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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2012

"Spinoza y la multitud (el resto falta)"
Nota para una contextualizacin

Juan Pedro Garca del Campo
Rebelin


Texto a modo de "introduccin" que precede a la obra Spinoza y la multitud (el resto falta) publicada en la coleccin de teatro de la editorial Hiru, Hondarribia, 2012.

***

En un libro titulado La anomala salvaje. Ensayo sobre poder y potencia en Baruch Spinoza, en 1981, Antonio Negri puso por primera vez en valor un concepto que aparece en la obra poltica de Spinoza, en cuya importancia, hasta entonces, no haban reparado los comentaristas del filsofo del XVII. Se trataba del concepto de multitud.

Con la introduccin de ese concepto, Spinoza haba asestado un golpe mortal a las teoras del poder, haciendo a un tiempo imposibles tanto una concepcin absolutista de la soberana cuanto una concepcin representacional del mando. Spinoza haba, por tanto, levantado una monumental y anmala maquinaria de guerra (terica) contra las formas en las que el mundo de la burguesa, en los siglos posteriores, pens e hizo pensar- su dominio como orden natural de las cosas.

Son las dinmicas de la multitud y no las formas teolgico-polticas que adopta el dominio-, viene a decir Spinoza, las que conforman la red de relaciones sociales y polticas en cada coyuntura y, as, es en las dinmicas de la multitud donde debe buscarse la clave para comprender cmo cada sociedad funciona en un momento determinado y para entender por qu cada sociedad presenta una u otra forma poltica. Las relaciones de dominio o, en el extremo contrario, el poder (del) comn, la democracia, se juegan en las relaciones internas a las dinmicas de la multitud y no, por tanto, en las que pudieran establecerse entre la multitud y una instancia que estara separada de ella, a la que unos llaman sociedad y otros Estado.

La filosofa de Spinoza, as, permite pensar en materialista tanto el poder como las formas de la accin poltica. Antes de que lo hiciera Marx y siguiendo la lnea trazada previamente por Maquiavelo.


Desde 1980, por otra parte (la exactitud de la fecha no deja de ser irrelevante; digamos, de otro modo: Reagan y Thatcher; o tambin: postfordismo globalizado), asistimos en la Economa-Mundo a una fase de profunda recomposicin del dominio: el triunfo de las polticas neo-liberales, una nueva expropiacin del comn que organiza para el beneficio privado los nuevos espacios ganados para la comunidad (los servicios pblicos, la produccin inmaterial, los saberes o la misma vida) y, tambin, la creciente evidencia del fiasco de las viejas formas de organizacin de la resistencia, desde los sindicatos fordistas hasta los partidos-vanguardia: no slo traicin, no ya traicin; pertenencia a un mundo ya terminado. Desde 1980, en fin (la exactitud de la fecha no deja de ser irrelevante), la forma en que el poder se ejerce ha cambiado y, al mismo tiempo, como la otra cara del mismo acontecer, han perdido su potencia las formas en que el poder era enfrentado. Con el fin del modelo fordista de acumulacin ha cambiado el mundo: todo ha cambiado en el mundo. Ni la industria es la principal fuerza productiva (apenas nos estaramos refiriendo al 15% de la poblacin) ni el obrero industrial (atado a reivindicaciones salariales o, lo que es peor, econmicas) es el sujeto de la historia. Tanto la explotacin como la resistencia se ejercen desde hace tiempo en otro lado.

Si la gran industria, desde el XIX, reuni en un mismo entorno a los obreros y, as, hizo posible la construccin de organizaciones de masas, la prdida de centralidad de la produccin industrial hizo perder a las organizaciones de masas el sustrato material en el que podan crecer y en el que su actuacin poda tener eficacia. El tiempo del postfordismo y de la produccin inmaterial genera un nuevo tipo de proletariado, un proletariado difuso, al que ya no agrupa la mera proximidad y que es obligado a vivir la explotacin como si fuera un asunto privado. Un nuevo proletariado al que no slo se explota en el lugar de trabajo, un nuevo proletariado que descubre su vida (toda su vida, la vida desnuda y el modo de existencia social en que se articula) como el autntico (y nuevo) escenario de la lucha de clases.

Quiz la mayor de las derrotas que hemos sufrido deriva precisamente de no habernos sabido dar cuenta del cambio. Y as militantes mirando de reojo a los nuevos movimientos sociales y vindolos slo como movimientos desclasados, sin una verdadera conciencia de clase. Y as movimientos sociales sin tradiciones de lucha de las que aprender: todo por inventar, pues lo ya inventado se revela (aunque slo fuera por parcial) intil.


En las ltimas dcadas, precisamente para pensar las nuevas formas de existencia y de lucha de ese proletariado difuso emergente, buena parte de los tericos de la resistencia posible y necesaria, de la transformacin irrenunciable, del enfrentamiento al capitalismo, han encontrado en la nocin de multitud un modo de acercarse a la nueva realidad de las luchas.

Negri uno de ellos. Pero no el nico. Muchos otros trabajan sobre el concepto y sobre las articulaciones organizativas, prcticas, que permitiran hacerlo til para la liberacin en el nuevo contexto. Contra Negri muchas veces, contra las simplificaciones y las mistificaciones que se leen en algunos de sus textos (el propio Negri ha modulado sus tesis de manera sustancial en sus distintas intervenciones). Y todos ellos a partir de una lectura poltica de la obra (filosfica y poltica) de Spinoza. Con la incomprensin, muchas veces, de los viejos militantes.

En los ltimos tiempos, y sin la mala conciencia que a veces envuelve la ruptura con tradiciones que no dejan de saberse obsoletas, nuevas formas de enfrentamiento y lucha se levantan con la potencia de lo nuevo. La multitud parece, en ellas, ser el agente y el horizonte del cambio. El 15M es una. Y ao y pico despus de su eclosin sigue viva (o mejor: sigue naciendo).


Es posible poner a dialogar al 15M con la apuesta materialista que articula la obra de Spinoza? Es posible encontrar en Spinoza materiales para la transformacin del mundo? Esas son las apuestas de las que parte el texto que sigue: ms que una ficcin, un laboratorio de sentidos. O eso quisiera.

El texto fue escrito durante el verano de 2011. Las referencias a los acontecimientos de aquellos das no han sido ocultadas y cualquiera podr reconocerlas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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