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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2012

EE.UU. y Cuba, hasta cundo?

Lzaro Farias
Rebelin


Como soy cubano de nacimiento y porque quiero a Cuba como mi verdadera Patria, y porque me he pasado toda mi vida adulta viviendo en los EE.UU., pas que quiero sinceramente, de donde soy ciudadano desde hace muchsimos aos y en donde han nacido mis hijas y mis nietos, deseo que ambos lleguen a tener, algn da, una relacin normal y de respeto. Mirndolo objetivamente, lo que deseo no es nada anormal. Consiste nicamente en que dos naciones, que estn a solo unas pocas millas de distancia, dejen atrs las grandes diferencias que por aos han tenido y restablezcan relaciones polticas y diplomticas con el mayor respeto a la soberana e independencia de ambas.

Varios hechos se saben: Uno, que con el triunfo revolucionario de 1959, Cuba por fin lleg a conquistar su verdadera independencia; dos, que el gobierno revolucionario, con todo su derecho, nacionaliz propiedades de norteamericanos en Cuba; tres, que debido a esas confiscaciones, el gobierno de los Estados Unidos le implant a Cuba una serie de sanciones econmicas; cuatro, que el gobierno de EE.UU. rompi, unilateralmente, las relaciones diplomticas con la isla de Cuba, y cinco, que desde aquellos primeros aos de la revolucin cubana, este pas comenz una poltica agresiva de subversin que ha continuado, con ms o menos intensidad, hasta los das de hoy, es decir, por ms de cinco dcadas.

Si la nacionalizacin de las propiedades norteamericanas en la isla marca el comienzo de esa poltica en contra de Cuba, ese argumento no tiene base, porque, primero, cualquier nacin soberana tiene el derecho de confiscar propiedades y segundo, porque el gobierno cubano, desde el mismo principio, ofreci compensar el valor de las mismas.

Siempre me he negado a pensar que ese argumento que el gobierno norteamericano utiliz para romper las relaciones y comenzar una poltica absurda y criminal contra Cuba haya sido, realmente, la razn para que esta poltica haya continuado por tantos aos. Por supuesto, se sabe que ese argumento de confiscacin de propiedades hace muchsimo tiempo que las diferentes administraciones de este pas no lo esgrimen para continuar con la agresin hacia su vecino cercano. Al pasar el tiempo, los pretextos han cambiado, de acuerdo a las circunstancias o a los intereses del momento.

Las relaciones con el bloque socialista, los derechos humanos, las tropas en Angola, la falta de elecciones para la democracia representativa, la falta de libertad de prensa, etc., etc., han sido utilizados por EE.UU. como argumentos en diferentes periodos para evitar construir un puente de entendimiento y confianza entre ambas naciones. Cuando no ha sido Juana, ha sido su hermana, pero siempre han encontrado o buscado una razn para pasarse con fichas. Lo curioso es que nunca han sacado a relucir la verdadera razn para seguir aplicndole a Cuba esa irracional y criminal poltica.

Nunca he odo a ningn funcionario del gobierno de los Estados Unidos decir que la razn para seguir lloviendo sobre lo mojado, en relacin con Cuba, es que este pas no le perdona al pueblo cubano que se haya decidido a ser libre y soberano y a no aceptar que la poltica de Washington sea la que impere en Cuba. No hay nada ms. No hay ninguna otra razn. Es simple. En el establecimiento poltico de los Estados Unidos no se acepta que Cuba haya apostado por su independencia. No se acept despus del Tratado de Pars, hace ms de cien aos, ni se acepta ahora, ya entrado el siglo XXI. Lo mximo que se acept fue una repblica mediatizada, primero, con una enmienda que le daba el derecho a EE.UU. a intervenir en los asuntos de Cuba, y, al abolirse la desgraciada enmienda, lo ms que se acept fue que el embajador norteamericano tuviera la ltima palabra en la poltica interna de Cuba. Seamos serios, todos los presidentes cubanos de la repblica, hasta 1959, gobernaban a Cuba mirando hacia el norte. Gobernaban esperando las seas que les hacan desde Washington. Una llamada desde "la" embajada a Palacio, cambiaba leyes, decretos y resoluciones. Los presidentes cubanos tenan un nivel mnimo de autonoma. Cuando de los intereses de EE.UU. se trataba, jugaban con la cadena, pero nunca con el mono.

En los ltimos tiempos, el gobierno cubano le ha hecho varias propuestas al gobierno de EEUU para sentarse a conversar en igualdad de condiciones y con respeto mutuo. Hasta el momento, al menos pblicamente, no ha habido una respuesta positiva por parte de autoridades norteamericanas. El Presidente Barack Obama, que acaba de ser reelegido, tiene en sus manos la posible resolucin del conflicto entre ambas naciones.

Hace unos das, el Canciller cubano Bruno Rodrguez Parrilla, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, hizo otra vez el planteamiento. Lo aceptar el Presidente Obama o continuar esa errnea poltica que ha llevado a los Estados Unidos a estar solo contra el mundo? En sus manos est la solucin. La pelota est en su cancha.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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