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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2012

Resea del libro "Spinoza y la multitud (El resto falta)" de Juan Pedro Garca del Campo
Spinoza en la Puerta del Sol

Santiago Alba Rico
Rebelin

Spinoza y la multitud (El resto falta) de Juan Pedro Garca del Campo. Editorial Hiru, Hondarribia 2012.


Juan Pedro Garca del Campo ha escrito un libro singular que es tres cosas al mismo tiempo. Es un apabullante despliegue de erudicin histrica y filosfica en torno al filsofo Baruch de Spinoza, lo que parece ajustarse bastante bien a su condicin de profesor de filosofa y al contenido de sus obras precedentes, la ltima de las cuales se titulaba precisamente Spinoza o la libertad. Es tambin -en segundo lugar- una contribucin al debate sobre las inditas formas de organizacin y protesta asociadas a los nuevos modelos de explotacin social y a los movimientos multitudinarios (15-M, revoluciones rabes, Occupy Wall Street) nacidos en las costuras reventadas de la crisis capitalista. Y es asimismo -en ltimo trmino- una obra de ficcin, una articuladsima obra de teatro con personajes, accin, suspense, intensidad verbal y un desenlace al mismo tiempo dramtico y esperanzador.

Pero no. Al contrario de lo que ocurre con los panes y los peces, en literatura tres cosas son menos que una. Spinoza y la multitud (El resto falta), el libro de Garca del Campo, es una sola cosa: una brillantsima obra de teatro. Si fuese tres cosas -sueltas, por as decirlo, en una caja- cada una de ellas tendra un efecto limitado y hasta cargante. Su conocimiento minucioso de la obra y la vida de Spinoza interesara a los spinozistas, pero disuadira, por ejemplo, a los militantes. Su reflexin polemista sobre los nuevos formatos de protesta, en cambio, movilizara a los militantes, pero dejara fuera a los lectores menos especializados, a los ms literarios. Lo que distingue a una obra de teatro, a condicin de que sea buena, es que interesa a todo el mundo. Si separsemos en rodajas estos tres modos (por utilizar terminologa spinozista) nos sentiramos autorizados, por as decirlo, a desinteresarnos del contenido o a rechazar quizs, sin discutirlo, una buena parte de l. Yo, por ejemplo, inscribira la lectura que hace Garca del Campo de Spinoza en una determinada tradicin materialista que no es la ma; discrepara sobre las virtudes emancipatorias de las multitudes, la potencia o el deseo y me alineara prejuiciosamente -cerrado en banda- contra las ilusiones de un cambio de paradigma laboral. As, en cambio, he tenido que tragrmelo todo y digerirlo con placer. Si esos tres modos no fueran modos, si estuviesen sueltos en la caja, golpendose unos contra otros, leeramos ah slo una postura ideolgica o terica desde nuestra propia postura ideolgica o terica; leeramos desde la adhesin o desde el rechazo. Pero como es una buena obra de teatro, todos los lectores por igual estamos de acuerdo sin saberlo, sin decirlo, sin imponrnoslo, en que hay que leer el libro hasta el final.

Cuando terminamos de leer Spinoza y la multitud (El resto falta) es ya demasiado tarde: hemos aprendido mucho ms de lo que hubiramos aceptado en un ensayo y escuchado mucho ms de lo que hubiramos tolerado en una reunin de partido. Quiero decir que si aprendemos muchsimo sobre Spinoza, aunque no nos interese la filosofa, y si de pronto nos importa el debate sobre los nuevos modelos de intervencin poltica, aunque slo nos interese la filosofa, es gracias a esta comparecencia integrada y articulada -esta trama, digamos en trminos clsicos- que Garca del Campo ha sabido componer. Que lo haya hecho bien es slo mrito suyo. Que haya escogido precisamente este soporte, el de una obra de ficcin y concretamente teatral, revela mucho acerca de los tiempos que vivimos y del propio debate en el que de pronto estamos, queramos o no, promiscuamente comprometidos. El teatro, en efecto, es el gnero literario ms pedaggico y movilizador, tambin el ms prximo y colectivo. Es, de alguna manera, el que ms recuerda a una asamblea, con esas tres dimensiones -pblica, dramtica y democrtica- que Spinoza, el 15-M, las revoluciones rabes y todos los comunistas, no obstante nuestras diferencias, identificamos con la accin poltica: el nico medio vivo para pensar , dice uno de los personajes de El resto falta, las condiciones de una autntica democracia y de una soberana comn sin renunciar a la potencia individual y colectiva.

El teatro enreda las cosas. Garca del Campo se ha enredado; nos ha enredado. Estamos enredados. Por primera vez en dcadas, tenemos enredados los pies en la accin. Ya no se trata de una polmica entre especialistas de la filosofa o de la poltica. Contra Negri o desde Maquiavelo o a favor de Lenin o al lado de Gramsci o de Lukacs. Leer a Spinoza desde una asamblea del 15-M es apasionante, decisivo, comprometedor, porque lo que es apasionante, decisivo, comprometedor, es la asamblea misma. Ah debemos discutirlo todo; ah todos debemos discutir.

Spinoza y la multitud (El resto falta) es un brillante dispositivo discursivo -aparato intuitivo- que convierte la discusin misma en accin dramtica e intervencin poltica. Despus de leer el libro, nuestro desacuerdo ya no es una escuela o una tradicin: es tambin, como una pelota en un campo de juego, un bien comn.


[*] Nota: En Rebelin puede leerse tambin una interesante entrevista de Salvador Lpez Arnal a Juan Pedro Garca del Campo: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=74520

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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