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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-11-2012

Un Cardenal implicado en batallas contra derechos humanos fundamentales que tienen que ver con la medicina
Caizares, acadmico de Medicina

Juan Antonio Aguilera Mochn
Rebelin


El 22 de noviembre, el cardenal Antonio Caizares fue recibido, en nombre de S.M. el Rey, como Acadmico de Honor de la Real Academia de Medicina y Ciruga de Andaluca Oriental, en un solemne acto en el aula magna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada. Merece pues la pena que hagamos un breve repaso de sus mritos en medicina.

Caizares reconoci en su discurso que no posee tales mritos, y que el nombramiento es, por tanto, inmerecido, pero el acadmico que le contest, el Dr. Pidrola, apunt su papel en la creacin de algunos centros asistenciales y que le gustaba asistir a los actos por San Lucas, el patrn de Medicina.

Pero en todos los discursos se resalt que lo ms importante que Caizares hace en torno a la medicina es la defensa de la vida, que lleva a cabo como destacadsima autoridad eclesial. Precisamente esto es lo que quiero comentar.

La Iglesia desarrolla una intensa labor en contra del uso de anticonceptivos, y en particular de los condones. Recordemos que en 2009 el Papa declar, en su primer viaje a frica, refirindose al sida, que si no se ayuda [como propone la Iglesia] a los africanos, no se puede solucionar esta lacra con la distribucin de preservativos: al contrario, se corre el riesgo de agravar el problema. Como el Papa y la Iglesia se niegan a considerar el uso de condones como parte de la solucin, una de las revistas mdicas ms importantes del mundo, The Lancet, public un dursimo editorial en el que calific de "vergonzosa y completamente inexacta" la postura de Benedicto XVI (y del cardenal Caizares, podemos aadir) respecto a los condones. Aada que "el Papa ha deformado pblicamente la evidencia cientfica para promover la doctrina catlica sobre este asunto", y que debera retractarse de una declaracin cientfica falsa que puede ser devastadora para la salud de millones de personas. ONUSIDA, el Fondo de Poblacin de la ONU y la Organizacin Mundial de la Salud criticaron en el mismo sentido la posicin de la Iglesia. Pero esta misionera postura no ha cambiado, sigue basndose en una moral sexual basada en la abstinencia, que es tan aberrante, que propone como modelo de madre a una (supuesta) virgen, que jams tuvo relaciones sexuales! Lo peor es que la Iglesia no se limita a intentar persuadir, sino que hace lo posible por imponer sus polticas en todo el mundo, originando un extraordinario perjuicio por el que algn da pedir perdn; los muertos por su causa difcilmente se lo podrn otorgar.

La ofensiva contra lo que Caizares denomina sin ver la enorme viga en su propio ojo la cultura de la muerte, lleva a la Iglesia a maldecir las investigaciones con clulas madre y con embriones, sin importarle el dolor que deje de aliviarse. De nuevo, por su particular concepcin del ser humano, por su creencia en que Dios se apresura a colocar un alma (sea lo que sea eso) sobre cada zigoto. Es la misma creencia que le sirve para oponerse radicalmente al aborto, ignorando el dao que ocasiona negar el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, y olvidando que segn las propias creencias catlicas el mayor abortista, con diferencia, sera Dios, pues la inmensa mayora de los abortos son espontneos, naturales; es decir, que es l quien los bendice o promueve.

Para terminar sin ser exhaustivos, la Iglesia se opone al derecho de las personas a decidir sobre su propia muerte, basndose en que la vida humana segn Caizares nos record pertenece a Dios, que, por tanto, es el nico que puede decidir sobre su conclusin (como hemos visto que hara en los abortos espontneos). Me parece muy bien que los catlicos se apliquen, si quieren, el cuento, pero que quieran imponrnoslo a todos es inadmisible, como nos recuerdan Granada Laica y los laicistas en general. Y que el proselitismo confesional se haga desde la Universidad pblica (en este caso, desde una Facultad de Medicina, con su decano al frente), y con la participacin de autoridades civiles, no me parece lcito, como bien defiende la asociacin UNI Laica.

En todas estas batallas no poco significativas, que atentan contra derechos humanos fundamentales que tienen que ver con la medicina, est involucrado de manera muy conspicua el cardenal Caizares. Por tanto, que una prestigiosa organizacin mdica le otorgue su mximo reconocimiento honorfico me parece una broma de mal gusto: es tan reprobable e incongruente, que hay que pensar que ha primado la promocin de las creencias particulares por encima del fomento de la medicina al servicio de los ciudadanos, por encima de la salvaguarda de los mismos derechos humanos.

 

Juan Antonio Aguilera Mochn. Profesor de la Universidad de Granada.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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