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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2012

Respuesta a un texto de Samuel Farber acerca del Partido Comunista de Cuba

Paco Azanza Telletxiki
Rebelin


El pasado jueves, da 15 de noviembre, Rebelin public un texto de Samuel Farber, en el que defenda que el Partido nico es el principal obstculo para la democratizacin genuina de la sociedad cubana, y consideraba indispensable la oposicin a ese unipartidismo para alcanzarla. Personalmente, nunca he credo que la democracia necesite de varios partidos para existir, ms bien considero justo lo contrario: el multipartidismo es un invento de la burguesa que slo sirve para dividir a las masas en indiscutible beneficio para el gran capital; curiosamente, con todas las imperfecciones que emanan de la condicin humana -la Revolucin la llevan a cabo humanos, no extraterrestes-, el proceso de la Isla es ejemplo vivo de que mi creencia no va del todo mal encaminada. A continuacin, intentar responder a algunos puntos del mencionado texto.

Comienza Farber con un comentario ciertamente tendencioso, sealando que la agencia de negocios GAESA, al parecer ligada a las FAR, est liderada por Luis Alberto Rodrguez Lpez-Calleja, un yerno de Ral Castro. Acaso una persona vlida para desempearlo debe ser rechazada para un cargo por el mero hecho de ser familiar del mximo responsable de una nacin? Nunca un familiar, por el hecho de serlo, debera ser privilegiado a la hora de alcanzar altos cargos, como tampoco debera ser rechazado por el nico hecho de serlo, porque en ambos casos se estara cometiendo una tremenda injusticia. Tampoco para Farber Ral Castro debera ser el actual presidente del Consejo de Estado y de Ministros? La reaccin siempre acus a Ral de alcanzar la presidencia por ser hermano de Fidel, cuando todo el mundo sabe que lo hizo por mritos propios y de manera absolutamente democrtica. No creo que existan muchos cubanos y cubanas que piensen lo contrario.

Defiende Faber el multipartidismo. No parece importarle que prcticamente todos los pases del mundo estn infectados por el fenmeno y, sin embargo, la cuestin democrtica est a aos luz de ser realidad en aquellos lugares que lo mantienen. En el caso concreto de Cuba, con Batista como presidente ttere existan, si mal no recuerdo, catorce partidos polticos; sobra decir que de democracia nada de nada. Por qu en la actualidad van a adoptar el multipartidismo, cuando saben ms que de sobra que, lejos de solucionar sus problemas, ahondaron en los mismos hasta el punto de convertirles en esclavos y extranjeros en su propio territorio? Faber confunde partido nico con pensamiento nico, que son dos cosas muy diferentes. El multipartidismo nunca ser sinnimo de democracia ni de pluralidad de pensamiento, en cambio sta s puede existir y desarrollarse sin la imperiosa necesidad de que existan varios partidos polticos. Por supuesto que el PCC tiene su ideologa pero, a da de hoy, su militancia est compuesta por individuos de pensamiento diverso, entre ellos no pocos con creencias religiosas, y todos tienen su importancia dentro del Partido y de la Revolucin.

Se debe saber que el PCC que tanto molesta a Farber no postula ni interviene para nada en los procesos electorales -no hace falta ser militante para ser elegido-; que fue la Constitucin Socialista de la Repblica de Cuba, aprobada en referndum por el 97,7% del electorado, tras previa discusin del proyecto por parte de prcticamente toda la poblacin, la que otorg el papel de fuerza rectora principal de la sociedad cubana. De modo que el Partido no es una imposicin, sino la voluntad popular, el resultado natural y democrtico de las condiciones del proceso social.

Farber acusa al PCC de ser un partido estalinista, lo que, adems de ridculo, es totalmente falso. El PCC es el garante de la Revolucin y, por tanto, ni actua ni puede actuar a espaldas del pueblo, sino con y para ste. El PCC tiene la buena costumbre de implicar de manera efectiva a toda la poblacin de la Isla -no slo a su militancia- en la toma de decisiones importantes, as como en los debates previos a las mismas. Sobran los ejemplos. Por ser un caso reciente citar el proceso de debates sobre los Lineamientos de la Poltica Econmica y Social que, tras ser debatidos por los delegados meses antes por la inmensa mayora de la poblacin y, durante dos das de diciembre de 2010, por la Asamblea Nacional del Poder Popular-, fueron finalmente aprobados por el VI Congreso del PCC, clausurado el 19 de abril de 2011.

Desde el 1 de diciembre de 2010 hasta el 28 de febrero de 2011 se desarrollaron los mencionados debates. Y participaron en todo el territorio nacional nada ms y nada menos que 8.913.834 personas de una poblacin aproximada de 11.500.000, incluidos los nios y las nias- a travs de ms de 163.000 asambleas, efectuadas en el seno de la diferentes organizaciones y que contaron con ms de 3.000.000 de intervenciones por parte de los participantes. Qu partido en el gobierno de cualquier pas del mundo permite tamaa participacin a sus gobernados, y adems la fomenta? Pueden imaginarse la respuesta.

En el informe central al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, el compaero Ral Castro revel estos esclarecedores datos: El documento original de los Lineamientos albergaba a 291 de ellos. Tras la aportacin de la ciudadana, de estos 291, 16 fueron integrados en otros, 94 se mantuvieron intactos, a 181 se les modific su contenido y se aadieron 36 nuevos. De modo que el documento que debatieron los delegados en el congreso del Partido conta 311 Lineamientos; 20 ms que en la versin original. Prueba inequvoca de que la participacin de la poblacin cubana es sin realmente efectiva, ya que sta cambi el 68% de los Lineamientos, es decir, algo ms de dos tercios de los mismos. Creo que no hace falta aadir nada ms para defender que el PCC aprueba lo que la inmensa mayora de la poblacin considera oportuno, no slo su militancia.

Dice Farber que es falso el paralelo que los voceros del rgimen trazan entre el PCC y el Partido Revolucionario Cubano -PRC- liderado por Jos Mart, porque ste no era una organizacin que formula propuestas sistemticas para el gobierno y administracin de un estado constituido. Lo que no dice Farber es que el PRC no pudo ejercer esa labor porque, gracias a su temprana disolucin y a la injerencia del gobierno estadounidense nunca alcanz el poder que, por otra parte, tuvo al alcance de la mano.

Ms que le pese a Farber, el paralelismo entre el PCC y el PRC es evidente. Y es que el PCC, resultado del proceso de unidad de todas las fuerzas revolucionarias, no solamente dispone -por voluntad popular, insisto- de valor jurdico sino que adems est amparado por los planos polticos e histricos, ya que, el 10 de abril de 1892, tambin Mart cre el PRC para hacer la revolucin y, segn el artculo primero de sus bases, lograr con los esfuerzos unidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la Isla de Cuba y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico -recordemos que El Apostol insisti en que la revolucin no es lo que se hace en la Manigua, sino en la repblica, luego de la toma de poder por parte de los revolucionarios.

La estrategia de las revolucionarias y revolucionarios cubanos actuales no fue, no es nueva. Los nuevos mambises, los que entraron victoriosos a Santiago de Cuba el primero de enero de 1959 dirigidos por Fidel, tenan bien aprendida la leccin. Conocan que desavenencias en las filas mambisas haban frustrado la revolucin del 68; saban lo qu haba sucedido en 1898, al final de la Guerra Necesaria, con la disolucin del PRC [1], as como con el desarme del Ejrcito Libertador: la conversin de Cuba en un protectorado (1902-1934), primero, y despus en una neocolonia yanqui (1934-1958). Conocan, tambin, cmo la falta de unidad fue determinante para que fracasara la revolucin del 30, aquella en la que el primer Partido Comunista de Cuba fundado en agosto de 1925 por Julio Antonio Mella y Carlos Balio, entre otros compaeros, y magistralmente dirigido por Rubn Martnez Villena durante los ltimos aos de su corta pero intensa vida, tuvo un papel protagonista. Los revolucionarios cubanos, que tanto haban luchado y sufrido para derrocar al ltimo presidente ttere de los imperialistas -Fulgencio Batista- no estaban dispuestos a tropezar con la misma piedra. As naci el 3 de octubre de 1965 el PCC, aunque, por supuesto, para llegar a este importante hecho, antes se hubieron de dar otros pasos.

En Cuba siempre tienen muy presente estas palabras de Mart: los pueblos han de vivir criticndose, porque la crtica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente. En la Isla slo existe un partido, pero no por ello deja de existir la pluralidad de pensamiento, y sus habitantes tienen y saben como expresarlo de manera efectiva.

Farber dice con el ttulo de su texto que el Partido es el obstculo principal; y claro que lo es, pero no para que en Cuba se de la democracia, como l afirma, sino para que el imperialismo yanqui y europeo metan sus sucias manos, que, desde hace muchos aos, es lo que anhelan y persiguen de enfermiza manera.

Nota:

[1] No cabe duda de que la muerte en combate de Jos Mart Dos Ros, 19 de mayo de 1895- y de Antonio Maceo Punta Brava, 7 de diciembre de 1896- influy de negativa manera en las filas independentistas que lucharon contra el colonialismo espaol. Gracias a ello, en parte, Toms Estrada Palma se adue de la direccin poltica de la Guerra de Independencia la supresin de la eleccin anual del cargo de Delegado propici que l mismo dirigiera el Partido desde 1895 hasta 1898 sin ser efectivamente electo- y el Partido Revolucionario Cubano abandon la posicin antiimperialista, introducindose notables modificaciones que lo alejaron sustancialmente de la idea martiana original. Tambin se perdi la democrtica costumbre de rendir cuentas anuales de la gestin realizada, y se increment las relaciones con la burguesa productora de azcar en septiembre-octubre de 1896, con el consentimiento de la Delegacin cubana de Nueva York y la de Pars, los azucareros cubanos en Francia llegaron a negociar, sin resultados concretos, la compra de la Isla a Espaa.

En 1898, cuando los cubanos ya haban vencido prcticamente a los espaoles, el gobierno yanqui decidi participar en la contienda. Y como en principio nadie le dio vela en aquel entierro, se autohundi el Maine. Era el 15 de febrero cuando en la baha de La Habana estall el buque, ocasionando la muerte de 266 personas. Estados Unidos ya haba dado con el pretexto que buscaba.

Finalmente los espaoles fueron vencidos, el gobierno de William McKinley ya tena a parte de su ejrcito en el interior de la Isla de Cuba y, aprovechando la coyuntura histrica, Estrada Palma disolvi el Partido. Los yanquis consideraron a los mambises disidentes de la Corona y al Ejrcito Libertador como un ejrcito extranjero, lo que propici tambin la disolucin del propio Ejrcito Libertador y de la Asamblea General de Representantes de la Revolucin. El 12 de agosto de 1898 se firm el armisticio entre la Metrpoli y el gobierno de los Estados Unidos obsrvese cmo los cubanos fueron descaradamente ninguneados-; y el 10 de diciembre del mismo ao, con el Tratado firmado en Pars por Espaa y Estados Unidos sucedi exactamente lo mismo: el desprecio y absoluto soslayo a los mambises y al pueblo de Cuba. La firma de aquel Tratado supuso el traspaso de Espaa a Estados Unidos, a partir del 1 de enero de 1899, de la Isla de Cuba, adems de Puerto Rico y las 7.100 islas de Filipinas y de Guan.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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