Portada :: Espaa :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2012

El voto, el 25N y la suma de tres tercios

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Las dudas nos acechan a algunos ciudadanos y ciudadanas de izquierda antes las elecciones del prximo 25N. No puedo precisar cuntos seguimos indecisos pero no creo que sea un asunto marginal ni de minoras de uno, cinco o treinta.

Hay, por supuesto, otros temas polticos y sociales de enorme importancia que parecen contar mucho menos en estas semanas electorales y que exigen nuestra participacin y atencin. Hay trabajo para largo, desde luego. Sin olvidar el xito de la huelga y las manifestaciones del pasado 14N, est la lucha democrtica contra la poltica duramente represiva del conseller Puig y sus hooligangs, que ayer mismo abonaron, entre otros, ese colectivo imprescindible llamado Iaiofluatas en una accin otra vez reprimida duramente (Tolerancia cero, grit don Puig en compaa de don Mas [1]). Tambin, y destacadamente, el admirable -y arriesgado- combate de los trabajadores de Telefnica en huelga de hambre por la readmisin de un compaero injustamente despedido. Su lucha, sea cual sea su desarrollo final, est consiguiendo romper el cerco informativo al que fue sometida el lado oscuro de la fuerza inconmensurable de Telefnica- y ha conseguido sensibilizar a muchos ciudadanos-trabajadores sobre las caractersticas antiobreras de las ltimas contrarreformas laborales. Tampoco hay que olvidar la lucha tenaz, permanente, sin concesiones ni descanso, de trabajadores y trabajadoras de la sanidad o de colectivos como Cafambllet contra uno de los intentos privatizadores ms infames de la historia de nuestro pas y acaso de Europa. Con la salud no sea juega!, a pesar de que, segn el conseller Boi Ruiz (sin desautorizacin del senyor Mas), la salud no es un derecho ciudadano. Y as siguiendo: la ciudad arde en manifestaciones y la necesidad de una rebelin cvica generalizada est en la mente de todos nosotros.

Pero el 25N hay lecciones al parlamento de Catalunya, tras un convocatoria precipitada despus de dos aos de duro desgobierno neoliberal (el peor que ha sufrido este pas en dcadas, superando incluso las polticas del conseller Maragall!), y cabe de nuevo hacerse la gran pregunta leninista: qu hacer?

Parecen evidentes los descartes: PP, CiU, ERC, SC, Ciutadans, PSC. El espaolismo conservador de rancio abolengo; el neoliberalismo de derecha extrema el partido de los negocios y la corrupcin- que aspira a privatizar todo el espacio pblico; la subordinacin al nacionalismo hegemnico y un discurso alejado crecientemente de todo pulso social; un independentismo gritn y excluyente pletrico de amistades sionistas y de odio ignorante a Espaa=Queipo del Llano; las viejas formas de hacer poltica presentadas como la ltima novedad de lo nuevo y la absoluta falta de solidez en asuntos esenciales, y, finalmente, la inconsistencia de un partido que ha defendido, cuando ha tenido ocasin, polticas socialmente indefendibles y subordinaciones borbnicas que avergenzan al ms moderado [2], son razones, todas ellas, que pueden esgrimirse para desaconsejar el voto a estas organizaciones polticas, a todas de ellas. No hace falta de ser un ciudadano muy izquierdoso para llegar a esta conclusin.

Qu hacer entonces cuando uno no es Guevara ni el autor de El desarrollo del capitalismo en Rusia? No es fcil. Si se pudiera, lo mejor sera dividir por tres el voto: 1/3 para cada posibilidad.

Hay que mantener sosegada la casa de la izquierda. De acuerdo, intentmoslo y no abonemos posiciones hipercrticas que paralizan cualquier avance. Aunque as fuera, cuesta mucho aceptar que un dirigente de ICV-EUiA no sea capaz -o no vea ocasin- en un debate televisivo de hablar de trabajadores barceloneses en huelga de hambre; que una coalicin de izquierda vote en el Parlamento una iniciativa poltica -por muy soberanista que esta pueda ser- del dueto nacionalista CiU-ERC y mantenga, segn parece, acuerdos no pblicos sobre reivindicaciones fiscales en fechas determinadas; que use un lenguaje (dret a decidir) que nunca ha sido el lenguaje de la tradicin; que se comporte en sus acciones de gobierno, cuando ha sido el caso, de forma no muy diferente a como actan partidos del rgimen borbnico imperante; que coquetee abiertamente con el independentismo falsario; que haya apoyado la manifestacin nacionalista del 11S (qu hace un grupo poltico como ese en un lugar como aqul?) o que publicite como lema electoral central de su campaa el Dret a decidir, s; drets socials tamb y no en orden inverso como parece ms justo y razonable. Desde luego, no hay que olvidar que en esa coalicin en la que el mando de ICV-y de sus sectores ms derechistas- es casi total y absoluto, hay luchadores sociales, de esos que no aspiran a puestos ni a privilegiadas posiciones institucionales (otros muchos s, desde luego, aspiran a caramelos vitales), que merecen el mximo respeto y la mxima consideracin. Con decir que gentes como Paco Tllez, Diosdado Toledano, Higinio Polo (si no ando errado en estos dos casos) o ngel Pl siguen en esa brecha est todo dicho. Ms consistencia, ms honradez de izquierda imposible.

Est, por supuesto, la CUP. No hay ninguna coalicin poltica en estas elecciones que presente y defienda y no slo de palabra- un programa ms radical y documentado. Sin atisbo para ninguna duda. La campaa, su campaa, ha contado adems con uno de los luchadores ms importantes desde hace muchas dcadas, Diego Caamero. Sin ningn problema por su andalucismo. Su apoyo y participacin en las luchas obreras la huelga de hambre de los trabajadores de Telefnica por ejemplo- y sociales es conocida y vivida fraternalmente por todos. Su cabeza de lista por Barcelona es un cooperativista admirable, slido, fraternal, solidario, internacionalista, al que las instituciones no lograrn cambiar por mucho que lo intenten. Ya ha dado muestras de ello. Entonces? No hay ninguna duda que sera una alegra para la izquierda en Catalunya que CUP obtuviera un excelente resultado, que obtuviera representacin en el Parlament, pero algunos no logramos comulgar con su fuerte independentismo, con una concepcin de Espaa absolutamente injusta y parcial ni con la defensa de una poltica lingstica en la futura Catalunya independiente que, curiosamente, reproduce los vicios esenciales de la Espaa uniformista que se ellos mismos critican con multitud de buenas razones.

Quedan luego, por supuesto, otras opciones polticas minoritarias de izquierda que, en mi opinin, deberan hacer todo lo posible para unirse a fuerzas que abarcan un espectro ms amplio, sin desconocer las dificultades para llegar a acuerdos con organizaciones que no siempre recuerdan cosas bsicas de las tradiciones emancipatorias y que se las dan, con evidente menosprecio a los alocados, dogmticos e ignorantes, de exquisitos y sabios.

Estn tambin los escaos en blanco. El voto nulo, el voto en blanco. Est la abstencin desde luego. Todo ello suma el ltimo tercio. De todo ello, tal vez lo ms sensato, para no perjudicar a nadie, sea la abstencin o el voto a escons en blanc. Tal vez, no hay seguridad.

Entonces? Pues no s sabe y estamos a unas 40 horas de las votaciones. Somos, pues, ciudadanos y ciudadanas al borde de un ataque de nervios. Nos gustara votar a una fuerza que no fuera independentista y que estuviera por el derecho democrtico a la autodeterminacin y la senda federalista, que luchara -consistentemente!- por los derechos obreros y sociales y contra las agresiones permanentes del neoliberalismo dominante, y que ubicara la segunda restauracin borbnica en las pginas superadas de la Historia. La verdad no vemos cmo podemos hacerlo. Como dira el camarada Pietro Ingrao, pedimos la Luna!.

Notas:

[1] Cunta razn tena Herbert Marcuse en este y en otros mbitos!

[2] Por no recordar (hierve la sangre!), la despedida con aires de acto de Estado de un fascista de la talla y trayectoria de Juan Antonio Samaranch durante el gobierno tripartito.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter