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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2012

El autntico problema de la banca

Juan Torres Lpez
Sistema Digital



Despus de varios aos de crisis, y a pesar de que se trate siempre de ocultar sus responsabilidades, me parece que la inmensa mayora de la gente sabe que sus causantes ms directos han sido los banqueros.

Gracias a su enorme poder poltico fueron imponiendo en los ltimos treinta aos condiciones muy favorables para su negocio pero que al mismo tiempo generaban los peligros que traan consigo su autodestruccin.

A lo largo de los aos cincuenta, sesenta y setenta se haban acumulado grandes volmenes de liquidez (por la existencia de dlares "sobrantes" que dejaban de ser tan atractivos como aos antes, cuando las dems monedas estaban muy debilitadas; por las enormes ganancias de las multinacionales; o por la gran circulacin de petrodlares).

Tanta liquidez en manos de los bancos les llevaba a proporcionar crditos por todo el mundo, aunque para eso tuvieran que corromper a gobiernos y empresarios para hacerlos deudores aunque no los necesitaran. Y as se larv lo que luego, cuando subieron los tipos de inters, sera una gigantesca explosin de la deuda.

Cuando se generalizaron las nuevas tecnologas de la informacin la situacin cambi: entonces ya se poda mover el dinero de un lugar a otro sin apenas dificultad y obteniendo grandes beneficios. Eso llev a los banqueros a reclamar y a conseguir que se eliminaran cualquier tipo de barrera a los movimientos de capitales y que cambiaran las leyes que hasta entonces vigilaban el destino de los recursos financieros para evitar el peligro que siempre lleva consigo su volatilidad.

Cuando comenzaron a comprobar que en los nuevos flujos financieros se poda invertir a gran velocidad (hoy da a 250.000 dlares por segundo), la inversin especulativa se incentiv extraordinariamente y los bancos se dedicaron a destinar los recursos de los ahorradores a esos fines, en lugar de aplicarlos a la actividad productiva, mucho menos rentable.

Con una legislacin cada vez ms laxa, con autoridades que los banqueros conseguan que miraran siempre a otro lado y con un ansia ilimitada de ganar cada vez ms dinero, los bancos creaban continuamente nuevos productos financieros cada vez ms sofisticados y rentables (aunque tambin peligrosos), muchos de ellos envueltos en engaos y fraudes de mil tipos (como las hipotecas basura, las preferentes, los swaps, etc., que terminaron arruinando a millones de personas).

Y para ampliar continuamente el negocio multiplicaban la deuda, lo que permita que la especulacin financiera se alimentase a s misma, a costa, claro est, de un apalancamiento financiero elevadsimo de las empresas y de las familias de mayores ingresos.

As se fue creando la burbuja que todos conocemos y que descapitaliz prcticamente por completo a la banca internacional, dejndola de facto en situacin de mxima insolvencia o de quiebra.

Aunque casi todo el mundo reconoce que esto es lo que ha sucedido, las interpretaciones del por qu ha podido ocurrir algo as son muy diversas. Los liberales afirman que la culpa es lo de los bancos centrales y de los gobiernos que dejaron hacer. Y la verdad es que no les falta algo de razn, aunque olvidan que los estados y gobiernos no son entes abstractos sino que reflejan el poder dominante en la sociedad y que lo que han hecho en realidad ha sido servir de instrumentos a los banqueros. La mayora de las personas, por el contrario, piensa que han sido los bancos los autnticos culpables de todo ello, pero lo suelen achacar a la avaricia, a su gran irresponsabilidad y a la impunidad con que han podido cometer autntico crmenes financieros. Tambin es una explicacin razonable pero igualmente limitada.

En mi opinin, la causa ltima de todo lo que ha ocurrido est en otro factor al que apenas se hace referencia: el privilegio que tiene la banca privada para crear dinero gracias al llamado sistema de reservas fraccionarias (Vicen Navarro y yo hemos explicado claramente la naturaleza y las consecuencias de este sistema en nuestro libro Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero. Espasa, Madrid 2012)

La gente normal y corriente suele creer que el dinero lo crea el Estado pero eso no es as. Hoy da, los estados, a travs de los Bancos centrales, no crean sino ms o menos un 5% del total del dinero que circula en la economa. Prcticamente todo el resto lo crean los bancos. Y lo crean de la nada, cada vez que dan un crdito.

Y puesto que dar crditos a partir de la nada les proporciona beneficio y poder, es lgico que su inters principal y constante sea el de aumentar sin cesar su volumen, haciendo as que crezca indefinidamente la deuda global de las economas.

Ese privilegio, llevado al extremo en los ltimos treinta aos y ejercido en un contexto de casi total ausencia de supervisin, con plena libertad de movimientos de capital y con inmenso poder poltico, es lo que ha llevado a la situacin en la que nos encontramos.

Es verdad que la creacin de dinero por los bancos viene de lejos. Pero se produca en mucha menor medida y sin estar vinculada la difusin de productos financieros tan peligrosos como los actuales derivados financieros. Cuando comenz a darse, all por el siglo XVII y hasta mucho despus, los bancos reservaban ms o menos la mitad de los depsitos y prestaban con el resto, lo que les permita crear dinero en dos veces ms cantidad que sus depsitos. Pero en los ltimos aos los grandes bancos globales como Goldman Sach, JP Morgan, Citigroup o Bank of America han venido manteniendo un coeficiente de reservas del 0,5%, lo que permite crear 200 veces ms dinero del que se tiene en depsito. E incluso alguno de ellos ha mantenido en los aos de plena burbuja un coeficiente del 0,001%, lo que quiere decir que creaban 1.000 millones de dlares por cada milln en depsito.

Este sistema de reservas fraccionarias es lo que genera el combustible con el que peridicamente arde el sistema financiero en crisis cclicas y el que alimenta las burbujas y la destruccin de actividad productiva, el que ha convertido a la economa mundial en un gran casino, donde los productos derivados que crean los bancos a base de deuda tienen ya un valor casi 70 veces mayor que el del PIB mundial. Una barbaridad que amenaza que puede destruir el orden econmico y social del planeta.

Tanto es as, que incluso el propio Fondo Monetario Internacional est dando alas a la difusin de anlisis y propuestas alternativas orientadas a poner fin o a limitar este privilegio. La mayora de ellas tiene ya un largo recorrido en la literatura econmica pero han sido convenientemente sepultadas por los economistas del establishment.

Una de las ms recientes es la que han hecho Jaromir Benes y Michael Kumhof en su texto The Chicago Plan Revisited (IMF Working Paper. Research Departmen. versin pdf en: http://www.imf.org/external/pubs/ft/wp/2012/wp12202.pdf ). En su trabajo retoman las propuestas que se hicieron en los aos treinta del pasado siglo para lograr que los bancos actuaran manteniendo un 100% de sus depsitos. Un procedimiento que, en opinin Irving Fisher, permitira cuatro cosas principales: evitar las quiebras bancarias, tener un mayor control del ciclo del crdito y, por tanto, tambin del econmico general; que la creacin de dinero no estuviese vinculada a la generacin de deuda privada; y, por ltimo, que los gobiernos se pudiesen financiar a coste cero, lo que disminuira extraordinariamente el peso de las deuda pblica.

No hay que ser un lince para darse cuenta de que, con estas propuestas y otras similares, tenemos a nuestro alcance acabar con la esclavitud y sinrazn que nos obliga a soportar crisis continuas y cada vez ms deuda sin necesidad.

A muchas personas, e incluso a economistas inteligentes, les asusta ponerlas sobre la mesa porque no se hacen a la idea de que pueda haber una sociedad sin los bancos tal y como hoy los conocemos. Los sorprendente es que no se planteen que mantener mucho tiempo a los bancos actuales implica que desaparezcan empresas, escuelas, universidades, centros de investigacin u hospitales. A m me resulta muy claro qu es lo peor.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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