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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-11-2012

En torno a las ideas, propuestas e iniciativas federalistas (y confederalistas) de Francisco Fernndez Buey

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Para Vctor Ros y Julio Anguita, maestros y referentes de muchos ciudadanos y ciudadanas que apostamos por una rebelin cvica.


 Hasta su prematuro fallecimiento, pero, sobre todo, en la dcada de los aos noventa del siglo pasado, el autor de La gran perturbacin y Marx sin ismos estuvo fuertemente interesado en el federalismo y en la elaboracin de ideas y propuestas que abonaran una cultura federalista de deb, en serio.

Artculos periodsticos [1], borradores y papeles para la direccin de Izquierda Unida [2], un meditado artculo en El Viejo Topo [3], una carta para su amigo Vctor Ros [4], entonces en la coordinacin de Izquierda Unida, son algunos ejemplos de sus escritos de aquella poca. Me centrar en la ltima de las referencias.

Pero antes de ello vale la pena recordar dos reflexiones directamente relacionadas con la temtica.

El artculo referenciado de El Viejo Topo se abra con un paso de una entrevista de Mundo Obrero a Manuel Sacristn de 1984: [] Slo el paso por ese requisito aparentemente utpico de la autodeterminacin plena, radical, con derecho a la separacin y a la formacin de Estado, nos dar una situacin limpia y buena. Ya se trate de un Estado federal o de cuatro Estados. Todas las tcnicas polticas y jurdicas que se quieran aplicar para hacer algo que no sea eso no darn nunca un resultado satisfactorio. Eso siempre ser una justificacin para el mayor mal que sufre Espaa, que es tener un Ejrcito poltico como el que tenemos. Despus de ello, FFB, discpulo, amigo y compaero del autor de Panfletos y materiales, iniciaba su artculo con las siguientes palabras: El objetivo de este papel es contribuir a traducir al plano poltico y organizativo el federalismo cultural que una alternativa de izquierdas, en la Espaa de final de siglo, necesita Estas reflexiones se inspiran en la previsin de Manuel Sacristn, que he puesto al comienzo de este papel, as como en conversaciones mantenidas con el filsofo comunista, en 1985, a propsito de la necesidad de profundizar en una alternativa federalista [6].

Dos aos antes, en un artculo publicado en El Pas Iniciativa para una cultura federalista-, sealaba consistentemente FFB: As, pues, el derecho a la autodeterminacin de los pueblos no es un anacronismo en esta Europa, en este mundo; es un derecho democrtico bsico en una democracia en construccin (y no habra que tener miedo a decir que sta, la nuestra, es todava una democracia en construccin) (Democracia en construccin era una forma muy generosa de hablar entonces de lo que Vicen Navarro suele llamar ahora, de manera no menos generosa, democracia demediada).

Vayamos, pues, a FFB, a Vctor Ros y a la carta a l dirigida [7]:

El autor de La ilusin del mtodo, sin pasaporte durante los aos de silencio y resistencia, estaba a punto en aquel entonces, finales de septiembre de 1994, de partir para El Salvador. Antes de ello (la carta est fechada el 1 de octubre), comenta FFB, como lo prometido es deuda te envo las notas de lectura del Borrador de documento sobre modelo de Estado.

No tena buen opinin de ese papel bienintencionado pero flojo de un sector de IU. Su opinin era que ese escrito no deba presentarse sin modificaciones a la prxima Asamblea de IU, la IV, que, salvo error por mi parte, deba celebrarse en diciembre de ese mismo ao. Partiendo de que la propuesta de un estado federal alternativo le pareca buena, FFB opinaba que haba que trabajar simultneamente en dos planos: 1. Redaccin de otra propuesta que pudiera presentarse en la asamblea de diciembre. 2. Preparacin de una campaa educativa dirigida a la ciudadana para fomentar culturalmente el federalismo y la idea de un estado plurinacional. Ahora bien, admita si lo verde estaba verde, lo federal estaba verdsimo. Por razones de tiempo, lo ms razonable sera que la IV Asamblea de IU aprobase una declaracin de principios, breve, clara y sencilla, y luego se nombrara a una comisin que, esta vez s y en serio, estudiara y concretara su proyecto.

FFB sugera algunos puntos para la declaracin: 1. Espaa ha sido histricamente y segua siendo un estado plurinacional, pluricultural y plurilingstico. 2. En lo poltico y en lo poltico-cultural haba dominado durante mucho tiempo, durante siglos, el uniformismo y el centralismo castellano (apoyado en el ejrcito y en la polica). 3. Simultneamente, en lo econmico, haban dominado, seguan dominando, los intereses de las oligarquas (andaluza) y burguesas perifricas (vasca y catalana) en acuerdo o alianza con los poderosos del centro (entre los que hay que incluir tambin a oligarcas, burgueses propiamente dichos, gran clero y sectores altos de los aparatos represivos del Estado. 4. Todo lo cual se ha juntado o incluso ha podido motivar grandes flujos de poblacin de unos territorios a otros dndose, en estas ltimas, grados de mestizaje, asimilacin y conflicto intercultural variables.

Para FFB, en este nudo histrico-descriptivo, era muy importante sealar que hasta ahora, en Espaa, no se haba tratado casi nunca con verdad y limpieza de corazn el problema doble que representa esta citacin histrica contradictoria, a saber: el problema de las imposiciones poltico-culturales centralistas al igual que el problema de la potencial (y a veces muy real) discriminacin de una poblacin emigrante de habla castellana que, por necesidades econmicas, por hambre incluso, por desesperacin, emigraba desde las regiones de origen de las principales oligarquas terratenientes (Andaluca, Extremadura), o incluso desde las regiones empobrecidas de la por otra parte, nacionalidad titular del estado (las Castillas), donde radicaba al poder administrativo central, poltico-militar, a las zonas de la periferia en las que se haba producido un mayor desarrollo industrial y consiguiente acumulacin de riqueza (Catalua y Euskadi).

La falta de verdad y limpieza en el trato de los problemas derivados de la situacin haba sido causa, en el lmite, de su resolucin por la va ms irracional de las posibles: declarando unos que el problema son los nacionalismos perifricos y afirmando los otros que el problema es el nacionalismo espaol. En aquellos momentos, en 1994, FFB sealaba que el verdadero problema al que haba que enfrentarse no era ni el hecho diferencial vasco-cataln-gallego ni las dudas eternas de algunos intelectuales sobre la existencia de Espaa como nacin, ni el centralismo uniformista, ni el independentismo. Todo esto eran entonces [vale la pena insistir: a mediados de los noventa del siglo XX] actitudes residuales (aunque fuertes y poderosas) derivadas del ocultamiento y de la ignorancia que ha reinado y sigue reinando sobre el verdadero doble problema. Gran parte de nuestra historia del XIX y XX (en particular la adhesin armada de las gentes por abajo a uno de los nacionalismos y las alianzas que parecen contra natura que algunos llaman tradiciones histricas) tiene que ver con eso.

Como en el debate poltico por arriba slo se tenda a ver una de las caras del doble problema, las gentes de abajo es decir, los trabajadores inmigrantes en Catalua y Euskadi, y la mayora de la poblacin en el resto de territorios- quedaban convertidos, una y otra vez, en simple masa de maniobra de los nacionalismos encontrados. Llevamos ya casi un siglo de forcejeo entre las burguesas y las oligarquas hispnicas para la redistribucin de los poderes en el estado espaol, pero la mitad de ese tiempo las dictaduras han estado ocultando o ignorando la complejidad de la situacin y sus paradojas. Lo que los historiadores, en ocasiones, llamaban traicin de las burguesas perifricas se explicaba bien con el esquema apuntado. Tambin se explicaba con ese esquema la existencia del nacionalismo popular (del vasco y cataln y del espaol, sobre todo). Era lgico, apuntaba el filsofo lascasiano, que una parte de los burgueses catalanes tuvieran el alma dividida entre la pasin de estado y la lgica del beneficio inmediato, como tambin lo era que buena parte de los trabajadores inmigrantes (y sobre todo sus hijos) tengan el alma dividida entre las dos culturas [8].

Para FFB slo tras la comprensin del doble problema y de sus implicaciones, se poda hacer realmente poltica seria y justa en el pas. El PSOE haba tenido xito durante una dcada en aquel entonces porque, desde el poder, desde arriba, lo haba entendido. La izquierda de verdad todava no haba cado en ello y por esa razn, sistemticamente, se vena dividiendo una y otra vez, cada vez que por razones histricas el acento histrico recae en el asunto de las nacionalidades.

De este modo, para salir del charco, para tomar la iniciativa por abajo, para hacer una poltica autnoma, no subordinada a los de arriba en cada una de las nacionalidades, el escrito cuya elaboracin propona FFB a IU tendra que 1. Enunciar con claridad el doble problema histrico heredado. 2. Explicar con toda la calma y pedagoga necesarias que ese doble problema era una particularidad propia de eso que llambamos Espaa [9] aunque no nicamente de ella [10]. 3. Por ello, por ser nica (o casi nica) exiga un pensamiento propio y soluciones propias: deba ser un reto estimulante, un estmulo poltico-cultural, proponer una solucin racional a este asunto conocindolo. 4. El escrito tena que dar razn a los partidarios de la autodeterminacin en las nacionalidades histricas, no por burgueses claro est, sino porque les asiste la razn democrtica: la verdad es la verdad la diga Agamenn o su porquero [11]. 5. Concretar el propio, el autnomo punto de vista (FFB pona nfasis en ello), a favor de la autodeterminacin de Catalua, Euskadi y Galicia, la defensa de las minoras en cada una de las comunidades y el carcter federal o confederal del Estado resultante.

Este punto 4, aada el autor de Leyendo a Gramsci, era el ms difcil. Desde su punto de vista, una redaccin inspirada en el socialismo clsico (un socialismo sin ismos y abierto a nuevas praxis y conocimientos), debera apuntar que Izquierda Unida:

1. Respetara el derecho a la autodeterminacin de, en principio, Euskadi, Catalua y Galicia.

2. Que colaborara a perfilar la conciencia de la cuarta nacionalidad, de la Espaa pequea: de la nacionalidad sin nombre (una nacionalidad latente, inexpresada, pero sin la cual no se entiende el relativo consenso entre castellanos, andaluces, extremeos, aragoneses, riojanos, cntabros, etc., sobre los otros grados de autonoma).

3. Que IU favorecera el acercamiento entre nacionalidades por motivos histricos y lingstico-culturales, dejando, por tanto, abierta, la posibilidad a la concrecin administrativa de la idea de pases catalanes.

4. Que IU defendera en cada caso los derechos de las minoras lingsticas y la igualdad de las lenguas peninsulares. De todas ellas.

 5. Que IU actuara sobre ello positivamente. Es decir, promovera la educacin a los chicos de Valladolid y Palencia para que no insulten a los chicos de su edad que hablan en cataln cuando se instalen all, viajan por la ruta del romnico o visitan el museo nacional de escultura policromada. IU har igualmente propaganda, que no publicidad, para que los trabajadores que hubieran sido elegidos en el Parlamento cataln, por ejemplo, pudieran expresarse -sin complejos ni mala conciencia- en cataln, en castellano o en ambos idiomas si as lo desearan.

6. IU deba trabajar a favor de la unin libre, en una confederacin, de los pueblos de las cuatro o de las que fueren comunidades resultantes del libre ejercicio del derecho a la autodeterminacin.

Y no slo eso. En opinin de FFB, IU deba proponer un nuevo nombre para la entidad confederal resultante que sea respetuoso con las diferencias histricas entre las nacionalidades y expresa la voluntad del ejercicio libre y soberano de un vivir en comn.

Una redaccin menos clsica para el mismo ideario, concluye FFB, tendra que partir de la siguiente concrecin: qu poda significar, en el marco europeo que entonces se empezaba a conocer, el derecho a la autodeterminacin en un pas con la particularidad del doble problema y, que por otra parte, el asunto no se le escapaba ya entonces al autor de Albert Einstein. Ciencia y conciencia, haba visto frenado durante los ltimos aos el proceso migratorio clsico, o sea interior; y est conociendo ya un proceso migratorio de distinto tipo (lo cual alerta sensiblemente la visin tradicional de los conflictos interculturales). En este caso, matizaba FFB, ms que de los datos histricos y de los sentimientos a ellos conectados que, naturalmente, tenan forma poltica- se deba partir del anlisis de las ltimas tendencias socioeconmicas.

Dando primaca al anlisis de estos datos, el autor de Gua para una globalizacin alternativa crea que se poda hacer una propuesta de estado confederal por la va de profundizacin del actual estado de las autonomas, un estado que alcanzara el suficiente consentimiento de la mayora de la poblacin sin tener que pasar por las tensiones que sin duda provocara primero el ejercicio del derecho a la autodeterminacin y luego la discusin acerca de la configuracin administrativa de, pongamos por caso, los pases catalanes.

Eso s, aada, para que ese planteamiento fuera factible era necesario probar o cuanto menos mostrar que una adecuada redefinicin y redistribucin de los autogobiernos en funcin del doble problema y en la situacin europea actual era por lo menos tan satisfactoria para las nacionalidades como el ejercicio pleno del derecho a la autodeterminacin que, FFB aclaraba por si fuera necesario, poda implicar la separacin y la constitucin de un estado. La necesaria reforma de la Constitucin de 1978 poda abrir espacios espacios, vale la pena insistir- para la configuracin de un estado confederal de estas caractersticas.

Lo ms importante, si se optara por esta segunda lnea, era superar las reticencias psicosociales derivadas de una largusima historia de agravios (que en Euskadi incluye una largusima historia de muertes). Sea como fuere, si IU quera ser realmente la izquierda de verdad de los prximos tiempos en todo el estado tena que tener claro qu va elige y hablar sobre estos problemas con personas que tengan a la vez conocimientos jurdicos y sensibilidad ante el doble problema. En los medios de comunicacin de la poca, no se haba suscitado ni de lejos una discusin sobre ello. IU poda suscitar una discusin as con calma, fuerza y conocimiento de causa.

FFB propona finalmente dos comisiones de trabajo: una tcnico-jurdica, que estudiara las posibles concreciones de la propuesta federal, y otra en el plano poltico-cultural para dar forma a una campaa ciudadana a favor del plurilingismo y el pluriculturalismo. Juan-Ramn Capella era la persona ms adecuada para coordinar y organizar la primera comisin. l mismo quera aportar cosas a la segunda aunque ya anunciaba su idea central: dedicar una parte importante del presupuesto del estado a una campaa educativa en las escuelas para familiarizar a los nios y a los jvenes con la realidad multilingstica y multicultural del estado espaol. Si se haca bien, con paciencia, con mano izquierda y respeto de las diferencias, se poda conseguir participacin de muchas personas de las distintas nacionalidades.

FFB comentaba finalmente a Vctor Ros que hiciera de esto en IU el uso que creas ms conveniente. Un fuerte abrazo era un despedida final.

No fue esta, como sealamos anteriormente, la nica ocasin en la que este comunista democrtico imprescindible reflexion sobre estas cuestiones. Valdr la pena poner volver sobre ello.

Un Marx sin ismos, seal en una ocasin nuestro marxista leopardiano, era un Marx que daba que pensar, un Marx para dialogar y discutir. Como l precisamente. Como este luchador antifranquista apellidado Fernndez Buey que dio con sus huesos en la crcel por defender en onces de septiembres poco concurridos los derechos nacionales de Catalua, los derechos democrticos de sus ciudadanos, de todos sus ciudadanos y ciudadanas.


Notas:

[1] FFB, Iniciativa para una cultura federalista, El Pas, 13 de noviembre de 1995 (Edicin Catalua, p. 2).

[2] Entre otros, Ideas para forjar una cultura federalista, Iniciativa para una cultura federalista [borrador para amigos], Iniciativa para una cultura federalista, Ideas para una cultura federalista. Algunos de ellos sin fecha, el primero est fechado en diciembre de 1994 y el segundo en marzo de 1995.

[3] Francisco Fernndez Buey, Ideas para una cultura federalista, El Viejo Topo, n 111, octubre de 1997, pp. 15-25.

[4] Fechada el 1 de octubre de 1994. Probablemente fuera el primer comps de toda la sinfona federalista. Vctor Ros fue, como es sabido, uno de los grandes amigos y compaeros de FFB. Puedo dar testimonio personal de la confianza poltica del autor de Por una universidad democrtica ante el ojo y hacer polticos de uno de los luchadores antifranquistas, desde posiciones comunistas democrticas, de mayor recorrido de nuestro pases de pases. Sacristn, amigo de ambos, coincida en este punto con la valoracin de FFB. Sin ningn atisbo de comparacin, claro est, me sumo al diagnstico.

[5] Poco antes, Sacristn haba sealado: A m me parece que los nacionalismos ibricos estn ms vivos que nunca, los tres. Paradjicamente el menos vivo es el espaol. Por eso no he dicho los cuatro. Lo digo en el sentido de que en el caso espaol los nacionalistas son de derechas, incluida mucha gente del PSOE, pero de derechas de verdad. En cambio, en los otros tres nacionalismos, por razones obvias, por siglos de opresin poltica y opresin fsica, el nacionalismo no es estrictamente de derechas, sino que hay tambin nacionalistas de izquierda (...). A m me parece que la vitalidad de los tres nacionalismos no espaoles de la Pennsula es tanta, que aunque parece tpico yo no creo que se clarifique nunca mientras no haya un autntico ejercicio de derecho a la autodeterminacin. Mientras eso no ocurra, no habr claridad ni aqu, ni en Euskadi, ni en Galicia. El texto, me permito insistir, fue publicado en un Mundo Obrero de febrero de 1985. La conversacin se produjo a finales de 1984.

[6] Como se recuerda, Manuel Sacristn falleci en agosto de 1985. Est enterrado en Guils (Girona), al lado de su primera compaera, Giulia Adinolfi.

[7] La carta se ubicar en la Biblioteca Central de la UPF, en un apartado dedicado a la obra de FFB, a su biblioteca y a sus materiales de trabajo. Se cita aqu, con permiso de Vctor Ros.

[8] FFB abra aqu un interesante parntesis sobre las razones del xito electoral del PSOE en 1982. Su hiptesis sobre la fuerza del partido felipista-guerrista era la siguiente: haban sabido armonizar las promesas sociales con una moderada defensa del nacionalismo espaol.

[9] Para FFB, la particularidad espaola no era comparable con las diferencias Norte/Sur en Italia ni con otros asuntos centroeuropeos.

[10] Sin mayor precisin, FFB sealaba que haba casos parecidos en el otro extremo de Europa. Pensaba tal vez en Yugoslavia?

[11] Destacadamente, FFB no prosegua con los compases siguientes de la obertura del machadiano Juan de Mairena, un texto tan admirado por su maestro Jos Mara Valverde. Ni con el acuerdo de Agamenn ni con la comprensible oposicin o duda escptico-proletaria de su porquero.



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