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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2012

Aspectos polticos, sociales y humanos de la resistencia palestina

Lynda Brayer
Gilad.co.uk

Traducido para Rebelin por J. M. y revisado por Caty R.


Una vez ms las bombas caen en la Franja de Gaza, una franja del territoriode Palestina desgajado como consecuencia de las continuas acciones ilegales e ilegtimas efectuadas por Israel. De hecho, Gaza se ha convertido en un gueto cerrado, el primero recortado de Palestina en violacin de los planes de particin y los programas polticos, que luego se convirti en un gueto cerrado, despus de las elecciones democrticas que llevaron al poder al Partido de la Resistencia Islmica -Hams-. Calificado como organizacin terrorista por Estados Unidos, con algunos de sus partidarios ms importantes all encarcelados durante ms de veinte aos por enviar ayuda humanitaria a los palestinos de Gaza, no sorprende a nadie que los medios israeles y occidentales acusen a Hams de atacar a Israel con cohetes, en lugar de informar de que Hams lanz los cohetes como respuesta a un ataque israel!

Esta manera de informar forma parte de los continuos esfuerzos para deslegitimar la lucha palestina por la liberacin del yugo de la opresin sionista genocida y la violencia. Por otra parte, esa deslegitimacin obvia el registro histrico: que la guerra sionista contra los palestinos, tanto en fro como en caliente, no se ha detenido ni un solo da desde 1948, que se aceler implacablemente desde 1967 y contina sin disminuir. Esta agresin continua -administrativa y militar- nunca se expone a la vista o a la comprensin occidental, aunque un rpido examen de los sitios web del Centro Palestino para los Derechos Humanos, localizado en la ciudad de Gaza, Mahsom Watch y Betselem proporcionan informacin detallada y escalofriante de esta guerra cotidiana y continua.

Para cualquier persona que no haya sucumbido a la propaganda sionista, es un hecho conocido que cuando se disparan cohetes desde Gaza siempre es en respuesta a un ataque israel, sobre todo cuando dicho ataque es un evidente acto de violencia dirigido a tener alta visibilidad a los ojos de los israeles. Aunque Israel empez a golpear Gaza el 13 de noviembre de 2012, cuando al parecer se lleg a un acuerdo de tregua, el asesinato de Ahmed Jabari, jefe de las fuerzas de la resistencia palestina el 14 de noviembre, fue perpetrado con el fin de justificar a gran escala la guerra de Israel. Para una alta visibilidad, en este caso, se factur un video del evento cargado en las pginas web de los medios de prensa israeles, para que los espectadores pudieran disfrutar de una actuacin repetida! La razn de este ltimo ataque se da en el web blog de las Fuerzas de Defensa de Israel [sic].

El 14 de noviembre, el ejrcito israel emprendi la Operacin Pilar Defensivo [sic], con el fin de defender a los civiles israeles de los incesantes ataques de cohetes que han sufrido durante los ltimos 12 aos y paralizar a las organizaciones terroristas de la Franja de Gaza.

La traduccin al ingls del nombre de la operacin militar no es exacta, y sospecho que esto es deliberado. El nombre en hebreo es 'Amud Ashan   -Columna de humo- una metfora creada para incitar la comparacin deliberada en la mente de los israeles con la columna de fuego y la columna de nubes de la historia bblica del xodo, segn la cual Dios gui a los hijos de Israel de su esclavitud en Egipto en su viaje hacia la libertad en la Tierra Prometida! Necesariamente ese nombre y esa imagen provocan una inversin en los roles de los israeles y los palestinos: el agresor israel una vez ms vuelve a ser la vctima perseguida, como en la historia del xodo, mientras los palestinos, inmovilizados y estrangulados en el gueto-prisin de Gaza, encerrada entre muros y cercas electrificadas, se transforman en los terroristas del faran que persiguen sin tregua y sin piedad a las inocentes vctimas israeles. Esta inversin de roles implica ms que un clculo: adems de invertir la realidad y el orden moral sirve, una vez ms, para reforzar la imagen de los palestinos enemigos, demonios, infrahumanos, y no como miembros de una entidad que tiene derecho al respeto y la consideracin. Se trata de una frmula comprobada para desviar la atencin y culpar de la muerte y la destruccin a las vctimas de esos actos de agresin.

El asesinato poltico es la especialidad du jour de Israel, una prctica adoptada con entusiasmo por el presidente Obama y su propio drone personal "kill list". La utilizacin del asesinato como mtodo para socavar deliberadamente la jerarqua poltica, para debilitarla en su posible recuperacin poltica despus de una guerra, es un acto que viola el tercer principio de legitimidad de las leyes de la guerra un principio de caballera- que reconoce la humanidad del enemigo. El enemigo debe ser tratado con respeto para la reanudacin de la vida social normal al final de las hostilidades.

El aforismo de Clausewitz -la guerra es una continuacin de la poltica- no es descriptiva sino normativa. Las negociaciones que conduzcan a la paz deben ser el fin de una guerra de legtima defensa. En este contexto se debe entender la informacin dada a conocer por Gershon Baskin, un activista poltico israel, de que el liderazgo palestino en Gaza, incluido Ahmed Jabari, haba recibido un proyecto de acuerdo de tregua apenas unas horas antes de su asesinato. Por lo tanto es evidente que el asesinato se perpetr con el propsito especfico de evitar una tregua. Lo que esto indica, por lo menos, es la flagrante mala fe por parte de los israeles, pero ms importante an, es otro ejemplo de traicin provocadora, un tema que merece un anlisis aparte.

El derecho a la proteccin de la vida humana es absoluto, incluso si los medios empleados estn condicionados. Por lo tanto, de acuerdo con todas las normas humanas, la ley natural, las normas legales, el derecho internacional y la jurisprudencia, los palestinos tienen un derecho legtimo de respuesta. Hay que recordar, sin embargo, que Israel y Estados Unidos niegan a los palestinos un Estado y un ejrcito adecuado. Por lo tanto la respuesta a disposicin de los palestinos en Gaza es extremadamente limitada y se reduce a los cohetes que lanzan a Israel. Estos cohetes son armas primitivas y no demasiado precisas por lo que se han definido como fuegos artificiales. Pero eso es todo lo que los palestinos tienen para defenderse. Esta respuesta es la nica va abierta para una sociedad bajo el ataque militar para tratar de forzar el cese de este tipo de ataque cuando el agresor no va a negociar de buena fe.

Los israeles estn orgullosos de que su ejrcito sea el cuarto ms grande del mundo, y hasta donde les preocupa, tambin el mejor, el ms eficaz y el ms moral! Debido a la enorme desproporcin de fuerza entre Israel y los palestinos, estos simplemente no pueden permitirse el lujo de reaccionar a todos y cada uno de los ataques contra ellos. Tienen que sopesar con cuidado y prudencia sus posibilidades de respuesta, razn por la que los israeles nunca detienen sus ataques incesantes de intensidad variable. Y adems los ataques desproporcionados del ejrcito israel violan el legtimo principio de proporcionalidad subyacente en las acciones de guerra.

El derecho de resistencia es el derecho a la legtima defensa

Se puede argumentar convincentemente que dado que el derecho a la libre determinacin de forma deliberada y explcita se neg al pueblo palestino tras el colapso del Imperio Otomano, sin derecho ni justificacin de ningn tipo en esas circunstancias, los palestinos todava tienen el derecho a exigir y luchar por tales derechos. (Ver nota al final).

En lugar de libertad tuvieron que enfrentarse a la realidad de la colonizacin de Palestina por parte de extranjeros contra los deseos de la poblacin local, una colonizacin que en ltima instancia condujo a la expulsin de casi el 90% de la poblacin autctona palestina creando un largo y enconado problema de los refugiados palestinos. Una lucha por la autodeterminacin es legtima en el derecho internacional, ya que expresa una lucha por la libertad, la calidad de vida bsica necesaria para que los seres humanos sean capaces de desarrollar su potencial como individuos y como seres sociales. Los que niegan tal autodeterminacin son culpables de violar el propio derecho internacional. Que esta negacin de tal derecho es el caso de los palestinos, se encuentra en varias cartas de la correspondencia de los ministros britnicos. En una carta dirigida al Primer Ministro Lord Arthur Balfour fechado el 19 de febrero [1919 LB] se afirma:

...El punto dbil de nuestra posicin, por supuesto, es que en el caso de Palestina, deliberadamente y con razn [sic LB] rechazamos aceptar el principio de la libre determinacin. Si se consultase a los habitantes actuales, sin duda daran un veredicto antijudo. La justificacin de nuestra poltica es que consideramos Palestina como algo absolutamente excepcional, que consideramos la cuestin de los judos de fuera de Palestina como de importancia mundial y que concebimos que los judos tienen una demanda histrica de un hogar en su antiguo territorio, a condicin de que el hogar se puede dar sin despojar ni oprimir a los habitantes actuales...

En una nota posterior de Lord Balfour a Lord Curzon, fechada el 11 de agosto de 1919, se repite un concepto similar:

...La contradiccin entre la letra del Pacto [Pacto de la Sociedad de las Naciones LB] y la poltica de los aliados es an ms flagrante en el caso de la "nacin independiente" de Palestina que en el de la "nacin independiente" de Siria, pues en Palestina no nos proponemos incluso pasar por la formalidad de consultar a los actuales habitantes del pas, aunque la Comisin Interamericana ha estado preguntando por qu.

Las cuatro grandes potencias estn comprometidas con el sionismo. Y el sionismo, sea correcto o incorrecto, bueno o malo, tiene sus races en las tradiciones seculares, en las necesidades actuales, en esperanzas futuras, de importancia mucho ms profunda que los deseos y prejuicios de los 700.000 rabes que ahora habitan esa antigua tierra.

En mi opinin eso es correcto. Lo que nunca he podido entender es cmo puede armonizarse con la declaracin [anglo-francesa de noviembre de 1918], el Pacto sus instrucciones a la Comisin de Investigacin.

No creo que el sionismo haga dao a los rabes, pero nunca dirn que lo quieren. Cualquiera que sea el futuro de Palestina ahora no es una "nacin independiente", ni est todava en el camino de convertirse en eso. Pero se debera tener una deferencia con las opiniones de las personas que viven all y las Potencias han seleccionado un sistema obligatorio que, segn tengo entendido, no piensa consultarles. En resumen, en lo que se refiere a Palestina, las Potencias no han hecho ninguna declaracin poltica que, al menos en la letra, no siempre tenan la intencin de violar... (Doreen Ingrams, Palestine Papers 19171922 Seeds of Conflict [London 1972] pp. 61 and 73).

A pesar de la flagrante negacin de los derechos de los palestinos por parte de las grandes potencias en aquel momento, esa negacin, en la actualidad, esa negacin no es para la prdida o que caigan en desuso tales derechos. Siempre que un pueblo quiera ejercerlos tiene derecho a exigir que se cumplan. Los palestinos nunca renunciaron a esos derechos, aunque se han hecho innumerables intentos por llegar a un modus vivendi con el Estado sionista. Su cabida se ha rechazado por la sencilla razn del compromiso compartido y la convivencia en Palestina no forma parte del programa sionista y nunca lo fue.

Por lo tanto, podramos llegar a la siguiente conclusin en este punto. Los palestinos tienen derecho a resistir los ataques israeles por diversos motivos. En primer lugar, en respuesta a la provocacin israel por el asesinato de Ahmed Jabari. (Podemos imaginar cul sera una respuesta israel al asesinato de Ehud Barak o cualquier otro ministro). En segundo lugar, tienen el derecho de resistencia a las dcadas de control genocida israel vigente sobre Gaza que est provocando la desaparicin fsica de la poblacin, que presenta un nivel general de problemas de salud atribuibles directamente al dominio israel sobre el territorio. En tercer lugar, tienen el derecho de resistencia contra las continuas incursiones, redadas, arrestos, encarcelamientos y la supresin de la actividad econmica en la Ribera Occidental y Jerusaln Este. Y en cuarto lugar, el hecho concreto de que se les nieguen por medio de la fuerza sus derechos polticos justifica la resistencia.


Entonces, por qu a los palestinos en general, y en particular a Hamas, los representan como terroristas?

Terrorista no es un trmino legal y tampoco tiene ninguna referencia legal. Se ha fabricado con el fin de eludir las limitaciones que impone el derecho internacional con respecto a la manera de hacer frente a un adversario. Se utiliza para demonizar a las personas que no se pliegan a las exigencias de Estados Unidos, Israel y la Unin Europea y su hegemona en el gobierno del mundo, y se utiliza sobre todo para negar a esas personas el derecho a la resistencia, el derecho a luchar como combatientes por la libertad. Esta es la terminologa que ha creado tal confusin y discrepancia en la comprensin del pblico en general con respecto a la realidad en Palestina y la situacin veraz que se vive all. Pero podemos hacer la pregunta de por qu en Occidente se considera a los palestinos "terroristas" y asesinos intransigentes, un pueblo que solo entiende la violencia y no la paz.

Para comprender este enigma, es necesario entender la naturaleza de la sociedad estadounidense en particular y sus mecanismos de control. Estados Unidos es una sociedad capitalista en la que el poder es ejercido por el complejo financiero-meditico-militar-industrial. Una fuente principal de la explotacin capitalista son los yacimientos de petrleo en el Medio Oriente, su refinado y distribucin al resto del mundo. Se trata de una condicin sine qua non para la elite dominante capitalista que controla y domina estos recursos. Este control no est en los intereses de las poblaciones locales de los territorios en los que se encuentra el petrleo, que son casi todos musulmanes.

Con el fin de minimizar, si no eliminar, las crticas y a los crticos de la explotacin capitalista, Estados Unidos utiliza los medios de comunicacin para manipular las mentes de la poblacin, como explican los profesores Noam Chomsky y Edward Herman en su libro Manufacturing Consent. Sin embargo, desde la segunda administracin Bush, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) -un ttulo sacado del libro 1984 de George Orwell- se form para ejercer un control mayor sobre la poblacin a travs del uso del poder de la polica. Los acontecimientos del 11-S han sido explotados hasta la saciedad, tanto por los medios de comunicacin como por el DHS para la satanizacin del Islam y los musulmanes, y automticamente los palestinos entran en esta categora. Se considera a todos terroristas reales o potenciales y por lo tanto, por definicin, son el enemigo. El nivel de la propaganda generada por la rama meditica de este complejo, al que las poblaciones de Occidente estn sometidas, en particular en los Estados Unidos e Israel, ha lavado el cerebro a la poblacin provocando una respuesta automtica negativa hacia todos los musulmanes, incluidos los palestinos.

Los musulmanes terroristas, el Islam una religin de violencia y odio, el judo vctima eterna, el Holocausto un acontecimiento histrico nico, la singularidad de la que se hizo eco en el manifiesto poltico de "destino manifiesto" y la excepcionalidad de los Estados Unidos de Amrica, de los chicos buenos" de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, constituye el pastiche de la propaganda actual para determinar los lmites del discurso polticamente correcto. Cualquier crtica a Israel se traduce automticamente como antisemitismo y la crtica a los Estados Unidos es antipatriota o incluso traicin.

El partido poltico palestino Hams est en la lista de terroristas de EE.UU. y varios musulmanes han sido condenados y encarcelados por largos perodos de tiempo, en un caso por ms de veinte aos, por delito de complicidad con los terroristas mediante el envo de ayuda humanitaria a Palestina. Israel nunca ha dejado de referirse a los palestinos como terroristas y consecuentemente los trata como tales. Como mencionamos antes, ha roto o ha socavado todos sus acuerdos con los palestinos; la violacin ms flagrante es la continuacin de la construccin de asentamientos judos en Cisjordania, conquistada en 1967, convirtindose en una potencia colonizadora, una violacin directa del derecho internacional. Adems, Israel ha violado todas las resoluciones de las Naciones Unidas, pero est protegido por el veto de EE.UU. que le proporciona una correa larga para hacer lo que quiera en Palestina. La realidad de la fuerza israel, la realidad de sus ilegalidades constituye una violacin tanto de la moral como del orden jurdico. Esto lo saben tanto Israel como EE.UU. y por lo tanto contina la incesante propaganda viciada contra los rabes, los musulmanes y los palestinos.

No cabe duda de que no existe una solucin fcil para los palestinos. A pesar de sus derechos de iure tanto como de facto, su legtima resistencia y lucha y el uso de armas que no llegan a los estndares mnimos de un ejrcito moderno; solo los dems pueblos-vctimas del mundo pueden entender su difcil situacin, as como los occidentales a quienes califican de radicales. En este momento de la historia la gente no tiene el poder, pero nos corresponde continuar la lucha por la libertad y la justicia en todo lo que podamos, sin destruir el planeta como estn haciendo nuestros amigos los capitalistas. Y si existe una ley de hierro de vida y de existencia que debe sostener nuestra esperanza y energa, es que todas las instituciones y todos los poderes, en ltima instancia, colapsan porque todo es cambiante y temporal en nuestro contingente mundo. Las situaciones no pueden dejar de cambiar. Cuando esta modificacin viene en la distribucin del poder, debemos estar dispuestos a establecer un reino de justicia y paz para el bienestar de toda la humanidad.

Nota final

Toda la construccin de un Estado judo en Palestina se basa en un rechazo expreso del derecho internacional. Los nicos motivos legtimos para la soberana poltica de un pueblo indigente son las leyes del ius soli o jus sanguine, reconocidas en el derecho internacional, lo que se traduce en un derecho de soberana basado en el hecho de residir en un territorio determinado o ser descendiente de alguien en dicho territorio. La tercera opcin, la concesin de un derecho de soberana, sera el descubrimiento de una terra nullius, que es un territorio deshabitado. Palestina nunca fue una terra nullius y sus habitantes tenan derecho a un Estado soberano en Palestina como parte de la Gran Siria, si as lo deseaban, de acuerdo con el ius soli tras la cada del Imperio Otomano al final de la Primera Guerra Mundial en 1917 y 1918. Si sus hijos estaban fuera del pas en el momento de su creacin en un momento determinado, y luego se les concedi la ciudadana sobre la base del ius sanguine, no hubieran nacido en Palestina o en la Gran Siria.

Los judos de Europa no cumplan ninguno de estos ttulos en 1917, cuando la Declaracin de Balfour, un documento elaborado por la direccin juda internacional y dirigida por Lord Arthur Balfour, secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido en la poca, y dirigido a Lord Walter Rothschild, un descendiente de la familia lder de banqueros judos en el mundo, residente en Inglaterra, que fue escrito apoyando una patria juda [sic] en Palestina.

El desmembramiento de la Palestina histrica para escindir la mayor parte de su territorio a una poblacin importada e inequvocamente extranjera a expensas de la sociedad indgena se reconocido como una accin poltica ilegtima. Sus consecuencias destructivas deberan haber sido evidentes a priori, y la historia ha demostrado que tal expectativa es exacta. Esta escisin ha perjudicado a la poblacin indgena en todos y cada uno de los aspectos de su vida: poltica, econmica, social, educativa, cultural, religiosa, histrica y geogrfica. La destruccin de Palestina, la expulsin de la inmensa mayora de su poblacin y los ataques genocidas deliberados y continuos a la poblacin que qued en el territorio y que vive bajo la bota juda slo pone de manifiesto la ilegitimidad de la presencia juda y su continua agresin contra los palestinos.

Lynda Brayer Burstein, graduada por la Facultad de derecho de la Universidad Hebrea de Jerusaln, es una comentarista radical de asuntos polticos y jurdicos, ejerci como abogada de derechos humanos en Palestina e Israel representando a los palestinos en su lucha contra las demoliciones de casas, robo de tierras y la destruccin de la familia y en sus esfuerzos para obtener permisos de viaje por razones de salud, de estudio y familiares. Vive en Haifa. Contacto: [email protected]

Fuente original: http://www.gilad.co.uk/writings/palestinian-resistancethe-political-social-and-human-right-o.html#entry31100360



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