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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2012

Una nueva guerra estalla en el Congo envuelta en un silencio atronador

Shamus Cooke
Le Grand Soir

Traducido del francs para Rebelin por Caty R.


La ltima guerra del Congo acab en 2003 despus de causar 5,4 millones de muertos, el mayor desastre humanitario desde la Segunda Guerra Mundial. El silencio internacional permiti aquella masacre al ignorar la guerra y ocultar sus causas porque los gobiernos apoyaban a los grupos involucrados en los combates. Ahora ha empezado otra guerra en el Congo y el silencio, otra vez, es atronador.

Podra parecer que el presidente Obama no se ha enterado de que ha estallado otra guerra en el Congo, marcada todava por la guerra anterior, y que no ve el problema de los refugiados ni los crmenes de guerra cometidos por la milicia M23 que invade el pas y ataca al gobierno de la Repblica Democrtica del Congo (RDC) elegido democrticamente.

Pero las apariencias engaan. Las manos del gobierno estadounidense estn tan manchadas de sangre en este conflicto del Congo como lo estuvieron en el anterior, bajo la presidencia de Bill Clinton. La inmovilidad del presidente Obama es un aliento voluntario para los invasores de la misma manera que lo fue la de Clinton. En vez de denunciar la invasin y el intento de derrocar a un gobierno democrtico elegido, Obama se convierte en cmplice voluntario de los invasores guardando silencio, un silencio muy expresivo.

Por qu hace esto Obama? Los invasores estn armados y financiados por Ruanda, una gran aliada, una marioneta de Estados Unidos. La ONU ha publicado un informe que demuestra que el gobierno de Ruanda apoya a los rebeldes, pero el gobierno y los medios de comunicacin estadounidenses pretenden que creamos que esa informacin es cuestionable.

La ltima guerra del Congo caus 5,4 millones de muertos y tambin fue consecuencia de la invasin de soldados ruandeses y ugandeses, como explica el periodista francs Grard Prunier en su excelente obra La guerre mondiale de lAfrique.

De hecho hay numerosos criminales de guerra ruandeses implicados en la ltima guerra del Congo y perseguidos por la Corte Penal Internacional, como Bosco Ntaganda, dirigente de la milicia M23. El presidente de Ruanda, Paul Kagame, es un gran amigo de Estados Unidos y uno de los criminales de guerra ms notorios del mundo por el papel principal que desempe en el genocidio ruands y en la guerra del Congo que tuvo lugar a continuacin.

Un grupo de militantes congoleos y ruandeses no deja de reclamar que se juzgue a Kagame por su papel clave en el genocidio ruands.

Como explica Prunier en su libro, el genocidio ruands fue desencadenado por la invasin de Ruanda de Kagame desde Uganda, aliada de Estados Unidos- Cuando Kagame tom el poder en Ruanda tras el genocidio, inform a Estados Unidos durante un viaje a Washington- de que iba a invadir el Congo. En La guerre mondiale de lAfrique Prunier cita a Kagame:

He mencionado (a Estados Unidos) el hecho de que si la comunidad internacional no hace nada (contra el Congo), Ruanda actuar Pero ellos (el gobierno de Clinton) no han dado respuesta (p. 68)

En el lenguaje de la diplomacia internacional, el hecho de no responder a la amenaza de una invasin militar constituye una luz verde diplomtica indiscutible.

Obama vuelve a dar la misma luz verde cegando a los mismos criminales de guerra mientras vuelven a invadir el Congo.

Pero por qu empezar otra guerra? El presidente de la RDC, Joseph Kabila, colabor en la invasin militar durante la ltima guerra congolea. Como un buen chucho entreg la inmensa riqueza mineral y petrolera del Congo a las multinacionales. Pero enseguida empez a tirar de su correa.

Se distanci de las marionetas estadounidenses de Ruanda y Uganda, por no hablar del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial controlados por Estados Unidos. El FMI, por ejemplo, desaconsej a Kabila que firmara un acuerdo estratgico de desarrollo e infraestructuras con China, pero Kabila no hizo caso. Segn The Economist:

Parece que (El Congo) ha ganado el combate que le enfrentaba a los donantes extranjeros con respecto a un acuerdo de explotacin minera y de desarrollo de las infraestructuras, por valor de 9.000 millones de dlares, que firm el ao pasado con China. El FMI, que se opona con la objecin de que el acuerdo impondra al Congo una nueva deuda masiva, rechaz la anulacin de la deuda de ms de 10.000 millones de dlares que ya tiene el Congo.

Esos sucesos han convertido de pronto al dudoso amigo Kabila en enemigo. China y Estados Unidos se precipitan ambos como locos sobre la inmensa riqueza de materias primas de frica y EE.UU. no tolera la nueva alianza de Kabila con China.

Kabila ha enojado todava ms a sus antiguos aliados con la exigencia de renegociar contratos que garantizaran grandes beneficios a las multinacionales que explotasen los metales preciosos del Congo, con el fin de que el pas se beneficie un poco de sus propias riquezas.

La RDC posee el 80% del cobalto mundial, un mineral muy precioso que se utiliza en la fabricacin de aparatos tecnolgicos modernos como armas, telfonos mviles y telfonos fijos. La RDC probablemente es el pas ms rico del mundo en recursos minerales tiene de todo en abundancia, desde diamantes hasta petrleo- pero su poblacin es una de las ms pobres del mundo porque desde hace generaciones se saquean sus riquezas.

Y ahora se perfila una nueva guerra y la ONU no se mueve. Ya hay 17.500 cascos azules en la RDC sin hablar de las fuerzas especiales estadounidenses. La milicia M23 de los invasores cuenta con 3.000 combatientes. Cul fue la reaccin de la ONU a la invasin? Segn el New York Times:

Los oficiales de la ONU dicen que no tienen bastante personal para repeler a los rebeldes y que temen daos colaterales, pero muchos congoleos han dado su propio veredicto. El mircoles, los agitadores de Bunia, al norte de Goma, saquearon las instalaciones del personal de las Naciones Unidas.

Si Obama y/o la ONU hubieran declarado oficialmente que defenderan militarmente de la invasin al gobierno congoleo elegido democrticamente, la milicia M23 no se habra movido.

La Organizacin de los Derechos Humanos y otros grupos han acusado, con razn, a los comandantes de M23 de masacres tnicas, reclutamiento de nios, violaciones masivas, asesinatos, secuestros y torturas.

Pero en la ONU el gobierno de Obama ha defendido activamente a la milicia. El New York Times aade:

Algunos grupos de defensa de los derechos humanos reprochan a Susan E. Rice, la embajadora estadounidense en las Naciones Unidas y principal candidata al puesto de secretaria de Estado del presidente Obama, que hasta ahora ha sido demasiado blanda con Ruanda, aliada fiel de Estados Unidos, y con su presidente, Paul Kagame, a quien conoce desde hace aos. Los militantes la han acusado de dulcificar una resolucin del Consejo de Seguridad que deba mencionar los vnculos del M23 con Ruanda y de intentar bloquear la publicacin de una parte de un informe de la ONU que detallaba la forma en que Ruanda apoyaba en secreto al M23.

Es probable que la administracin de Obama abandone su inmovilidad en cuanto sus aliados del M23 consigan derrocar al rgimen y reabran el acceso de las multinacionales estadounidenses a las riquezas congoleas. En este momento ya hay conversaciones en Uganda, un pas a las rdenes de Estados Unidos, entre el M23 y el gobierno congoleo. Es poco probable que esas conversaciones den muchos resultados a menos que Kabila dimita y esa dimisin permita al M23 y a sus patrocinadores ruandeses tomar el poder en el pas. El M23 sabe que est en una posicin favorable para negociar, con el silencio de la ONU y del gobierno estadounidense.

Si la guerra se eterniza, habr que esperar ms silencio internacional, ms masacres y limpiezas tnicas y que al pueblo congoleo, que todava no se ha recuperado de la guerra anterior, le arrojen a los campos de refugiados donde volver a ser masacrado por la milicia, violado, hambreado y sometido a toda la barbarie que acompaa a esta guerra particularmente brutal, una barbarie que se desencadena sin lmites protegida por el silencio.

Shamus Cooke es trabajadora social y sindicalista. Escribe en Woekers Action (www.workerscompass.org)

Fuente: http://www.legrandsoir.info/une-nouvelle-guerre-a-eclate-au-congo-dans-un-silence-assourdissant-workers-action.html



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