Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2014
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2012

Paz con justicia social para Colombia

Gilberto Lpez y Rivas
La Jornada


Habr paz en Colombia?, es el titulo del libro editado por Ocean Sur con motivo de la instalacin de la mesa de dilogo entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejrcito del Pueblo (FARC-EP) y el gobierno colombiano, anunciada el 17 de octubre en Oslo, Noruega, y en el que se incluyen entrevistas al comandante Timolen Jimnez, as como diversos documentos suscritos por esta organizacin, referidos a este cuarto esfuerzo para poner fin al conflicto armado y construir una paz estable y duradera en esa nacin hermana.

Este oportuno texto de escasas 96 pginas constituye una respuesta concisa y coherente a la orquestada campaa de estigmatizacin que han sufrido las FARC-EP durante dcadas. El trmino de guerra de cuarta generacin, precisamente, hace referencia a la guerra meditica que forma parte de las operaciones sicolgicas de la contrainsurgencia. De ah que el libro inicie con una nota introductoria de la delegacin de paz de las FARC-EP en la que se autodefinen como una organizacin insurgente colombiana, orgullosamente subversiva, que nada tiene que ver con la delincuencia, el bandidaje y el terrorismo. Al tener normatividad, unidad de cuerpo y mando, estructuras permanentes emplazadas en un territorio, sustento popular que respalda su accionar, se legitiman como fuerza beligerante que hace uso de la lucha guerrillera como una forma legtima de conquistar los derechos de los pueblos.

As, los integrantes de la delegacin declaran el 31 de octubre en La Habana: Para nosotros la guerra no es un fin. Por eso siempre mantenemos en alto la bandera y las propuestas de paz. Han sido el Estado, la clase dominante incluida la Casa Blanca y los diferentes gobiernos, los que al no obtener la rendicin incondicional que han pretendido, concluyen rompiendo los intentos de buscar la paz por los caminos del dilogo... Este es un nuevo intento. Lo abordamos con certeza y confianza. Es posible avanzar en la medida que se resuelvan las causas de la guerra.

El comandante Jimnez identifica esas causas en el terrorismo de Estado que apoyado en el paramilitarismo prcticamente extermin a la oposicin con tiros y motosierras, al tiempo que con mtodos bestiales cercen ms de 200 mil vidas colombianas y desplaz a ms de 10 por ciento de su poblacin. Asimismo, seala los intereses del Estado colombiano articulados a las urgencias de dominacin global mediante la fuerza y el terror por parte de Estados Unidos, a las exigencias de los grandes centros de poder econmico mundial y su obsesin explotadora, a los reclamos de los sectores ligados al latifundio, el narcotrfico y el paramilitarismo, opuestos de modo radical al menor menoscabo de su propiedad y sus proyectos agroindustriales y ganaderos.

Los rebeldes conciben el proceso de paz como la llave que podra abrir las compuertas de la democracia en Colombia. Para ello, exhortan a la sociedad toda a actuar: La construccin de la paz afirman comienza con la participacin activa de la inmensa mayora en los asuntos ms importantes de la vida nacional La clase trabajadora, los campesinos, los indgenas, las negritudes, los estudiantes, los sin empleo, los quebrados por el libre comercio, todos los afectados por el capitalismo salvaje deben saber que este proceso de paz es su oportunidad para reclamar lo suyo, la puerta para ingresar con efectiva presencia en el mundo de la poltica, la posibilidad real, conquistada con sudor, lgrimas y sangre, de comenzar a ser respetados frente a la toma de las grandes decisiones.

Ante la pregunta Cul es el mnimo imprescindible, razonable, que las FARC-EP aspiran a obtener en este proceso de dilogo, a partir del cual estaran dispuestas a proseguir su lucha poltica por medios y mtodos legales?, la respuesta del comandante Jimnez es contundente: Nuestra vieja aspiracin a una solucin poltica a la confrontacin pasa porque se ponga fin al terrorismo de Estado y se abran las posibilidades para la aprobacin de profundas reformas democrticas en los campos econmico, poltico y social... Nuestro alzamiento en armas no obedece a un amor enfermizo por la violencia, sino a que la oligarqua colombiana nos cerr hace medio siglo todos los espacios para hacer poltica por vas pacficas. Creemos que si esos espacios fueran abiertos verdaderamente, el pueblo movilizado podra conquistar muchas cosas. Que lo haga por vas legales o mediante la fuerza, depende del tipo de resistencia planteado por el poder. Jams desistiremos de ese ideario.

Los integrantes de la delegacin son conscientes de los obstculos que se interponen para lograr la paz. Tal vez el principal radica en que el gobierno de Juan Manuel Santos repita los errores de sus predecesores, esto es, llegar a la mesa a exigir rendiciones, sin voluntad real de atender a la solucin de las causas que dieron origen y siguen alimentado la confrontacin. Tambin debe tomarse en cuenta que en los tres intentos anteriores de dilogo-negociacin, el ltimo de ellos, desarrollado en San Vicente del Cagun, fue el Estado el que se levant de la mesa, confiando siempre en la salida militar y en la derrota-rendicin de los insurgentes. Aunque los dirigentes de las FARC-EP no niegan que han recibido golpes severos con la muerte de cuatro miembros de su Secretariado Nacional, en ningn momento el dilogo actual significa que la ms antigua organizacin guerrillera del continente est vencida. Aseguran que los relevos no se improvisan y que 48 aos de lucha continua han producido un formidable engranaje. Seguimos adelante, con dolor en el alma, pero ms avezados y convencidos de nuestras razones. El dilogo mismo y el acompaamiento de cuatro gobiernos como facilitadores y garantes certifican la beligerancia y representatividad de la guerrilla en su bsqueda por la paz.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/11/23/opinion/024a1pol


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