asistida- de conservacin del Estado. Como repite el escritor libans Elias Khoury, Israel compra tiempo a cambio de sangre y los gazates son los que hacen el gasto. Gaza es el banco central de Israel; su reserva de divisas. Es imprescindible. Desconectada, bloqueada, descascarillada, a veces golpeada, pero imprescindible. Israel no quiere ni destruir Gaza ni asesinar a todos sus habitantes. Puede parecernos que est bombardeando sus edificios y matando a sus nios, pero en realidad est cuidando su herramienta favorita, afinando sus instrumentos, aquilatando su musculatura. Est mimando Gaza, sacndole todo su partido, rentabilizando todas sus prestaciones.

Est, como dicen los analistas, mandando mensajes. Los mensajes de Israel son tan evidentes y previsibles que hace falta poca ciencia para descifrarlos. Es bueno que sean claros para que todos los entiendan. Uno va dirigido a los electores israeles, para que experimenten los peligros del antisemitismo islmico y el alivio de un gobierno fuerte, implacable con el enemigo, implacable tambin con los disidentes. Otro va dirigido a Egipto y a todos los pases musulmanes -de Tnez a Turqua- que, tras las sacudidas y cambios de los dos ltimos aos, podran sentirse tentados de revisar sus relaciones con Israel. Otro es para Irn, como ensendole y escamotendole los dientes desde su habitual campo de entrenamiento. Otro no menos importante tiene como destinatario a Obama, al que se quiere forzar a un alineamiento estadounidense incondicional, como en los ltimos 40 aos, recordndole por la va de los hechos que Israel es su nico verdadero aliado en la zona y el nico garante de sus intereses en la regin. El ltimo mensaje, y el primero, es para todos: Israel, el ms artificial y forzado, es el nico Estado verdaderamente independiente del mundo y est dispuesto a todo -bombas, asesinatos, guerras apocalpticas-, sin importarle ni el derecho internacional ni las reglas humanitarias ni los equilibrios diplomticos ni el pragmatismo poltico ni la moral comn, con tal de mantener con vida su identidad racista y colonial.

Si el medio es el mensaje, los mensajes de Israel tienen una dimensin inhumana y delictiva. Pero tienen tambin, por primera vez quizs desde 1948, un timbre desesperado. Bajo las hipcritas y obscenas declaraciones de apoyo occidental al agresor, escuchamos una inquietud nueva y percibimos una reaccin inslita de disgusto. Israel se siente menos cmodo; est ms aislado. Como bien recordaba Ilan Pape pocos das antes de los nuevos ataques sobre Gaza, la verdadera preocupacin del rgimen sionista se centra en los cambios que vienen quebrando el statu quo en la regin; la llamada primavera rabe constituye una seria amenaza, estratgica y poltica, para su supervivencia. Paradjicamente, bajo el empuje de los pueblos rabes contra las dictaduras locales, Israel se ha inscrito por fin, como toda naturalidad, en el Prximo Oriente; es una dictadura rabe ms que se opone, con los mismos medios que Mubarak, Ben Ali o Bachar El-Assad, a la democratizacin del mundo rabe. De ah sus alianzas, activas o pasivas, con todos los dictadores; y de ah el esfuerzo que est haciendo para apoyar, desde la retaguardia, todas las contrarrevoluciones. De ah tambin su inters en alimentar todos aquellos fanatismos sectarios que, como en el caso de Al-Qaeda, puedan impedir la constitucin soberana de gobiernos rabes democrticos cuya legitimidad degrade la de Israel ante la opinin pblica y los convierta ante las potencias occidentales en interlocutores inevitables en un nuevo marco de alianzas regionales.

Pero Israel es as. Su debilidad es una buena noticia que debera alegrarnos. No podemos. Porque lo que da la verdadera medida del peligro israel para la paz mundial es precisamente su capacidad -y su decisin- para convertir una buena noticia en la peor noticia posible: nios muertos, familias destrozadas, casas derribadas. Gaza es el mensaje que todos debemos escuchar. Si hay un actor irracional en la regin no es Al-Qaeda ni Bachar Al-Assdad, no obstante toda su irracionalidad criminal; si hay un actor irracional en la regin es Israel y su aislamiento multiplica los peligros para todos. Gaza es el mensaje. Israel -viene a decirnos la misiva- tiene tan pocos escrpulos como Al-Qaeda, muchas ms armas que Bachar Al-Assad, incluidas las nucleares, y es infinitamente ms independiente que los EEUU. Llegado el caso, para defender un proyecto cuya raz ideolgica no atiende a razones ni a pragmatismos de ninguna clase, estara dispuesto a usar todos los medios, en cualquier direccin, sin importar las consecuencias.

El otro mensaje, el ltimo y el primero, lo proclaman del otro lado los palestinos, a los que no debemos olvidar. Frente a esa lluvia de fuego quirrgicamente infanticida, contra ese Goliat bravucn que quiere convertirlos en orinal, basurero, cartel electoral, vdeo-juego, escaparate y moneda de cambio, los pocos e inofensivos cohetes que lanzan desde Gaza los palestinos son una simple, elemental, natural, rabiosa y dolorosa declaracin de dignidad humana. Ojal los israeles, si no su gobierno, fueran capaces de comprenderlo; ojal los gobiernos occidentales -al menos ellos- escucharan el mensaje de Palestina, como lo han escuchado ya todos los pueblos rabes y buena parte de los pueblos de la tierra.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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