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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2012

Nueva York bajo el agua

Renn Vega Cantor
Rebelin


Existen imgenes en apariencia anodinas pero que vistas con algn cuidado nos ilustran sobre las profundas mutaciones histricas del mundo actual. Una de esas imgenes es la de la ciudad de Nueva York bajo el agua, literalmente inundada. Incluso, Wall Street y la llamada zona cero, donde alguna vez estuvieron las torres gemelas del World Trade Center que en paz descansen- no se pudieron salvar de la arremetida de las tempestuosas aguas que trajo consigo el huracn Sandy, en ese momento convertido en una tormenta tropical. Es interesante tratar de escudriar que se esconde detrs de esa imagen de Nueva York sumergida bajo el agua, como si se tratara de una Venecia posmoderna.

Cambio climtico y negacionismo

Tanto los resultados de las investigaciones especializadas, como los tozudos hechos de la realidad, son contundentes sobre el trastorno climtico en marcha en todo el planeta. Esta transformacin climtica tiene su origen, de eso no hay duda, en la generalizacin a escala planetaria del capitalismo, con sus lgicas simultneas de producir para obtener ganancia y de consumir a un ritmo desenfrenado para materializar los beneficios de los empresarios capitalistas. Esa lgica irracional ha conducido a que se destruyan los bienes comunes de la humanidad, como las selvas, los ros, los mares, y se extraigan las energas fsiles depositadas durante millones de aos en el seno de la corteza terrestre.

Diferentes investigadores, ecologistas y crticos del capitalismo han sealado los perversos efectos climticos de seguir extrayendo y quemando esos combustibles fsiles. A pesar de las evidencias, Estados Unidos es el campen mundial del negacionismo sobre el cambio climtico, como se comprob en los insulsos debates presidenciales. Tanto Barak Obama como Mitt Romney se negaron a referirse a las modificaciones climticas y anunciaron, con tono triunfalista, que ambos mantendran una poltica energtica que se basa en el control del petrleo, con las guerras que esto acarrea, as como en la nefasta fractura hidrulica para seguir extrayendo hasta la ltima gota de petrleo que se encuentra en las rocas, sin importar que se contaminen las aguas subterrneas y se generen temblores de tierra.

El negacionismo climtico es otro de los deportes nacionales de los Estados Unidos, donde todo tipo de charlatanes y malandrines, muchos de ellos financiados por las multinacionales que producen petrleo y automviles, se encargan de calumniar a quienes hablan del cambio climtico, a los que acusan de apocalpticos. Esos negacionistas sostienen que no hay razones para preocuparse y, en consecuencia, recomiendan que sin pausa se sigan consumiendo la energa y materiales que sean necesarios para mantener el estilo de vida americano.

Junto a los negacionistas, aunque a menudo son los mismos, estn los que han convertido las transformaciones climticas en un negocio y se frotan las manos, por ejemplo, con el previsible descongelamiento del Ocano Glacial rtico, puesto que eso les permitir perforar en un territorio donde ha sido difcil hacerlo hasta ahora, pero que pronto se abrir como una nueva frontera energtica y mineral.

En los Estados Unidos, ese negacionismo se ampara en el hecho de que hasta no hace mucho tiempo las devastadores catstrofes ocurran, por lo general, fuera del territorio estadounidense, en pases pobres y perifricos. Pero las cosas han cambiado en los ltimos aos y el cambio climtico ha llegado a casa. Algunos fenmenos recientes lo confirman: Huracn Katrina en 2006; derrame petrolero en el Golfo de Mxico en el 2010; terrible sequia en varios estados en 2012, y ahora la inundacin de Nueva York y muchos lugares de la costa este de los Estados Unidos.

Incluso, el manejo informativo de los grandes medios es un buen indicador de que el cambio climtico ha llegado a los Estados Unidos. Mientras que el Huracn Sandy provocaba muerte y destruccin en el Caribe, las noticias de los medios seguan hablando de temas tan trascendentales como el trasero de Lady Gaga. Pero cuando la tormenta lleg a Estados Unidos, los medios en forma oportunista si se volcaron sobre esa noticia, sin atinar por supuesto, porque no les interesa, a explicar las causas de lo que estaba sucediendo. Incluso, esos mismos medios han llegado a decir, en una muestra de vulgar sensacionalismo, que los daos que produjo Sandy son una prueba de que Dios odia a los estadounidenses, y ellos no saber por qu si siempre han sido muy bondadosos con el mundo.

Los huracanes y elcambio climtico

Los medios de comunicacin y sus expertos no explican las razones por las cuales se ha incrementado el nmero y frecuencia de huracanes y por qu cada vez son ms destructivos. Se limitan a decir que son simplemente catstrofes naturales, una denominacin vaca y sin sentido, para no referirse al hecho indiscutible que los huracanes estn relacionados con el aumento en la temperatura del mar caribe, aumento que, a su vez, es un resultado del calentamiento global que se deriva tanto del abuso de combustibles fsiles como de la produccin de otros gases, como el metano. Adems, nunca mencionan que la industria del petrleo y la del automvil eje del modelo estadounidense- son responsables del incremento en la produccin de dixido de carbono y de la subsecuente elevacin de la temperatura del ocano, as como de generar una atmsfera ms clida y hmeda, lo cual provoca los huracanes. Para decirlo en trminos grficos, cada vez que se acelera un automvil o una motocicleta aumentan las posibilidades de que se genere un huracn en el Caribe.

Cualquier huracn tiene efectos destructivos, que son un anticipo de los cambios climticos en marcha. Pero uno de los aspectos ms terribles e impactantes de esos cambios es el de la elevacin del nivel del mar. Al respecto se pronostica que la elevacin del nivel del mar puede significar que una gran parte de las ciudades costeras del mundo se inunden e incluso algunas queden sumergidas bajo el agua. Algo de eso es lo que anticipa Nueva York, hasta el punto que algunos climatlogos han sealado que el nivel alcanzado por el agua en das recientes es similar al que se presume como normal dentro de 200 aos. Otros datos sobre el huracn Sandy ayudan a entender la magnitud de lo que est pasando en trminos climticos. Este huracn ha sido el mayor en la historia registrada del ocano Atlntico porque alcanz un dimetro de unos 2 mil kilmetros (algo as como la distancia que hay entre Bogot y Lima) y adems se difundi hasta lugares extratropicales a donde normalmente nunca deba llegar.

Y pese a la contundencia de los hechos, sin embargo los polticos y economistas de los Estados Unidos, as como la mayor parte de sus habitantes, creen que lo que ha pasado es simplemente un castigo divino, pero no tienen ninguna relacin con el modo de muerte que ellos mismos han generado y cuya factura de cobro les est llegando mucho antes de lo previsto. Eso se pone de presente con hechos propios del mundo pobre y perifrico: millones de personas sin servicio de electricidad, destruccin de pueblos y ciudades, interrupciones telefnicas y en los servicios bsicos, ms de un centenar de muertos, abandono total de los ms pobres, improvisacin y desorden a la hora de enfrentar el huracn, miles de automviles flotando en el agua, teletones con las estrellas de la farndula para recoger fondos que ayuden a los damnificados No crean que este listado dantesco se refiera a cosas que suceden en Hait o en Colombia, porque estamos hablando de Nueva York, considerada por algunos como la capital del mundo.

Todo ello indica que frente el cambio climtico todos viajamos en el Titanic, aunque los ricos y opulentos vayan en primera clase, y crean que eso los va a librar del naufragio. Ms temprano que tarde tambin soportaran los efectos del frankenstein climtico que ellos mismos han creado. No por casualidad, algunos climatlogos de los Estados Unidos han rebautizado a Sandy -un trmino por lo dems sexista porque se suele bautizar a los huracanes con nombres de mujer- con el apelativo ms apropiado de Frankenstorm.



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