Portada :: frica :: Congo, una guerra por el derecho a la explotacin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2012

El invisible Congo

Guillaume Long
El Telegrafo


Esta semana, otra crisis humanitaria sacudi a Kivu del Norte, una provincia de la Repblica Democrtica del Congo (RDC), donde un grupo de 1.500 rebeldes congoleos que se hacen llamar el M23 tom la ciudad de Goma, en medio de exacciones de toda ndole.

En los ltimos aos, esta franja fronteriza entre la RDC, Ruanda y Uganda ha sido el escenario de guerras y genocidios continuos, y de algunos de los crmenes ms horrendos que haya padecido la humanidad: millones de personas masacradas a machetazos y piedrazos, el reclutamiento forzado de nios soldados, campaas de amputaciones y violaciones masivas, entre otras atrocidades.

El genocidio ruands a inicios de los 90 desencaden gran parte de esta violencia. Luego de la masacre de 800.000 civiles tutsis, el gobierno de Paul Kagame persigui a las milicias hutus, perpetradoras del genocidio, en su huida al entonces Zaire (ahora RDC). Desde aquel momento, Kagame mantuvo una poltica constante de injerencia ruandesa en el oriente congoleo, apoyando primero a Laurent Dsir Kabila en su ofensiva exitosa en contra del gobierno de Mobutu en 1997, antes de enemistarse y buscar derrocarlo. Luego del asesinato de Kabila a manos de su guardaespaldas, su hijo Joseph lleg a la presidencia de la RDC y la animosidad con Ruanda no decreci. Pronto, a ms de odios tnicos, se aada la lucha por el control de una regin muy rica en minerales: en especial en coltn, casiterita y oro.

La guerra lleg a internacionalizarse en 2008, con la participacin de tropas angoleas y zimbabuenses del lado de la RDC, frente a grupos apoyados por Ruanda y Uganda, y con presencia cada vez ms importante e impotente de cascos azules de la ONU. La reciente toma de Goma demostr que el proceso de paz de 2009 no puso fin a aquella espiral de demencia que sigue padeciendo el Congo ms de un siglo despus del desquiciado gobierno del rey Leopoldo.

Inglaterra y EE.UU., luego de dcadas de elogios a la dictadura de Kagame, han condenado, por fin, el apoyo ruands al M23. Pero a la final, las 5 millones de muertes que la mayor crisis humanitaria del planeta ha ocasionado desde 1998 no cautivan el inters de los poderosos. Esto se debe a que esta zona de frica central, contrariamente al Medio Oriente, no representa una amenaza a la seguridad global. No es criadero de grupos terroristas que hagan temblar las metrpolis occidentales, ni est infestada de armas nucleares. Y los ricos yacimientos minerales explotados por cualquiera de los grupos armados siguen enrumbando su botn sangriento a los mercados del norte.



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