Portada :: Europa :: El rapto de Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2012

A propsito del reconocimiento de Palestina como Estado miembro de la ONU
Poltica exterior europea

Rafael Poch
La Vanguardia


Europa se presenta dividida en la votacin del jueves sobre el reconocimiento de Palestina como Estado miembro de la ONU. Unos, con Francia a la cabeza, votarn a favor. Otros, con Alemania en primer lugar, en contra. Y otros se abstendrn. Esta divisin confirma dos cosas. Primera: la ausencia de una poltica exterior europea en el tema ms sangrante del mundo contemporneo. Segunda: que Palestina es el mejor ejemplo de que el discurso europeo de presentar su poltica exterior como algo cargado de valores, es una completa falsedad.

La dividida poltica exterior europea es fundamentalmente belicista e imperial. Y cada vez lo es ms. Incluso el eje franco-alemn que mantuvo la divergencia con Bush colabor a nivel de logstica, servicios secretos y general complicidad con el complejo Guantnamo (torturas, vuelos y crceles ilegales) en Irak y en la llamada guerra contra el terror. Esta Europa participa en la guerra de Afganistn y ha propiciado la intervencin en Libia. Esta Europa profundiza la guerra civil en Siria y apoya su clculo geopoltico, que tiene detrs a Irn y al control del suministro energtico de un gran pas emergente, China. El apoyo a Israel forma parte de esa serie, pero es particularmente ejemplar.

En el ltimo captulo de esta ignominia, Palestina ha sufrido ms de 160 muertos (de ellos 103 civiles y 33 nios) 1000 heridos (900 civiles, de ellos casi 300 menores) y una destruccin fsica de esa especie de campo de concentracin que es la Franja de Gaza, valorada en 900 millones de euros. En el otro lado de la balanza, seis ciudadanos israeles muertos.

A esto se le llama en Europa, y especialmente en Alemania, derecho a la defensa de Israel. 64 aos despus de la expulsin (de 700.000 palestinos) y de la masacre de 1948 y en el ao 45 de la ocupacin violadora del derecho internacional, en Europa se apoya a la potencia ocupante y agresora que burla desde hace dcadas las resoluciones de la ONU, la proliferacin nuclear y los derechos humanos ms elementales, pretendiendo ser la nica democracia de Oriente Medio. Una democracia de Herrenvolk, desde luego, que no se aplica hacia sus ciudadanos palestinos y que es una completa tirana en su accin exterior.

En la propaganda un soldado Shalit, pesa ms que 10.000 presos palestinos.

Una hiptesis nuclear iran vale ms que un arsenal nuclear qumico y bacteriolgico completo ampliamente reconocido.

La denuncia de esto -el caso del escritor alemn Gnter Grass- es tildada de antisemitismo, aunque implica cada vez a ms judos, dentro y fuera de Israel, lo que convierte en grotesca esta miserable acusacin. Que la propaganda israel utilice el holocausto para cubrir sus propios crmenes es un sacrilegio para la memoria que se aade a esa canallada.

La indulgencia con todo esto es vergonzosa para Europa y particularmente para Alemania que demuestra no haber aprendido nada de su historia.

En los aos 40 Alemania mantuvo una conducta criminal y racista, particularmente contra los judos. Hoy apoya con un cheque en blanco una poltica que tambin es criminal con claros tintes racistas. Y lo hace alegando su responsabilidad con el holocausto de los aos 40. Esto es algo ms que pura confusin moral. En todo esto hay una perversa ambigedad.

Cuando los estudios sociolgicos que se publican anualmente en Alemania (el ltimo a principios de mes) sealan un antisemitismo -y un antiislamismo- en cotas muy altas, cuando ms de ocho millones de alemanes, uno de cada diez, deseara un Fhrer, cuando la afirmacin de que por su naturaleza los alemanes son superiores a otros pueblos es negada por un 62%, pero apoyada por un 37%, y cuando la afirmacin de que sin la aniquilacin de los judos Hitler sera hoy considerado un gran hombre de estado tiene un apoyo, total o parcial, del 28%, cual es el contenido de ese amor formal de Alemania por Israel, amor que redunda en complicidad con sus locos crmenes?

La Unin Europea no solo se est haciendo odiosa de puertas adentro con su poltica austeritaria que castiga a las clases medias y bajas mientras subvenciona a bancos y estafadores. Tambin es nauseabunda en su actitud internacional. Criticar lo uno sin mencionar lo otro es quedarse a medio camino. Es no entender nada.

Fuente: http://blogs.lavanguardia.com/berlin/?p=381



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