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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2012

Algo huele mal en el Palacio

Hctor Jos Arenas A.
Rebelin


El 21 de noviembre en horas de la tarde , el Coliseo Cayetano Caizares , al sur occidente de la Bogot, albergaba los rostros endurecidos por la adversidad de ms de mil nios , mayores, hombres y mujeres, que laboran con 1.200 toneladas de las 7.500 toneladas de basura que produce cada da la ciudad, recorriendo grandes distancias, enfrentando la inclemencia de la noche andina, las enfermedades provenientes de los desechos que manipulan y, en no pocas ocasiones, la persecucin policial.

De pronto, en medio de los anuncios que haca el director de la entidad distrital encargada de los servicios pblicos, Henri Romero, sobre el nuevo manejo de las basuras, que recupera para la administracin pblica a partir del 18 de diciembre un negocio privatizado que genera 26.000.000.000 de pesos mensuales- ms de 13 millones de euros -, la directora del instituto distrital de participacin ciudadana, Aura Ruiz, anunci que la Sper Intendencia Industria y Comercio, organismo del orden nacional, haba allanado la sede del Acueducto de Bogot, entidad pblica distrital encargada de asumir la nueva gestin de las basuras.

La recuperacin pblica del manejo de las basuras significa el trnsito hacia un modelo ecolgico en el cual los desechos dejan de ser depositados en un inmenso vertedero - rindiendo descomunales beneficios a un par de empresarios que ganan por cada kilo de basura recogida y transportada- y comienzan a ser tratados en trminos de clasificar en la fuente, reducir, reciclar y reutilizar, incorporando, adems, en condiciones de dignidad a ms de 26.000 seres humanos que sobreviven en medio de la precariedad y perpetun, hasta ahora, el linaje de la exclusin y la aceptacin de la violencia como un sino inexorable.

El Gobierno Nacional, en cabeza del Presidente Santos, que hasta ahora ha procurado desde el Palacio de Nario desmarcarse de la profunda crisis de legitimidad estatal entregada por su antecesor, gravemente comprometido con la deriva de un Estado sometido al narcotrfico y la criminalidad poltica, ha dado, al autorizar la intervencin en la administracin pblica de la capital de Colombia, un paso que afecta la amplia credibilidad que ha ganado.

El nuevo gobierno distrital est realizando un viraje histrico en el manejo de los asuntos colectivos en Colombia. El anterior gobierno distrital, que nominalmente era de izquierda, en realidad gobern, en las rea decisivas de la administracin, sirviendo con medios corruptos, los intereses espurios de una ambiciosa camarilla, sin afectar en absoluto los ncleos duros de poderosos intereses que han mantenido la deriva catastrfica de un conglomerado humano que supera los ocho millones de habitantes.

La nueva administracin distrital est trazando un rumbo, en gran parte de sus reas, que significa un modo de gobernar indito en Colombia: el servicio a la poblacin, en especial a la ms golpeada y excluida; el trazado de un rumbo de rescate y cuidado de la vida y su dignidad, en un contexto global de crisis civilizatoria que exige nuevas maneras de habitar la tierra.

El anuncio de la intervencin de la Sper Intendencia de Industria y Comercio , desencaden una reaccin inmediata de los recicladores reunidos en el Coliseo Caizares, y con el apoyo de los transportes ofrecidos por el instituto de participacin distrital , pero tambin en carros de madera y en camiones, se produjo una impresionante movilizacin hacia la sede del Acueducto, para expresar su decisin de respaldar con su vida el principio de justicia, largo tiempo postergada, que ha anunciado la nueva administracin distrital en cabeza de Gustavo Petro Urrego.

La Corte Constitucional de Colombia produjo en el ao 2011 un auto que reconoce al Alcalde de Bogot la potestad de decidir sobre el manejo pblico o privado de las basuras. Pero ms all del tema jurdico, lo que est en juego son dimensiones vitales del porvenir poltico de la capital y del pas. O se reconoce el derecho a la existencia de expresiones polticas que encarnen el clamor de justicia postergada, o se deniega ese derecho para mantener un orden de injusticia erigido en la barbarie y el engao. O se asume que la paz, hondamente anhelada, se enraza en la justicia y el respeto al decoro de cada habitante de nuestra tierra, o se intenta perpetuar lo imperpetuable: el gobierno de las mafias y su incurable ceguera en el trazado de un horizonte de vida y dignidad para nuestra gente (1).

NOTAS:

(1) Ver: http://www.semana.com/wf_ImprimirArticulo.aspx?IdArt=126906

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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