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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2012

Capitalismo y Fracaso

Adrin Carmona
Rebelin


Intntalo otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.
Samuel Beckett [1]

Escuchando a los apologetas del capitalismo, tan habituales en nuestros tiempos, podra parecer que el capitalismo no admite el fracaso per se. Por otra parte, ante dicha pureza inmaculada e incorruptible del statu quo suele anteponerse con frecuencia [2] el supuesto fallo irrefutable no slo de experiencias que se denominaban comunistas o socialistas sino de la misma idea de igualdad. En nuestra sociedad ultraconsensual [3], que celebr con grandes faustos la desaparicin de la experiencia sovitica como el certificado de defuncin de cualquier intento de metarelato, la idea de igualdad y el nimo de transformacin social no representan sino la pantalla fantasmagrica de su \emph{verdad}, un ncleo totalitario que tarde o temprano terminar generando monstruos como los que alegremente son descritos por la prensa liberal [4]. La crainte des masses, el miedo a un supuesto exceso democrtico, es el pilar fundamental del pensamiento conservador [5]. Ante ello, solo nos queda la gestin de lo posible, la aritmtica parlamentaria, la despolitizacin de la poltica, la gobernanza, el gobierno de los tcnicos, diques de contencin ante la pretendida pulsin violenta e irracional de la mayora.

Quiz una de los aspectos que ms caracteriza a la ideologa (neo)liberal es que se afirma en su negatividad, no se presenta como lo que es, sino que se define mediante su reiterada autonegacin. El ejemplo ms claro de ello lo tenemos en que para los defensores del capitalismo, ste sencillamente no existe. Podramos decir que segn ellos es un grosero intento marxista de englobar cosas que slo tienen en comn alguna causalidad espacio-temporal, el hecho de ser (supuestamente) simples concreciones histricas de la naturaleza humana. El mero hecho de pronunciar su nombre, antes de que la crisis hiciera su aparicin, provocaba sonrojo e incomodo en el receptor. Sin embargo, como dice el dicho romano, excusatio non petita, accusatio manifesta. Para poder fracasar, el capitalismo tiene primero que tomar carta de naturaleza y es precisamente eso lo que negaban con empeo nuestros sofistas de saln.

Sin embargo, en los parmetros ideolgicos neoliberales, el socialismo y el comunismo representan el ser en su mxima expresin, una especie de reencarnacin de la idea Hegeliana que (existente desde el origen de los tiempos) se va materializando en el devenir histrico uniendo y cohesionando experiencias con un contexto histrico y un alcance geogrfico muy dispar. Frente a la concrecin capitalista, que aparentemente disocia los estados fallidos, las guerras coloniales, la violencia ciega de los drones y los paramilitares, los parasos fiscales, de Wall Street, el Ibex-35, los talleres clandestinos, los muros migratorios, la reforma laboral y muchos aspectos mas, en el imaginario neoliberal el socialismo representa una especie de unidad de destino en lo universal. El capitalismo sencillamente no existe, el comunismo, ha sido, es y ser.

Afortunadamente, los devastadores efectos de la crisis capitalista han provocado tambin un desplazamiento discursivo y lo que antes era una obscenidad protomarxista, ahora reviste carcter de evidencia. El elefante en el saln despert por fin la atencin de los all presentes. Sin embargo, el empeo inquebrantable de sus cuidadores continu, y lo que antes sencillamente no exista ahora no existe en suficiente medida. Los cantos de sirenas neoliberales siguen llamando a la desregulacin, la profesionalizacin de la gestin econmica y a una mayor liberalizacin. Sin embargo, como bien destaca Zizek, lo que stos se empean en presentar como ausencias o faltas de capitalismo, no son sino condiciones sine qua non para su existencia y desarrollo.

El capitalismo no son slo fbricas y oficinas en el primer mundo donde existen sindicatos y cierto marco regulatorio que asegura algn que otro derecho laboral, son tambin masacres tnicas por gobiernos corruptos que facilitan la extraccin de materias primas que son vitales, por ejemplo, para las compaas de Sillicon Valley a las que tanto gusta presumir de medidas de conciliacin laboral. El capitalismo signific, por ejemplo, la sangrienta colonizacin de gran parte del tercer mundo para intentar aliviar el problema de demanda efectiva que le es consustancial, generando un mercado ajeno a los centros de produccin (donde los beneficios empresariales suelen ir de la mano de bajadas salariales), al que poder exportar sus mercancas [6]. El capitalismo es sinnimo de guerras de rapia, como las que ahora desangran a los pueblos de Irak y Afganistn y siguen amenazando a muchos ms, para asegurar el abastecimiento energtico que permita sostener el 3% de crecimiento anual que requiere el capital. El capitalismo son tambin las 400.000 familias espaolas desahuciadas de sus hogares desde que comenz la crisis por la supremaca del valor de cambio que es inherente al capital [7], el cual slo ve en sus casas un activo financiero y no un lugar donde desarrollar lazos afectivos y humanos. La crisis actual no es ninguna anomala del buen discurrir capitalista, causada por la avaricia de unos cuantos o una importante falta de regulacin [8], sino que es la manifestacin de contradicciones profundamente inherentes al modo capitalista de produccin, al que sirve, como bien seala David Harvey [9], de racionalizador irracional de un sistema irracional.


Notas:

[1] S. Beckett, Worstward Ho. John Calder, 1983.

[2] Sobre todo ahora, que la crisis capitalista esta mostrando claramente las contradicciones que le son inherentes.

[3] En Espaa, el ejemplo ms caracterstico es la visin sacramentada sobre lo que signific la Transicin. Con la reciente muerte de Carillo pudimos ver que el aspecto ms destacado por los representantes del orden fue su capacidad de articular consensos y de renuncia por el bien de todos los espaoles.

[4] M. Haynes and J. Wolfreys, History and Revolution: Refuting
Revisionism. Verso, 2007.

[5] S. Zizek, A. Badiou, G. Agamben, J.-L. Nancy, D. Bensid, W. Brown,
J. Rancire, and K. Ross, Dmocratie, dans quel tat? La fabrique ditions, 2009.

[6] Tal y como bien explicaba Rosa Luxemburgo.

[7] D. Harvey, Unraveling Capitals Contradictions.

[8] Como gusta repetir a muchos liberales y a cierto sectores socialdemcratas.

[9] David Harvey, The crisis today, Marxism 2009; David Harvey, Los siete momentos del cambio social , Rebelin, 16 de Mayo de 2010.

Blog del autor: http://estacionfinlandia.wordpress.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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