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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2012

Huelga de hambre de trabajadores de Telefnica

Ivn Gordillo
Rebelin


Marcos Andrs, trabajador de Telefnica, fue despedido el febrero de 2011. La empresa se acoga a la entonces reciente reforma laboral del gobierno Zapatero, aprobada el setiembre de 2010, para echarlo por bajas mdicas. Dicha reforma, gracias a la modificacin del artculo 52.1 del estatuto de los trabajadores, permite a las empresas despedir por bajas mdicas, an justificadas, si representan ciertos porcentajes de la jornada laboral. Marcos Andrs, se quedaba en la calle por culpa de una hernia discal provocada por el ejercicio de su trabajo. Tras 22 aos en la empresa su jefe no se dign a entregarle la carta de despido en persona.

Tuve la suerte de conocer a Marcos Andrs participando en un documental sobre el 15M: El despertar de les places: un any de 15M. En el documental se haca un paralelismo entre ese despertar de las plazas que inund las ciudades de protestas contra la crisis y la falta de democracia y la lucha por la readmisin de Marcos. En octubre de 2011 la juez del juzgado social sentenciaba despido nulo pues vea probada que hubo represin sindical y Telefnica tena que readmitir a quin tambin era un incmodo sindicalista. Al final del documental se vea un alegre Marcos volviendo a su puesto de trabajo siendo recibido por sus compaeros. La batalla de David contra Goliat se decantaba a favor del trabajador despus de diversas concentraciones, manifestaciones y flashmobs con el lema S soy rentable como respuesta a la carta donde se deca que se le despeda porque no era rentable. Pero el calvario no acab ah. La empresa no se dara por satisfecha y presentara un recurso.

El recurso de la direccin de Telefnica es rechazado por el Tribunal S uperior de Justicia pero este cambia la sentencia de despido nulo por despido improcedente dando as la razn a la empresa en que no se trataba de represin sindical. Telefnica poda decidir entre la readmisin o el pago de la indemnizacin de 45 das por ao trabajado. Y opt por esta ltima. El comit de empresa y todos los sindicatos pidieron al director general en Catalunya, Kim Faura, la readmisin de Marcos pero este se neg a recibirlos. Marcos Andrs decidi abandonar la agotadora y costosa va judicial de presentar recursos y opt, junto con el resto de compaeros de los sindicatos CoBas y EC, por continuar la lucha.

A todo esto, Telefnica obtuvo el tercer trimestre de 2012 un beneficio neto de 3.455 millones de euros, lo que representa una subida del 26% con respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, segn inform la compaa a la Comisin Nacional del Mercado de Valores, y ha proseguido exitosamente su poltica expansiva por Latinoamrica y Europa. Por qu una empresa, con una plantilla de ms de 25.000 trabajadores en Espaa se enroca obtusamente en el caso de Marcos Andrs? Cabe contextualizar el despido de Marcos, y el de Mari Cruz, otra trabajadora de Telefnica, de Madrid, despedida por los mismos motivos. Telefnica, a pesar de los cuantiosos beneficios, como otras muchas empresas, pretende aprovechar la actual coyuntura de crisis para presentar un ERE con el que despedir a 6.500 empleados.

Parece inexplicable que una empresa que genera tantos beneficios quiera despedir a ms de 6.000 personas en medio de un escenario de paro dramtico que ya supera los cinco millones de personas y alcanza una tasa del 25% en Espaa. El objetivo de la empresa es deshacerse de puestos de trabajo con cierta antigedad, derechos y condiciones laborales decentes conseguidas tras la lucha sindical de anteriores generaciones, para despus precarizarlos a travs de las subcontrataciones. Para ello, la estrategia elaborada por la direccin de Telefnica deba empezar por atemorizar a la plantilla con casos como el de Marcos y Mari para aplacar los conatos de protesta que pudieran surgir y forzar a los sindicatos y comits de empresa a aceptar lo inaceptable y acabar firmando un ERE, despidiendo a miles de trabajadores mientras la compaa sigue siendo rentable. Al poco tiempo, y gracias a las mltiples estrategias empresariales que tienen a su alcance y las numerosas subcontratas en las que se ha ido atomizando el grupo en los ltimos aos, podran sustituir puestos de trabajo dignos por precariedad laboral. Al mismo tiempo servirse de ello para deshacerse de elementos combativos.

La memoria obrera reciente de la empresa Telefnica recuerda la cantidad de trabajadores que renunciaron a prejubilaciones doradas con las que la empresa pretenda comprar su silencio, sindicalistas incorruptibles que no daran su brazo a torcer ante una injusticia, como los compaeros que hoy siguen en huelga de hambre. Y as lo recoga Laurentino en su parlamento durante el acto por la huelga general del pasado 14 de noviembre: No os estamos entregado a los jvenes lo que merecis, mi puesto de trabajo no lo conquist yo, me lo dieron mis anteriores, y yo tengo el deber de entregroslo en las mejores condiciones. O Alberto, otro de los huelguistas de hambre, en una entrevista para El Peridico se preguntaba Qu legado dejaremos a nuestros hijos? El iPhone 5? sacando a relucir la necesidad de recuperar valores como la solidaridad i la desobediencia frente a las injusticias.

Desde el 5 de noviembre, cuando los cinco trabajadores de Telefnica, entre ellos Marcos, iniciaron una huelga de hambre por su readmisin y contra la reforma laboral, las muestras de solidaridad y apoyo no han dejado de llegar por doquier. El 11 de noviembre se celebraba una jornada de apoyo con la programacin de conciertos, actividades infantiles, comida popular, charlas y debates en un Ateneu de Nou Barris (Barcelona) que se qued pequeo para acoger a las aproximadamente mil personas que se acercaron solidarizndose con la lucha. La charla central, un autntico programa de lujo, cont con la participacin de Ada Colau, una de las caras visibles de la imprescindible Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), Teresa Forcadas, la meditica monja benedictina conocida por sus crticas a la industria farmacutica, y Elena Idoate, economista del seminario de economa crtica Taifa, tres mujeres incontestables que contaron con una audiencia de lleno hasta la bandera.

A partir de ese da las acciones se han repetido y seria quilomtrico intentar recogerlas exhaustivamente. Concentraciones, flashmobs y actos de apoyo en diversos lugares de la ciudad, innumerables visitas de representantes sindicales como Diego Caamero del SAT, conocido por las recientes acciones expropiando supermercados en Andaluca junto a Snchez Gordillo para denunciar la pauperizacin de las clases populares u otros como CGT o IAC, representantes polticos de diversos partidos de la izquierda como ERC, IU, ICV, EUiA y la CUP, candidatos a las elecciones autonmicas catalanas como Joan Herrera o David Fernndez, personalidades como el futbolista Oleguer Presas, diputados del congreso como Sabino Cuadra, cantantes y figuras notables del mundo de la cultura como Llus Llach, personas relevantes de los movimientos sociales como los economistas Arcadi Oliveras o Miren Etxezarreta y entidades de todo el territorio. Incluso el lder del partido griego Syriza, Alexis Tsipras, los ha visitado en su paso por Barcelona. En las redes sociales se ha comprobado tambin la solidaridad annima de miles de personas. El sbado 10 de noviembre la etiqueta #MovistarNosFunde fue trending topic europeo y el martes 20 de noviembre #MovistarNosMata lo fue a nivel estatal.

Esta ola de solidaridad, que parte de la comprensin de la injusticia que supone privar a un trabajador de su sustento por el simple hecho de haber estado enfermo o por su compromiso sindical, todas las personas que apoyan la lucha de los huelguistas de hambre de Telefnica porque entienden que la nica va contra las injusticias es el uso de la legtima desobediencia civil, este tsunami de solidaridad incuestionable ha permitido romper el silencio meditico de los primeros das. Telefnica destina cerca de 130 millones de euros a publicidad. Despus de una breve nota de El Peridico digital anunciando el inicio de la accin cost encontrar noticias sobre el tema hasta bien avanzada la huelga de hambre. Pero despus de la huelga general del 14 de noviembre han aparecido en la mayora de los medios de comunicacin de masas relevantes. Han cubierto la huelga de hambre desde televisiones pblicas como TV3 hasta peridicos como El Pas o El Peridico, en algn caso dedicando diversas noticias, columnas de opinin y entrevistas para poder informar a la opinin pblica de un suceso ciertamente excepcional y dramtico como este.

Todo ello reduce a una insignificante mota de polvo el artculo de Miguel ngel Uriondo, crtico con la campaa iniciada en Twitter contra Movistar como denuncia de la huelga de hambre, titulado Movistar y el chantaje social. Ciertamente la crtica de Uriondo no merece demasiado comentario despus de los miles de gestos de solidaridad aqu expuestos. Al fin y al cabo, si esas etiquetas contra Movistar han sido trending topic es porque miles de personas libremente han dado apoyo a la iniciativa. Como tampoco merece prdida de tiempo alguna la insinuacin que hace sobre el uso de la huelga de hambre para una posible campaa de promocin de un disco musical que Marcos Andrs est realizando, comentario que me parece de una bajeza moral indescriptible. Como si los trabajadores nos visemos reducidos a la nica labor de producir beneficios para el capital como medio para vivir y encima no pudisemos disfrutar de pasiones alejadas del mundo laboral. No lo quiero atribuir a la mala fe sino a la desinformacin o a la consulta de una versin parcial e interesada. En este caso sern criterios periodsticos los que determinaran la buena o mala praxis de Uriondo.

En cambio no puedo dejar pasar la oportunidad que su artculo nos brinda para reflexionar sobre la huelga de hambre y la lucha laboral. Dos de las tesis de dicho artculo son que la actuacin de la empresa es legal y que la indemnizacin de 120.000 es ms que suficiente para cubrir, en caso que se haya producido, la injusticia.

Si se tuviera que resumir en una palabra lo que representa esta lucha esa palabra seria dignidad. Y la dignidad no tiene precio por mucho que nos empeemos en ver el mundo a travs del prisma neoclsico del homo econmicus y de su individualismo metodolgico. Ni 120.000, ni medio milln ni 100 millones de euros pueden comprar el despido de Marcos Andrs. Pensar que todas nuestras acciones se emprender para recibir a cambio una recompensa monetaria o material es la base de la escala de valores que nos impone la ideologa dominante. Por eso aparecen sorprendidos economistas ortodoxos cuando su ecuacin no cuadra. Pensar que Marcos y el resto ponen en riesgo su salud para obtener ms o menos euros podra calificarse de insulto. Aqu se est hablando de la dignidad y de la solidaridad, de tener un proyecto social transformador que empieza a construirse con la prctica cotidiana como puede ser la lucha en nuestros puestos de trabajo. De lo que se trata es de defender unos derechos conseguidos tras muchos aos de resistencia y lucha y tras los que han perecido miles y miles de trabajadores que se levantaron frente a la injusticia.

La hi storia est plagada de resistencias y luchas contra el orden legal establecido, por no decir que es el motor de su avance, parafraseando la clebre frase de Marx: La historia es la historia de la lucha de clases. Desde Espartaco hasta la PAH, pasando por la historia de los alzamientos populares de raz campesina contra la figura del seor feudal, la historia del movimiento obrero, desde el ludismo y el utopismo hasta la internacional comunista, la lucha por el sufragio universal, por el derecho a voto de las mujeres, por las luchas antiimperialistas del tercer mundo y sus revoluciones de independencia, la lucha por los derechos civiles de las minoras tnicas o homosexuales, etc. Es imposible nombrar aqu los personajes ms relevantes desde el capitn Swing, hasta Rosa Parks, pasando por el Che, Gandhi, Mandela, Khaled, etc. Todas esas luchas, entre ellas a veces inconexas, tienen en comn que se produjeron como respuesta a un orden establecido que poda ser legal a ojos y prcticas de las clases dominantes pero que no era aceptable desde un punto de vista tico ni legitimado por el pueblo. Todos esos captulos han sido juzgados por la historia. Y si no se hubiese producido ninguna de esas luchas an estaramos bajo el esclavismo. Frente a una injusticia, oponerse a ella no es solo legtimo sino que es una obligacin moral. Y ciertamente lo que est sucediendo en Telefnica es injusto.

Todo este alegato sobre la dignidad, la solidaridad y la responsabilidad ciudadana contra las injusticias puede parecer muy abstracto. Muchos tacharan de panfletario. Pero no estamos, ni mucho menos, tratando cuestiones tericas. El 45% de trabajadores renuncia a la baja mdica por temor a ser despedido, cuando antes de la crisis era del 11%, segn informa Europa Press. Cualquier experto laboralista, al menos bajo estndares europeos, concluira que este hecho no slo es nefasto para la salud de los trabajadores sino que a medio plazo es negativo para la empresa porque reducira lo que acostumbran a denominar productividad, aunque pocas veces la definan. Y este es solo un ejemplo actual a aadir a la primera consecuencia de la reforma laboral que ha sido contribuir al aumento del paro y a la reduccin de los salarios, reduciendo el poder de adquisicin de los consumidores y por consecuente los ingresos empresariales.

Mientras cierro este apunte me entero de la hospitalizacin de uno de los trabajadores en huelga de hambre en su da 17. Hace falta redirigir esta lucha para que Telefnica vea lo perjudicial que es seguir llevando a cabo prcticas inhumanas como el despido por bajas mdicas, y el despido masivo que supondr el ERE, a pesar de obtener cuantiosos beneficios y ser una empresa rentable. Hace falta buscar la identificacin de esta lucha con los miles de usuarios de Movistar y preguntarles si estn dispuestos a que su dinero sirva para perpetuar tamaa injusticia. La solidaridad nos da aliento pero a ellos solo les preocupa sus retribuciones.

Ivan Gordillo, economista y miembro del Seminari deconomia crtica Taifa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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