Portada :: Europa :: El capitalismo devasta Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2012

El capitalismo europeo bajo el pangermanismo

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


Son aos de incertidumbre. Los derroteros por donde transita el capitalismo abren las puertas a un orden totalitario. Las nuevas formas de dominacin no auguran un futuro democrtico. El aumento de las desigualdades y la prdida de derechos polticos, econmicos, culturales y sociales de las clases populares y unos degradados sectores medios, cuyos sueos de consumo se esfuman, coincide con el establecimiento de un sistema que usa la violencia fsica como arma privilegiada para reprimir manifestaciones. Los principios de igualdad, libertad y fraternidad, nacidos de la revolucin burguesa y democrtica, no tienen posibilidad de prosperar en el neoliberalismo. Resistir las reformas, sean constitucionales, laborales, educativas, sanitarias, se transforma en un acto estril. Las clases dominantes, los poderes fcticos, entre ellos los financieros y trasnacionales, hacen odos sordos.

Est en juego la pervivencia del capitalismo, cuya hegemona se proyecta bajo nuevos principios. Otro imperialismo aflora y sus pasos no vaticinan nada halageo. Entre los amos del mundo hay consenso. El capital financiero tiene la batuta y dirige la orquesta. Impone su ritmo. Las elites polticas deben seguir el comps. Cambiar de programa muestra debilidad. Cueste lo que cueste y caiga quien caiga se impone un itinerario. El patrn de acumulacin de capital no debe sufrir cambios de ltima hora. Es peligroso saltarse la bitcora. El futuro est en marcha y quien lo cuestione, que se atenga a las consecuencias. No caben alternativas. El proyecto dibuja un Estado neo-oligrquico de exclusin social bajo la gida de unas fuerzas de seguridad con patente de corso para reprimir cuanto sea y donde sea.

En este proceso histrico vive Europa desde los aos 70 del siglo pasado. Ningn pas ubicado en su geografa ha nadado contra corriente. Ni qu decir de los procesos abiertos tras la cada del Muro de Berln y la hecatombe sovitica. Polonia, Hungra, Bulgaria, Rusia y el conjunto de estados emergentes Bosnia, Croacia o Serbia se acoplan sin rechistar. De enemigos declarados del liberalismo han pasado a ser miembros de la Unin Europea y otros hasta se integran en la OTAN.

Visto en perspectiva, pareciera que estamos en presencia de un proyecto perfectamente construido y con directrices concretas. Reformar el Estado para facilitar la desregulacin, la privatizacin y la descentralizacin. Sin embargo, no todos estaban en las mismas condiciones ni partan de la misma realidad. Hubo pases que buscaron recuperar su papel hegemnico y convertirse en un facttum de poder en una Europa que se redefina a marchas forzadas. Alemania vea cmo la reunificacin la haca ms fuerte y con ello su voz cobraba ms peso en el escenario de post guerra fra. Fortalecida y bajo el mando de la democracia cristiana, fue ganado terreno. Su papel hegemnico tendr, con la llegada del euro, su puesta de largo. Entre 1991 y 2002, fecha de entrada en circulacin del euro, Alemania emprendi un ciclo de reformas estructurales y logr situarse en la avanzada. El desarrollo de Alemania del Este cost 2 billones de euros y ha sido descrito como el mayor programa keynesiano de la historia. Exigi nuevos impuestos, grandes desembolsos sociales para cubrir a millones de nuevos parados y jubilados, enormes inversiones ambientales y en infraestructura. La poltica de Kohl en la reunificacin fue una victoria poltica que desencaden una crisis econmica de 10 aos. Se atac a los sindicatos, se bajaron los salarios y de paso se emprendi una expansin hacia los viejos pases comunistas. Su aliado, como siempre en la historia, ser Rusia. El rearme econmico, los cambios en la estructura productiva y su aumento de la competitividad, bajando salarios, y la entrada del euro, desembocan en una explosin exportadora de los productos alemanes, que ganan mercado a costa de sus competidores europeos. Desde 2002, la industria alemana dobl sus exportaciones, pas de representar 20 por ciento de su PNB a fines de los 90 a ser 46 por ciento en 2010. En 2007 Alemania obtuvo un supervit comercial aproximado de 200 mil millones de euros. Mientras tanto, 19 de los 27 pases de la UE registraban un dficit en su comercio exterior.

Los cambios introducidos en la economa germana han creado el mito de ser un pas que cumple, que se cie a los acuerdos, que no despilfarra, ajusta el dficit pblico y de paso crea empleo y crece. Mito que se desvanece si consideramos que el aumento de empleo deviene de la precarizacin. El sector de salarios bajos, que en 1995 representaba a 15 por ciento de los trabajadores, en 2011 emplea a 25 por ciento. El 42 por ciento de ex empleados del sector tradicional que han perdido su empleo encuentran trabajo en el sector de salarios bajos y la estadstica oficial seala que 71 por ciento de los nuevos empleos son precarios, parciales o temporales. Hay 8 millones de empleados a tiempo parcial, con contrato limitado. El milagro alemn no lo es tanto. Sin embargo exportan su receta al resto de pases de la UE. Dictan polticas, definen tiempos y califican economas y primas de riesgo segn sus intereses. Para ellos, los pases que hoy estn siendo rescatados lo son por su ineficiencia y por el despilfarro del gasto pblico. Adems, consiguen ser vistos como los adalides de la nueva Europa.

La simbologa nazi es pasado, al menos en cuanto a la parafernalia se refiere, no as en cuanto ideologa nacionalista que domina la mente de los lderes y dirigentes que hoy tienen el poder en la Alemania de post guerra fra. Sus deseos de control de Europa guan las polticas econmicas de los teutones. No resulta extrao que el ex canciller Helmut Schmidt hable de bravuconera autoritaria cuando se refiere al discurso nacionalista que emana de la canciller ngela Merkel, el Bundestag y los poderes econmicos reunidos en el Bundesbank.

Hoy emerge un nuevo pangermanismo, cuya fuerza radica en el control econmico y poltico de las instituciones europeas. No ha sido necesario recurrir a la esvstica, la Gestapo, invadir pases y mostrar la fuerza militar. Tampoco les hace falta contar con un Fhrer atrincherado en la superioridad tnica de la raza aria para elevar la moral del pueblo alemn. Les basta con mover los hilos de sus bancos, trasnacionales y crear comisiones ad hoc en los pases en crisis, recordndoles su rol de comparsas y la obligacin de arrodillarse. En esta lgica se puede entender que representantes de las dos sindicales ms importantes de Espaa, Unin General de Trabajadores y Comisiones Obreras, pidan audiencia a la canciller Merkel para exponerle sus demandas, y que una comisin de diputados alemanes se entreviste con los indignados del 15-M para escuchar sus propuestas. La prdida de soberana en pases del viejo continente a favor de Alemania expresa en el sobrepoder que gana un pangermanismo afincado en los deseos de dominar el mundo. Primero Europa, luego veremos...

http://www.jornada.unam.mx/2012/11/23/opinion/024a2pol



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